Leer Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 28 online gratis en español
🏴 Grupo: Skotádi✍️ Traducción: Skotádi
Tang Zhen casi agotó hasta la última gota de fuerza, intentando salir corriendo de la habitación como un loco.
Una vez llegara al vestíbulo, sus probabilidades de escapar aumentarían considerablemente, y además los distintos objetos y mobiliario allí le facilitarían esquivar y ocultarse.
El plan de Tang Zhen era bueno, pero por desgracia subestimó enormemente la importancia de aquella caja metálica para el señor zombi, así como el poder que este poseía.
En apenas un parpadeo, el señor zombi ya se había lanzado frente a él.
Su velocidad estaba muy por debajo de la de un monstruo de nivel señor, por lo que antes de alcanzar la puerta, el enorme cuerpo del señor zombi ya le había bloqueado la salida.
Sin ruta de escape, Tang Zhen solo pudo retroceder con cautela hacia el interior de la habitación; bajo la cobertura de la cortina de luz cuántica de invisibilidad, observaba furtivamente al señor zombi, sin atreverse siquiera a respirar con fuerza.
El señor zombi estaba completamente furioso. Jamás imaginó que alguien se atrevería a entrar allí, esquivar a los guardianes ocultos y, aprovechando su ausencia, robar un objeto extremadamente importante para él.
Aquel objeto tenía una conexión especial con él, por lo que en el instante en que se cortó el vínculo, lo percibió de inmediato.
Perder otras cosas no le importaba; eran simples objetos recolectados sin intención, y no le dolía perderlos.
Pero perder ese objeto era algo cuyas consecuencias ni siquiera el señor zombi podía soportar fácilmente.
—¡Maldita sea, debería haberlo llevado siempre conmigo!
Pensando esto, la ira en su interior no hacía más que crecer.
Aunque el señor zombi no podía ver al ladrón en la habitación, sí podía percibir una débil presencia ajena en el centro de la misma. Sin duda, ¡era el pequeño ladrón!
—¡Maldito ladrón, sal de una vez!
Rugiendo, el señor zombi atacó sin dudar.
Una mano del tamaño de una palangana se estrelló violentamente contra la posición donde percibía aquella presencia; ¡pretendía aplastar al ladrón hasta convertirlo en pulpa!
—¡BOOM!
El suelo se resquebrajó, las rocas salieron despedidas y la habitación quedó completamente devastada; todo el mobiliario se redujo a polvo.
Un golpe aparentemente ordinario desató un poder tan aterrador que evidenciaba la capacidad especial de un monstruo de nivel señor de al menos nivel seis.
Sin embargo, tras ese ataque, el señor zombi se volvió aún más furioso.
Porque, en su percepción, aquella débil presencia había desaparecido al instante.
¡No había sido aplastada, había desaparecido súbitamente!
¡Maldita sea! ¡Había desaparecido llevándose el objeto clave para el sacrificio!
Si era así, ¿cómo descendería el Rey Zombi? Si el gran plan de la raza zombi se veía afectado, ¿acaso no sería él mismo condenado a un castigo atroz?
Cuanto más pensaba el señor zombi, más miedo y más ira sentía, hasta que no pudo evitar rugir con fuerza.
Todo era culpa de ese maldito ladrón; si lograba atraparlo, lo torturaría durante cien años antes de convertirlo en un esclavo zombi para seguir atormentándolo.
Tras calmarse ligeramente, el señor zombi comenzó a reflexionar.
Aún había margen para revertir la situación. Aunque el sacrificio clave había sido robado, el plan del Señor de los Monstruos no podía retrasarse, así que la única opción era reunir sustitutos lo antes posible.
Originalmente, el señor Zombi planeaba completar la misión con discreción para no alertar a los poderosos nativos de este mundo, pero dada la situación, no le quedaba más remedio que usar su carta oculta.
Pensando en ello, sus ojos rojo sangre brillaron con crueldad. Se giró hacia una enorme estatua, se arrodilló devotamente y se inclinó repetidas veces.
Frente a él, en el suelo, se encontraba claramente un altar negro de aspecto extraño.
Alrededor del altar se alzaban ocho esculturas de formas peculiares, talladas en enormes huesos negros que emanaban una tenue niebla sanguinolenta.
Tras terminar sus reverencias, el señor zombi levantó lentamente la mano y extendió un dedo.
La uña de ese dedo, de unos tres centímetros de largo, era afilada y translúcida como una daga militar.
Clavó su propia uña en el corazón, y un chorro de sangre negra como tinta brotó de la herida, mientras emitía un gemido contenido de dolor.
La sangre negra cayó sobre el altar, retorciéndose suavemente como si estuviera viva.
Acto seguido, el señor zombi comenzó a entonar un extraño conjuro. Poco después, la sangre desapareció y múltiples columnas de humo negro se dispersaron desde el altar, penetrando en la frente de las estatuas del vestíbulo.
—¡Despierten, mis subordinados dormidos!
El señor zombi se levantó y rugió. De inmediato, los ojos de las estatuas brillaron en rojo y comenzaron a moverse.
Emitían gruñidos escalofriantes, avanzando con pasos pesados hasta reunirse y seguir de cerca al señor zombi hacia la entrada del Edificio Salvaje.
De pie en la entrada, señaló en todas direcciones y rugió:
—¡Limpien todas las zonas circundantes, capturen a todos los monstruos y vagabundos que encuentren, y masacren a miles para crear un altar de sangre que reciba el descenso del Rey Zombi!
—¡ROOOAR…!
En ese instante, todos los monstruos zombis rugieron al unísono, con los ojos llenos de deseo de matar.
El señor Zombi volvió a entonar en voz baja, y su cuerpo comenzó a emitir una niebla negro-rojiza que se dispersó por los alrededores del Edificio Salvaje.
Cuando la niebla dejó de emanar, su enorme cuerpo tembló ligeramente.
Al mismo tiempo, alrededor del Edificio Salvaje, el aire pareció distorsionarse de nuevo, y grietas negras invisibles comenzaron a aparecer lentamente.
Más sombras negras emergieron, llenando densamente el espacio frente al edificio.
Tras un destello de luz extraña, las grietas desaparecieron, pero el lugar ya estaba repleto de grupos de soldados fantasma de escudo y espada y arqueros zombis, liderados por varios cabos de soldados fantasma, todos mirando al señor zombi con rostros feroces.
El hedor a cadáver impregnaba el aire, y la intención asesina se elevaba hasta el cielo.
Junto a estas tropas, también había una unidad de caballería montada sobre bestias similares a caballos de guerra, cubiertas con armaduras pesadas, como fortalezas móviles manchadas de carne y sangre.
—¡Suéltenme, por favor, suéltenme!
Se escucharon voces. Los soldados zombis abrieron paso y una docena de exploradores fantasma de las sombras escoltaron a varios vagabundos, obligándolos a arrodillarse frente al señor zombi.
Rodeados por aquella masa de monstruos aterradores que los miraban con sed de sangre, los vagabundos quedaron completamente aterrorizados y suplicaban sin parar.
El señor zombi observó satisfecho a sus subordinados, abrió su enorme boca y soltó una carcajada llena de locura.
Luego sacó un sable y lo blandió casualmente, decapitando al instante a varios vagabundos cuyos rostros aún mostraban terror.
Agarró una cabeza, la aplastó con la mano y luego señaló en dirección a la Ciudad Roca Negra.
—¡Guerreros, en marcha!
—¡Thud!
Tang Zhen cayó de bruces en el suelo de su casa, cubierto de polvo, con un hilo de sangre en la comisura de los labios, pero con una expresión de sorpresa y conmoción.
Con dificultad, se levantó, se limpió la sangre y se dejó caer sobre la cama.
La experiencia en el Edificio Salvaje había sido extremadamente peligrosa; de no haberse teletransportado a tiempo, habría sido aplastado por el señor zombi.
Aun así, la fuerza de aquel golpe había afectado sus órganos internos; la sangre en su boca era prueba de ello.
Sin embargo, cuanto más furioso estaba el señor zombi, más demostraba lo valioso del objeto que Tang Zhen había robado.
Pero la inteligencia mostrada por el señor zombi, así como aquel gruñido casi imperceptible al guardar la caja, le hicieron sospechar que estos monstruos no eran simples criaturas.
Si su suposición era correcta, pronto ocurriría un gran acontecimiento.
Descartando esos pensamientos, Tang Zhen tragó una pomada de hiedra perenne, sintiendo cómo su energía se estabilizaba antes de ponerse en pie.
Con un gesto, una caja metálica de aspecto extraño apareció frente a él.
Por culpa de esa caja casi pierde la vida, y dado lo mucho que la valoraba el señor zombi, Tang Zhen no podía esperar para ver su contenido.
Aunque el mejor lugar para abrirla sería el mundo de las ciudades torre, estaba seguro de que si regresaba ahora, sería capturado al instante.
Esa era la razón por la que había huido desesperadamente; incluso ahora seguía pensando cómo podría escapar con vida la próxima vez que regresara.
Colocándose detrás de la caja, Tang Zhen extendió la mano y la abrió con un fuerte tirón… sorprendentemente, se abrió con facilidad.
«Demasiado fácil. Sin mecanismos ni cerraduras ocultas… esto no era nada normal.»
Murmuró Tang Zhen. Pensó que era extraño que el señor zombi estuviera tan nervioso por algo con tan poca seguridad. «¿No será que aquí dentro está su diario privado?»
Asomó la cabeza con cautela para mirar el interior y, de inmediato, su cuerpo se quedó petrificado.
Dentro había una gran cantidad de objetos: una daga, una túnica negra, varios pergaminos de colores extraños, pequeños frascos de vidrio y otros artículos variados.
Pero nada de eso captó su atención. Su mirada quedó completamente fija en los cristales brillantes dentro de la caja.
—Esto… ¿esto es…?
Tang Zhen tomó uno de los cristales con manos temblorosas. Tras observarlo de cerca, comenzó a reír como un idiota. Su risa fue aumentando de volumen hasta que las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos.
—¡Joder… son todas perlas cerebrales… todas de monstruos de nivel tres o superior!

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Capítulo 29
Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 28
Estás leyendo el capítulo 28 de Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela), un novela. En un mundo apocalíptico donde la superficie terrestre es sinónimo de muerte segura debido a peligros invisibles, la humanidad ha tenido que refugiarse en ciudades monumentales con capacidades asombrosas: fortalezas que… Este capítulo tiene publicado el 22 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Skotádi. Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) tiene 91 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.