Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 31 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 31: Murmullos en el bosque sagrado y la marea de llamas
Punto de vista — Shiro
La noche había caído por completo sobre el continente. El majestuoso y ancestral Bosque de los Espíritus brillaba con una luz suave, etérea y profundamente mística. Los troncos de los árboles milenarios resplandecían con tenues tonos azulados y luminiscentes, mientras las hojas caídas parecían flotar suspendidas en el aire por el denso maná del entorno. Era un paisaje hermoso, infinitamente sereno… un santuario ancestral que parecía tener la capacidad mágica de aliviar el dolor del alma.
Caminaba completamente sola por el sendero iluminado, dejando que la brisa nocturna rozara mi rostro con delicadeza. Por un breve e inusual momento sentí una verdadera paz interior. Sin embargo, mis pensamientos regresaban una y otra vez a todo lo que habíamos vivido recientemente. Eran cargas invisibles, cosas que nuestros ojos mortales no podían ver, pero que pesaban como montañas sobre el alma.
De repente, un crujido seco resonó a lo lejos. Me detuve al instante.
Giré la cabeza con extrema cautela, afinando el oído y canalizando una pizca de maná en mis sentidos. Alguien estaba ahí cerca. Avancé despacio, conteniendo la respiración y ocultándome ágilmente entre los densos arbustos luminosos. Las sombras danzaban en sintonía con la luz dorada de las luciérnagas, y fue entonces cuando lo vi.
Carlos estaba tirado sobre el suelo de hierba. Lloraba en silencio.
Su voz se quebraba dolorosamente en medio de la oscuridad:
—¿De qué sirve que yo sea el único que sobreviva si no puedo ni siquiera proteger lo que tenía que proteger desde el principio...?
Mis labios temblaron al escucharlo. No quería oír esas palabras brotar de su boca. Dolían demasiado en lo más profundo de mi pecho. Me quedé completamente inmóvil, observándolo detenidamente desde mi escondite entre las hojas, sintiendo cómo su abrumadora tristeza se mezclaba e intercalaba de forma inevitable con la mía.
Sin darme cuenta, mi pie retrocedió un milímetro y pisé una rama seca sobre la tierra. El chasquido quebró el sagrado silencio del bosque.
Carlos levantó la cabeza de golpe, con la mirada alerta y los ojos empañados.
—¿¡Quién anda ahí!? —exclamó con tono tenso.
Tragué saliva para recuperar la compostura. Salí lentamente de entre los arbustos, caminando a paso tranquilo hacia él. Cuando llegué a su lado, me senté sobre el césped. Las estrellas del firmamento brillaban con intensidad sobre nosotros, reflejándose en sus ojos oscuros aún llenos de lágrimas contenidas.
Lo miré con profunda preocupación. Sentía un deseo irrefrenable de abrazarlo con fuerza, de sostener su rostro y decirle que todo estaría bien de ahora en adelante… Pero ni siquiera yo misma podía llegar a creer semejante mentira. Él y yo éramos exactamente iguales en este mundo cruel. Ambos lo habíamos perdido todo. Absolutamente todo lo que más amábamos nos fue arrebatado violentamente. Y aun así, teníamos la responsabilidad ineludible de seguir caminando. Porque si nosotros dos no luchábamos con cada gota de nuestra fuerza, este mundo terminaría irremediablemente reducido a cenizas.
Respiré hondo, contuve la melancolía y hablé con una voz suave y cálida:
—¿Está todo bien, Carlos? No te veo muy animado ni sonriente como de costumbre. Pensé que estarías muchísimo más tranquilo aquí, respirando la paz del Bosque de los Espíritus.
Carlos permaneció en absoluto silencio, mirando hacia el horizonte sin decir una sola palabra. Bajé levemente la mirada y continué hablando con el corazón en la mano:
—Sé perfectamente lo mucho que has sufrido en el pasado... pero debes entender que no podemos salvar a absolutamente todas las personas, por mucho que nos desgarremos el alma intentándolo. Solo podemos hacer lo que esté a nuestro alcance en el presente. Las cosas en esta vida no siempre salen como uno quisiera. Debes mantenerte firme, fuerte y sonriente, tal como eras antes. No puedes permitir que tus propias emociones destructivas te hundan en el abismo. Tienes que levantarte... y demostrarle a todo el mundo de lo que verdaderamente estás hecho.
Mi voz tembló por un instante, pero me obligué a seguir adelante:
—Las personas queridas que se han ido de nuestro lado siguen viviendo aquí —dije, colocando con ternura una mano sobre mi pecho—. Siguen vivas en nuestros recuerdos y corazones. No estás derrotado, Carlos. Aún estamos a tiempo de proteger este mundo y a quienes amamos. Solo necesitas confiar de verdad en ti mismo… porque tú eres alguien increíblemente fuerte. Bueno… —esbocé una leve y juguetona sonrisa para romper la tensión—, aunque claro está, no eres tan ridículamente fuerte como yo. Soy la más poderosa de todas, ¿acaso lo habías olvidado?
Carlos me miró fijamente y, tras un segundo de silencio, esbozó una leve sonrisa sincera.
—Gracias por darme ánimos y devolverme la esperanza, Shiro —dijo suspirando—, pero me temo que las cosas de aquí en adelante no serán tan fáciles.
—Tienes toda la razón —respondí asentiendo—. En esta vida nada lo es jamás… pero, ¿qué más da a estas alturas?
Levanté mi mano despacio y acaricié suavemente su mejilla. Mis dedos rozaron su piel con una calidez reconfortante, limpiando el rastro de una lágrima.
—Todo va a estar bien, te lo prometo.
Carlos alzó la vista hacia mí y una sonrisa verdadera y llena de vida se formó finalmente en su rostro. Se puso de pie con agilidad y extendió su mano abierta hacia mí. La tomé sin dudarlo, dejando que me ayudara a levantarme del suelo.
Por un breve instante, todo el caos del mundo pareció calmarse por completo. Solo el tenue murmullo de los espíritus del bosque nos envolvía en un abrazo pacífico.
Sin embargo, en cuestión de un segundo, la dirección del viento cambió drásticamente. Un sonido ominoso y lejano retumbó a lo través de la vegetación, acompañado por un movimiento agresivo entre los árboles.
Carlos frunció el ceño instantáneamente, cambiando su postura a una de combate.
—¿Se acerca alguien hacia aquí?
Mis ojos se entrecerraron mientras detectaba múltiples presencias hostiles aproximándose a una velocidad aterradora.
—¿Cómo diablos lograron encontrarnos en un lugar tan escondido?
Ambos dejamos de sonreír al mismo tiempo. Y sin necesidad de articular una sola palabra, comenzamos a correr a toda velocidad por el sendero. Las sombras de los árboles se alargaban caóticamente a nuestro paso, y los espíritus menores del bosque se desvanecían aterrados al sentir la abrumadora y oscura energía que nos perseguía de cerca.
—¡Shiro, qué demonios está pasando! ¿¡Cómo carajos nos localizaron!? —preguntó Carlos, con la voz impregnada de una intensa tensión.
—¡No tengo la menor idea! —le respondí sin reducir el paso ni un milímetro—. ¡Pero debemos alejarnos lo más rápido posible de esta zona!
De pronto, el suelo bajo nuestros pies tembló con violencia sísmica. Una voz cavernosa y distorsionada por el maná resonó desde las alturas de la oscuridad, seguida inmediatamente por un rugido ensordecedor que hizo retumbar los cielos.
—¡Magia de Rango 8: Dragón de Fuego!
Una inmensa y colosal criatura serpenteante hecha de llamas incandescentes emergió violentamente de la nada. Su cuerpo completo estaba compuesto de fuego puro de altísima densidad. El calor generado en un instante fue tan insoportable que comenzó a volatilizar la vegetación circundante. El maná hostil se desbordó como un maremoto, envolviéndonos por completo en un área de sofocación.
—¿¡Qué clase de conjuro es este!? —preguntó Carlos, claramente nervioso ante la magnitud del ataque.
—¡No lo sé! —contesté desenvainando y concentrando mi energía—, ¡pero es hora de ponernos inmediatamente en guardia!
Un rayo de luz destructiva descendió velozmente desde el cielo nocturno, destrozando una vasta sección del bosque sagrado. Las llamas del dragón se extendieron rápidamente como una ola devastadora. Los árboles milenarios ardían en segundos y el suelo de piedra y tierra se fracturaba en grietas incandescentes.
Múltiples hechizos de ataque de alto nivel fueron lanzados simultáneamente desde distintas direcciones, convergiendo con precisión quirúrgica sobre nuestra posición. Sentí cómo la aplastante presión mágica intentaba cerrar y sellar el espacio aéreo a nuestro alrededor.
—¡Barrera de Agua! —grité con todas mis fuerzas, desplegando un círculo mágico ancestral.
Una corriente masiva de agua cristalina giró violentamente a mi alrededor, formando un domo y escudo líquido impenetrable que sofocó las llamas directas. Sin embargo, justo cuando la barrera se estabilizaba, sentí un escalofrío mortal. Algo se movió a una velocidad sobrehumana justo a mi espalda. Una presencia maligna.
—¡Atrás! —grité girándome sobre mi propio eje, bloqueando justo a tiempo un ataque físico impregnado de energía oscura.
La colisión de energías impactó de lleno contra mi guardia, generando una onda de choque destructiva que me hizo retroceder varios metros violentamente. El suelo se rompió y agrietó bajo mis pies por la fuerza del impacto. Desesperada, miré rápidamente a mi alrededor buscando la figura de Carlos entre el humo y las brasas.
Pero no estaba allí. No lo vi por ninguna parte.
Mi respiración se aceleró drásticamente. El fuego crepitaba con furia a mi alrededor. El bosque entero rugía envuelto en llamas y caos.
—¡Mierda! —grité con absoluta desesperación, mientras mi corazón se encogía de pánico.
Había perdido por completo de vista a Carlos en medio de la emboscada.
Continuará...

Continúa leyendo
The strongest warrior of humanity (Novela)
Capítulo 32
The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 31
Estás leyendo el capítulo 31 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.