Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 209 online gratis en español
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Capítulo 209: El Despertar del Poder Nocturno, el Sol Plateado y la Sangre del Pasado
Punto de vista: Sara, Hina Sánchez, Melissa Smith / Melissa Ogawa, Josué Tanaka y Perspectiva General
Escena 1: Las Razones del Exilio y el Encuentro de las Antiguas Amigas
—¡¿Por qué?! ¡Dime por qué, Sara! ¡¿Cómo es que tú...?! —el grito de Hina se ahogó en su garganta, convertido en un sollozo desgarrador.
Sara bajó la mirada por un segundo, la luz morada de su aura suavizándose mientras se enfrentaba al dolor visible de su mejor amiga.
—No encuentro las palabras exactas... todo pasó rápido —admitió Sara con una calma que contrastaba fuertemente con el caos del entorno—. Tuve que fingir mi muerte por tu bien. No quería que estuvieras involucrada en este asunto. Sabía que Astaroth regresarías, pero... lo único que yo no quería era que tú murieras.
Sara dio un paso hacia ella, su sombra proyectándose larga sobre los escombros humeantes.
—Te he estado observando todo este tiempo. Vi cómo tu dolor te consumía por mi pérdida... pero también vi cuando fuiste realmente feliz: cuando nació tu hijo. Desde ese entonces, me sentí aliviada. Ver que tenías una vida, una familia... eso me dio fuerzas.
Sara se giró hacia el lugar donde Astaroth empezaba a emerger de las ruinas, su sonrisa volviéndose bastante juguetona, recuperando esa chispa característica que Hina recordaba de sus años de juventud.
—Y ahora que ya ha pasado el tiempo... déjame esto a mí, ¿sí? —sentenció Sara, ajustando con firmeza el agarre de su espada.
Astaroth surgió de entre los escombros, su armadura abollada y su rostro deformado por una furia ciega.
—¡¿TÚ?! ¡¿Cómo es posible?! ¡Yo mismo vi cómo tu alma se extinguía! —rugió el demonio, su voz quebrando las piedras circundantes.
Sara ni siquiera parpadeó. Su cabello morado brillante ondeaba con una energía que no parecía de este mundo, una fuerza que se había alimentado en las sombras durante sus años de exilio.
—Parece que tus ojos de demonio están fallando, Astaroth —respondió ella con un tono desafiante—. Hoy no habrá banquete de sangre. Hoy, la cuenta que dejamos pendiente hace años se liquida por completo.
Sara apretó los dientes al sentir una repentina fluctuación en el espacio-tiempo. Carlos, el hijo de su mejor amiga, había desaparecido tras la barrera divina de Gabriel.
«¡Maldita sea! ¿Carlos fue sellado?», se cuestionó internamente, sus ojos morados brillando con una luz analítica. «¿Cómo pudo pasar eso? Sin él, nuestros planes... no, espera un segundo. ¿Acaso se dejó sellar?».
Una pequeña mueca, mezcla de irritación y respeto, cruzó su rostro. Conocía esa estirpe; los Sánchez no caían por un simple accidente.
«No es novedad que se deje atrapar de esta forma, pero lo que me preocupa es Hina. Debo ir lo más rápido posible a salvarla. Sé lo que dijo Luis, pero no puedo dejar que mi única amiga muera a manos del enemigo».
Sara sabía que su aparición alteraría el tablero de juego de formas impredecibles, pero el grito de agonía de Hina había sido el detonante final. Decidió romper su exilio definitivamente.
—Astaroth... tú y yo tenemos algo pendiente —sentenció para sí misma mientras comenzaba a correr, su cuerpo volviéndose una estela de luz violeta—. Aunque te derroté antes, no creí que te revivirían tan pronto. Como sea, este es un asunto que yo misma tengo que resolver.
Escena 2: La Danza de la Crema y el Vacío
Sara no simplemente corría; se deslizaba entre los átomos del aire. Caminó los últimos metros hacia el demonio con una parsimonia aterradora, justo cuando este levantaba a Hina por el cuello. Su nuevo estilo de combate no se basaba en la fuerza bruta que Astaroth recordaba, sino en la manipulación precisa de la energía del vacío. Cada paso que daba silenciaba el ruido de la destrucción a su alrededor.
—Se acabó el tiempo, demonio —murmuró Sara.
En un movimiento que ni siquiera los ojos de un general abismal podrían rastrear, Sara desenfundó. No hubo choque de metales, solo un estallido de presión pura que mandó a Astaroth a volar kilómetros atrás, liberando a Hina de sus garras. Se detuvo frente a su amiga, su espada emitiendo un zumbido de alta frecuencia que cortaba la misma oscuridad de la zona.
Astaroth se puso en pie entre las ruinas, su armadura abollada regenerándose con un sonido metálico y chirriante. Sus ojos ardedores se fijaron en Sara con un odio ancestral.
—¡Maldita... perra! —rugió Astaroth, su voz destruyendo las últimas estructuras en pie—. ¡Esta vez no habrá trucos! ¡Devoraré tu alma y la de tu amiga!
El demonio embistió. Su cuerpo se volvió un borrón de oscuridad abismal, su espada del Árbol de la Muerte trazando un arco de aniquilación pura. Sara no se inmutó. Justo antes de que la hoja de Astaroth la partiera en dos, activó su transposición dimensional.
Reapareció sobre Astaroth, lanzando una estocada descendente. Astaroth, con reflejos potenciados por el genocidio reciente, bloqueó el ataque. El impacto sónico niveló el terreno en un radio de un kilómetro, barriendo los restos del reino con una onda de luz morada y oscuridad carmesí.
La batalla se volvió una danza macabra de violencia. Astaroth usaba su fuerza bruta para lanzar andanadas de raíces espinosas.
—¡¡MUERE!! ¡Técnica Abismal: Prisión de Espinas Eternas! —rugió el demonio mientras mil lanzas negras brotaban del suelo.
Sara, esquivando y parando cada ataque, no chocaba contra las espinas: las desintegraba al contacto con su energía del vacío.
—Eres lento, Astaroth —se mofó Sara—. Ese cuerpo resucitado no puede seguirle el ritmo a la verdadera muerte.
Sara contraatacó con una serie de cortes que fracturaron la fisiología mágica de Astaroth, dejando un rastro de energía violeta que impedía su regeneración.
Desesperado, Astaroth reunió la energía residual de la masacre en un ataque final. Su espada creció tres veces su tamaño, envuelta en un fuego negro.
—¡SI YO CAIGO, ESTE MUNDO CAE CONMIGO! ¡¡DEVORADOR DE MUNDOS!! —gritó Astaroth lanzando un tajo horizontal destinado a partir el continente.
Sara respiró hondo. Su aura morada se intensificó hasta ser cegadora. Atacó directamente al espacio-tiempo entre ellos, trazando una línea vertical perfecta en el aire. El ataque de Astaroth chocó contra la fisura y la energía destructiva fue absorbida por el vacío sin causar daño.
Antes de que el demonio reaccionara, Sara apareció detrás de él y envainó su espada con un sonido seco. Un segundo después, el cuerpo de Astaroth fue atravesado por mil cortes invisibles, desintegrando su armadura y sellando su carne abismal.
Escena 3: El Despertar del Dios Nocturno
—Sara... —susurró Hina, aún atónita—. Aún no... él aún no está muerto.
El mundo empezó a temblar violentamente. Sara sintió un escalofrío que le heló la sangre. Miró hacia arriba, tomando finalmente a Astaroth como una verdadera amenaza mortal. El poder que emanaba no era un simple recurso abismal.
—Hina, tenemos que salir de aquí lo más pronto posible... —dijo Sara con un matiz de desesperación—. Este poder es...
—¿Así que lo sabías, verdad? —la voz de Astaroth resonó grave y distorsionada desde las sombras—. Así es... el poder del Dios Nocturno. O bueno, mejor dicho, el poder que Lucifer le robó a Carlos Tanaka Sánchez. Ahora sentirás el verdadero miedo de un demonio. Me cobraré toda la humillación que me hiciste pasar en el Reino del Sol.
Sara suspiró y bajó la mirada. Dejó caer su espada. Su rostro se volvió serio y pálido. Desapareció en un instante, dejando caer el arma para reaparecer detrás de él, teletransportando la espada directamente a su mano. Golpeó a Astaroth con el filo, disparándolo a gran distancia, repitiendo la secuencia una y otra vez a una velocidad abismal, provocando explosiones que iluminaron todo el reino.
Escena 4: La Decisión de Melissa y la Estrategia de Retirada
Lejos de la colisión de Sara, Melissa Smith observaba la firma mágica del horizonte.
«Oh, qué interesante... ¿Hay alguien mucho más poderosa?», murmuró para sí misma. «Esa energía... no cabe duda. Tiene que ser uno de los 10 Legendarios Héroes. Los rumores eran ciertos: los cinco sobrevivientes siguen con vida».
Se giró hacia Josué, quien observaba el horizonte con el rostro endurecido por la impotencia.
—Oye —le dijo Melissa, captando su atención—. ¿Crees que puedas encargarte de esto si llegara a pasar algo?
—¿Por qué lo preguntas? —respondió Josué sin dudar, apretando el pomo de su espada—. Sabes que protegeré a este grupo con mi vida.
—Mira, te seré honesta —continuó Melissa—. Hay un enemigo que tu esposa está enfrentando. A cambio de eso, yo la salvaré... la traeré aquí para que tú y los demás huyan.
Alefa dio un paso al frente, con la mirada seria.
—¿Eh? ¿Qué dijiste, Melissa? ¿Por qué tú...?
—Alefa, hay algo que tengo que hacer —la interrumpió Melissa, dejando que el aura de Smith se filtrara brevemente—. Si realmente quiero encontrar al asesino de mi padre, tengo que dar este paso. Tengo que averiguar cómo ese maldito demonio puede usar el Poder Nocturno.
Miró hacia donde el sello de Carlos permanecía latente.
—Tenemos que destruirlo —sentenció—. Es tal cual como dijo el Héroe de las Sombras: si dejamos que esto siga así, todo lo que conocemos morirá. Y si eso pasa, Carlos no solo sufrirá, sino que cargará con un peso insoportable.
Hizo una pausa antes de continuar:
—Al principio, cuando luché contra él, sentí algo que había olvidado: mi espíritu de lucha. Ese espíritu es el que una vez hizo que una niña aspirara a ser un caballero. No voy a fallarle a esa niña... ni a este mundo.
Antes de avanzar, Shu se interpuso en su camino entre las sombras.
—¿A dónde crees que vas? ¿Crees que los dejaré ir? —siseó el abismal.
—Me había olvidado de que seguías aquí, bastardo... —respondió Melissa con frialdad—. Pero si tanto insistes, acabaré con tu vida como lo hiciste con tu amigo.
Shu rió secamente, aunque sus ojos mostraban inquietud.
—Esa mujer de morado es alguien de temer... pero mientras yo siga existiendo, no podrán evitarlo. Carlos tiene que pagar por el daño que nos hizo. Él no escapará.
«Ya veo... es por esa razón por la cual reencarnó», pensó Smith observando la situación. «Ese niño ha hecho cosas bastante increíbles. Ahora entiendo por qué mi 'yo' joven siente algo por él. Tal vez sea de mi tipo... aunque soy mucho para él. ¿O será que le gustan maduras como yo?».
Una sonrisa divertida cruzó el rostro de Melissa Ogawa.
—Tendré que preguntárselo cuando regrese. En fin, debo acabar con este bastardo.
Escena 5: El Sol Plateado y la Ejecución de Shu
Melissa desenfundó su Guadaña de Ánima, cuyo metal brillaba con un fulgor plateado que cortaba la niebla abismal, y se lanzó al ataque.
Los estallidos de sus colisiones crearon profundos cráteres. Shu lanzaba estocadas de energía pura capaces de desintegrar montañas, pero Melissa bloqueaba con el mango de la guadaña y contraatacaba de manera fluida.
—¡Eres demasiado lenta! —gritó Shu lanzando una ráfaga de proyectiles oscuros.
—Yo me adapto a cualquier cosa, a cualquier fenómeno... —sentenció Melissa mientras aterrizaba y volvía a cargar—. Bueno, eso sonó raro.
Aumentó la velocidad, convirtiendo la guadaña en un círculo de muerte plateada que desmantelaba las defensas de Shu. Mientras luchaba, observó su propia arma. El rojo carmesí de sus llamas tradicionales había desaparecido, reemplazado por un brillo plateado frío.
«¿Acaso mi 'yo' alcanzó el nivel plateado? ¿Es esto posible?», se preguntó.
Shu, aprovechando la distracción, lanzó un tajo abismal que atravesó a Melissa, partiéndola por la mitad.
—¡MELISSA! —gritó Alefa. Josué, Saleh y Angélica se lanzaron al unísono contra Shu.
Sin embargo, entre el humo, una risa clara resonó. El cuerpo de Melissa comenzó a recomponerse mediante partículas plateadas gracias a la Técnica de Reconstitución de Voluntad.
Shu retrocedió aterrorizado. Melissa apareció en lo alto del cielo, donde miles de esferas de energía se fusionaron en un orbe solar gigantesco. El calor extremo cristalizó el suelo debajo de Shu.
—Espero que logres sobrevivir a esto —sentenció Melissa.
Bajó la mano y el sol en miniatura descendió sobre el general abismal. La luz purificadora evaporó la esencia mágica de Shu, reduciendo su armadura de sombras a cenizas blancas.
—¡¡AAAAHHHHH!! ¡¡QUEMA!! ¡¡MI PODER... SE ESTÁ DESVANECIENDO!! —aulló Shu mientras su conexión con el Abismo se desintegraba.
Melissa reapareció frente a él, caminando a través del fuego plateado.
—Dime, Shu... ¿dónde está tu orgullo ahora? Querías que Carlos pagara por el daño, pero hoy tú pagas por tu arrogancia.
Escena 6: La Sangre Encendida de Rai
El aire cambió de repente, saturándose de un denso olor a hierro y azufre. La sonrisa de Melissa se desvaneció al notar que Shu, a pesar de estar destrozado, sonreía con malicia.
—¡Maldición! —gritó Melissa, girándose demasiado tarde.
Shu no era el objetivo real; había servido de distracción. Frente a Rai, quien cubría la retaguardia, una hoja de sombras surgió velozmente, cortando su torso.
—¡NO! —exclamó Melissa intentando alcanzarlo.
Rai cayó de rodillas, pero su sangre comenzó a flotar alrededor de su cuerpo, hirviendo en un tono carmesí purpúreo que apagó el calor del sol plateado.
—No te preocupes por mí, Melissa... vete a salvar a Hina —murmuró Rai, su voz alterada por un eco profundo y antiguo—. Yo me encargaré de este tipo...
Sus ojos se volvieron completamente rojos, perdiendo las pupilas. De su espalda emergieron alas de membranas desgarradas mientras una intensa presión gravitacional aplastaba el suelo. En un parpadeo de movimiento, Rai arremetió contra Shu, lanzándolo contra las montañas lejanas con una onda expansiva devastadora.
Melissa se quedó inmóvil ante la manifestación de esa energía.
«Esa magia vampírica...», reflexionó impactada. «Es la misma frecuencia que sentí en el Mundo Devorado... o quizás algo mucho peor».
Observó la figura transformada de Rai, reconociendo las señales de un linaje antiguo que se creía extinto.

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Estás leyendo el capítulo 209 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 26 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.