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Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 205 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Al oír sus palabras, una sonrisa socarrona se dibujó en las comisuras de los labios de Ye Tianci. ¡Esa era la Yu Hongxiao que él conocía! Orgullosa, arrogante, ¡pero provista de una férrea determinación en los momentos más críticos! Con un sutil giro de muñeca, una refinada bolsita apareció en su palma; era, precisamente, la bolsa Qiankun de Yu Hongxiao. "¡Atrápala!" Ye Tianci arrojó la bolsa Qiankun con un ademán despreocupado, como si no le importara en lo más mínimo. Yu Hongxiao frunció el ceño, lo miró de arriba abajo con suspicacia y murmuró: "¿Tan fácil me la devuelves?" "Por supuesto. ¡Tampoco es que sea un bandido o un salteador de caminos!", respondió Ye Tianci blanqueando los ojos con una sonrisa. El hecho de devolverle la bolsa Qiankun no obedecía, en realidad, a ningún repentino remordimiento de conciencia. Se debía pura y llanamente a que, mientras la despojaba de sus prendas hacía un momento, ya se las había ingeniado para inspeccionar su contenido de forma imperceptible. Aparte de unos cuantos artefactos mágicos de calidad aceptable, algunos talismanes y una cantidad discreta de piedras espirituales, no guardaba ningún tesoro valioso que pudiera cautivarle la mirada. Siendo así, prefería devolvérsela por el momento; ¡no sería tarde para volver a saquearla una vez que estuviera bien provista! Yu Hongxiao soltó un ligero resoplido y atrapó por puro instinto la bolsa Qiankun que volaba hacia ella. El contacto familiar sobre su palma trajo un inmediato alivio a su corazón. Sin embargo, al mismo tiempo, aquella actitud tan displicente de Ye Tianci le provocó una extraña punzada... ¿acaso la estaba despreciando? Yu Hongxiao no le dio más vueltas al asunto y extrajo una píldora de la bolsa Qiankun. La medicina se fundió nada más rozar sus labios, y un torrente formidable de poder espiritual se precipitó al instante hacia sus cuatro extremidades y cientos de huesos, reponiendo con asombrosa rapidez las mermas ocasionadas por la feroz contienda. Su semblante pálido recobró la lozanía a ojos vistas, y en sus pupilas, antes ensombrecidas, volvió a encenderse un fulgor gélido y penetrante. Acto seguido, volvió a trazar un sello con los dedos y sacó un talismán de jade de porte vetusto, recubierto de arcanas runas doradas. ¡En el preciso instante en que apareció el talismán, una presión colosal e imponente emanó de su superficie, haciendo estremecer los corazones! ¡Se trataba de un talismán de alto rango que únicamente los ancianos del Reino Vajra de la Secta Taixu podían manufacturar! "¡Sello!" Yu Hongxiao profirió un grito delicado mientras sus manos de jade culminaban el sello; el talismán se expandió al viento en un estallido y se transformó de inmediato en un deslumbrante rayo de luz dorada, tan grueso como el tronco de un árbol. Semejante a una flecha disparada desde el arco, se estampó con milimétrica precisión en el centro exacto de la feroz cabeza del Ciempiés de Fuego Terrenal. ¡Weng——! El resplandor áureo de los caracteres rúnicos se intensificó con furia y se propagó en un parpadeo, entrelazando una serie de robustas cadenas de runas doradas alrededor de la inmensa cabeza del monstruo y de los puntos vitales de su cuello. Aquel hálito funesto y demoledor con el que el Ciempiés de Fuego Terrenal casi había volcado el valle entero quedó petrificado de súbito, cual corcel desbocado al que le encajaran las riendas a la fuerza. Su corpulenta osamenta se paralizó en seco; las decenas de patas falciformes de lava que danzaban con locura, sus piezas bucales e incluso el aliento ígneo y devastador que acumulaba en la garganta quedaron rígidamente inmovilizados por obra de un poder invisible y soberano. "¿Ya no se mueve?", murmuró Ye Tianci, desconcertado. Yu Hongxiao le advirtió a toda velocidad: "¡Es un talismán exclusivo refinado por un anciano del Reino Vajra de mi Secta Taixu! Su potencia es tremenda, ¡pero contra una bestia demoníaca de octavo rango solo resistirá diez respiraciones como máximo! ¡No desperdicies el momento!" En cuanto las palabras salieron de sus labios, la espada larga que empuñaba estalló en un fulgor cegador. Con el cuerpo siguiendo la trayectoria del acero, se transformó en un arcoíris de espada helado que, envuelto en una intención de la espada avasalladora, arremetió de nuevo contra las desprotegidas coyunturas del Ciempiés de Fuego Terrenal, temporalmente aprisionado. Al presenciar la escena, la mirada de Ye Tianci se endureció. '¡Maldita sea, no cabe duda de que los discípulos de las grandes sectas juegan en otra liga!' ¡Vaya si poseía recursos bajo la manga! No obstante, al mismo tiempo experimentó un leve ramalazo de pesar: aquel talismán de jade que a sus ojos parecía una baratija insignificante guardaba semejante portento; ¡de haberlo llevado a un mercado de cultivadores, habría sacado una auténtica fortuna! Aun así, no titubeó un ápice. Extrajo una pequeña e inadvertida calabaza, echó la cabeza hacia atrás y se bebió más de la mitad del Líquido de Reunión de Qi que desprendía un denso aroma a vegetación fresca. ¡Glup, glup! El líquido resbaló por su garganta y se transformó al instante en una marea cálida e impetuosa, precipitándose como una presa rota hacia sus cuatro extremidades y cientos de huesos resecos, así como a los confines más profundos de sus venas profundas. El agotamiento quedó barrido en un instante; la fuerza profunda drenada regresó a borbotones desbocados, insinuando una potencia que amenazaba con superar incluso la cúspide de sus facultades. Ye Tianci emitió un bramido sordo y el aura que envolvía su anatomía detonó con violencia. ¡Llevó el vigor de las Nueve Transformaciones del Dragón y el Elefante hasta el límite absoluto, haciendo retumbar las entrañas de su Físico Divino Primordial del Dao! Lo más sobrecogedor residía en los filamentos de corriente escarlata oscura, densos como si poseyeran materia física, que serpenteaban por la superficie de su piel entre chasquidos ensordecedores. ¡Aquella era la manifestación visible del poder característico que había forjado al fundir el Origen del Rayo tras quebrar las barreras hacia el Reino Límite: el rayo del Reino Límite! ¡Weng! La Lanza de Viento y Trueno de Hierro Negro profirió un zumbido vibrante, capaz de quebrar metales y astillar peñascos. El halo de trueno purpúreo y negro creció exponencialmente; las descargas escarlatas y los relámpagos violáceos trenzados sobre el fuste despedían un hálito destructivo con fuerza suficiente para desgarrar el vacío. Ye Tianci dejó a un lado toda reserva. Descargó una pisada salvaje contra el suelo, pulverizando el lecho rocoso, y como una fiera ancestral atrapada en un cuerpo humano se lanzó hacia adelante rasgando el aire a una velocidad y furia varias veces superiores a las de antes, embistiendo frontalmente al Ciempiés de Fuego Terrenal. Dos siluetas —una envuelta en una gélida intención de la espada que calaba los huesos y la otra cargada con el avance demoledor de un trueno enfurecido— cayeron casi al unísono sobre el Ciempiés de Fuego Terrenal, sujeto de pies a cabeza por las cadenas rúnicas doradas. ¡Clang! ¡Pfft! ¡La unión de lanza y espada retumbó por los cuatro confines del paraje! Los tajos de Yu Hongxiao eran arteros e implacables; apuntaban con saña a las fisuras entre las junturas del caparazón y los confines del sello del talismán, arrancando a cada golpe jirones de carne roja y hedionda sangre hirviente. La lanza de Ye Tianci, en cambio, poseía una pesadez descomunal. Cargada con la furia del rayo del Reino Límite, descendía como el mazo implacable de un dios del trueno terrenal; cada impacto demoledor hacía cimbrar violentamente la monstruosa mole del ciempiés. ¡Bajo la descarga del trueno dotado con la propiedad de destrozar blindajes, la sólida coraza de lava fue resquebrajándose y cediendo en pedazos! Caparazones astillados, sangre hedionda, chispas incandescentes, destellos fulgurantes de rayo y esquirlas de hielo... un frenesí de fuerzas destructivas se derramaba sin descanso sobre el lomo del ciempiés, conformando una estampa tan imponente como sanguinaria. ¡Bang, bang, bang! ¡Clang, clang, clang! El estrépito incesante de las colisiones llovía sobre el fondo del valle. Ninguno de los dos se guardaba nada, volcando hasta la última gota de sus fuerzas para infligir el daño más devastador posible. En medio de semejante frenesí de violencia, Yu Hongxiao no pudo evitar volver la vista de reojo hacia la figura que combatía a su lado bañada en relámpagos. En ese instante, en Ye Tianci no quedaba el menor vestigio de su habitual insolencia o de su socarronería exasperante; bañado por los destellos del rayo, su rostro agraciado mostraba unas facciones de una firmeza intachable, y su mirada ardía con una concentración tan aguda como la de un halcón que no pierde de vista a su presa. El porte con el que blandía la lanza desbordaba una soberbia sensación de poder; cada embate arrastraba consigo una contundencia capaz de sacudir el firmamento y estremecer la tierra, mientras que las descargas carmesíes y el halo de trueno púrpura que lo envolvían de pies a cabeza semejaban la refulgente armadura de un dios de la guerra. En ese instante, Yu Hongxiao no pudo evitar murmurar en su corazón: 'Este bastardo, cuando se pone serio y se juega la vida... ¡hasta se ve bastante apuesto...!'. Un dejo incómodo de admiración brotó discretamente en su frío y arrogante corazón. Sin embargo, justo en ese momento... "¡¡¡Raaargh!!!" ¡Justo cuando ambos habían desplegado todo su poder durante seis respiraciones, desde la cabeza del Ciempiés de Fuego Terrenal, cubierta por las cadenas de runas doradas, estalló abruptamente un rugido varias veces más feroz que antes! Aquel bramido estaba colmado de furia y de una violencia salvaje por liberarse de sus ataduras; ¡el poder del fuego terrenal de magma que yacía dormido en su interior estalló con estruendo, como un volcán que entraba en violenta erupción! ¡Crac... crac, crac, crac! ¡Las runas de las cadenas doradas, que antes brillaban deslumbrantes y eran incomparablemente resistentes, comenzaron a parpadear, retorcerse y resquebrajarse con locura a una velocidad visible a simple vista, disolviéndose y desmoronándose con tanta rapidez como la nieve al fundirse! "¡¿Cómo es posible?! ¡¿Apenas han pasado seis respiraciones?!" El rostro de Yu Hongxiao mudó drásticamente; ¡la velocidad con la que el talismán perdía su eficacia superaba con creces sus cálculos! Intentó replegarse a toda prisa, ¡pero ya era demasiado tarde! ¡En el instante en que las runas doradas se hicieron añicos, una gigantesca pata guadaña, con una velocidad y un ímpetu varias veces mayores que antes, cayó tajante hacia la cabeza de Yu Hongxiao, quien se encontraba a escasa distancia! ¡La aterradora sombra de la muerte volvió a envolverla! "Maldición..." Las pupilas de Yu Hongxiao se contrajeron de golpe y su mente se quedó en blanco; ¡el viento abrasador que levantaba aquella colosal guadaña ya agitaba los mechones de su cabello! ¡En el instante más crítico! "¡Cambio de posición!" Un familiar grito contenido estalló junto a su oído, cargado de una determinación incuestionable. ¡Era Ye Tianci otra vez! ¡El espacio se distorsionó y se tornó borroso en un parpadeo! ¡Shuaaa! Yu Hongxiao solo sintió que la vista ante sus ojos se desenfocaba de pronto; aquella gigantesca guadaña de magma, capaz de partirla en dos mitades, pasó silbando a escasos milímetros del espacio donde acababa de estar de pie y se clavó con brutalidad en el suelo. ¡¡¡Boom!!! La tierra se estremeció violentamente, ¡y los cascotes y el magma salieron disparados como géiseres a decenas de zhangs de altura! ¡Ella, en cambio, ya había sido trasladada a una posición segura a decenas de zhangs de distancia mediante el arte de Mover las Estrellas y Cambiar las Constelaciones de Ye Tianci! El viento abrasador barrió con furia el lugar donde antes se encontraba, dejando tras de sí una extensión de tierra calcinada. Aún con el corazón encogido por el susto, Yu Hongxiao miró a Ye Tianci con una sonrisa y le dijo: "¡Gracias!". Pero Ye Tianci le espetó sin la menor compasión: "¡Sin mí, hoy ya habrías muerto dos veces!". "..." Yu Hongxiao se quedó sin palabras; ¡este bastardo seguía siendo igual de exasperante! "¡A la izquierda!" Ye Tianci tomó una bocanada de aire, sin tiempo para cumplidos; enarboló la Lanza de Viento y Trueno de Hierro Negro y el resplandor de relámpagos rojo oscuro volvió a desbordarse. Yu Hongxiao también concentró su espíritu de inmediato, ¡y la luz de su espada volvió a alzarse! El terror que inspiraba aquel rey demonio de octavo rango superaba con creces la imaginación de ambos; tras perder efecto el talismán, la criatura se tornó aún más salvaje y sanguinaria. Sin embargo, después del trance de vida o muerte por el que acababan de pasar, ¡entre Ye Tianci y Yu Hongxiao surgió una extraña compenetración! "¡Cambio de posición!" "¡A la articulación izquierda! ¡Destroza sus ojos compuestos!" Las siluetas de ambos se cruzaban sin cesar; cada cambio de posición impredecible, combinado con la luz de espada afilada y sin parangón de Yu Hongxiao y el aura de lanza tiránica y dominante de Ye Tianci, desgarraba con precisión milimétrica las heridas en el cuerpo del ciempiés. Esta coordinación casi milagrosa provocaba que el Ciempiés de Fuego Terrenal, pese a poseer una fuerza capaz de aniquilar cielo y tierra, no hiciera más que golpear el aire una y otra vez; ¡sus rugidos exasperados hacían temblar todo el valle! ¡El tiempo transcurría entre estruendos y aullidos feroces! ¡Por fin, dos shichen después! ¡Rumble! Una gigantesca onda expansiva se propagó en derredor, y el caparazón mutilado del Ciempiés de Fuego Terrenal, habiendo perdido todo hálito de vida, se desplomó pesadamente con un estruendo demoledor, como si una montaña entera se viniera abajo. La tierra vibró con violencia; ¡una nube de polvo mezclada con vapores de magma se elevó hacia lo alto, oscureciendo el cielo y la tierra! En ese instante, todo el Valle de las Llamas Terrenales pareció sumirse en una absoluta calma; solo restaba el sonido amortiguado del fluir de los ríos de magma. Casi en el mismo instante en que la colosal mole del Ciempiés de Fuego Terrenal cayó abatida, a decenas de zhangs del epicentro de la explosión, dos figuras al borde del agotamiento total se desplomaron también sobre el suelo. "Ufff..." Ye Tianci yacía bocarriba en el suelo, con el rostro cubierto de sudor y hollín, además de varias finas marcas sangrantes provocadas por las abrasadoras corrientes de aire, luciendo un aspecto bastante maltrecho. A poca distancia de él, el estado de Yu Hongxiao no era mucho mejor. Sus delicados hombros subían y bajaban mientras jadeaba con la misma violencia. El polvo se fue disipando lentamente y la luz de la luna logró abrirse paso con dificultad a través de la densa neblina suspendida sobre el valle, proyectando sombras y reflejos moteados sobre el suelo. Ambos volvieron la cabeza casi al unísono; a través del polvo en suspensión y el calor sofocante, sus miradas se cruzaron, contemplando el semblante del otro: cubiertos de ceniza y tizne, maltrechos hasta el extremo, pero milagrosamente vivos. Primero reinó un instante de silencio. Acto seguido... "Pfft..." Yu Hongxiao no pudo contenerse y una risita sumamente suave escapó de entre sus labios rojos. A continuación, el exhausto rostro de Ye Tianci también esbozó una risa ronca que destilaba el alivio de haber sobrevivido a la catástrofe: "Je..." Ye Tianci reía mientras tosía, señalando la mejilla tiznada de Yu Hongxiao: "¡Una belleza de cara tiznada!". "¿Belleza de cara tiznada?" Yu Hongxiao se quedó atónita y, jadeando, estalló en carcajadas: "¡¿Todavía te burlas de mí?! ¡Tú no estás nada mejor! ¡Ahora mismo pareces un carbonero!". Durante un buen rato, en medio de aquellas ruinas del valle cubiertas de magma y saturadas de un hedor a sangre y azufre, resonaron las risas roncas y agotadas de ambos, cargadas de un desahogo inmenso y nacidas desde lo más hondo de sus corazones. Mucho después, la fatiga física de ambos se mitigó considerablemente, aunque continuaban tendidos sobre el suelo. Yu Hongxiao contempló la luna en lo alto del firmamento y sonrió con suavidad: "Ye Tianci...". "¿Mmm?". Ye Tianci se sorprendió un poco y apoyó la cabeza sobre sus manos. Yu Hongxiao dijo con regocijo: "De verdad somos muy fuertes; ¡pensar que matamos a una bestia demoníaca de octavo rango...!". Ye Tianci sonrió con ligereza: "No es más que una bestia demoníaca de octavo rango". "¡Ni se te ocurra fingir grandeza!". Yu Hongxiao le lanzó una mirada de reproche y replicó: "¡Casi mueres a golpes y todavía te haces el valiente!". Ye Tianci volvió a reír: "¡Si casi muero fue porque tú fuiste un lastre para mí!". "¡¿Que yo fui un lastre?!". Yu Hongxiao exclamó con expresión indignada: "¡¿Acaso habrías podido matarla sin mí?!". Ye Tianci sonrió una vez más: "¡Quién sabe, difícil decirlo!". Apenas cayeron sus palabras, un gemido tenue resonó de pronto en el valle, ¡semejante al llanto de un bebé...! Al oírlo, Yu Hongxiao se pasmó, ¡y una expresión de alerta afloró de inmediato en su rostro! "¿Qué es ese sonido...?". Se incorporó con agilidad y miró a su alrededor. A menos de diez zhangs de distancia de ellos, ¡tres zorros de pelaje rosado venían caminando de frente hacia su posición...! \----- • Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔! • Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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Estás leyendo el capítulo 205 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.