Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 39 online gratis en español
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CAPÍTULO 39: El caballero de la corona oscura y la danza de las auras
Punto de vista — Carlos Tanaka Sánchez
El nombre del caballero que me observaba fijamente con aquellos ojos fríos, calculadores y hambrientos de combate era David Ishida. Su sola presencia física era abrumadora e imponente, llenando la estancia por completo. Lo que había sentido hace tan solo un instante rozando mi piel… ¿acaso era la manifestación pura de su aura asesina?
—Interesante… —murmuró David en voz baja, dejando escapar una leve y divertida sonrisa mientras me examinaba de arriba a abajo—. El mocoso no solo no se inmutó, sino que logró resistir mi aura de presión sin pestañear. Tal como dijo el capitán anteriormente, este chico es alguien verdaderamente… admirable.
Giró ligeramente el rostro hacia la caballera de cabello carmesí que estaba a su lado.
—¿Qué opinas tú al respecto, Masha? ¿Logras ver algo extraordinario o fuera de lugar en él?
Masha Tamura cruzó sus brazos sobre el firme peto de su armadura, adoptando una postura sumamente pensativa y escéptica.
—Sinceramente, no lo sé… no siento absolutamente nada especial en la densidad de su flujo de maná. Pero tú sí sentiste algo distinto al cruzar miradas con él, ¿verdad?
David sonrió de nuevo, manteniendo un aura rodeada de enigma.
—¿Quién sabe con certeza? Quizás sí, quizás no. Pero hay algo indiscutible en la profundidad de su mirada… es inquietantemente penetrante. Oye, comandante Sasha, ¿qué opinión te merece a ti este chico que acaba de irrumpir en nuestra mesa?
La comandante Sasha, ubicada a la cabeza de la reunión, nos observó en absoluto silencio. En su rostro maduro se dibujaba una compleja mezcla de juicio militar y curiosidad disimulada.
—Tal como dice Masha… —comenzó diciendo Sasha con frialdad— no siento nada fuera de lo común a simple vista. —De pronto, su tono se volvió mucho más serio, cortante y amenazante—. David… ¿acaso estás bromeando con nosotros en un momento tan crítico?
David soltó un leve suspiro de resignación y sacudió la cabeza.
—Bien, bien, como sea. Dejemos las evaluaciones de lado y vayamos directo al grano de la emergencia.
El ambiente dentro de la sala de reuniones se tornó sofocantemente tenso en un abrir y cerrar de ojos.
—Se trata de la temible criatura que cruzó las fronteras —continuó David, borrando cualquier rastro de burla en sus facciones—. No sabemos con exactitud qué tipo de abominación es, pero según el informe de supervivencia de los pocos soldados que lograron atisbarla… la vieron avanzar a paso firme. Y según lo revelado por los exploradores, ese monstruo acabó de forma sistemática con más de doscientos soldados fuertemente armados en tan solo una hora de masacre.
Un silencio mortal, pesado e insoportable llenó cada rincón del salón. Masha no podía creer semejante cifra; sus ojos estaban abiertos de par en par. David estaba visiblemente impactado por el nivel de destrucción reportado. Pero la comandante Sasha… su rostro era puro acero inalterable. Su mirada afilada parecía una hoja templada capaz de atravesarte el alma en cualquier momento.
Y entonces… ocurrió.
Un escalofrío helado, gutural y primario recorrió velozmente toda mi columna vertebral. Mi instinto de supervivencia me gritó que el peligro no estaba en las fronteras, sino aquí mismo. Esa sensación…
—¿Acaso esa cosa… esa cosa ya está aquí en la capital…? —susurró Masha con el rostro volviéndose pálido como la cera.
¡BOOOOM!
Un estruendo ensordecedor sacudió los cimientos del suelo. El cuartel general de la guardia imperial explotó en mil pedazos, envuelto instantáneamente en una densa columna de humo, escombros voladores y llamas ardientes. Masha retrocedió violentamente por la onda de choque, gritando desorientada:
—¡¿Pero qué demonios está pasando aquí?!
De entre las ruinas humeantes de la estructura colapsada, una presencia infinitamente oscura y pesada emergió despacio del humo.
La comandante Sasha habló de inmediato con una voz firme y dominante que resonó sobre el fuego:
—¡Prepárense todos! Esa aura no es normal… ¡será mejor que estén listos para morir si cometen un solo error!
Y finalmente lo vimos con nuestros propios ojos.
Una figura encorazada y monumental avanzó a paso lento entre las sombras de la destrucción. Su armadura negra, sumamente intrincada, afilada y llena de relieves siniestros, parecía haber sido esculpida por la oscuridad misma del abismo. Una corona de tres puntas afiladas brillaba débilmente con un fulgor malévolo sobre su casco. De sus hombros colgaba una capa desgarrada por batallas ancestrales. Y sostenida firmemente en su mano derecha, portaba una enorme espada oscura, tan inmensa y pesada como el mismísimo pavor que intentaba provocar en nuestros corazones.
—¿Qué demonios… qué demonios es exactamente esa cosa? —preguntó David, temblando visiblemente mientras desenfundaba su arma. Nadie tuvo el valor de responderle. Todos en el lugar estábamos momentáneamente paralizados por la abrumadora presión de su maná.
El monstruo giró lentamente la cabeza, sus ojos rojos fijándose en la escena… y sin previo aviso, arremetió con una velocidad absurda hacia mí.
—¡Mío, aléjate de aquí inmediatamente! —grité a pleno pulmón.
No tuve el menor tiempo de reaccionar o esquivar de forma limpia. Su gigantesca espada impactó de lleno contra el bloqueo improvisado de mi hoja, y salí volando violentamente por los aires, arrastrado por la fuerza descomunal del golpe hasta chocar contra un muro de piedra.
—¡Carlos! —gritó Mío a lo lejos con desesperación pura en la voz.
Me levanté con bastante dificultad de entre los escombros, apretando la empuñadura de mi espada con la mano ensangrentada.
—No te preocupes en absoluto… Mío —dije. Mi voz temblaba levemente por el impacto en las costillas, pero logré esbozar una sonrisa confiada—. Esto recién acaba de empezar.
Masha, impulsada por su orgullo y temperamento, corrió a toda velocidad hacia el enemigo, lanzando un corte relampagueante imbuido en su brillante magia carmesí. Pero el esfuerzo fue trágicamente inútil. El Caballero Oscuro detuvo su ataque devastador utilizando una sola mano enguantada en metal negro. Masha giró rápidamente sobre su eje para golpearlo de lleno en el casco con un puñetazo cargado de aura, logrando únicamente empujarlo un par de pasos hacia atrás.
—¡¿Pero qué estás haciendo, Masha?! —gritó Sasha desenvainando su propia hoja—. ¡Retrocede ahora mismo, es una trampa!
Pero ya era demasiado tarde. El Caballero Oscuro reaccionó a una velocidad sobrehumana y la golpeó en el torso con el pomo de su espada. La fuerza fue tan desmedida que el cuerpo de Masha salió despedido hacia atrás a ciegas, cayendo inconsciente y bañada en sangre entre los escombros del cuartel.
—¡Maldita sea! —rugió David con rabia—. ¡Sasha, debemos coordinarnos y luchar juntos! Si cometemos la estupidez de pelear separados… jamás lograremos vencer a este monstruo.
Sasha asintió con seriedad mortal.
—Todos a sus posiciones de combate. Esta será… una batalla trágicamente desgarradora.
Desenvainé por completo mi espada, haciendo circular mi maná al límite. El aire alrededor del campo se llenó de una presión insoportable y chispas de energía elemental. Corrí directo hacia el monstruo. Nuestras espadas chocaron violentamente en el centro del recinto. Un estallido cegador de luz y sombras nos envolvió a ambos.
El Caballero Oscuro me observó fijamente desde el interior de las rendijas de su casco. Su mirada era como una grieta abierta en la realidad misma. No tenía la menor idea de qué era lo que veía en mí o qué reconocía en mi sangre, pero una cosa era completamente segura: no dejaría bajo ninguna circunstancia que se saliera con la suya en este reino.
Con un esfuerzo supremo de fuerza física, desvié su hoja y hundí profundamente el filo de mi espada en su brazo izquierdo. Pero en el instante preciso en que el metal tocó su carne sombría, sentí una aberración: mi propio maná estaba siendo absorbido a una velocidad descontrolada a través de la hoja.
—¡Maldita sea! —grité, soltando de golpe la empuñadura para romper el canal de drenaje.
Salté hacia arriba apoyándome en su hombro, giré ágilmente en el aire y descargué un puñetazo brutal cargado de fuerza física pura directamente sobre su casco de tres puntas, haciéndolo caer de espaldas contra el suelo. Recuperé mi espada en la caída e intenté rematarlo en el piso, pero desapareció en un parpadeo negro, reapareciendo justo detrás de mí y asestándome un revés con su escudo que me hizo retroceder varios metros sobre la tierra quemada.
Clavé mi espada con fuerza en el suelo para frenar el impulso y murmuré un hechizo de alta densidad:
—Magia de fuego elemental… ¡Llamas Carmesí!
El campo de batalla entero se encendió en una llamarada colosal. El fuego purgador cubrió todo alrededor, aislando el área en un domo ardiente. Ahora solo quedábamos él y yo en el centro del infierno.
Nuestras miradas se cruzaron una vez más a través de las cortinas de fuego. Ambos caminamos lentamente el uno hacia el otro, con las espadas levantadas y listos para matar.
Y entonces, corrimos al unísono. Se desató una colisión frenética de acero, luz y oscuridad. Usé mi técnica especial, Golpe de Luz, logrando impactar en su peto y lanzándolo violentamente por los aires. Sin embargo, la criatura giró con maestría sobrehumana en el medio del vuelo, cayendo perfectamente de pie sobre el suelo incandescente y avanzando de nuevo directo hacia mí sin darme un solo segundo de respiro. Sus movimientos eran los de una auténtica bestia de guerra.
El suelo temblaba sin cesar. El aire ardía a temperaturas extremas.
De pronto, una descomunal ráfaga de energía cortó limpiamente las llamaradas de mi domo de fuego, y de entre la marejada de chispas, una luz deslumbrante surgió. Era la comandante Sasha, emergiendo con la espada envuelta en un aura plateada.
—¿Acaso tienes serios problemas para pelear solo contra una leyenda, niño? —gritó ella con un tono desafiante y provocador—. ¿De verdad creías que podías derrotar a semejante abominación tú solo sin ayuda del alto mando?
Le lancé una mirada fría y severa de reojo.
—No lo sé con certeza… quizá sí era capaz. Pero te diré una cosa muy clara: si te atreves a interrumpir torpemente mi flujo de combate, serás tú la primera en morir aquí. Este monstruo está completamente fuera de tu alcance convencional.
Sasha apretó los dientes con furia, reconociendo el peso de mis palabras.
—Maldito mocoso… eres demasiado arrogante para tu propio bien. —Luego, para mi sorpresa, esbozó una feroz y salvaje sonrisa de combate—. Pero está bien. Déjame echarte una mano con esta aberración.
—Ni que lo digas —respondí, dejando escapar yo también una sonrisa confiada—. Será un auténtico placer pelear a tu lado, comandante.
Ambos compartimos por un instante una expresión siniestra y calculadora.
Nos movimos exactamente al unísono. Dos rayos de energía pura —uno de luz dorada y otro de plata— cruzaron el campo a una velocidad enceguecedora. El Caballero Oscuro giró su espada masiva con elegancia monstruosa, bloqueando nuestros embates simultáneos con una fuerza verdaderamente descomunal.
El monstruo saltó hacia el cielo, canalizando una marea de llamas oscuras que intentó atrapar y sofocar a Sasha. Aprovechando la distracción, me lancé con todo mi poder contra su flanco expuesto y lo golpeé con una estocada llena de maná, haciéndolo retroceder varios metros en el aire.
Pero volvió a arremeter instantáneamente. En un parpadeo táctico reapareció justo frente a mi rostro, atacando con una serie de estocadas sin tregua. Bloqueé cada golpe con el filo de mi espada; la terrible vibración del impacto me recorrió todo el cuerpo, adormeciéndome los brazos. A mi lado, Sasha rompió la prisión de llamas oscuras desatando su propia energía pura, cortando la masa de oscuridad en dos partes iguales.
El Caballero Oscuro levantó su espada hacia las nubes, y una sombra densa se extendió por todo el firmamento sobre la capital. Sasha y yo respondimos al unísono sin dudar. Una esfera combinada de luz deslumbrante brotó de nuestros cuerpos, expandiéndose con fuerza torrencial a lo largo de todo el campo de batalla. El aire vibró con violencia. La tierra bajo nuestros pies tembló.
Tres auras colosales e intimidantes brillaban ahora con una intensidad jamás vista en este reino: la aura abismal del Caballero Oscuro, la aura refinada de Sasha… y mi propia aura ancestral de la familia Tanaka.
Los tres avanzamos exactamente al mismo tiempo, con las espadas alzadas en alto y las miradas fijas en el objetivo. El agudo sonido del acero cortando el viento quebró el silencio.
El Caballero Oscuro giró su enorme espada en un barrido circular, saltando con ferocidad hacia nosotros. Sasha y yo nos impulsamos en dirección contraria, sincronizando nuestro ataque para golpear los puntos ciegos de su defensa.
La luz resplandeciente… y la oscuridad abismal… colisionaron de lleno.
Continuará…

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Estás leyendo el capítulo 39 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.