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Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 82 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¿El Maestro quiere que me case con el hermano menor Tianci?" Al oír aquellas palabras, los hermosos ojos de Qin Shuang se abrieron de par en par, colmados de incredulidad. Zuo Qiuyang sonrió con serenidad y asintió: "Así es. Tu maestro ya tiene una edad avanzada y tú tampoco eres una niña. Aunque seas una cultivadora consagrada al Dao, tarde o temprano deberás encontrar un compañero para toda la vida. Deseo asegurarte un buen destino antes de partir, y Tianci no solo posee un carácter formidable, sino que además te agrada". Con las mejillas ligeramente encendidas, Qin Shuang se apresuró a replicar: "Maestro, lo de antes no fue más que una broma frente a Su Qingyue y el hermano menor Tianci...". "Je, je, je". Zuo Qiuyang rio entre dientes: "Te he criado a mi lado desde que eras una pequeña. ¿Acaso crees que este viejo no sabría reconocer lo que de verdad alberga tu corazón?". "..." El rubor en el rostro de Qin Shuang se intensificó al instante: "Pero él ya tomó por esposa a Su Qingyue. Si ahora me desposara con él, ¿no equivaldría a robarle el marido?". "¿Robarle el marido? Je, je, je...". Acariciándose la barba blanca, Zuo Qiuyang continuó sonriendo: "Desde niñas siempre has competido con Qingyue por el más mínimo detalle. Ahora que aparece un esposo y compañero de Dao tan extraordinario, ¿por qué decides dar un paso al costado?". "Yo...". Las mejillas de Qin Shuang ardían con fuerza mientras murmuraba en voz baja: "Es solo que... al recordar lo desdichada y solitaria que fue su infancia, no tengo el corazón para arrebatárselo...". "¡Ja, ja, ja!". Zuo Qiuyang soltó una carcajada limpia y franca: "Tu maestro lo sabía perfectamente". "Tú y Qingyue crecieron juntas, y en el fondo siempre te has preocupado por ella. Su temperamento es distante, frío y orgulloso; jamás tuvo compañeros de juego en la Secta Qingxuan. Fuiste tú quien tomó la iniciativa de acercarse a ella. Ya fuera rivalizando o discutiendo sin cesar, gracias a ti no estuvo sumida en la soledad absoluta". "Shuang'er, sigues siendo demasiado bondadosa". Qin Shuang puso los ojos en blanco, fingiendo disgusto: "Maestro, no me pinte como a una santa. ¡A veces simplemente no soporto esa actitud de Su Qingyue y solo busco sacarla de sus casillas a propósito!". "Je, je, je, son un par de rivales inseparables". Zuo Qiuyang soltó una última risa antes de mirarla con fijeza: "Shuang'er, tu maestro solo te hará una pregunta: ¿deseas o no convertirte en la compañera de Dao de Tianci?". "Yo...". "Medítalo bien antes de responder", le aconsejó el anciano. "..." Con el rostro completamente arrebolado, Qin Shuang vaciló unos instantes antes de admitir en un susurro: "Sí... quiero...". "Con eso me basta". "Pero es imposible que Su Qingyue acepte", rebatió la joven frunciendo el entrecejo. "No des nada por sentado". Zuo Qiuyang meneó la cabeza con una sonrisa confiada: "Tu maestro intercederá por ti ante Qingyue. En tanto logremos su consentimiento, todo marchará sobre ruedas... Je, je, je...". ... Mientras tanto, en el otro extremo de la montaña. Ye Tianci y Su Qingyue regresaron juntos al Palacio del Santo Hijo. "¡Ay, ay, ay! ¡Más despacio, me duele...!". Ye Tianci lanzó un alarido de queja cuando Su Qingyue lo arrojó sin miramientos sobre la cama de la habitación. "Si te duele, aguántate como un hombre", bufó la Santa con frialdad. Ye Tianci la contempló con expresión compungida: "Esposa Qingyue, ¿no podrías aplicarme un poco de medicina?". "..." Su Qingyue le clavó una mirada severa. Su primer impulso fue negarse en redondo, pero al ver el lamentable estado de sus heridas, sintió una punzada de compasión. "Espera aquí". Tras pronunciar esas palabras, fue a buscar una caja de ungüento cicatrizante y le ordenó en tono gélido: "Quítate la ropa". "¡Entendido...!". Ye Tianci obedeció a toda prisa, despojándose de sus prendas. Al presenciar la escena, el rostro de Su Qingyue ardió al instante y le reprochó avergonzada: "¡¿Quién te dio permiso para quitarte los pantalones?!". "¿Cómo pretendes que me cure las piernas si no me los quito?", replicó él torciendo la boca con inocencia fingida. "Tú...". El carmín en las mejillas de Su Qingyue se tornó aún más vivo. Soltando un resoplido irritado, sentenció: "¡Solo por esta vez!". "Sí, sí, claro que sí". Ye Tianci asintió enérgicamente, con una sonrisa boba curvándole los labios. "Date la vuelta. Primero aplicaré en la espalda". Su Qingyue le indicó que se colocara boca abajo en el lecho. Acto seguido, extrajo una porción de ungüento y comenzó a extenderlo con lentitud sobre los cortes y laceraciones que cubrían su espalda. Sus dedos se movían con delicadeza y precisión, cuidando minuciosamente de no infligirle dolor innecesario. Tendido boca abajo, Ye Tianci disfrutaba de aquella insólita muestra de ternura. Una sonrisa satisfecha se dibujó en su rostro, sintiendo una calidez inmensa en el pecho. '¡Poder tener a una mujer como Su Qingyue por esposa es una bendición incomparable!'. Giró un poco la cabeza para admirar el refinado perfil de su rostro. Sintiéndose conmovido, tragó saliva y rompió el silencio: "Esposa Qingyue, hoy todo fue gracias a tu oportuna llegada; de lo contrario, me temo que habría terminado liquidado a manos de Zhao Lingxu". "A quien debes darle las gracias es a Qin Shuang. Si no me hubiera enviado un mensaje de transmisión de voz, ni siquiera me habría enterado de que estabas en peligro", respondió ella manteniendo una voz neutral. Ye Tianci alzó las cejas: "Ah, con razón llegaron las dos exactamente al mismo tiempo". Su Qingyue no respondió. Ye Tianci añadió con picardía: "Esposa Qingyue, pude sentir claramente que estabas muy preocupada por mí". "No inventes tonterías. Jamás me preocupé por ti", mintió ella, desviando la mirada con frialdad. Ye Tianci sonrió: "Qué mujer tan terca... Dices una cosa, pero en tu corazón sientes otra muy distinta...". "¿Quién dice una cosa y siente otra?". Ofendida, Su Qingyue apretó los dedos con fuerza sobre la herida que estaba tratando. "¡Aaaay...!". Ye Tianci aspiró una bocanada de aire entre dientes: "¡Esposa Qingyue, me estás lastimando...!". "..." Su Qingyue no supo qué responder ante su queja y, relajando la presión de sus manos, volvió a untar la pomada con suavidad. Sin embargo, en ese preciso instante, sus pupilas se contrajeron con absoluto estupor: las heridas en la espalda de Ye Tianci se estaban cerrando a un ritmo perceptible a simple vista. ¡En particular los cortes más superficiales, que ya habían desaparecido casi por completo dejando piel intacta! 'Qué regeneración tan monstruosa... ¿Qué clase de físico anormal tiene este sujeto?'. Perpleja, Su Qingyue desvió los ojos hacia las piernas de Ye Tianci y constató que las heridas allí presentes también estaban a punto de cicatrizar del todo. De golpe, sus manos quedaron completamente inmóviles en el aire. "¿Por qué te detienes? Todavía falta curar los cortes de las piernas", preguntó él con extrañeza. Su Qingyue soltó un bufido despectivo, se incorporó con porte elegante, depositó el recipiente de ungüento sobre una mesilla cercana y sentenció: "Tus heridas ya han sanado...". "¿Sanaron?". Atónito, Ye Tianci se incorporó con rapidez para inspeccionar su cuerpo. En efecto, ¡la inmensa mayoría de sus laceraciones habían cicatrizado por completo! 'Es la fuerza del Físico Divino Primordial del Dao...', razonó para sus adentros. 'La hermana Yue me advirtió que la velocidad de recuperación de quien posee este físico es aterradora. Siempre que no sea una herida fulminante en el alma o los órganos vitales, ¡bastan uno o dos días para sanar del todo!'. '¡Maldita sea, no pudiste sanar en un momento más inoportuno! De todas las horas posibles, ¿por qué justo ahora?...'. Ye Tianci torció el gesto con amargura. Estaba gozando al máximo de la inusual ternura y los mimos de Su Qingyue, ¡y semejante milagro físico le había arruinado el momento! "¿Acaso eres un monstruo? ¿Cómo es posible que tu cuerpo se cure a esta velocidad?", inquirió Su Qingyue, volviéndose hacia él con evidente curiosidad. Ye Tianci hizo una mueca y replicó: "¿Un monstruo? ¿Cómo voy a ser un monstruo?...". "Entonces, ¿a qué se debe semejante anomalía?", insistió ella sin apartar la mirada. "Tal vez sea por mi Físico de Puro Yang...", soltó él con evasiva indiferencia. "Quizás...". Su Qingyue decidió no indagar más. En los últimos tiempos habían sucedido demasiados acontecimientos inexplicables a su alrededor. Sin ir más lejos, ella misma, aun siendo portadora del Físico de Yin Profundo, había logrado romper el cuello de botella y ascender al Reino Dominio Profundo... Aquello era una quimera imposible en circunstancias normales, pero tras haber compartido el lecho nupcial con Ye Tianci, se había manifestado como un milagro incuestionable. 'Tal vez este tonto realmente guarde secretos insondables...', caviló en su fuero interno. Justo en medio de sus reflexiones, una mano firme le sujetó la muñeca. Al girar la cabeza, se topó con la mirada ardiente de Ye Tianci, quien la observaba con intensidad mientras esbozaba una pícara sonrisa: "Esposa Qingyue, la noche ya está muy avanzada. ¡Ven a la cama, durmamos juntos!". \----- • Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔! • Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 82

Estás leyendo el capítulo 82 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.