Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 209 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En un instante, el miedo aplastó todo vestigio de soberbia en el corazón de Zhang Kuang; ¡tanto su dignidad como su furia quedaron pulverizadas por completo!
"¡Me equivoqué! ¡Gran señor, perdone mi vida! ¡Gran señor, perdone mi vida, por favor!"
Zhang Kuang ya no se preocupó en lo más mínimo por las apariencias. Luchó por incorporarse arrastrándose a cuatro patas y, casi a trompicones, cayó de rodillas frente a Ye Tianci. Su frente golpeó con violencia contra las duras losas de piedra, emitiendo sordos estampidos de "dong, dong", mientras su voz, ahogada en llanto, rebosaba de un pánico extremo:
"¡Gran señor Ye, fui yo, Zhang Kuang, quien estuvo ciego e incurrió en la torpeza de ofenderlo! ¡No volveré a atreverme jamás! ¡Le ruego a su merced que sea indulgente y me deje ir como a un vil soplo de viento!"
"¿De verdad no volverás a atreverte?"
La voz de Ye Tianci sonó como el gélido viento que sopla desde las Nueve Serenidades, carente por completo de calor.
"¡No me atreveré! ¡Jamás volveré a atreverme! ¡Nunca más me aprovecharé de la influencia de mi familia para pisotear a nadie! ¡Lo juro! ¡Lo juro por los Cielos!"
Zhang Kuang golpeaba el suelo con la cabeza de forma compulsiva; las lágrimas y los mocos se mezclaban en su rostro, sin que quedase rastro alguno de su insolencia y arrogancia previas.
Ye Tianci lo contempló con frialdad, como quien mira un charco de fango nauseabundo, y escupió una sola palabra: "Lárgate".
"¡Sí, sí, sí! ¡Ahora mismo me largo! ¡Me largo de inmediato!"
Como si hubiera recibido un indulto celestial, Zhang Kuang intentó ponerse en pie con las piernas flácidas por el terror.
"Detente."
En ese instante, la voz de Ye Tianci volvió a resonar, provocando que a Zhang Kuang y a aquellos jóvenes disolutos se les desprendiera el alma del cuerpo.
"¡Ordene lo que desee, gran señor!", exclamó Zhang Kuang con una expresión untuosa y suplicante.
"A partir de hoy, cada vez que te vea, te daré una paliza. Grábate bien estas palabras."
Ye Tianci habló con un tono helado y tajante, que no admitía réplica.
"¡Este humilde servidor se lo grabará! ¡Se lo grabará sin falta!"
Zhang Kuang se estremeció violentamente, asintiendo con la cabeza como un pollo picoteando granos. Despavorido cual perro callejero sin dueño, huyó de la entrada del Pabellón Anxiang sin atreverse a mirar atrás y se esfumó a toda prisa al torcer la esquina.
El alboroto llegó a su fin.
"¡Mu... muchas gracias al noble caballero por salvarme la vida!"
Solo entonces, la joven que aún permanecía conmocionada logró reaccionar. Apresuradamente se arregló los vestidos desgarrados y cayó de rodillas ante Ye Tianci con un ruido sordo, dejando brotar una voz trémula y cargada de la gratitud de quien acaba de sobrevivir a una catástrofe:
"Esta humilde doncella no tiene con qué recompensarlo... estoy dispuesta a ofrecer mi cuerpo..."
"No es necesario. Ocúpate de tus propios asuntos."
La voz de Ye Tianci fue indiferente y ni siquiera posó la mirada sobre ella.
Guardó la Lanza de Viento y Trueno de Hierro Negro y sopesó la botella de jade que contenía el Rocío Condensado de Hielo Profundo para comprobar que no hubiera sufrido daños.
Acto seguido, múltiples arcos de relámpago destellaron a su alrededor. En un abrir y cerrar de ojos, toda su figura se convirtió en un resplandor de trueno púrpura que se elevó con fuerza, rasgó la bóveda celeste de Ciudad Shuiyan y se desvaneció en el horizonte lejano.
Atrás quedó la mujer, postrada de rodillas en el suelo, contemplando el destello extinto sin poder salir de su asombro durante un largo tiempo.
...
Poco después, dentro de una cámara privada de un restaurante en Ciudad Shuiyan.
"¡Ay... sss... cuidado, más despacio! ¡Manga de inútiles!"
Zhang Kuang permanecía medio recostado en un diván acolchado, gesticulando de dolor mientras dejaba que vendaran sus heridas, sin parar de proferir improperios:
"¡Maldición! ¡Qué jodida mala suerte! Pensar que en esta diminuta Ciudad Shuiyan habría un cultivador del Dominio Profundo tan implacable, sss..."
Los otros libertinos que lo acompañaban intervenían con rencor:
"¡Esto es intolerable! ¡Joven amo Zhang, ese sujeto cruzó todos los límites!"
"¡Cierto! No le guardó ni un ápice de respeto al Clan Zhang y encima te humilló en plena vía pública... ¿Cómo va a tragarse el joven amo Zhang semejante agravio?"
"¡¿Y qué quieren que haga si no me lo trago?!", bramó Zhang Kuang irritado, lo que desgarró sus heridas y le arrancó un nuevo gemido de dolor:
"¡Por la fuerza no podemos derrotarlo! ¡Ese engendro es demasiado siniestro! ¿Acaso no vieron que apenas movió su arma y ya mandó a volar a los consagrados de la etapa media del Dominio Profundo de mi clan?".
"A mi juicio, ¡él está por lo menos en la etapa tardía del Reino Dominio Profundo, o incluso en la gran perfección! ¡Es más fuerte que el consagrado de mi propia familia! ¡Todos nosotros juntos ni siquiera alcanzamos para llenarle un hueco entre los dientes!"
Uno de los señoritos libertinos, inconforme y amargado, replicó: "¿Entonces... ese discípulo de Liu Feiyan es en verdad tan temible? ¿De verdad no tenemos forma de hacerle nada?"
"¡Hmph!"
Zhang Kuang se bebió un trago de vino para ahogar su frustración, con una expresión sofocada e impotente:
"¿Qué más podemos hacer? ¡Solo podemos... solo podemos resignarnos a nuestra mala suerte! ¡Ya buscaremos la oportunidad más adelante! ¡Maldita sea, qué racha tan desgraciada la de hoy!"
Los presentes suspiraban con pesadumbre, mientras en el reservado se extendía una atmósfera lúgubre y derrotista.
En ese preciso instante, una mano un tanto marchita y escuálida levantó con delicadeza la cortina de la entrada.
Un hombre de mediana edad que lucía dos bigotes lustrosos y vestía una túnica daoísta gris, descolorida por tantos lavados pero pulcra, entró con paso tranquilo y aire despreocupado, como si estuviera en su propia casa, sosteniendo una jarra de vino en la mano.
Su rostro era ordinario, mas sus ojos brillaban con un fulgor excesivo, revelando un dejo mundano y una astucia difícil de desentrañar.
Paseó la mirada por los maltrechos jóvenes y al final la posó en el rostro de Zhang Kuang. Esbozó una sonrisa que mezclaba humildad con un matiz perturbador, juntó las manos en saludo y dijo:
"¿Joven Amo Zhang? Este humilde servidor del Dao le presenta sus respetos."
Zhang Kuang ya ardía de cólera y frustración, por lo que al ver a un daoísta andrajoso y desconocido frunció el ceño con impaciencia y le espetó con aspereza:
"¿Quién eres tú? ¿Quién te ha dado permiso para entrar? ¡Lárgate!"
El daoísta no se molestó en lo más mínimo y, sin perder la sonrisa, respondió: "El Joven Amo Zhang no necesita preocuparse por la identidad de este servidor. Coincidir es fruto del destino; este humilde daoísta solo tiene dos pequeñas preguntas que desearía consultar con usted. En cuanto termine, me marcharé."
Mientras hablaba, extrajo con parsimonia y aparente descuido dos objetos de su ancha manga gris.
Con un leve chasquido,
dos piedras del tamaño de un huevo de paloma, de una calidad impecable y que despedían un denso fulgor espiritual de color cian, cayeron con suavidad sobre la mesa frente a Zhang Kuang.
¡Al ver esas dos piedras, el reservado entero quedó en un silencio sepulcral al instante!
Los ojos de Zhang Kuang y de sus compañeros libertinos quedaron clavados por completo en aquellas gemas, ¡incapaces de apartar la mirada!
¡Qi espiritual!
Un Qi espiritual tan puro que resultaba estremecedor emanaba de las piedras; ¡con solo aspirar una bocanada, el espíritu de cualquiera se revitalizaba al instante!
¡Eran nada menos que piedras espirituales de grado supremo!
¡Y eran dos!
¡Se trataba de un tesoro verdaderamente insólito!
Las piedras espirituales de grado medio ya eran difíciles de conseguir, las de grado alto bastaban para hacer que clanes enteros las contemplaran con envidia, pero estas piedras de grado supremo...
¡Eran consideradas el valor más codiciado en la totalidad del Dominio Oriental!
La cantidad total de Qi espiritual que albergaban y su nivel de pureza superaban por cien veces a las piedras de grado alto, tanto para el cultivo como para el comercio.
Con el poderío y la posición del Clan Zhang en Ciudad Shuiyan, ¡ni siquiera en todo un año lograban poner las manos sobre una sola!
¡Para Zhang Kuang, era la primera vez en toda su vida que presenciaba semejante cosa!
La inmensa conmoción y la codicia barrieron en un instante con toda la irritación y la cautela de Zhang Kuang.
Tragó saliva con dificultad, y la mirada con la que contempló al misterioso daoísta cambió de inmediato de forma radical, colmada de reverencia y anhelo:
"Maestro daoísta, ¿usted... qué desea preguntar? ¡Este Zhang le responderá sin guardarse nada!"
Los jóvenes libertinos a su lado parecían esculturas de arcilla o madera tallada, sin atreverse siquiera a respirar hondo.
La sonrisa humilde y enigmática en el rostro del daoísta se acentuó aún más. Señaló las dos tentadoras piedras espirituales de grado supremo sobre la mesa y habló con voz clara:
"Este humilde daoísta desearía saber: ¿cuál es el nombre y apellido del varón que acaba de enfrentarse al Joven Amo Zhang a las afueras del Pabellón Anxiang? ¿Cuáles son su complexión física y su semblante? ¿Qué armas y técnicas suele emplear?"
"Y además... ¿dónde se hospeda ese hombre en este momento?"
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• Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔!
• Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 209 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.