Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 113 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El bello rostro de Luo Yao se tensó y fulminó a Ye Tianci con la mirada, exclamando indignada: "¡¿Quién no alcanza las uvas?!".
"Tú, por supuesto. ¿Quién más podría ser?", se mofó Ye Tianci con ligereza.
"¡Es que ni me interesa comerlas!".
"¿Ah, sí?", Ye Tianci sonrió con ironía. "De pies a cabeza, lo único duro que tienes es la boca".
"¡Tú...!".
El rostro de Luo Yao se encendió de rabia, tan sofocada que por un instante se quedó sin palabras.
Acto seguido, se cruzó de brazos fingiendo total despreocupación y resopló: "Humph, admito que esta vez perdí, ¡pero tú tampoco puedes considerarte un ganador!".
"¿Eh?". Ye Tianci enarcó una ceja. "Tú perdiste, ¿y yo no gané? ¿Qué clase de lógica retorcida es esa?".
Luo Yao esbozó una sonrisa burlona: "Eso es porque ni siquiera usé toda mi fuerza. De lo contrario, con tu modesto cultivo en la etapa media del Dominio Profundo, ¿cómo podrías hacerle frente a alguien en la Gran Perfección del Dominio Profundo como yo?".
"¿Qué tal si lo comprobamos ahora mismo?". Ye Tianci giró la muñeca y volvió a empuñar con firmeza la lanza de guerra.
"Ahora no; lo dejaremos para la próxima", replicó Luo Yao con una risita.
"¿La próxima? ¿Cuándo sería eso?".
Luo Yao sonrió con picardía: "Si el destino lo dispone, ¡nos volveremos a cruzar muy pronto!". Luego añadió con tono más solemne: "Por cierto, Ye Tianci, te advierto algo: ese tesoro es una brasa ardiente. Es fácil de arrebatar, pero sumamente difícil de conservar. Deberías tenerlo bien claro, ¿no?".
Ye Tianci asintió en silencio.
Sin contar que dentro del reino secreto aún quedaban más de un centenar de facciones despedazándose por aquellos tres tesoros, fuera aguardaban los Tres Grandes Clanes de Dongzhou, acechando con ojos rapaces como lobos hambrientos.
De no entregar el artefacto, salir de allí con vida y de una sola pieza resultaría una proeza.
Sin embargo, a Ye Tianci no le quitaba el sueño.
Ya que el tesoro estaba en sus manos, ¡bajo ningún concepto pensaba cederlo voluntariamente...!
Luo Yao, con los brazos aún cruzados, dejó escapar un suspiro de lamento: "Ah, de verdad me arrepiento. ¿Por qué tuve que tomar el mismo camino que tú? Si no me equivoco, esta Lanza de Viento y Trueno de Hierro Negro custodiaba la posición cardinal del norte; en el este y en el oeste debe haber un tesoro en cada extremo. Por desgracia, el tiempo se agota; de no ser así, habría ido a luchar por alguno costara lo que costase".
Ye Tianci respondió con calma: "Elegí a propósito una entrada en dirección opuesta a la tuya".
"¿En serio?". Los ojos de Luo Yao brillaron al instante. "Incluso yendo en direcciones contrarias terminamos encontrándonos aquí. ¡Parece que nuestro destino está verdaderamente entrelazado!".
Ye Tianci guardó silencio, ignorando su comentario.
Mientras conversaban, un repentino y cauteloso rumor de pasos comenzó a aproximarse con rapidez.
La mirada de Luo Yao se afiló y soltó con regocijo: "Parece que llega más compañía. Mi gran galán Ye, más te vale proteger bien tu tesoro, ¡no dejes que te lo quiten de las manos!".
Ye Tianci entrecerró los ojos. Percibiendo al instante la malicia oculta en sus palabras, espetó: "¿Acaso pretendes sentarte en la cima a ver pelear a los tigres, para luego cobrar ventaja como el pescador de la fábula?".
Luo Yao sonrió con inocencia fingida: "Yo jamás sugerí tal cosa. ¡Mi gran galán Ye está juzgando el corazón de un caballero con la mezquindad de un villano!".
Aunque su boca lo negaba, el destello triunfal en su rostro la delataba por completo.
Sin embargo, para su desconcierto, ¡Ye Tianci guardó con calma la Lanza de Viento y Trueno de Hierro Negro dentro de su Bolsa Qiankun!
"¿Qué estás haciendo?". Luo Yao se quedó de piedra, sin comprender su jugada.
Ye Tianci curvó los labios en una media sonrisa: "Si a mí me toca pasarla mal, ni sueñes con quedarte al margen disfrutando del espectáculo".
"¿Tú...?". Luo Yao palideció de golpe al descifrar sus intenciones.
"¡Maldito seas, Ye Tianci! ¡¿Acaso vas a atreverte a devolverme la jugada y echarme la culpa a mí?!", increpó Luo Yao con los ojos desorbitados por la estupefacción.
Ye Tianci se limitó a sonreír con cinismo sin pronunciar palabra.
En ese instante, una voz femenina y altiva resonó en la entrada: "¡Soy Zhao Mengfei, del Palacio Xingyun de Yunzhou! Si son sensatos, ¡entreguen de inmediato el tesoro!".
¡Apenas resonaron las palabras, una mujer vestida con túnicas púrpuras irrumpió en el recinto!
Aquella cultivadora poseía un cultivo en la etapa tardía del Dominio Profundo y sostenía una espada desenvainada. Detrás de ella marchaban dos hombres de mediana edad en el reino de la Gran Perfección del Dominio Profundo, ambos con medias máscaras de aspecto siniestro y aterradoras auras marciales. A simple vista, era evidente que se trataba de combatientes implacables.
'Dos en la Gran Perfección del Dominio Profundo...'.
La mirada de Ye Tianci se ensombreció. El hecho de que esta tal Zhao Mengfei contara con semejante escolta demostraba que pertenecía a la élite contendiente del reino secreto, decidida a reclamar las reliquias a cualquier precio.
"El tesoro lo tiene ella".
¡Antes de que nadie más hablara, Ye Tianci dio el primer paso al frente señalando a Luo Yao!
Luo Yao quedó boquiabierta, maldiciendo con furia en su interior: '¡Maldito descarado, de verdad me arrojó el fardo encima!'.
"¿Gran Perfección del Dominio Profundo?". Zhao Mengfei entrecerró la mirada hacia Luo Yao y resopló con frialdad: "Tal como sospechaba".
En aquella cámara de piedra solo había tres personas: Ye Tianci y Gu Lingyin contaban únicamente con un cultivo en la etapa media del Dominio Profundo y en la etapa tardía de Formación del Núcleo respectivamente, mientras que Luo Yao era la única en la Gran Perfección del Dominio Profundo. Habiendo desaparecido el tesoro de la sala, ¡ella era el blanco más evidente y natural de toda sospecha!
"Si de verdad tienes el tesoro, entrégalo por las buenas. El Palacio Xingyun sabrá recompensarte con generosidad".
Luo Yao se sintió como el mudo que traga coptis amarga: sabiendo la verdad, no tenía forma de defenderse. Señaló enfurecida a Ye Tianci: "¡Te está engañando descaradamente! El tesoro se lo quedó él, ¡yo no tengo nada!".
Ye Tianci replicó con fingida modestia: "Este humilde servidor apenas posee un mísero cultivo en la etapa media del Dominio Profundo y llegó a esta cámara por puro azar. ¿Qué capacidad tendría yo para disputarle un tesoro a semejante experta?".
"¡Tú...!". El rostro de Luo Yao ardía de pura impotencia.
"Compañera, si rehúsas entregar el tesoro, no nos dejes otra opción que emplear la fuerza". Zhao Mengfei alzó la espada apuntando directamente al cuello de Luo Yao.
Entre alguien en la Gran Perfección y otro en la etapa media, ¿en manos de quién estaría el botín? La deducción caía por su propio peso.
A ojos de Zhao Mengfei, ni siquiera valía la pena perder un segundo sospechando de Ye Tianci.
Luo Yao se quedó sin palabras ante semejante ceguera: "¡¿Gente del Palacio Xingyun?! Qué panda de imbéciles, están siendo manipulados como títeres y ni se enteran. ¡Y si crees que me voy a tragar tu trampa, estás muy equivocado!".
Con la mirada fija en el umbral de piedra, Luo Yao se impulsó a su máxima velocidad buscando la salida en una ráfaga.
"¿Pretendes huir?".
"¡Ataquen!".
Zhao Mengfei dio la orden con un ademán tajante, y los dos enmascarados a sus espaldas se abalanzaron al unísono contra Luo Yao.
Ambos eran increíblemente veloces; ¡alzaron las palmas conjurando descomunales ráfagas de viento marcial!
La mirada de Luo Yao se endureció. Ejecutó varias acrobacias hacia atrás en el aire para evadir el impacto, viéndose obligada a retroceder ante la aplastante presión.
"¡Entrega el tesoro!".
Los dos hombres rugieron con fiereza, intensificando sus embestidas.
Luo Yao formó sellos con los dedos a toda prisa y soltó un grito autoritario: "¡Loto Abrasador de Fuego Feroz!".
En un parpadeo, llamaradas torrenciales brotaron de la nada, condensándose en decenas de lotos de fuego escarlata. Con un enérgico movimiento de sus mangas, ¡los lotos ardientes salieron disparados como saetas incandescentes hacia los dos agresores!
Mientras lidiaba con los ataques de ambos, miró con rencor a Ye Tianci y bramó: "¡Vaya con tus bajezas, Ye Tianci! ¡Te juro que esta tía abuela no descansará hasta ajustar cuentas contigo!".
Ye Tianci se limitó a soltar una risotada gélida y le indicó a Gu Lingyin: "Vámonos".
Gu Lingyin comentó en un murmullo: "Santo Hijo Ye, su estratagema ha sido sumamente perversa".
Ye Tianci sonrió divertido: "¿Quién la mandó a tramar contra mí primero? ¿Pensaba esperar tranquilamente a que me liquidaran para quedarse con todo? No le resultará tan fácil".
Sin más preámbulos, tomó a Gu Lingyin del brazo y avanzó con paso firme y descarado hacia la salida de la cámara secreta.
Sin embargo, en el instante preciso en que pisaban el umbral, ¡un agudo zumbido de espada hendió el aire tras ellos!
"¡Alto ahí! Antes de que reclame el tesoro, ¡nadie sale con vida de esta sala!".
Ye Tianci detuvo el paso con el ceño fruncido; aquella voz fría y tajante pertenecía a Zhao Mengfei.
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• Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔!
• Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 113 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.