Leer The Remains of a Melody. (Novela) Capítulo 4 online gratis en español
—¡Apúrate a saludar, Kageyama! Una disculpa, no sé por qué hoy Ren está tan tímido.
Ahí lo vi. Aunque no era la primera vez, creo que fue una de nuestras mayores interacciones; nuestras madres se conocieron cuando estaban embarazadas y se les ocurrió la idea de hacer que nos hiciéramos amigos.
Bueno… ¡Nos obligaron!
—¡MAMÁÁÁ, NO QUIERO IR CON REN!
—Te me vas callando, porque ya casi llegamos, Hizuki.
¡Pero a pesar de todo terminamos congeniando de manera genial! Siempre nos la pasábamos juntos y pensé que nuestra amistad se llegaría a estancar, pues ¿tantos años de amistad con alguien? Me sorprende.
Nunca había conocido a alguien así, él era raro, éramos raros.
—¡Eres un tonto, Hizuki-chan!
—¡No, tú eres más tonto, Ren-chan!
¿No me di cuenta en qué momento estabas tan cerca?
¡PUMMM!
Un golpe en la cara nos dejó totalmente desconcertados a los dos. Y justo cuando le iba a gritar a Ren, lo veo con una cara de terror puro.
—¿Qué pasó? ¿Te quedaste sin dientes y perdiste tu encanto? —digo en tono sarcástico y de burla.
—OH, no… Algo mucho peor… Chocamos de cara y…
—¡¿Y?!
—Te besé sin querer…
—¡Por favor, di que es broma!
—¡Literalmente te está sangrando el labio y tengo sangre no mía en mis labios! Y no es algo con lo que yo bromearía… ¡Mierda, yo quería que mi primer beso hubiera sido con Ruby-chan!
—¿Con Ruby-chan? ¿Cómo crees que se te acercaría? JAJA, no lo creo, mejor sigue soñando, Ren-chan.
—¡Claro que no! No me rendiré, si hasta le escribí una canción y sí creo poder. ¡Y es que me enamoré de sus ojos… son tan lindos!
—Me da miedo, Ren-chan, lo tuyo ya es fetiche.
—¡CÁLLATE!
Nuestro secreto bajo llave.
Todo estaba en silencio. La madre de Ren me había dejado pasar. Ren había dejado de ir a clases de guitarra y no quería hablar.
Y yo estaré para apoyarlo, pues su mayor amigo soy yo. Tranquilo, Ren, pues no me importa si mojas mis mangas, pues ellas se secarán. ¿Pero y tú? ¿Quién te habrá hecho tanto mal para dejarte en este estado casi terminal?
Alcanzas a verme entrar a la habitación y te escondes en tus mantas. Vi tus ojos, que muertos ya se ven, no hay ni una pista del brillo que tenían ayer.
¡Y yo te ayudaré! Lo voy a hacer, pues tú siempre me apoyas, me cuidas y estoy seguro de que algún día te regresaré toda tu ayuda, pues cuando vuelvo a decaer siempre me acompañas.
—Ren…
Un nudo en mi garganta sale, pues palabras de ella no salen. ¿Qué te digo? Pues el solo ver el dolor de tus ojos me lastima. Te asomas mostrando tu cara fuera de las sábanas.
¿Con qué palabras se supone que te consuele? ¡No lo sé! Pero…
Antes de que diga algo que posiblemente arruine todo, te abalanzas hacia mí, me miras a los ojos. Tus ojos me dicen todo, me dicen tu dolor.
—No te preocupes, Ren, tu gran amigo no te va a dejar solo. No lo voy a hacer, pues eres tú mi otra mitad, y haré todo lo posible para verte reír otra vez.
Lo abrazo fuertemente.
—Nunca te voy a dejar solo, Ren, aunque no tenga fuerzas, aunque todo me lo impida, yo siempre te apoyaré ciegamente. Aunque nadie te crea, yo te creeré…
Y sollozas. No me gusta tu llanto, odio ver tu dolor. Ojalá lo pudiera sentir yo. ¿Por qué siempre sufres?
Pues desde hoy, poco a poco, me comeré tu dolor, pues verte feliz es mi felicidad, y no porque me gustes, porque lo nuestro es tan fuerte que no creo que necesite ser romántico. Los romances vienen y van, pero una amistad siempre te apoyará, siempre estará, pues aunque vea tu lado más asqueroso, eso no me «desenamorará».
—Te amo…
Susurras en mi oído con tu cara hundida en mi pecho y creo que fue la primera vez que sentí la confianza total de alguien, de estar vulnerable con alguien y que esa persona te devuelva esa misma vulnerabilidad, saber que alguien te puede envenenar y entregarle el veneno.
—Yo también, te amo…
Sí, te amo, y mucho. Eres el mejor amigo del mundo, Ren.
Esa noche hablamos de todo. Nunca había tenido una plática tan sincera e hicimos cosas tan tontas, y en ese momento descubrimos que esta dinámica nunca iba a cambiar, pues no importaba qué hiciera el otro, siempre seríamos amigos.
Saliste de ese bulto y me enseñaste todo, esas marcas rojas de tu cuerpo que escondes. Te aconsejé hablarlo con alguien. Pero… ¿cómo me cuentas algo así para hacerme callar?
—¡No, no puedo hacerlo!, simplemente no, no quiero verlo nunca más y no quiero que alguien se entere. No, por favor, te lo cuento con toda confianza, por favor, no digas nada…
—Oh… Okey.
Yo me guardé ese secreto entre los dos. Quiero tu bien, pero ¿debería decirlo a alguien? Es obvia la respuesta, pero ese no es tu deseo.
Te abracé toda la noche hasta que conciliaste el sueño y me di cuenta de que algo en ti acababa de morir. Ya no eras el mismo de antes, pues alguien te había lastimado.
Nuestro gran sueño.
Algo que también siempre nos unió fue la música. Recuerdo haber creado una banda en nuestro antiguo colegio.
Tú seguías en tu duelo y ya no habías vuelto a tocar nada.
¿Cómo dejaste que alguien arruinara lo que tanto amas?
Esta vez no podía dejar que dieras la iniciativa, pues era algo que no ibas a hacer. Estuve preparando, antes de que llegaras, una canción para el musical y era para ti. No me importa si salían rumores, pues quería ver otra vez tu sonrisa y, sí, Ren, creo que eres mi único amigo de verdad.
El día del musical estaba muy ansioso, tanto que creo que casi tuve otra crisis nerviosa, pero ¡no, hoy no!
Nada puede arruinar mi intento de alegrar a Ren, pues recuerdo lo que hizo Ren ese día… No me gusta recordar eso, pero no porque no lo sane, sino porque siento culpa por todo el peso que carga Ren. ¡Y aquí estoy, pero no para devolverle el favor!
Sino para hacerlo por voluntad propia, porque es eso, yo también quiero su bien.
Salgo al escenario. Okey.
Estaba sudando un chorro y casi estaba a punto de vomitar encima, pero ahí… ahí te vi.
Estabas en la segunda fila viéndome a mí, tu gran amigo, y cuando cruzamos miradas sonreíste.
Sí, Ren, estoy feliz, pues fue horrible verte como estabas, en la miseria, cómo esa persona tan brillante y feliz era reducida al miedo.
Se terminó la canción, la cual escribí de corazón, haciendo referencia a algo que tú entenderías. Bajé al vestidor. Estaba nervioso por tu reacción y…
Otra vez me diste un abrazo sincero y me di cuenta de que tampoco te importaba hacer el ridículo. Nos abrazamos y ahí, aunque sin palabras, prometimos siempre estar para el otro.
Recuerdo que ese día te di mi guitarra favorita, pues el destino traía algo diferente.
Tú necesitabas cambiar de aire, alejarte de la escuela. Y aunque no quería que te fueras, tenía que aceptarlo, pues tal vez en otra escuela te iría mejor.
Pasó el tiempo y no volvimos a ir a las mismas escuelas, pero realmente ya a ninguno le afectaba, pues siempre nos juntábamos para conversar de todo.
Yo te contaba para que fueras a mi nueva banda, pues ya llevabas tiempo solo tocando en bandas clandestinas y en grupos pequeños. ¿Por qué dejabas que tu potencial fuera reducido?
Pero…
—Sabes, Hizuki, conocí a una chica, es linda…
Tan linda, sus ojos son de un azul hermoso, me enamoré a primera vista.
—¿Y estás saliendo con ella? Vamos, yo quiero ver si mi gran amigo ya va a conseguir a alguien. Estaría bien, así mismo dejarían de decir que andamos juntos.
—JEJE, buen punto y, emm, pues… la verdad, ya estamos saliendo, aunque todo fue muy rápido. ¡Todo va bien, me gusta!
—¡Por favor, ni me abandones! Mínimo dame un besito de despedida. ¡Y únete otra vez a mi banda para impresionarla!
—¡NO te dejaré! JEJEJE, pero… no es mala idea, ya sé, ¡me uniré!
Ese día creo que fue uno de los mejores. Tanto tiempo sin ver en tu mirada ese brillo. ¿Sabes? Creo que me pegaste el fetiche de los ojos, porque ahora cada que veo a alguien me fijo en su mirada, pues cuando uno es sincero, se nota.
Y ese día el brillo perdido en tu mirada volvió.
¡Sí, mi pequeño Ren estaba sanando!
Pero… ¿yo logré ayudarte en esto?
No lo sé, pues yo siempre escuché. ¿Eso es ayuda? No, no lo sé. Espero no tener que sentir la culpa mañana.

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The Remains of a Melody. (Novela) Capítulo 4
Estás leyendo el capítulo 4 de The Remains of a Melody. (Novela), un novela. No todas las canciones se escriben para ser escuchadas. Algunas nacen de recuerdos, de personas y de cosas que nunca supimos cómo decir. Cinco personas, una banda y demasiadas historias que contar. Entre ensayos,… Este capítulo tiene publicado el 31 de octubre de 2026. The Remains of a Melody. (Novela) tiene 5 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.