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Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 30 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El corazón de Ye Tianci dio un vuelco. Alarmado, exclamó de inmediato: "¡Solo te eché una mirada involuntaria y ya pretendes matarme para silenciarme?!" "¿Acaso te parece poco motivo?", bufó la mujer con desprecio implacable. "¡Pero las normas de la secta prohíben terminantemente los combates privados entre discípulos! Que ignores las reglas ya es grave, ¡pero llegar al extremo de asesinar a un compañero...!" "Ja...", la joven soltó una risa gélida y cortante: "Si te mato aquí mismo, ¿quién demonios se enterará jamás?" 'Qué mujer tan despiadada...', a Ye Tianci se le heló la médula ósea al escuchar su respuesta. La mirada de la dama se tornó aún más penetrante y su voz descendió a un tono glacial que calaba hasta los huesos: "Habla. ¿Qué fue exactamente lo que viste?" "Yo...", Ye Tianci titubeó, respondiendo con una honestidad desarmante: "¡Solo alcancé a ver la mitad superior de tu cuerpo, nada más que eso!" "¡Tú...!", la mujer ardió en furia y vergüenza ante semejante descaro; una llamarada de ira le encendió las mejillas y sus dedos se crisparon, a punto de descargar una palma fulminante sobre su cráneo. "Ay, muchacho tonto... En situaciones como esta se responde categóricamente que no viste absolutamente nada. ¡Vaya que eres inocente!", dentro de la Pagoda Prisión del Cielo, Yue Ji se cruzó de brazos, profundamente divertida ante la torpeza del joven: "Verdaderamente no comprendes nada sobre el corazón de las mujeres..." '¿Conque era así la cosa?', Ye Tianci cayó en la cuenta al instante y corrigió a toda prisa: "¡No, me equivoqué! ¡Hermana mayor, tenga piedad, no vi absolutamente nada!" Al escuchar el cambio repentino, la postura de la mujer se apaciguó apenas una pizca. Retirando la palma, inquirió con recelo: "¿En verdad?" "En verdad, se lo juro solemnemente...", aseguró él con cierta falta de convicción. Sin embargo, el orgullo herido de la joven no tardó en volver a encenderse al recordar la escena; furiosa, le increpó: "¡¿Todavía tienes el descaro de mentirme en la cara?! ¡Claramente lo viste todo!" Ye Tianci quedó completamente desconcertado: "Si admito que lo vi, te enfureces; si aseguro que no lo vi, me llamas mentiroso... ¿Qué demonios pretendes que te diga?" "¡Cualquier hombre que haya osado posar sus ojos sobre el cuerpo desnudo de esta Su Qingyue merece la muerte!", dictaminó ella con una frialdad absoluta, mientras un torrente de energía sobrecogedora emanaba de su figura. "¿Eh? ¡Espera un momento!", la interrumpió Ye Tianci de golpe. "¡¿Qué otro pretexto tienes?!" "¿Tú eres la máxima genio del patio interior de la secta... la legendaria Santa de Qingxuan, Su Qingyue?" Ye Tianci reveló una genuina sorpresa en la mirada; jamás imaginó que la hermosa cultivadora que habitaba aquella solitaria caverna fuera la ilustre Santa de la Secta Qingxuan. Su belleza era tan arrebatadora que deslumbraba los sentidos; pero lo más insólito de todo era que, por puro capricho del destino, ¡había contemplado su figura sin velos! "¡¿Y qué si lo soy?!", la ira en las facciones de Su Qingyue no disminuyó en lo más mínimo. Ye Tianci prosiguió con aplomo: "Tengo entendido que en el Gran Torneo de la Secta que se celebrará dentro de dos meses, tú serás entregada como el premio máximo para el campeón indiscutible, ¿me equivoco?" "..." Al escuchar aquellas palabras, Su Qingyue guardó un silencio sepulcral. En el fondo de sus hermosos ojos brotó una sombra profunda de humillación y desconsuelo. Ella, la genio más brillante de toda la Secta Qingxuan, había sido reducida a la condición de un mero trofeo de guerra para ser entregada al vencedor del torneo como compañera de cultivo dual... Pero detrás del honorable título de 'compañera de Dao', la cruda realidad era que sería degradada a un caldero humano, destinada a ser saqueada y absorbida energéticamente para potenciar el avance de un hombre. ¡Qué ironía más ridícula, qué destino más lamentable y amargo! Antes de que pudiera emerger de su desolación, la voz firme de Ye Tianci volvió a quebrar el silencio: "Dentro de dos meses, seré yo quien gane ese torneo... y quien te reclame para sí". "¿Qué dijiste?", Su Qingyue parpadeó atónita, dudando seriamente de lo que acababan de escuchar sus oídos. Ye Tianci le sostuvo la mirada y reiteró con absoluta serenidad: "Dije que ganaré el gran torneo de la secta y te desposaré como mi mujer". Su tono era tranquilo, pero su semblante desbordaba una determinación inquebrantable, como si el resultado ya estuviera sellado por el destino. Su Qingyue permaneció inmóvil. Sus pupilas se contrajeron sutilmente y un asombro imperceptible cruzó su rostro, aunque enseguida soltó una risa burlona y desdeñosa: "¿Tú? ¿Un insignificante sirviente de tareas varias recién llegado se atreve a delirar con ganar el gran torneo?" Ye Tianci respondió con calma: "Es verdad que en este instante carezco de las credenciales suficientes; sin embargo, aún dispongo de dos meses enteros por delante. Cuando llegue el plazo convenido, te demostraré que puedo lograrlo". "¡Ja, qué estupidez!", se mofó Su Qingyue con sarcasmo: "¿Acaso los novatos de hoy en día son todos así de arrogantes y dementes? ¿Pretender alzarte con el primer puesto del gran torneo de la Secta Qingxuan en apenas dos míseros meses? Eres un insensato que no conoce sus propios límites..." Ye Tianci no se inmutó: "Ya que te niegas a creerme, ¿por qué no cerramos una apuesta?" Su Qingyue giró el torso, mirándolo con curiosidad altanera: "¿Qué clase de apuesta?" Ye Tianci sentenció: "Si gano el torneo dentro de dos meses, en la noche de nuestras nupcias deberás compartir el lecho conyugal conmigo y consumar nuestro matrimonio; no tendrás derecho a negarte". "¿Y si pierdes?", inquirió ella con un tono gélido como el acero. "Podrás matarme o desollarme vivo; quedaré enteramente a tu merced", declaró él sin un ápice de vacilación. Su Qingyue le clavó la mirada, evaluando su temple: "¡De acuerdo! Fueron tus propias palabras: si dentro de dos meses no consigues la victoria absoluta, ¡yo misma te quitaré la vida con mis propias manos!" "¡Trato hecho!", aceptó Ye Tianci de inmediato. "En ese caso, hermana mayor... ¿puedo retirarme ya?", consultó enseguida con una sonrisa inocente. Su Qingyue exhaló un suspiro profundo, esforzándose por contener la marea de emociones que sacudía su pecho: "Está bien, puedes marcharte. Pero si te atreves a revelar una sola palabra sobre lo que ocurrió hoy en esta caverna..." Ye Tianci alzó tres dedos al cielo y juró solemnemente: "Este Ye Tianci jura por el firmamento que jamás divulgará a nadie lo presenciado en este día. ¡Si rompo mi juramento, que un rayo celestial me parta en pedazos!" "Bien... Este secreto queda estrictamente entre tú, yo, el cielo y la tierra. ¡Si una tercera alma llega a enterarse, te juro que te daré caza y te asesinaré!", advirtió ella con severidad. "Sin problema". Ye Tianci asintió en señal de conformidad. "Vete..." Su Qingyue finalmente le concedió la venia para partir. "¡Muchas gracias, hermana mayor!", celebró el muchacho en su interior. Sin perder un solo instante, dio media vuelta y abandonó la caverna a toda prisa, temiendo que la mujer cambiara de parecer en el último segundo. Aferrándose a las lianas y raíces del risco, emprendió el descenso entre las sombras de la noche, desapareciendo con rapidez en medio de la densa niebla espiritual. Al contemplar la silueta del joven perdiéndose en el abismo, las facciones de Su Qingyue se tornaron sumamente complejas. 'Su nombre es Ye Tianci...' 'Ciertamente no domina el vuelo sobre espadas... Una pared vertical de mil zhang, y pensar que la escaló con sus propias manos...', murmuró la joven para sus adentros. El motivo por el cual había elegido la caverna del Pico Yuxian para su retiro espiritual era precisamente su aislamiento absoluto: aquel risco era tan empinado que cualquier discípulo que no dominara el vuelo sobre espada jamás soñaría con alcanzar la cima, incluso si poseyera una base en el Reino Condensación de Qi. Jamás imaginó que un humilde sirviente de tareas varias fuera capaz de burlar semejante barrera natural. 'Y todavía tuvo la osadía de proclamar que ganará el gran torneo y me desposará...' 'Je, je...' Al rememorar sus palabras, una sonrisa involuntaria curvó los labios de Su Qingyue. 'En fin, no es más que una chanza absurda para matar el tiempo'. 'El descenso de este peñasco es mil veces más traicionero que la subida; con seguridad perderá el paso y terminará desbarrancándose contra el suelo antes de tocar el valle'. ... La realidad coincidía plenamente con los pensamientos de Su Qingyue: ¡bajar por una pared vertical en penumbras era infinitamente más peligroso que subirla! A pesar de que Ye Tianci ejecutaba los Pasos de la Sombra Lunar con admirable pericia, el descenso requirió de toda su concentración y destreza física; en varias ocasiones, la roca húmeda resbaló bajo sus pies y estuvo a punto de precipitarse al vacío. Afortunadamente, su portentoso equilibrio y reflejos le permitieron sortear cada trance, logrando posar los pies sobre el valle sano y salvo. "Ufff... por fin toqué tierra firme". Ye Tianci soltó una bocanada de aire viciado y se enjugó el sudor frío de la frente. Aprovechando la claridad del agua que manaba al pie de la catarata, se inclinó bajo la luz de la luna para lavarse el rostro, revelando unas facciones limpias, firmes y viriles. Al regresar a su cabaña número trescientos dos, se recostó temprano sobre el camastro de madera; sin embargo, por más vueltas que daba de un lado a otro entre las mantas, el sueño se negaba a llegar. 'Ella es Su Qingyue... verdaderamente es hermosa...' La silueta de la joven no dejaba de materializarse ante sus ojos cerrados; en particular, al evocar la imagen de aquel busto níveo, terso y perfecto que había presenciado en el lecho de piedra, ¡su corazón comenzaba a latir con un frenesí incontenible! "¿Vaya, vaya? ¿Acaso a cierto muchachito le ha ganado el insomnio?", de pronto, la voz melodiosa y cargada de picardía de Yue Ji resonó en su mente. "...¿Acaso la hermana Yue pasa el tiempo espiándome?", Ye Tianci torció el gesto. Yue Ji replicó con fingida indignación: "¿Quién te manda a no dejar salir a esta hermana? Si me mantienes encerrada aquí adentro, ¿todavía te quejas de que te observe?" "...Qué mujer tan descarada", murmuró él abriendo los ojos hacia el techo. Yue Ji soltó una risita burlona: "¿Descarada yo? Me parece que cierto desvergonzado estuvo deleitándose con la figura desnuda de una doncella hace apenas unas horas". "..." Ye Tianci prefirió guardar un prudente silencio. "¿Y bien? ¿Te gustó lo que viste?", inquirió Yue Ji en tono sugerente. Ye Tianci optó por no responder. Yue Ji estalló en carcajadas: "¡Jajaja! Si tanto te apasiona la doncella, ¡apresúrate a conseguir esa porción de Médula de Jade del Corazón Terrestre para que esta hermana pueda sanar tus canales misteriosos de una buena vez! De lo contrario, olvídate de dos meses: ¡ni en dos años enteros lograrías dar un salto de cultivo suficiente para vencer en ese torneo...!" \----- • Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔! • Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 30

Estás leyendo el capítulo 30 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.