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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 44 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 44: Vínculos de sangre, el nacimiento de Yue y el camino a la academia Punto de vista — Carlos Tanaka Sánchez Atardecer y silencio El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte cuando por fin logré regresar a la residencia de mi familia, un poco más tarde de lo habitual. El cielo se teñía de tonos naranjas y carmesíes, mientras las sombras se alargaban pausadamente sobre el suelo de piedra. Subí a mi habitación con el cuerpo exhausto por la excursión al Bosque Prohibido y la mente saturada de pensamientos contradictorios. —Hoy ocurrieron demasiadas cosas en muy poco tiempo… —murmuré para mí mismo mientras dejaba la chamarra que envolvía el huevo sobre el centro de la cama. Primero, el hallazgo del huevo de dragón. Su madre, el legendario Dragón de la Felicidad, había sido asesinada… de la forma más cruel e incomprensible imaginable para un ser de su jerarquía divina. Pero… ¿cómo fue posible que una criatura de semejante calibre mágico pudiera morir de esa manera tan solitaria? Las dudas revoloteaban en mi cabeza como una tormenta. Sin embargo, lo que más me inquietaba no era el pasado, sino lo que estaba por venir. Suspiré hondo, pasándome una mano por el rostro. —Bueno… sea lo que haya pasado en ese bosque, tendré que averiguarlo más adelante. Mañana me marcho a la academia, y hay responsabilidades mucho más urgentes que atender esta noche. Me dejé caer de espaldas sobre la cama, al lado del huevo, y cerré los ojos. El cansancio físico y mental terminó por vencer mi resistencia en cuestión de minutos. Amanecer y visita inesperada No sabía con exactitud qué hora era cuando desperté. Los primeros rayos del amanecer apenas comenzaban a colarse tímidamente entre las cortinas de la habitación. —Parece que aún es bastante temprano… ¿no? —murmuré con la voz rasposa, todavía medio dormido. De pronto, un par de golpes secos resonaron en la puerta de madera. Me levanté a regañadientes y abrí. Era mi hermana menor, Karen. —¡Holi! Buenos días, hermanito. ¿Cómo dormiste? —saludó con su energía habitual. —Pues… bien, eso creo. Todavía estoy algo desorientado. Karen me analizó fijamente de arriba abajo con una sonrisa traviesa y sospechosa. —Mmm… no me engañas para nada. Tienes unas ojeras terribles, definitivamente no dormiste bien. ¿Así de demacrado piensas presentarte a tu primer día en la academia? —Sí, sí, ya lo sé, hermana. No tienes por qué recordármelo a primera hora. Igual iba a darme una ducha fría para despejarme. Karen se quedó pensativa durante unos segundos, mirando al vacío con los brazos cruzados. —¿Se puede saber en qué estás pensando ahora mismo? —Ah… pues… cosas mías. Preferí no seguir escuchando sus elucubraciones. Conociéndola, seguro estaba imaginando teorizaciones raras sobre mi excursión nocturna. —Si me disculpas, voy a darme un baño rápido. Puedes esperarme en la sala con los demás si quieres. —¡Está bien, hermano! ¡Pero no te tardes tres horas que la carroza no va a esperarnos! Karen se alejó a trote ligero con una sonrisa radiante. La vi desaparecer por el pasillo, y por un breve instante, la calma volvió a reinar en mi cuarto. El nacimiento —Bien, supongo que debo alistar mis cosas antes de que— Un crujido seco y cristalino me interrumpió de golpe. El cascarón del huevo reposado en mi cama se había fracturado. —No puede ser… ¿está naciendo justo ahora? Giré bruscamente. Al principio no vi nada más que los pedazos de cascarón esparcidos. Pero al acercarme a la cama, me topé con una visión que me dejó helado: una pequeña criatura de cabello brillante jugaba alegremente con el borde de mi sábana. Me acerqué a pasos lentos. La levanté con extremo cuidado entre mis manos. No era un reptil ni un monstruo… era una niña pequeña, pero con una delicada cola de dragón escamada revoloteando detrás de ella. —¿Una… semi-humana? ¿La forma original del Dragón de la Felicidad era esta? La pequeña me miró con unos ojos dorados llenos de una pureza absoluta. Su rostro se iluminó de inmediato. —¡Papá! —gritó con júbilo, abalanzándose hacia mi pecho para abrazarme el cuello. Me quedé completamente paralizado. ¿Papá? ¿De verdad creía que yo era su progenitor por haber sido el primero en estar a su lado al romper el cascarón? Mi corazón se apretó con fuerza. No tenía el valor para decirle la trágica verdad sobre el destino de su verdadera madre. —Supongo que… tendré que fingir serlo —susurré apretándola suavemente contra mí—. No quiero verla sufrir por un dolor que no le corresponde cargar. Le dediqué una sonrisa genuina. —Por supuesto que soy tu padre, pequeña. Sus ojos brillaron con un fulgor místico. Sorprendentemente, sus rasgos faciales se parecían a los míos más de lo que habría esperado jamás. —Debo protegerla a como dé lugar —pensé con absoluta convicción—. Sin importar la amenaza que enfrente. —A partir de hoy te llamarás Yue. ¿Qué te parece ese nombre? —¿Yue…? —repitió ella con su vocecita infantil, mostrando una sonrisa radiante. Era sencillamente perfecta. —Bien, Yue. Papá tiene que darse un baño rápido. No me tardo nada, ¿de acuerdo? La pequeña asintió obedientemente, soltó un tierno bostezo y se acurrucó plácidamente entre las sábanas hasta quedarse dormida. Karen y la revelación Tras bañarme a toda prisa y vestirme con el uniforme de viaje, regresé a la habitación. Pero la escena que encontré al abrir la puerta me congeló la sangre. Karen estaba sentada en la orilla de mi cama… cargando a la pequeña Yue con delicadeza entre sus brazos. —¡Papá, ya llegaste! —exclamó Yue apenas me vio, regalándome una sonrisa inocente. ¡Mierda! ¿Cómo demonios voy a explicarle esto a Karen sin que piense lo peor? —Hermano… —Karen levantó la cabeza y me miró con una expresión aterradoramente seria—. Mírame fijamente a los ojos. —Este… puedo explicarlo, te lo juro… —Tendrás MUCHAS explicaciones que darme, hermano mayor. Y más te vale que empieces a hablar ahora mismo. Sin más opción, le conté toda la verdad. Cómo me interné en el Bosque Prohibido buscando la espada, cómo hallé los restos del majestuoso dragón, el descubrimiento del huevo y el nacimiento instantáneo de Yue. Karen escuchó cada palabra en silencio y soltó un largo suspiro. —Todo eso tiene sentido dentro de la locura en la que te metes siempre… pero podrías habérmelo contado desde el primer momento en que llegaste anoche. —Si te lo contaba anoche, conociéndote, se lo habrías pregonado a todo el mundo en el desayuno. —¿De verdad crees que yo sería capaz de hacer algo tan irresponsable? —Te conozco de toda la vida, hermana. Eres ridículamente chismosa cuando te propones serlo. Karen frunció el ceño indignada, haciendo un pucherito. —Parece que estás buscando activamente que te dé una paliza antes de subir al carruaje, ¿verdad? —No, gracias, prefiero conservar mis huesos intactos. Solo… prométeme que guardaras el secreto frente a los demás. —Está bien, lo prometo. Además, hay que admitirlo: la niña es increíblemente adorable. Se parece mucho a ti cuando eras un bebé amargado. Sentí cómo el calor subía a mis mejillas. —Ejem… olvido eso. No viene al caso. —¿Y qué vas a hacer con ella exactamente? Hoy nos vamos a la academia por varios meses, ¿recuerdas? —Cierto. No puedo dejarla sola aquí. La llevaré conmigo escondida hasta instalarme. Karen sonrió con complicidad y le acarició la cabeza a la pequeña. —Perfecto. Eres su padre ahora, así que hazte responsable como un verdadero hombre. —¿Desde cuándo te refieres a ella como tu sobrina con tanta naturalidad? —Desde el mismísimo segundo en que la vi acurrucada. Me encariñé al instante. No pude evitar soltar una risotada. —Está bien, está bien. Prepara tus pertenencias, tenemos que bajar a despedirnos de nuestros padres. El juicio de la madre Al bajar las escaleras, encontramos a mi madre, Hina, esperándonos pacientemente en la sala principal mientras tomaba una taza de té aromático. —Carlos —habló con voz suave pero impregnada de una autoridad firme sin levantarse de su asiento—. ¿Podrías hacerme el favor de explicarme por qué hay una pequeña semi-dragona rondando la casa? Tragué saliva pesadamente. —Bueno, madre… verás, la historia es un poco compleja… Le relaté detalladamente lo sucedido desde mi caminata por el Bosque Prohibido hasta la eclosión del cascarón. —¿El Dragón de la Felicidad? —repitió Hina, dejando su taza sobre la mesa con evidente asombro—. Eso es técnicamente imposible. Se trataba de una de las entidades míticas más poderosas de este continente. ¿Cómo pudo haber sido ejecutada? —Eso mismo me he estado preguntando desde ayer, madre. Pero no podía simplemente dejar al huevo abandonado a su suerte en la intemperie. Ella asintió lentamente, con el rostro ensombrecido por una profunda preocupación. —Todo esto envuelve un misterio sumamente peligroso… —Madre… quería pedirte un favor enorme. ¿Me permites quedarme con Yue y asumir su cuidado? —¿Yue? ¿Ya le has otorgado un nombre? —Sí. Además… ella me ve como su padre desde que nació. —¡Espera, qué! —exclamó Hina, perdiendo la compostura por un segundo y casi derramando el té sobre su vestido. —Sé que es una responsabilidad colosal, pero… planeaba llevarla a la academia conmigo para protegerla. Hina me observó con intensidad antes de suspirar con resignación maternal. —Si realmente estás convencido de poder asumir semejante carga, adelante. Pero tendrás que discutirlo también con tu padre. Conversación con Hina Aprovechando que Karen había ido a revisar las maletas, me acerqué un poco más a mi madre. —Madre… una pregunta más. ¿Tú crees que el poder que habita dentro de mí es demasiado peligroso o desenfrenado? La mirada de Hina cambió radicalmente. Se volvió grave, sombría y cargada de una sabiduría dolorosa. —Eres sumamente fuerte, hijo mío. El problema es que aún no has comprendido la verdadera naturaleza de tu poder ni cómo canalizarlo sin destruir lo que te rodea. No te desanimes por ello. Yo… también fallé miserablemente en el pasado por esa misma razón. Sus ojos se nublaron con un halo de tristeza profunda al recordar tiempos pasados. —En mi juventud, dejé que el odio y el rencor consumieran mi juicio. No quiero por nada del mundo que tú pases por ese mismo infierno. Protégete a ti mismo, Carlos, y protege con tu vida a quienes amas. Sus palabras rebotaron en mi pecho con una fuerza demoledora. Mientras la miraba, el secreto de mi vida anterior pesaba más que nunca. No podía revelarle la verdad de lo que fui ni de lo que sabía del futuro. Tengo que cambiar el rumbo de la historia original, pensé con ferocidad. Cueste lo que cueste, no dejaré que la tragedia nos alcance. —Bien —dijo ella recuperando una cálida sonrisa—. Vamos a la entrada, tu padre nos está esperando para la despedida formal. El patriarca En el gran vestíbulo de la residencia nos aguardaban Abrán y Karen. —¡Vaya, hasta que por fin te dignas a aparecer, hermano! —rió Abrán a modo de bienvenida. —Ya vas a empezar con tus bromas pesadas… —Vamos, no seas tan amargado en un día tan importante —agregó Abrán divertido. Entramos juntos al despacho principal. El patriarca del clan, mi padre Josué, nos esperaba de pie frente al ventanal. Su sola presencia emanaba un aura imponente y majestuosa. —Me alegra verlos reunidos a todos, hijos míos —dijo con su característica voz grave—. Mis más sinceras felicitaciones por haber logrado el ingreso a la prestigiosa academia. A partir de hoy les aguardan desafíos colosales, metas elevadas y pruebas desgarradoras. Confíen ciegamente en sus habilidades… y superen todo lo que yo alguna vez fui. Hina lo miró con fingida sorpresa, esbozando una sonrisa burlona. —Vaya, no sabía que tenías la capacidad de ser tan afectuoso y expresivo, Josué. —¿A qué viene ese comentario tan innecesario, Hina? —respondió él aclarándose la garganta, ligeramente incómodo. —A nada en particular, solo quería disfrutar de la expresión de tu rostro —rió ella suavemente. Josué soltó un leve suspiro y retomó su postura severa. —En fin… tengo algo que entregarles antes de su partida. Se acercó a Abrán y le tendió un artefacto envuelto en tela negra. —Sabrás exactamente cómo y cuándo utilizarlo cuando estés en un peligro mortal —dijo con tono misterioso. Luego se giró hacia Karen y le hizo entrega de una elegante funda de cuero. Al desenvainar ligeramente, el destello de una hoja impecable iluminó la sala. —Para ti, esta espada. Mandé a fabricarla especialmente con los mejores herreros del reino para adaptarla a tu estilo. Karen contempló el arma con absoluta fascinación. —Es sencillamente hermosa… y el filo es aterrador… —Ni se te ocurra pensar en probar su filo conmigo —le advertí al notar su mirada calculadora. —¿Acaso el gran hermano Carlos tiene miedo? —rió ella provocadoramente. —No empieces, Karen. Hina intervino de inmediato con tono severo: —¡Karen! ¡Muestra más respeto por tu hermano mayor! Karen bufó con un pequeño berrinche y guardó la espada en su vaina. Finalmente, el patriarca dirigió su mirada hacia mí. El ambiente pareció volverse densamente pesado. —Carlos. No hemos tenido la oportunidad de pasar mucho tiempo juntos a lo largo de los años, pero quiero que mantengas esto grabado en tu mente: nunca te rindas frente a la adversidad. Tengo expectativas colosales depositadas en ti. —No te fallaré, padre —respondí sosteniéndole la mirada firme—. Te demostraré que poseo la fuerza necesaria para proteger a todos los que me importan. Josué esbozó una minúscula sonrisa, aunque la sombra en sus ojos permanecía intensa y enigmática. —Eso espero sinceramente, hijo mío. Rumbo al destino Minutos después, subimos al lujoso carruaje que nos llevaría con dirección a la capital académica. La pequeña Yue viajaba plácidamente acurrucada entre mis brazos, escondida bajo mi capa. —Papá… ¿a dónde vamos exactamente? —preguntó con voz adormilada. —Vamos rumbo a la academia, mi pequeña. Pronto entenderás todo este nuevo mundo. El carruaje comenzó a avanzar de manera constante entre los caminos de piedra y los densos bosques. Afuera, el paisaje transmitía una calma engañosa… pero en mi interior, una llama de inquietud ardía con fuerza. ¿Qué fue lo que quiso decir mi padre con esas palabras? ¿Acaso él ya sabe que se avecina una guerra a gran escala? Apreté los puños y miré fijamente hacia el horizonte a través de la ventana, con la determinación templada como el acero. Si una guerra se aproxima… entonces dependerá únicamente de mí reescribir el destino. El viento de la tarde sopló con fuerza contra la carroza. El verdadero viaje apenas acababa de comenzar. Continuará…
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 44

Estás leyendo el capítulo 44 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.