Leer The Guardian (Novela) Capítulo 1004 online gratis en español
A veinte horas de la batalla en contra el ser llamado Ojos Grandes, en Madrid, España estaba sucediendo una batalla.
Un grupo criminal había aprovechado la oportunidad y había tomado un cuartel mientras el ejercito estaba enfrentándose a los remanentes de los seres psionicos que quedaban.
Detrás de un tanque destruido se encontraba Niels, quien trataba de protegerse de la rafa da balas que volaba a su posición.
“¡Esto es una mierda!” Gritó Niels mientras se protegía.
Oliver estaba a su lado y frunció el ceño. Él fue reclutado entre todas las personas en preparación para esta batalla, sin embargo, ahora que la batalla principal había terminado, no podía evitar estar agotado.
Veinte horas en movimiento constante de un campo de batalla a otro. Como Rango S, tenía la habilidad para dirigir a su grupo, pero incluso su grupo se dividió debido a las innumerables áreas que necesitaban ayuda.
Y ahora, él tenía que lidiar con unos bastardos que buscaban aprovecharse de toda esta situación.
“Frank hubiera sido útil aquí…” Murmuró Oliver levantando la cabeza.
Quien disparaban eran soldados controlados mentalmente por tres psionicos de rango S y varios usuarios de habilidades de rango A. Enfrentarse a tal grupo normalmente no sería difícil, si no fuera porque la energía psionica seguía densa comparada a la energía mágica y peor aún, esos soldados eran rehenes.
La mente maestra enviaba esos soldados a disparar desde el frente y les ordenaba que se interpusieran cada vez que ellos intentaban avanzar.
“¿Ya pediste refuerzos?” Preguntó Niels y viendo que asintió, lanzó su daga destruyendo un par de rifles. “No queda otra opción que esperar.”
Justo al terminar de hablar, el suelo tembló sutilmente y entonces escucharon un gran ruido a la distancia. Desde la lejanía a un kilómetro de distancia el suelo se abrió y entonces un misil salió disparado.
“¡¿Qué demonios?!”
Oliver abrió sus ojos sorprendidos. ¿La base manejaba misiles? Tal idea hizo que reaccionara mientras veía el misil volar en el cielo.
Antes que se alejara demasiado, el cielo se partió y un corte de color negro surgió, dividiendo el misil y posteriormente desintegrándolo.
Sin que ni siquiera tener la oportunidad de reaccionar, él escuchó ruido desde la base militar y vio a los soldados cayendo en el suelo cubierto por un aura blanca, entonces de repente una grieta apareció frente de ambos.
“¿Pueden encargarse del resto?”
Una joven mujer les preguntó con total normalidad. Era normal, ella era su superior en cuanto rango si seguían las leyes de Zerzura, pero… Oliver fue observado por los ojos negros de la joven y no pudo evitar estar sorprendido.
La misma persona que hace unas horas estaba enfrentando a un ser que estaba a nivel de Dioses ahora estaba frente a él. Era imposible no saber sobre su ascenso cuando todos los sintieron durante la gran batalla.
“¡Si, por supuesto!” Exclamó Niels al levantarse aún más tenso que él.
Aurora simplemente asintió y volvió a desaparecer. Ambos quedaron en silencio. Tratando de asimilar que esa persona estuviera aquí. Que una Diosa estuviera presente.
“Se veía demasiado normal…” Niels murmuró y Oliver le dio un golpe en la cabeza, pero ese hombre, murmuró. “No es mentira… Aunque sigo sin creerlo… Ahora puedo decirle a mis hijos y nietos que fui a la academia con la Diosa… La Diosa de la Tierra.”
Oliver le dio una mirada a su colega. No iba a negar que Aurora se veía normal y actuaba normal, lo que hizo difícil comprender la situación. Sin embargo, Niels tenía un punto. Aurora se convirtió en una Diosa y ellos fueron a la academia con ella.
\*\*\*\*\*\*
En diferentes partes del mundo estaban ocurriendo pequeñas, medianas y grandes escenas de batalla. Algunas veces era criminales que aprovecharon la oportunidad, o que simplemente fueron pagado para causar caos o jugadores que simplemente le gustaba causar caos.
Algunos vestigios de fuerzas de Ojos Grandes buscaron lanzar armas militares e incluso en el gigante del norte, se dispararon varias bombas nucleares. Ninguna alcanzó su objetivo incluso durante la Gran Batalla.
El caos que los seres humanos causaron en cierto modo fue menor comparado a lo que produjo que el Mundo Psionico se fusionara con la realidad de la Tierra.
Clémentine se adentró al quinto palacio que apareció al oeste de China y ella frunció el ceño al ver el majestuoso palacio psionico.
Cerca de un día y medio ella estuvo lidiando con estas situaciones donde la energía psionica dio vida a vestigios y este, no fue un vestigio, sino que algo que llegó del otro lado.
“Lo siento, Su Majestad no lo puede atender ahora.”
Desde el interior la voz se extendió. Clementine frunció el ceño, ella estuvo moviéndose de palacio a palacio buscando al ser que había creado tales lugares y estaba segura de que ese ser estaba aquí.
Su objetivo era dialogar y negociar. Ya que a diferencia de otros seres psionicos que entraron a este mundo siguiendo a Ojos Grandes, este no intervino en ninguna manera. Simplemente creó palacios.
“Como dije varias veces. Necesitamos discutir la presencia de ‘Su Majestad’.” Anunció Clémentine. “Esto no puede esperar más.”
Ella tenía demasiadas tareas para hacer. Fenghuang había vuelto, pero el Fénix estaba estabilizando el Plano Psionico que lentamente se separaba de la Tierra y como no había muchos psionicos poderosos, ella estaba aquí tratando de lidiar con un ser desconocido.
“¡Atrevida!” La voz se extendió y la presión de un psionico de rango SSS cayó sobre ella.
Clémentine soportó la presión y frunció el ceño ligeramente molesto por la situación. Ella todavía tenía otros lugares en lo que estar, necesita visitar a su padre y si bien el Trascendental más Rencoroso le aseguro que su padre estaba bien, ella quería hablar con él.
Así que respiró hondo.
¿Qué haría Aurora en esta situación? Tal pregunta vino a su mente, pero sintió que su amiga hubiera sido diplomática para obtener respuesta, algo que hasta este punto no estaba funcionando, así que cambio de enfoque.
“¿Que haría Alice en este momento?” Ella murmuró esa pregunta, soltando una pequeña risa ya que tal pregunta expresaba su deseo de ir a enfrentar al dueño del palacio para terminar toda innecesaria espera.
Cuando estuvo a punto de tratar de comunicarse, Clementine notó como todo se oscurecía y entonces vio como el palacio fue desgarrado cuando miles de tentáculos devoraron la energía psionica que daba forma al palacio, entonces un par de esos tentáculos descendieron desde el cielo oscuro, atrapando al ser que estaba en el centro y lo golpeó en contra del mismo palacio.
“No pierdas tiempo innecesariamente…” La voz de Alice sonó en sus oídos y de repente la oscuridad desapareció.
Dejando en el centro una ardilla que emanaba un aura de un psionico de Rango SSS.
“Este emperador… Este emperador desea hablar.”
Escuchando la respuesta que ella buscaba, Clementine simplemente se adelantó. No iba a negar que los métodos de Alice eran convenientes para algunos casos.
\*\*\*\*\*
El mundo cambio. Desde que Ojos Grandes descendió torciendo la realidad de todo el planeta, el mundo cambio. Era imposible que no cambiara, ese ser dio vida a vestigios de poderosos individuos, trayendo a la realidad cuentos, leyendas e inclusos seres psionicos de más allá de este universo.
Aun incluso con la preparación de Aurora y de todos sus aliados, cientos miles murieron. Grandes batallas ocurrieron en Sur America, Zerzura, el Bosque Mágico, Reino Unido, la Ciudad Atlántida, las Tierras sin ley, pero incontables de otras batallas en todo el planeta.
Fue imposible frenar todas las muertes y menos cuando el objetivo era engañar a Ojos Grandes para que descendiera a este mundo. Sin embargo, las muertes no fue lo que provocó el mayor cambio.
Sino que la vida. Aldaor, el Dios de los Caídos, Dios de la Tentación y la Corrupción revivió a todos los que murieron con su voz.
Tal hazaña era inaudita. Incluso durante el Gran Cataclismo o incluso antes, los Dioses intervenían por medio de sus iglesias o de forma indirecta como la máquina que enviaba personas a Terra nova. Siempre dando la impresión de que estaban limitados y si bien algunos Dioses extranjeros verdaderamente estaban limitados, la realidad era que muchos podían intervenir a voluntad.
Como si fuera poco, que un ser humano ascendiera no pasó desapercibido. Todas las personas del mundo al mirar al cielo vieron a la persona luchando con Ojos Grandes.
Los Dioses ya no eran entidades alejadas del mundo. No, los Dioses estaban presentes y caminando entre los mortales.
¿Qué iba a suceder? Tal pregunta que millones tenían en su mente ahora estaba en manos de la nueva Diosa y Aurora recién estaba tomándose un respiro de una semana completamente agitada.
“Tengo hambre…” Murmuró mientras abría una bolsa de papitas que compró en una tienda. Ella le agradeció a la vendedora que estaba tiesa y salió. “No entiendo cómo puedo tener hambre. En teoría no sería posible.”
“¿Por qué? A pesar de que ascendiste tu sigues manifestándose como una humana a nivel físico.” La respuesta vino de Alice que estaba a su lado. “Curioso, ¿no? Cuando tu misma te ves como humana tu cuerpo actúa como tal. Incluso si tu cuerpo es de un ser divino, seguirá teniendo hambre si así lo deseas.”
Aurora comió las papitas escuchando su hermana. Su hermana tenía mucha experiencia en el tema, especialmente relacionado a la comida.
Mirando la ciudad, Aurora se distrajo durante unos segundos. Ella estaba en la Ciudad Atlántida y las calles estaban animadas a pesar de que hace una semana el mundo enfrentó lo que muchos llamaban como el Segundo Cataclismo.
En otras partes el mundo seguía agitado, pero aquí, las personas volvieron a su vida normal, yendo al trabajo y viviendo sus vidas.
“Esa mujer no se parece al Gigante que luchó con Ojos grandes?”
Aurora fue distraída cuando un joven al otro lado de la calle la miró mientras le daba codazos a su amigo que estaba viendo su teléfono.
“¿Que? No. ¿Crees que una Diosa este aquí comiendo papitas? ¿No escuchas lo loco que suena eso?”
Ellos estaban al otro lado de la calle y si bien Aurora podía escucharlos, ella no pudo ocultar la sonrisa en su rostro. Aun así, con tal solo pensarlo su aura la rodeó y su presencia disminuyó.
Durante la semana anterior, ella estuvo ayudando en todas partes donde podía y había aprendido que incluso conocidos no sabían cómo reaccionar ante su presencia. No se trataba de ‘Divinidad’ o un aura dominante, Aurora a pesar de ser una diosa recién ascendida tenía un gran control sobre su aura.
El problema iba a tan sola la idea de ‘Diosa’… Tal idea sonaba descabellada incluso para Aurora.
“Estamos a horas de la reunión con todos los gobernantes del planeta. Por primera vez, todos los presidentes y personas más influyentes se encuentran en un solo lugar para discutir el futuro de la Tierra.” En una proyección de uno de los edificios más alto un video de un noticiero conocido estaba trasmitiendo y Aurora leyó los subtítulos. “Se rumorea que la nueva Diosa estará presente para dar un discurso de apertura.”
“La llamada por muchos Diosa de la Tierra. Una joven mujer. Su pasado es extenso, conocida como una de las fundadoras de la Ciudad Zerzura en su adolescencia, miembro de la Academia de Héroes e hija de la Luz de Plata y el Gigante de Acero. La Protectora de Zerzura y ahora Guardiana de la Tierra…”
Aurora dejo de leer porque le dio vergüenza. Guardiana era un título demasiado grandioso, aunque si era honesta prefería ese título a que la llamaran ‘Diosa de la Tierra’.
“Ya es hora de la reunión.” Le dijo Alice.
La gran reunión con todos los gobernantes de las naciones y los individuos más influyentes y poderosos de la tierra… Aurora asintió y al parpadear, apareció en el cielo flotando.
Estaba oculta, pero ella observó la ciudad y luego cerró los ojos. Miles de millones de pequeñas voces sonaron en su mente, rogando y rezando por ella.
Ella se concentró aún más y encontró aquellos que estaban en batalla y ella respondió, protegiéndolos con su aura celeste. Para aquella mujer que tuvo un accidente su aura celeste la rodeo. Su aura roja cortó a una bestia mágica y protegió aquella familia que fue atacada.
Sin embargo, incluso si respondía cuando no estaba concentrada, existían millones de otras voices. Esas voces no estaban en peligrosa o no requerían su protección, pero si rogaban por una vida mejor.
Una madre en una parte de Canada que rogaba para darle de comer a su hijo, una familia de refugiados en las Tierras de Ley e incontables ancianos, hombres, mujeres y niños pedían por ella. Pedían por ayuda.
Cuando era joven, ella siempre trató de ayudar e incluso cuando creció siempre lo hizo. Aun así, entendía que no podía ayudar a todos. Siempre existía alguien que necesitaba ayuda.
Y ahora, que era una Diosa, que sus oídos podían oír todas las voces que requerían ayuda y su voluntad podían llegar a todas esas personas, se dio cuenta de esa realidad más que nunca.
Ella podía responder a plegarias de aquellos que buscaban protegerse de un accidente, de bestias mágicas, jugadores u otros humanos. Podía matar y destruir a aquellos que amenazaba la vida de inocentes, pero no podía ayudar a todos.
Tal era especialmente para aquellos que se encontraban en situaciones económicas difíciles o se encontraban situaciones complejas. Incluso con todo su dinero, ella no podía solucionar cada uno de esos problemas.
Aun así, podría intentarlo y para realizar tal tarea, no podía hacerlo por su cuenta.
Aurora abrió sus ojos y ella vio la ciudad, en uno de los edificios gubernamentales vio a miles de personas reunidas esperando su presencia y ella apareció detrás del podio.
“No necesitan preocuparse. Subiré y seré breve.” Un encargado asustado por su presencia asintió al verla.
Ella caminó y lentamente subió al podio, siendo observada por miles de personas y entre ellos se encontraban presidentes importantes de varias naciones, pero también individuos de alto rango. Incluyendo humanos como Víctor, el Rey de Arabia o incluso bestias como el Barbegazi, Amnestria e incluso en una pantalla se podía ver a Nandi, aquella Bestia Santa que no abandonaba su territorio.
Incluso un ser como él estaba presente a la espera de escuchar sus palabras. Aurora al ver pudo sentir las emociones. Algunos tenían miedo de los cambios que alguien de su poder podía traer, tal era especialmente cierto para los individuos poderosos como el Rey de Arabia.
Otros como el ministro Turay la miraban expectante y Aurora podía sentir la devoción de ese hombre.
Estoy segura de que esa devoción no es por mi título de deidad… Aurora trató de controlar su sonrisa ante tal pensamiento y se concentró.
No iba a negar que estaba nerviosa. Era imposible que no lo estuviera, pero al mismo tiempo, estaba más segura de que nunca.
¿Qué clase de Diosa quería ser? Tal pregunta apareció en su mente y su respuesta fue simple.
“El mundo ha cambiado.” Anunció Aurora, su voz se extendió no solo por la sala, sino que por toda la ciudad y más allá. “El mundo siempre cambia. Lo hizo cuando sucedió el Gran Cataclismo, cuando aparecieron los Portales Abismales o ahora cuando seres de otra dimensión invadieron la Tierra.”
Ella dejó sus palabras fluir. No tenía un discurso preparado, pero lentamente sus ideas iban consolidándose en su mente.
El mundo cambio antes y cambio ahora.
“La pregunta es como nosotros nos adaptamos a esos cambios y como lo usamos favorablemente. El Gran Cataclismo trajo mucho caos, pero trajo innumerables cambios favorables. Magias que curaron enfermedades, tecnologías antes inimaginables y personas que tenían el poder para ayudar.” Ella miró a los presentes y luego miró a la distancia. “Yo soy una de ellas. Desde niña siempre quise ayudar, imitando a mi padre al inicio, pero eventualmente por voluntad propia. Siempre quise ayudar. Tal idea se convirtió en mi trabajo en Zerzura y eventualmente en otras partes del mundo.”
Ella todavía recordaba cuando escapaba de casa con Alice para ayudar, siempre buscando ayudar en donde sea que pudiera. Si esa idea empezó como la motivación de una niña queriendo ser como su padre eventualmente se convirtió en su deseo. El deseo de cambiar el mundo.
“Ese deseo permanece ahora. Incluso en este momento estoy ayudando a personas, respondiendo millones de plegarias, pero incluso yo no puedo responder a los miles de millones que piden por mi ayuda.” Ella cerró los ojos y las voces se intensificaron, aquellos que la escuchaban rezaron y ella los escuchó.
Ella sabía que a ella no podía ayudar a todos, pero ahora. En este momento, ella tuvo la oportunidad.
“Sin embargo con su ayuda. Con la ayuda de cada uno de ustedes podemos cambiar el mundo.”
Ella escuchó murmullos, vio como algunos se miraban y sintió la tensión de esas personas. Ella era una Diosa, y si bien algunos no creían en ella, entendían su poder.
Todos vieron como ella se transformó en un gigante para enfrentarse a un ser que distorsionaba la realidad. Incluso aquellos que no entendían el poder de una ‘Diosa’, comprendían que en este momento su voluntad podía cambiar el mundo.
“No soy política, por tal razón los invite a esta reunión. Para que pudieran hablar.” Esta reunión fue para que ellos se reunieran, para que discutieran y hablaran directamente sobre el futuro. “Les pido que discutan el futuro de la tierra. Ya no como naciones separadas, sino que como terrícolas. Como miembros de un mismo planeta.”
Y eventualmente de una misma nación… Ella no lo dijo, pero ellos lo entendieron y las voces surgieron de repente.
“¡¿Quién será el gobernante de todo?!”
“¡¿Bajo qué autoridad?!”
“Es imposible! ¡Nuestra nación es soberana e independiente!”
Cientos se levantaron de sus asientos, cuestionando su decisión, su voluntad y Aurora vio que Víctor lentamente levantó su aura, queriendo intervenir a su favor, pero ella levantó su mano y con tal acción, la Ciudad Atlántida pareció congelarse.
Silenciando las voces en un instante.
¿Qué clase de Diosa quería ser? Aurora se hizo la pregunta. No quería ser una dictadora que controlara todo. Un Dios Tirano que gobernaba todo con voluntad de acero, tampoco uno que buscaba caos y su propio entretenimiento. Para ella la ‘Divinidad’ no representaba solamente un inmenso poder que le permitía imponer su voluntad, sino que una responsabilidad.
Por eso le gustaba el título de ‘Guardiana’. Tal título implicaba que debía ser una protectora para el planeta y para cada humano.
“La era de los Dioses indiferentes ha terminado.” Su voz se extendió y su mirada paso por cada uno, viendo a las personas tragar de miedo y su mirada se centró en el ministro Turay. “No me gusta la política. Siempre trate de mantenerme alejado. Sin embargo, eso no significa que no quiera un mundo mejor.”
Aurora se concentró en ellos, en cada una de las personas que estaba presente.
“Yo me enfrentare a quien sea o lo que sea que amenace este planeta. Me enfrentare a Dioses Demonios, Seres Psionicos y a cualquier ser de este universo o de otro que ponga en riesgo la Tierra.” Su voz fue seria y su mirada aún más. “Y ustedes se enfrentarán a los males de este mundo. A la corrupción, a la pobreza y a todos los males que plagan a este planeta. Yo les ayudare, pero juntos construiremos un mundo mejor.”
Ella no buscaba crear una utopía, solamente un mundo mejor.
Tal idea fue recibida en parte con aplausos y a su vez con muchos abucheos. Ella sonrió. Esta reacción está bien, no importaba cuanto disgusto mostraran algunos, seguían en la sala.
Aurora agradeció y simplemente bajo del podio. Ellos iban a discutir durante los próximos meses e incluso años, pero eventualmente se dirigirían a donde ella deseaba.
Ella no mintió y si bien no era política, no era la primera vez que empujaba a otras personas a que siguieran su voluntad y a diferencia de antes, ahora tenía demasiada influencia tanto personal como todos sus aliados.
“Buen discurso.” Alice la saludó al entrar detrás del podio.
“Gracias.” Respondió Aurora no sabiendo si su hermana lo decía en serio o no y sin deseos de descansar, preguntó. “¿Qué piensas de Misiones Arcas a nivel mundial?”
Aurora podía usar su poder para encontrar personas en diferentes partes del planeta, pero incluso si los encontraba, necesitaba ayudarlo. No de manera temporal, sino que similar a las Misiones Arcas que rescataban personas de zonas conflictivas y los asentaban en Zerzura o sus alrededores.
“¿Nunca paras?”
Ante la pregunta, Aurora sonrió.
“¿Parar? Recién estoy empezando.”
Si ella quería que otros la ayudaran a cambiar el mundo necesitaba empezar por cambiándolo ella misma y era lo mejor comenzar lo más pronto posible.
Después de todo, ella necesitaba estar a la altura de su título de Guardiana.
La Guardiana de la Tierra.

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The Guardian (Novela)
Capítulo 1005
The Guardian (Novela) Capítulo 1004
Estás leyendo el capítulo 1004 de The Guardian (Novela), un novela. Viajaron a otro mundo a través de una máquina de realidad virtual creada por un Dios en el cual durante un gran tiempo creyeron que solo era un juego, pero termino siendo real. Pasaron por un 'Gran Cataclismo' que… Este capítulo tiene publicado el 9 de junio de 2026. The Guardian (Novela) tiene 1004 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.