Leer The First Breath After the Last (Novela) Capítulo 3 online gratis en español
Un día después, por la mañana, salimos todos juntos hacia el asentamiento más cercano, llamado Pueblo Riverwood. Era el lugar donde padre y madre solían comprar sus provisiones. Por lo que había dicho madre, deduje que ambos eran exaventureros en sus días de gloria. Por eso Andrew, mi padre, entrenaba todas las tardes. Al verlo, mi instinto me decía que quería que me enseñara esgrima; estaría encantado de aprender junto a él.
Vivíamos apartados de la civilización, en un claro resguardado por los imponentes Bosques de Aethelgard. Desde la distancia, nuestra pequeña casa parecía un refugio alpino de fantasía: un diseño de estilo suizo medieval, con un tejado empinado de pizarra gris diseñado para soportar las nevadas, y robustas vigas de madera oscura expuestas que se entrelazaban con la piedra rústica.
Luego al cruzar el umbral hacia el exterior, la inmensidad del paisaje te robaba el aliento. Rodeando la propiedad, se alzaban como pilares colosales los árboles de madera oscura; troncos milenarios, gruesos y de un misticismo silencioso que arañaban el cielo con sus copas eternas.
Dejando atrás la sombra del bosque, nos incorporamos al camino de tierra compacta. A ambos lados, el horizonte se abría en majestuosos prados de alta montaña. Las colinas, de un verde tan vibrante que parecía destilar magia pura, se ondulaban bajo el viento. No era un campo común; entre la hierba alta pastaban criaturas que delataban la naturaleza épica de este mundo. Caballos de tiro con pelajes gruesos y pezuñas hendidas como las de los ciervos caminaban junto a cabras montesas de cornamentas espirales que brillaban como el cuarzo bajo el sol de la mañana. Era el hogar de los exaventureros que ahora eran mis padres.
Ahora que lo pienso…
Mi experiencia como espadachín de una mano en mi vida anterior, combinada con el manejo de la espada de este mundo, me ayudaría a perfeccionar mis nuevas habilidades. Sin embargo, aún no tengo el nivel suficiente; apenas mantengo mis extremidades estables con los hilos invisibles de energía de Nexo para reforzarlas.
Será mejor no pensar en eso por un tiempo; me centraré en perfeccionar la energía del Nexo
Caminamos un poco hasta llegar al pueblo cerca de nuestra casa. Una vez allí, contemplamos los puestos unos minutos antes de que madre tomara su propio camino.
—Nos vemos luego, Lucas —proclamó madre en voz alta.
Levanté mi pequeña mano de infante diciendo adiós. Luego de ese pequeño momento, nos dirigimos a uno de los locales de herrería, ya que papá necesitaba comprar pedernales. Él, que me cargaba firmemente en su espalda, me bajó y me dejó al lado de un pequeño balde lleno de agua limpia. Al principio simplemente me quedé quieto observando mientras él compraba, pero por pura casualidad giré la cabeza, viendo directamente mi reflejo en el agua cristalina. Me asomé y miré. Era yo: mi rostro de bebé. Mis grandes ojos color zafiro brillante heredados de mis padres y mis primeros mechones, que son una mezcla entre el cenizo de padre y el castaño cobrizo brillante de mi madre.
Aunque solía ser un monarca, actualmente tengo la cara de un niño tierno y arrogante con la mirada fija. Pero al ver estos cachetes inflados, una nariz pequeña y unos ojos gigantes, en mi mente me quejé con amargura:
¿En serio este soy yo?
¿Dónde quedó el Monarca del Hielo que hacía temblar imperios? ¡Parezco un pan dulce! Mis súbditos se morirían de la risa si me vieran así.
Aprovechando que padre se encontraba comprando sus cosas, intenté una cosa que siempre he querido hacer desde que llegué a este mundo. Sí, eso mismo. Intenté poner una mirada amenazante para verme rudo, pero en el agua solo vi a un bebé haciendo un puchero tierno, lo que me frustró todavía más.
Minutos después, padre salió de aquella tienda y se detuvo por un momento; luego de ese momento volvió a cogerme en sus brazos y se dirigió a una botica de viales curativos. Entramos por aquella puerta mientras una señorita de aspecto joven nos atendía. Padre rápidamente pidió dos pequeños frascos de Lágrimas Astrales. Un solo frasco costaba diez Éramos, lo que rondaba un total de veinte Éramos por las dos botellas.
Al parecer, las monedas tenían su propio color y valor dependiendo de cada una:
100 Eralis Moneda de Bronce = 1 Éramo
Moneda de Plata
100 Éramos Moneda de Plata = 1 Astralium Moneda de Oro
Una vez padre recibió su pedido, sacó una pequeña bolsa azul de cuero, tomando los 20 Éramos y pagando los frascos.
Salimos de aquella tienda y nos dirigimos de regreso para encontrarnos con madre. Caminamos un par de minutos y la encontramos justo en la entrada del pueblo. Al llegar, madre nos recibió con los brazos abiertos; al parecer tenía bastantes compras para la cena de esta noche.
Esta calidez humana era algo muy valioso para mí. Desde ese día, juré que protegería a mi nueva familia con mi vida.
Una vez nos reunimos, decidimos regresar a casa… la emoción por llegar me estaba ganando nuevamente. Esta emoción era la emoción de Lucas, y no del monarca Jaxx.
Al caminar por el suelo terroso bajo el atardecer, llegamos finalmente a casa. Una vez dentro, padre sacó el mechero que compramos y encendió la pequeña chimenea de la sala. Por otro lado, madre sacó aquellos ingredientes del mercado de Riverwood.
El aroma de la cena que madre preparó inundó el lugar, haciéndome rugir el estómago de forma involuntaria. Nos sentamos todos juntos a la mesa de madera; mientras mis padres comían un espeso estofado caliente y reían recordando anécdotas de sus viejos días como aventureros, yo estaba atrapado en mi pequeña silla alta, lidiando con una papilla de vegetales hecha puré.
Era una escena ruidosa y alegre. Ver a Andrew hacer un chiste tonto que le sacaba una carcajada limpia a Elena me provocó una sonrisa. Por un segundo, olvidé por completo mi orgullo de monarca y me uní a sus risas, dejando que la comida me manchara toda la cara. Al verme, ambos estallaron en risas aún más fuertes y madre limpió mis mejillas con ternura. En ese momento, rodeado de sus risas y del calor del fuego, volví a sentir que este humilde hogar valía mucho más que cualquier trono de cristal.
Tras las risas en la mesa, padre me acostó en la cuna después de jugar un último rato con el juguete de madera. Antes de apagar la luz, vi a padre dejar su espada cerca de la entrada. Ellos se fueron a dormir y la casa quedó a oscuras.
A medianoche, rodeado por el silencio del bosque de Aethelgard, me concentré en mi pequeño estómago. El Nexo empezó a fluir por mis venas en secreto. Sabía que para usar una espada de verdad necesitaba que mis músculos aguantaran el impacto, así que pasé la noche entera fortaleciendo mi cuerpo con energía de Nexo.
Sentía una sensación caliente emanando en el centro de mi estómago. Apenas había obtenido el Núcleo Opaco y no estaba perfeccionado del todo, pero cada vez lo controlaba más. Este solo es el primer escalón del Espectro de Prismas. Estoy decidido a perfeccionar el núcleo para desbloquear el poder elemental que está en el ambiente.
Así pasé toda la noche hasta que amaneció.
Mirando mis manos alumbradas por la mañana, pensé: «Aunque mis manos ahora sean pequeñas y regordetas, muy pronto tendrán el tamaño y la fuerza suficiente para empuñar una espada».
De pronto, las voces de mi padres se oyeron afuera.
¡Oh, oh! Tengo que fingir estar dormido. Estuve meditando toda la noche pero, curiosamente, mi cuerpo de bebé aún no tiene sueño. El pensamiento pasó por mi mente mientras me acostaba rápido en la cuna.
—Lucas… oh, parece que aún está dormido el pequeño —dijo padre con tono de pena.
—Claro, cariño. Ayer estuvimos toda la tarde en el pueblo, es normal que esté cansado. Deja que duerma —respondió madre.
No quiero saber cómo se pondrá madre si llega a descubrir que estuve toda la noche despierto. Miré delicadamente de reojo fingiendo estar dormido… qué alivio, parece que se fueron.
Al final, mi instinto de bebé me ganó y me quedé completamente dormido.
Un buen rato pasó. Cuando abrí lentamente mis ojos lagañosos, los rayos de la luz solar me golpeaban directo en el rostro.
—Baaaaa… —llamé a madre con mi única palabra—. ¡Baaaaa…! —volví a decirla.
—Ya voy, pequeño Lucas —madre pronunció esas palabras caminando con pasos rápidos hacia mí.
Me acogió en sus brazos poniéndome en mi silla alta, y acercándose con un pequeño plato, empezó a darme de comer.
En serio, no poder agarrar una cuchara aún es molesto. Pero seguir pensando de esta manera tan inmadura no me llevará a ningún lado; hoy estoy decidido a entrenar los elementos del Nexo.
Madre terminó de darme de comer, levantó su brazo y limpió mi pequeña boca con ternura. Luego me cargó y me sentó en el suelo, dándome aquel pequeño libro. Por cierto, hace tiempo mencioné que parecía una pequeña enciclopedia llena de información de este mundo.
Comencé a abrirlo y empecé a cambiar de página, una tras otra, justo hasta donde lo había dejado.
Fshh… fshh…
Entonces encontré algo bastante satisfactorio para mí: una página que explicaba cómo funcionaba la energía del Nexo.
Se almacena meditando. El usuario debe sentarse quieto y usar su mente como un imán para jalar esas partículas hacia su estómago, comprimiéndolas hasta formar un Núcleo en forma de diamante de Nexo.
Pero esa explicación no era la que llamaba mi atención, sino lo que venía después:
Aquella energía llamada Nexo, bajo el núcleo del Espectro de Prismas, posee cinco elementos de la naturaleza: agua, tierra, gravedad, rayo y sombra. Para que el mago obtenga los primeros elementos, debe sintonizar su mente con la naturaleza que lo rodea. Para el agua, debe imaginar que su energía fluye como un río limpio; para la tierra, debe sentir que su cuerpo es tan firme y pesado como una roca».
Unos brillitos de emoción salieron de mis ojos de infante. Por un largo año estuve entrenando duro para formar el núcleo, aunque al principio el flujo de Nexo simplemente parecían hebras de cabello. Pero bueno, por fin pude lograrlo y, para rematar, ahora podré utilizar esa energía para crear magia.
Decidí gatear hacia la salida de nuestra casa sin que madre se diera cuenta. Vigilé la entrada para asegurarme de que padre no se encontrara afuera; no había nadie. Miré a los lados y el camino estaba despejado.
Gateé sin hacer mucho ruido, ensuciando mis rodillas de bebé, pero esto era mucho más importante. Una vez llegué al patio trasero junto al bosque, me senté en el suelo y empecé a meditar mientras canalizaba la energía de mi núcleo.
Sentí un flujo recorrer mis pequeños brazos, moviéndose claramente hacia mi estómago y generando un calor reconfortante. Poco a poco fui aumentando la velocidad de la energía. De pronto, unas pequeñas partículas marrones y doradas comenzaron a fluir alrededor de mi cuerpo. La sensación era pesada y firme como una roca, tal y como describía el pequeño libro.
Pequeñas piedras del suelo empezaron a vibrar y flotar a mi alrededor, justo antes de que pudiera hacer contacto directo con ellas…
—¡Pequeño Lucas, aquí estás! Me tenías muy preocupada —exclamó madre, apareciendo de repente.
Me congelé. No creo que se haya dado cuenta de lo que estaba haciendo… ¿o sí?
—Mi niño… solo tienes un año, pero ya eres más inteligente que tu padre —dijo ella sonriendo—. Estabas practicando tú solo cómo utilizar la energía del Nexo, ¿verdad?
Mi rostro de bebé lució un poco decepcionado. Era obvio que se había dado cuenta; quizás estuvo observándome en silencio desde la puerta porque no quería interrumpir mi concentración.
Madre me recogió en sus brazos una vez más y me llevó adentro. Al parecer padre ya se encontraba ahí, descansando en la sala. Elena me cargó con orgullo y miró a su esposo.
—Cariño, nuestro pequeño Lucas ya estaba afuera practicando la energía del Nexo.
—¿En serio? —dijo padre, abriendo los ojos de par en par y hablando con una voz alegre mientras me veía—. Hijo, eres tan pequeño pero ya sabes cómo canalizar el Nexo. Eres sumamente inteligente.
Madre respondió de inmediato con tono burlón:
—Incluso más que tú, cariño.
—¿Qué…? —respondió padre, alargando la palabra de forma dramática y divertida.
—Muy bien, está decidido —añadió madre con un tono orgulloso—. Mañana mamá te enseñará oficialmente a utilizar la energía del Nexo en el patio.
Esas palabras me alegraron el corazón. Por fin podría ver con mis propios ojos cómo se materializaba la energía para formar un elemento elemental de forma profesional. Esta sería la primera vez donde empezaría a crear magia real. Cada vez estaba un paso más cerca de poder volver a empuñar el acero de una espada.

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The First Breath After the Last (Novela) Capítulo 3
Estás leyendo el capítulo 3 de The First Breath After the Last (Novela), un novela. En los rincones más ocultos del planeta protegido por barreras indomables de escarcha. Jaxx gobernaba un reino completamente undido en el hielo. Era el monarca absoluto del frio, un genio que trataba la magia de hielo… Este capítulo tiene publicado el 29 de agosto de 2026. The First Breath After the Last (Novela) tiene 20 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.