arrow_back

Leer Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 21 online gratis en español

🏴 Grupo: Skotádi✍️ Traducción: Skotádi
En ese momento no había clientes en la herrería. Un corpulento hombre de mediana edad, de complexión robusta y con una espesa barba, vestía una camiseta sin mangas y estaba sentado junto a una mesa bebiendo cerveza mientras mordisqueaba una pata de cerdo. Cuando vio entrar a Tang Zhen, se limpió la boca con la mano y habló con una voz fuerte y llena de energía. —Bienvenido, hermano. ¿Qué necesitas? —Quiero usar ballestas de suspensión de automóvil para fabricar cien sables grandes. ¿Puedes hacerlo? Tang Zhen echó un vistazo a la disposición de la herrería y luego se volvió para preguntar. —¿Para qué quieres hacer tantas espadas? El hombre lo observó detenidamente antes de hacer la pregunta. —Quiero abrir una tienda en Taobao\* para vender espadas y sables. ¿Sabes lo que es comprar por internet? Tang Zhen no pensó que el otro estuviera siendo entrometido y respondió casualmente. El hombre se levantó, se terminó de un trago la cerveza que le quedaba y se acercó asintiendo con la cabeza. —Puede que otros talleres no acepten un encargo así, pero yo sí. Eso sí, el precio no será barato. ¿Lo haces o no? —Claro que lo haré. Primero dime el precio. Tras acordar el precio, Tang Zhen explicó algunos requisitos y pidió que la entrega fuera lo más rápida posible. Al mismo tiempo, Tang Zhen le prometió al dueño que, si la calidad era buena, en el futuro todos sus encargos se los daría a él. Después de pagar una parte como adelanto y acordar aproximadamente la fecha de recogida, Tang Zhen salió de la herrería. Tras pasar la mayor parte del día ocupado, Tang Zhen empezó a sentir hambre, así que encontró al azar un pequeño local que vendía malatang. Entró, eligió una ración y se sentó a esperar junto a una mesa. Era la hora del almuerzo y el restaurante estaba lleno. Las más de diez mesas del local se ocuparon rápidamente, y la mayoría de los clientes eran jóvenes. En la mesa donde se sentó Tang Zhen también había tres chicas que parecían estudiantes, que charlaban animadamente sobre temas que les interesaban. En ese momento, el oído de Tang Zhen se había vuelto extremadamente sensible, por lo que a su alrededor se mezclaban todo tipo de conversaciones. Escuchando los temas de moda de los que hablaban las chicas, Tang Zhen sintió que tal vez se estaba volviendo viejo… ¡Cuando en realidad apenas tenía poco más de veinte años! Mientras suspiraba para sí mismo, el malatang estuvo listo. Tang Zhen recogió su plato con el número de pedido y comenzó a comer con la cabeza gacha. Debido al hambre que tenía, Tang Zhen terminó rápidamente la comida. Después de limpiarse la boca, se levantó y se marchó. De camino de regreso, Tang Zhen calculó la fecha y descubrió que había llegado de nuevo el día mensual para devolver su “deuda”. Sacó el teléfono y revisó la agenda, intentando encontrar el nombre de un contacto, pero descubrió que el teléfono no funcionaba. Solo entonces recordó de repente que su teléfono ya había mutado, así que sería extraño que todavía pudiera hacer llamadas. —Últimamente he estado tan ocupado que olvidé por completo este asunto. Tang Zhen se sintió algo frustrado. Con razón nadie lo había llamado ni le había enviado mensajes cada vez que regresaba: ese era el motivo. Sin poder usar el teléfono, Tang Zhen no tuvo más remedio que salir y comprar otro. Luego marcó un número que recordaba de memoria. —Hola, tío Sun, soy Xiao Yi… ¿En qué está ocupado?… ¿Dónde está ahora?… De acuerdo, voy para allá enseguida. Tras colgar, Tang Zhen tomó un taxi y se dirigió a un centro comercial que estaba siendo remodelado. Después de bajar del taxi, observó el lugar y encontró la entrada. Esquivando los materiales de construcción que estaban por todas partes, subió al tercer piso que aún estaba en obras. Siguiendo la ubicación que le habían indicado, buscó durante unos minutos hasta que finalmente vio al tío Sun cubierto de polvo. Tang Zhen lo saludó en voz alta. El tío Sun también lo vio, se secó el sudor de la frente y se acercó. —¡Pequeño Tang, ya llegaste! El tío Sun, vestido con un viejo uniforme de trabajo, sonrió a Tang Zhen, lo que hizo que las arrugas de su rostro se volvieran aún más evidentes. Tang Zhen suspiró para sus adentros. Su padre adoptivo realmente había sido una persona despreciable, ¡haber engañado a alguien tan honesto como el tío Sun para quitarle el dinero que tanto le había costado ganar! El tío Sun era un buen hombre y vecino de la familia de Tang Zhen. Cuando Tang Zhen y su hermana pasaban hambre en su infancia, el tío Sun solía llamarlos a su casa para que comieran, tratándolos prácticamente como a sus propios hijos. Más tarde, el padre adoptivo de Tang Zhen engañó al tío Sun con dulces palabras y le quitó los ahorros que había reunido trabajando en diferentes lugares. Como consecuencia, cuando la hija del tío Sun fue a la universidad, casi no pudo pagar la matrícula, lo que estuvo a punto de volver loco a aquel hombre sencillo y honesto. Cada vez que Tang Zhen cobraba su salario, siempre reservaba una parte para el tío Sun. No importaba si era mucho o poco; lo importante era aliviar un poco la culpa que sentía en su corazón. Esta vez había traído todo el dinero que su padre adoptivo debía, con la intención de devolvérselo por completo al tío Sun. Dentro del centro comercial en renovación, el ruido era ensordecedor; si hablaban un poco bajo, no se escuchaba nada. Al ver esto, el tío Sun llevó a Tang Zhen hacia la escalera exterior de emergencia. Allí, Tang Zhen sintió que el mundo entero volvía a quedar en silencio. Tang Zhen sacó el dinero de su bolsillo, se lo entregó al tío Sun y le pidió que lo contara. El tío Sun se quedó atónito por un momento; luego le devolvió el dinero insistiendo en que no tenía prisa. Naturalmente, sabía que Tang Zhen trabajaba en distintos empleos, mantenía a su hermana en la escuela y además ayudaba a pagar las deudas de su padre adoptivo. Cada día de su vida era extremadamente duro. Si no fuera porque la situación económica de su propia familia también era muy difícil, el tío Sun jamás habría aceptado el dinero que Tang Zhen le devolvía cada mes. —Tío Sun, este dinero siempre fue suyo. Solo lo estoy devolviendo en lugar de mi padre. No se preocupe, ahora tengo un negocio y gano bastante dinero cada mes. Tras insistir una y otra vez, el tío Sun finalmente aceptó el dinero. Sin embargo, el dinero extra que Tang Zhen sacó como “intereses” a modo de agradecimiento, se negó rotundamente a aceptarlo. El tío Sun suspiró un par de veces y maldijo al padre adoptivo de Tang Zhen, diciendo que era una persona despreciable por haber hecho sufrir a dos niños tan sensatos como Tang Zhen y su hermana. Tang Zhen guardó silencio. ¿Qué más podía decir?
Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela)

Continúa leyendo

Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela)

Capítulo 22

Siguiente Capítulo ›

Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 21

Estás leyendo el capítulo 21 de Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela), un novela. En un mundo apocalíptico donde la superficie terrestre es sinónimo de muerte segura debido a peligros invisibles, la humanidad ha tenido que refugiarse en ciudades monumentales con capacidades asombrosas: fortalezas que… Este capítulo tiene publicado el 16 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Skotádi. Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) tiene 91 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.