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Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 256 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
¡A la mañana siguiente, muy temprano! Cuando el primer rayo del alba se filtró por la entrada de la cueva y se proyectó de forma moteada sobre los muros de piedra, un grito femenino, cargado de una vergüenza y una furia inconmensurables, estalló de pronto como un trueno. "¡Ye Tianci! ¡Juro que te voy a matar!" Ji Qingyu se incorporó del suelo. Sus ropas, que ya estaban desgarradas, lucían aún más desordenadas, dejando al descubierto en el aire fresco amplias zonas de piel blanca como la nieve, tersa y sin un solo defecto. En ese instante se arreglaba las vestiduras con premura y torpeza. Su rostro, de una belleza sobrecogedora, estaba cubierto por un rubor encendido, sin que pudiera distinguirse si era a causa de la rabia o del pudor. Aquellos hermosos ojos, habitualmente vivaces y perspicaces, echaban chispas de una cólera capaz de reducir a cenizas a cualquiera, fijos e implacables sobre el culpable que reposaba a su lado. Ye Tianci continuaba sentado con las piernas cruzadas. Aquella noche de desenfreno, lejos de causarle agotamiento, lo había dejado rebosante de energía y con el espíritu pletórico. Abrió los ojos con lentitud; un destello de agudeza cruzó por sus pupilas, rutilante cual estrella resplandeciente. El poder espiritual embravecido y la inestabilidad en los cimientos que provocó avanzar dos reinos de golpe en una sola noche se habían asentado por completo, volviéndose inquebrantables. El aura de su cuerpo era tan profunda como un abismo y tan vasta como un océano; en cada uno de sus gestos se manifestaba la imponente presión de la Gran Perfección del Reino Trascendencia Mortal. Ye Tianci murmuró para sí: 'No imaginé que una sola Píldora Templadora de Huesos me fuera de tanta ayuda, permitiéndome quebrar dos reinos consecutivos y alcanzar la Gran Perfección del Reino Trascendencia Mortal'. 'Una velocidad tan milagrosa se la debo en gran parte al compañero daoísta Zhan...'. Al mismo tiempo, sintió la punzada de la mirada homicida de Ji Qingyu. Las comisuras de los labios de Ye Tianci se curvaron hacia arriba, trazando una mueca burlona. "¡Maldito bastardo, ¿todavía te atreves a ignorarme?! ¡Te mataré ahora mismo!" Al ver a Ye Tianci en semejante estado de calma y autosuficiencia, a Ji Qingyu le rechinaron los dientes de pura rabia. Juntó dos dedos a guisa de espada y se lanzó directamente al ataque contra él. No obstante, en ese preciso instante, Ye Tianci se movió como un espectro. Alzó la mano diestra y, antes de que ella tuviera tiempo de reaccionar, le atrapó la muñeca con la que pretendía golpearlo. "¿Qué ocurre? ¿Intentas asesinar a tu propio marido?" La voz de Ye Tianci denotaba una descarada socarronería, mientras aprisionaba la muñeca de Ji Qingyu con una fuerza que le impedía el menor movimiento. ¿Su marido? Al oír tales palabras, a Ji Qingyu le ardió la cabeza de indignación, ¡y sus mejillas, ya encendidas, se tiñeron de carmesí hasta la misma base del cuello! "¡Tú!" Ji Qingyu temblaba de pies a cabeza mientras su pecho se agitaba con violencia. Forcejeó con frenesí, mas descubrió que la mano de Ye Tianci era como un grillete de hierro imposible de mover en lo más mínimo. "¡Maldito bastardo! ¡Sinvergüenza! ¡Bestia! ¡Devuélveme mi pureza!" Apretando los dientes de plata, escupió aquellas palabras una tras otra, con los ojos anegados por lágrimas de humillación. "¿Tu pureza?" Al escucharla, la sonrisa de Ye Tianci se acentuó aún más. Tiró con fuerza de su brazo, atrayendo de golpe a Ji Qingyu hacia su pecho, al tiempo que se mofaba: "A la primera se le llama pureza. Pero esta ya es la segunda vez, ¿de qué pureza estás hablando?" "Tú..." Ji Qingyu quedó tan atragantada por su respuesta que casi perdió el aliento. Con el rostro encendido al límite, la cólera le impedía pronunciar palabra alguna. Era verdad... ya era la segunda vez... De manera inevitable, las imágenes de la noche anterior se agolparon en su mente. Tras haber consumado el avance, el Qi espiritual en el cuerpo de Ye Tianci se había desbocado sin control, y él, privado de la cordura, se transformó en una fiera incansable. Y ella, frente a una fuerza tan aplastante, no dispuso de la más mínima capacidad de resistencia; solo le quedó... Al rememorarlo, Ji Qingyu se vio invadida por tanta vergüenza y despecho que deseaba que la tierra se abriera y la tragara. Ye Tianci contempló aquel gesto de infinita humillación y rio en silencio para sus adentros. Avanzar dos reinos de manera sucesiva había acumulado una masa de Fuego Yang desmesurada; por fortuna, Ji Qingyu estaba allí. Mediante la armonización del Yin y el Yang, no solo había conjurado la crisis con éxito, sino que además su base de cultivo se consolidó de forma definitiva en la Gran Perfección del Reino Trascendencia Mortal. ¡En este instante, se encontraba a tan solo medio paso del legendario Reino Vajra! Por su parte, más allá de la rabia y el bochorno, Ji Qingyu volvió a percibir una vez más que en el interior de su cuerpo ocurrían ciertas transformaciones sutiles y asombrosas. ¡Exactamente igual que la última vez...! ¡Aquel hombre era, sin duda alguna, un auténtico monstruo! Por si fuera poco lo absurdo de su velocidad de cultivo, ¡incluso en un asunto íntimo como ese lograba beneficiar el cultivo de ella! En el corazón de Ji Qingyu, la conmoción crecía sin cesar, y la mirada con la que observaba a Ye Tianci se volvía cada vez más compleja. Justo mientras sus pensamientos divagaban sin control, Ye Tianci ya había soltado su muñeca, poniéndose de pie para acomodarse las túnicas. Miró desde arriba a Ji Qingyu, que continuaba sentada en el suelo, y dijo con indiferencia: "Levántate, es hora de irnos". Aquel tono era sumamente desapasionado, como si nada en absoluto hubiera sucedido entre ellos. "Tú..." ¡Ji Qingyu estaba a punto de explotar de rabia! ¿Acaso ese bastardo planeaba marcharse así como así tras saciarse por completo y desentenderse? ¿Ni siquiera tenía una sola palabra de consuelo? Sin embargo, al contemplar los ojos de Ye Tianci, profundos como el firmamento estrellado, y percibir la imponente aura que emanaba de su ser de manera involuntaria, se tragó todas las maldiciones que ardía por soltar. No podía vencerlo en una pelea y tampoco ganaría discutiendo; ¿qué otra cosa podía hacer? Al final, embargada por el agravio, Ji Qingyu solo pudo levantarse del suelo con desgana, lanzándole una mirada furibunda a Ye Tianci antes de dedicarse a arreglar sus desordenadas ropas y su hermoso cabello. ...... Uno tras otro, ambos abandonaron la cueva y emprendieron la marcha hacia la Secta Piaomiao. A lo largo del camino, Ji Qingyu mantuvo su bello rostro endurecido por la frialdad y guardó una distancia de varios pasos respecto a Ye Tianci, como si él fuera una bestia feroz o una calamidad andante. A Ye Tianci le parecía que Ji Qingyu seguía siendo un deleite para la vista incluso cuando estaba enojada, mientras que, por su parte, sentía el torrente de poder rebosante en su interior, encontrándose de un ánimo bastante complacido. Muy pronto, la puerta de la montaña de la Secta Piaomiao, envuelta en brumas inmortales, apareció a lo lejos en su campo de visión. Frente a la entrada principal, Ye Tianci detuvo sus pasos. "Te acompaño solo hasta aquí. Me despido". Se giró hacia Ji Qingyu y, tras decir estas palabras, se dispuso a marcharse. Viendo lo tajante y desentendido que se mostraba, Ji Qingyu resopló con frialdad y le advirtió: "¡Ye Tianci, te lo advierto una vez más! Si te atreves a contarle a mi hermana mayor o a mi tercera hermana lo que pasó entre nosotros, ¡estarás muerto!". Ye Tianci sonrió con ligereza: "Si tú no lo dices, nadie lo sabrá jamás". "Hmph... Como si fuera a decirlo", resopló Ji Qingyu de nuevo. Apenas terminaron de sonar sus palabras, dos figuras de belleza sin igual salieron flotando desde el interior de la puerta de la montaña, parecidas a doncellas celestiales de los Nueve Cielos descendiendo al mundo mortal. Las recién llegadas no eran otras que la Maestra de la Secta Piaomiao, Nangong Bingmo, y Gu Lingyin. "¡Santo Hijo Ye, por favor aguarde un momento!". La voz de Nangong Bingmo resonó, gélida y a la vez teñida de una leve urgencia. Ella y Gu Lingyin se acercaron a paso veloz; al posar sus miradas en Ye Tianci, estas rebosaban de una gratitud y una conmoción indescriptibles. La noticia del exterminio del Palacio del Demonio Venenoso ya había sido transmitida previamente por Ji Qingyu; al ser las principales beneficiarias de esto, todos en la Secta Piaomiao se habían enterado de inmediato. ¡Cuando supieron que todo aquello había sido obra de Ye Tianci en solitario, el asombro en sus corazones fue sencillamente inconmensurable! El maestro del Palacio del Demonio Venenoso era, después de todo, un experto en el Reino Vajra, y sumado a varios miles de discípulos, ¿realmente había sido aniquilado por un solo hombre? "¿Hmm?". Ye Tianci detuvo el paso y se volvió para mirar a Nangong Bingmo. Nangong Bingmo realizó una grácil reverencia hacia Ye Tianci y expresó con profunda gratitud: "Santo Hijo Ye, respecto a lo acontecido con el Palacio del Demonio Venenoso, Bingmo le agradece sinceramente su inmensa benevolencia en nombre de toda la Secta Piaomiao. ¡Jamás olvidaré semejante deuda de gratitud...!". Ye Tianci sonrió con serenidad y agitó la mano con desdén: "Erradicar las malas hierbas de raíz no es más que una nimiedad; no hay necesidad de tanta cortesía, Hada Bingmo". Mientras hablaba, su mirada se posó en el hermosísimo rostro de Nangong Bingmo. Al recordar la noche de apasionada intimidad que habían compartido, sus ojos se suavizaron involuntariamente un poco. Esta Nangong Bingmo era notablemente más gentil que su segunda hermana, Ji Qingyu, y su tercera hermana, Gu Lingyin; sin embargo, no carecía del porte digno de una líder de secta, proyectando una presencia aún más gélida y deslumbrante. Al sentir su mirada, un conmovedor rubor tiñó al instante las hermosas mejillas de Nangong Bingmo, obligándola a inclinar ligeramente la cabeza, sin atreverse a sostenerle la mirada. En cuanto a las presentes, la que albergaba los sentimientos más encontrados era sin duda Ji Qingyu. El hecho de que su hermana mayor y su tercera hermana hubieran terminado enredadas con Ye Tianci de manera confusa ya era bastante malo... ¡Pero ella, que en un principio había planeado desquitarse por sus hermanas, por una extraña jugarreta del destino, había acabado también...! "Ahora que el asunto ha concluido, es hora de que regrese a mi secta". Ye Tianci no tenía intención de quedarse más tiempo, por lo que volvió a despedirse. "¡Oye...!". De pronto, en ese preciso instante, Gu Lingyin dio un paso al frente para llamarlo y detenerlo. \----- • Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔! • Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 256

Estás leyendo el capítulo 256 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 18 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.