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Leer Tengo una Espada (Novela) Capítulo 776 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¿Rodeados? Los dos hombres se quedaron paralizados ante el comentario del Maestro del Templo. ¿Qué estaba pasando? Intercambiaron una mirada perpleja, con la confusión reflejada en sus ojos. ¿De qué se trataba todo esto? El Maestro del Templo sonrió levemente al ver sus rostros confundidos. Luego, se volvió hacia el hombre de la túnica azul y preguntó: "¿Eres el abuelo de Ye Guan?". El hombre de azul asintió levemente. "Así es." "Entonces hemos encontrado a la persona adecuada." El hombre de azul parpadeó. "¿Mi nieto ha hecho algo malo?" El Maestro del Templo miró fijamente al hombre de azul. “Sí, y fue bastante serio”. El hombre de azul rió con ganas. “Sea lo que sea que haya hecho mi nieto, asumiré toda la responsabilidad”. "¿Sabes quiénes somos?" preguntó el Maestro del Templo. Sacudiendo la cabeza, el hombre de azul admitió: "No". Antes de que el Maestro del Templo pudiera hablar, el hombre de azul añadió: "Pero no importa quién seas". Un destello frío brilló en los ojos entrecerrados del Maestro del Templo. “Qué arrogancia”. El Maestro del Templo dio un paso al frente de repente y movió la palma de la mano. Una luz divina resplandeciente se precipitó hacia el hombre de azul. "¿Eso es todo?", preguntó el hombre de azul con el ceño fruncido. Luego, sacudió la manga, destrozando la resplandeciente luz divina. El Maestro del Templo quedó atónito. "No está mal", comentó el Maestro del Templo después de un rato. El hombre de azul guardó silencio, y el Maestro del Templo ya no se atrevió a subestimarlo. Su figura tembló y se elevó hacia el cielo antes de recitar un antiguo conjuro en voz baja. ¡Boom! Una luz divina brotó del interior del Maestro del Templo, perforando el profundo vacío y abriendo un camino dorado. Este camino dorado emanaba un aura ancestral. Las élites del Templo de los Dioses se arrodillaron ante el aura antigua. "Damos la bienvenida al poder divino." ¡Poder divino! El hombre de azul y el Espadachín Desenfrenado alzaron la vista al cielo. Rayos de luz dorada brotaron del sendero dorado y convergieron en un punto, transformándose en un gigante dorado ante la mirada de todos. El gigante dorado, de cientos de metros de altura, blandía una espada colosal dorada. Emanaba un aura devastadora capaz de destruir la vasta extensión. El Maestro del Templo se emocionó al ver al gigante dorado y se inclinó profundamente ante él. Naturalmente, respetaba sinceramente a los dioses, pues su fuerza y estatus actuales le habían sido otorgados por ellos. Los miembros arrodillados del Templo de los Dioses también estaban emocionados. Después de muchos años, presenciaban de nuevo el legendario poder divino. Aunque habían entrado al Templo de los Dioses hacía mucho tiempo, nunca antes habían visto a un dios real; los dioses eran como conceptos vagos para ellos hasta ahora. A veces, no podían evitar preguntarse: ¿existían realmente dioses en este mundo? Sin embargo, al ver al gigante dorado, supieron sin lugar a dudas que los dioses existían. Su aparición fue una profunda confirmación de su fe, y su fe se fortaleció aún más. Desde lejos, los dos hombres observaban la imponente figura en el cielo con una mezcla de calma y decepción en la mirada. El Espadachín Desenfrenado también meneó la cabeza levemente, disgustado. El gigante dorado bajó la mirada y blandió su espada colosal hacia abajo. ¡Bam! El cielo estrellado se abrió y la vasta extensión tembló. La espada colosal portaba una fuerza imparable que lo hacía todo insignificante. Sin embargo, el hombre de azul mantuvo la compostura y levantó su espada con indiferencia, apuntándola hacia la espada colosal que se aproximaba. Un zumbido resonante resonó, y la espada del hombre de azul destrozó la colosal espada del gigante; no, incluso el imponente gigante se hizo añicos. El gigante divino fue derrotado en un solo movimiento. El Maestro del Templo y los miembros del Templo de los Dioses se quedaron estupefactos. ¿El gigante murió así como así? ¿Acaso no contenía el poder de los dioses? ¿Cómo es que murió de un simple golpe de espada? Su desconcierto era tan grande que resultaba palpable. Mientras tanto, el hombre de azul se volvió hacia el Maestro del Templo y preguntó con calma: "¿Por qué no invocas a tu 'dios' para que nos enfrente?" El Maestro del Templo, conmocionado hasta la médula, no podía comprender cómo el poder divino que había invocado se había disipado con tanta facilidad. La duda y la incredulidad lo consumían: ¿Eran los dioses realmente omnipotentes? Su fe flaqueó, y el conflicto interno lo angustió. El hombre de azul echó un vistazo al sendero dorado antes de dirigir su atención al templo que se alzaba tras ellos. "¿Son vuestros dioses los mismos que se adoran en estas ruinas?" El Maestro del Templo dudó antes de responder: "No exactamente..." Al percibir la ambigüedad, el hombre de túnica azul insistió: “¿Y qué son?”. Con un profundo suspiro, el Maestro del Templo confesó: "No soy un gran experto en historia antigua, pero sé una cosa con certeza: una vez hubo numerosos dioses que eran adorados en el Templo de los Dioses, y quizás había más de cien de ellos. Sin embargo, una lucha interna entre ellos provocó la caída de muchos. Nuestro Templo de los Dioses rinde culto a los dioses que sobrevivieron a eso. El hombre de azul frunció el ceño, confundido. "¿Lucha interna?" El Maestro del Templo asintió solemnemente en respuesta. "Sí." El hombre de azul preguntó: "¿Sabes dónde encontrar a esos dioses sobrevivientes?" El Maestro del Templo meneó la cabeza y respondió: "No, nunca hemos tenido los medios para acercarnos a los dioses; siempre ha sido al revés". El hombre de azul asintió en señal de comprensión. "Ya veo", reconoció el hombre de azul antes de volverse hacia el Espadachín Desenfrenado con una sonrisa decidida. "Es hora de actuar", declaró el hombre de azul. El Espadachín Desenfrenado asintió. "Vamos." El aura única que habían sentido aquí los había atraído a este lugar, y el poder divino que el Maestro del Templo había usado no hace mucho tiempo se sentía igual que esa aura única. ¡Los dioses de la era antigua! Los dos estaban intrigados por los dioses de la era antigua. Mientras tanto, el Maestro del Templo decidió huir. Dio media vuelta y huyó, adentrándose a toda prisa en una grieta del espacio-tiempo. Sin embargo, el hombre de azul y el Espadachín Desenfrenado lo interceptaron enseguida. El Maestro del Templo se quedó paralizado y se dio cuenta de que lo habían acorralado. El hombre de azul lo miró fijamente con una sonrisa irónica. "No me interesas, pero tienes a mi nieto en la mira, así que no puedo dejar que..." El hombre de azul se detuvo a media frase al percibir una presencia. Giró rápidamente junto con el Espadachín Desenfrenado. Había una grieta espacio-temporal a lo lejos, y una mujer vestida con túnicas blancas había salido de ella. ¡La mujer no era otra que Sifan Jing! El hombre de azul y el Espadachín Desenfrenado quedaron desconcertados por su repentina aparición. Sifan Jing se acercó lentamente y su mirada se posó en el hombre de azul. El hombre de azul sonrió y preguntó: "¿Estás aquí para protegerlo?" Sifan Jing miró al Maestro del Templo, quien rápidamente hizo una reverencia. "Líder del clan Jing", dijo el Maestro del Templo. Entonces Sifan Jing se volvió hacia el hombre de azul y le ordenó: "¡Saca tu espada!"
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Tengo una Espada (Novela) Capítulo 776

Estás leyendo el capítulo 776 de Tengo una Espada (Novela), un novela. Adoptado en el Clan Ye, Ye Guan no sabe quién es ni de dónde viene. Un día, se presenta una oportunidad en la que conoce a una Pequeña Pagoda no tan pequeña y se le otorga una espada. Bajo la guía de un Gran Inmortal de… Este capítulo tiene publicado el 19 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Tengo una Espada (Novela) tiene 676 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.