arrow_back

Leer Tienda de Mascotas Astral (Novela) Capítulo 678 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿En serio?" El sistema se burló. Su Ping arqueó las cejas. ¡Sí, en serio! ¡Estaba intentando cultivar su relación con su empleado! ¡Bip, bip! Joanna estaba pensando dónde capturar a los reyes bestia cuando oyó un pitido en su mente. Acto seguido, una ventana virtual transparente apareció ante sus ojos. “El dueño de la tienda te ha encomendado una misión. ¿La lees o no?” “Una misión.” Joanna miró a Su Ping y leyó la misión. Pronto apareció la descripción. Ayudar a Su Ping a capturar a 40 reyes bestia del Estado del Vacío podría otorgarle... ¡35 puntos de mérito! ¿35? Joanna no podía creerlo. Sabía cuántos puntos de mérito tenía y seguía muy de cerca su progreso. ¡Estaba dispuesta a trabajar en la tienda de Su Ping solo porque los beneficios para empleados eran muy atractivos! ¡Podría visitar la Divinidad Arcaica con otros 35 puntos de mérito! “Acepta la misión” le dijo Su Ping amablemente. Joanna lo miró fijamente durante un largo rato y luego aceptó la misión. “Vayamos. Deberíamos intentar terminar esto mientras este lugar aún esté en paz”, dijo Su Ping. Un remolino apareció junto a ellos. Joanna asintió. Juntas, entraron en el remolino. Entierro de un semidiós. Dos personas aparecieron en una colina en medio del desierto. Joanna miró a su alrededor; para su gran alivio, no percibió ningún peligro. Le dijo a Su Ping: “He enviado un mensaje a mi yo original; el sirviente llegará pronto. Podemos esperar aquí”. "Seguro." Su Ping asintió. Joanna se hizo a un lado y se sentó a pensar. Su Ping no la distrajo. El aire frente a ellos comenzó a temblar un instante después. Apareció un gigante de complexión robusta, de casi cinco metros de altura. Tenía un aspecto tosco, ojos profundos y una nariz respingona. Parecía que el paso del tiempo había dejado huella en su mirada. “Su alteza”. El gigante de mediana edad cruzó un brazo sobre el pecho y bajó la cabeza. “Bien” dijo Joanna con la arrogancia propia de una dama de la nobleza. “Sabes por qué te he llamado, ¿verdad? Llévanos al Abismo. “¿El Abismo? Ese lugar lo dirige Tina Crane, la Diosa Suprema. ¿Nosotros…?” El gigante de mediana edad vaciló. "¿Entonces?" Joanna contempló al gigante. El gigante se disculpó apresuradamente. “Lo siento, Alteza. Por favor, perdóneme”. “No te preocupes por eso. El tiempo apremia. Vámonos” ordenó Joanna. Su Ping la miró. No se parecía en nada a cuando estaba en la tienda. Era la reina de ese lugar. "Sí." El gigante de mediana edad bajó la cabeza. Sentía curiosidad por Su Ping, pero no preguntó por aquel humano. El gigante agitó los dedos en el aire en un gesto de bienvenida. Joanna le dijo a Su Ping: “Vámonos”. Su Ping asintió. Entró en el portal sin hacer preguntas. El gigante de mediana edad sintió aún más curiosidad al ver que Su Ping caminaba delante de Joanna. Aun así, reprimió el impulso de hacer preguntas. Dentro de ese remolino espacial había un corredor transparente. Su Ping tenía la sensación de caminar dentro de un tubo de cristal blanco y brumoso, pero la textura bajo sus pies era muy suave, como si pisara una nube. Detrás de él se alzaba una presencia imponente. El gigante de mediana edad era el sirviente que atendía a la Joanna original. Sintió que este ser era mucho más poderoso que el dragón de rango estelar que había visto en el Mundo de los Dragones de Sangre Púrpura. De repente, el hombre de mediana edad dijo: “Ya estamos aquí”. Otro remolino se abrió al final del túnel, revelando la vista exterior. Era un mundo desolado y oscuro; el cielo estaba cubierto de innumerables manchas oscuras, rojizas, moradas oscuras, caqui... Era como un cúmulo de nubes de distintos colores mezcladas. Su Ping salió del túnel. El viento helado lo hizo temblar. Era bastante resistente al frío, y sin embargo temblaba. Uno podía imaginar lo duro que era el ambiente. “Ese es el Abismo” le dijo Joanna a Su Ping. Señaló en cierta dirección. Su Ping vio una verja; más bien parecía la verja de una cárcel. Allí se alzaban pilares de varios metros de espesor, y el marco de la verja era muy alto; el lugar emanaba una atmósfera salvaje y antigua, además de un hedor a sangre. “El Abismo es la prisión más grande del Cementerio de los Semidioses” explicó Joanna. “Aquí no solo albergamos dioses, sino también bestias extremadamente violentas y malvadas. Elegimos a las bestias de aquí porque son superiores a las de su mismo rango que se encuentran fuera. No habría que entrenarlas. Su Ping se sorprendió. Por fin sabía por qué Joanna había elegido ir allí. “Gracias” dijo. Joanna sonrió dulcemente. “No hay de qué. Solo intento cumplir la misión.” El gigante de mediana edad entrecerró los ojos. ¿Misión? ¿Quién está lo suficientemente cualificado para darle misiones? El gigante encontraba a Su Ping cada vez más misteriosa. “Adelante. Yo te encargo del resto” dijo Joanna al gigante de mediana edad. Este último bajó la cabeza y asintió. Voló hasta allí y pronto llegó a la puerta de la prisión del Abismo. Poco después, apareció un remolino en el aire y un hombre se acercó a ellos. Aquel hombre iba vestido como un guardia de prisión, aunque su uniforme estaba exquisitamente confeccionado. Intercambiaron algunas palabras, luego el hombre echó una mirada a Joanna y Su Ping. Al poco rato, el gigante de mediana edad regresó. “Alteza, ha dicho que sí. Podemos entrar ya”. “De acuerdo” dijo Joanna asintiendo. Una vez más, Su Ping no hizo preguntas. El gigante de mediana edad desató Energía Divina sobre Su Ping y Joanna; los llevó a la prisión más grande del Cementerio de los Semidioses. El mundo tras los muros de la prisión no era como Su Ping lo había imaginado. Era un lugar caótico. Había muchas islas flotando en el aire y una gran extensión de tierra en el centro. Joanna frunció los labios hacia la tierra y explicó: “Allí están los prisioneros más importantes. Solo iremos a las islas. Al fin y al cabo, solo buscamos a los reyes bestia del Estado Vacío; no tenemos que llegar a esa tierra”. “De acuerdo”. Su Ping asintió. No sabía nada de ese lugar. Simplemente tenía que seguir las indicaciones de Joanna. Los tres llegaron a una isla espaciosa. ¡Su Ping incluso tuvo la sensación de que la isla era tan grande como medio continente! En cuanto llegaron, Su Ping sintió que algo se escondía en el bosque de aquella isla. El gigante de mediana edad dijo de repente: “¡Ven aquí!” Al instante siguiente, el aire frente a Su Ping pareció hervir. Cinco bestias emergieron. Las cinco bestias eran enormes; algunas medían cientos de metros de altura. Su rasgo común era su naturaleza violenta y malvada. Flotaban y se acurrucaban en la guarida. Parecía que algo las había aprisionado, impidiéndoles moverse. “Esos cinco son bestias malignas del Estado Vacío” dijo el gigante de mediana edad. Su Ping se quedó atónita. ¡Ese era el poder de un sirviente de un dios! Con solo dos palabras, cinco bestias del Estado del Vacío fueron aprisionadas y arrastradas hasta allí. Su Ping ni siquiera podía comprender tal poder. “¿Los quieres?” preguntó Joanna a Su Ping. Su Ping recobró el sentido y asintió. “Sí, sí”. Las cinco bestias del Estado del Vacío estaban inmóviles, pero Su Ping se alegró de percibir su violenta presencia. Aquellas bestias eran mucho más intimidantes que las de rango similar del Planeta Azul. “Guárdalos” dijo Joanna al gigante de mediana edad. El gigante de mediana edad asintió. No hizo nada, pero apareció un remolino y las cinco bestias fueron absorbidas antes de que se cerrara. “Están todas en mi pequeño mundo” dijo el gigante de mediana edad. ¿Pequeño mundo? A Su Ping le pareció interesante. “Sigue así” dijo Joanna. El gigante de mediana edad asintió y cerró los ojos. Acto seguido, atrajo a unas bestias del Vacío. “¿Las quieres?” ¡Sí! ¿Qué tal esos? "Afirmativo." “¿Y este insecto?” “Claro, lo haré.” Él estaba allí para encontrar bestias, pero de alguna manera, Su Ping sintió que había encontrado a una sugar mommy que lo llevaba a ver algunas tiendas de lujo con sus guardaespaldas. “Yo también quiero eso.” “Esto es agradable.” “Sí, definitivamente sí.” Los tres sobrevolaron una isla tras otra. El gigante de mediana edad capturaba a las bestias del Estado del Vacío para que Su Ping pudiera elegir entre ellas. En la mayoría de los casos, quedaba satisfecho con lo que el gigante les traía. Varias horas después, El gigante de mediana edad introdujo a las tres últimas bestias en su pequeño mundo e informó a Joanna: “Alteza, ya hemos capturado suficientes”. Joanna le preguntó a Su Ping: "¿Quieres más?" Su Ping estaba intrigado, pero notó que el gigante de mediana edad fruncía el ceño. Recordó lo que el gigante había dicho antes de ir allí. Aquel lugar pertenecía claramente a un Dios Superior; Joanna no podía hacer allí lo que quisiera. “No. Con esos bastará” dijo Su Ping, negando con la cabeza. Joanna arqueó las cejas. “¿Estás segura? Esto no es propio de ti. ¿Cómo soy? Su Ping puso los ojos en blanco y dijo: “Se está haciendo tarde y tengo que llevarlos de vuelta. No sé cuántos viajes tendré que hacer”. “Si tú lo dices” dijo Joanna, sabiendo que Su Ping estaba preocupada por la situación en el exterior. Se volvió hacia el gigante de mediana edad y añadió”: Podemos regresar. “Bien” dijo el gigante de mediana edad aliviado. Usó su Energía Divina y se llevó a los dos visitantes de la prisión. “Esa prisión era tranquila.” Su Ping contempló las islas flotantes. Aquel lugar parecía muy tranquilo. Joanna lo corrigió: “En realidad, aquí se cometen muchos crímenes y asesinatos. Los más ruidosos son los primeros en morir. Los tranquilos son los que sobreviven en este juego de la caza”. Su Ping no respondió. Poco después, el gigante de mediana edad los teletransportó de vuelta a la montaña donde vivía Joanna. Cuando los tres emergieron, numerosos dioses celestiales y dos guerreros divinos se acercaron a ellos. Los guerreros divinos eran de rango estelar. Todos los dioses se sorprendieron al reconocer al gigante. “¡Su alteza!” “¡Su alteza!” Los dioses saludaron a Juana. Joanna les devolvió el saludo con la mano. El gigante de mediana edad se inclinó ante Joanna. “Alteza, me encargaré de esas bestias y dejaré que dos Guerreros Divinos las custodien. Tendré que volver a ocuparme de tu ser original”. “De acuerdo” dijo Joanna asintiendo. Los dos Guerreros Divinos fueron lo suficientemente capaces como para contener a esas bestias del Estado del Vacío. El gigante de mediana edad sintió alivio. Alzó un dedo; un remolino con un brillo dorado apareció en el suelo; de él surgieron numerosas bestias violentas. En realidad, habían salido rodando porque algo las había envuelto formando una bola. ¡Dong, dong, dong! Esas bestias cayeron al suelo, haciendo temblar la montaña. “¡Encojan!” gritó el gigante de mediana edad. Al instante siguiente, ocurrió algo milagroso: aquellas bestias pasaron de medir cientos de metros de altura a apenas unos pocos metros. Aunque reducidas de tamaño, esas bestias seguían emanando una energía feroz. Simplemente parecían menos intimidantes. Poco después, se colocó en el suelo un conjunto de cuarenta versiones más pequeñas de las bestias del Estado del Vacío, contenidas en esferas. El gigante de mediana edad dijo con gran respeto: “Alteza, me disculpo”. Joanna asintió. A Su Ping le pareció extraño ver a un gigante mostrando tanto respeto a Joanna. Una vez que el gigante de mediana edad se marchó, Joanna ordenó a los Guerreros Divinos que contuvieran a esas pequeñas bestias. “¿Cómo piensas llevarte de vuelta a las bestias? ¿Tienes algún espacio para guardarlas?” preguntó Joanna a Su Ping. Su Ping esbozó una sonrisa amarga y negó con la cabeza. “Tendré que firmar un contrato con ellos y llevarlos a la tienda en grupos. Joanna no podía creerlo. “¿Contrato? Ya tienes algunas mascotas de batalla. No creo que te queden muchos espacios. Además, cancelar el contrato significaría que saldrías herida. Si no tienes objetos de almacenamiento... puedo prestarte uno. “¿Por qué no me das uno directamente? “No seas tan insolente.” “Me parece bien…” Su Ping se encogió de hombros. “No te preocupes. No me quedaré con tu artículo. Te he pedido muchas cosas y estoy bastante avergonzado. “¿Cuándo te salió conciencia?” preguntó Joanna. Su Ping puso los ojos en blanco. “No tenemos suficiente tiempo. Empezaré a llevarlos de vuelta; puedes dejar a tu gente aquí vigilándolos. Por supuesto, quería usar algo para recuperar a las bestias de una sola vez, pero las malditas reglas del sistema se lo prohibían. De lo contrario, se habría hecho rico. El universo entero sería su proveedor. Podría llevarse a la bestia más violenta a su tienda gracias a su habilidad para revivir. Sin embargo, las reglas del sistema estipulaban que solo podía transportar bestias con las que hubiera firmado contratos. Solo el poder de un contrato podía evitar la fuerza de repulsión entre mundos diferentes; era imposible hacerlo con artefactos.
Tienda de Mascotas Astral (Novela)

Continúa leyendo

Tienda de Mascotas Astral (Novela)

Capítulo 679

Siguiente Capítulo ›

Tienda de Mascotas Astral (Novela) Capítulo 678

Estás leyendo el capítulo 678 de Tienda de Mascotas Astral (Novela), un novela. ¿Qué es lo que no me gusta de mi nueva vida después de transmigrar a un mundo centrado en las mascotas? Pueden ser mimosos compañeros, ayudantes en tu vida diaria, audaces exploradores o fuertes luchadores. O todo lo… Este capítulo tiene publicado el 26 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Tienda de Mascotas Astral (Novela) tiene 771 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.