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Leer Sombra Trampa (Novela) Capítulo 977 online gratis en español

🏴 Grupo: SolcarJ✍️ Traducción: SolcarJ
“Dao Celestial, este anciano ha sido tu lacayo toda mi vida, ¿por qué sigues obstaculizándome? Este anciano tiene un buen discípulo, y él te derrotará. Chou'er, voy hacia ti...” Li Yunmu se arrodilló en la dirección en la que había desaparecido el Emperador Celestial Ryukyu y golpeó su cabeza tres veces contra el suelo con fuerza, mientras dos chorros de lágrimas corrían por su rostro. “Amo, que tenga un buen viaje...” Tras despedir al Emperador Celestial Ryukyu, el ánimo de Li Yunmu empeoró considerablemente. Permaneció inmóvil, arrodillado y en silencio, sin comer ni beber, ni siquiera utilizando su energía vital. Li Yunmu permaneció arrodillado así durante tres días. Tras su paso, se levantó lentamente y, siguiendo las indicaciones del Emperador Celestial Ryukyu, encontró rápidamente el cáliz del emperador en el vacío. El cáliz del emperador medía más de dos metros y medio de altura y emanaba una presencia ancestral. En su superficie estaban grabados motivos de aves y bestias. El Emperador Celestial Ryukyu contó que había encontrado por casualidad el cáliz imperial. Tras obtenerlo, lo cultivó con su intención dao durante mucho tiempo y, con el paso del tiempo, el cáliz absorbió toda la comprensión que había recibido sobre la intención dao. Cuando el cáliz del emperador sintió la presencia de Li Yunmu, su cuerpo comenzó a temblar y un sonido sorprendente emanó de su interior. El cáliz contenía la esencia del Emperador Celestial Ryukyu y ya había desarrollado inteligencia. Salvo por carecer de espíritu de herramienta, no se diferenciaba en nada de una herramienta inmortal. Li Yunmu era discípulo del Emperador Celestial Ryukyu, por lo que el cáliz imperial no rechazó su presencia. Al acercarse y tocarlo, se transformó en un pequeño colgante que cayó en su mano. Una voz cargada de las vicisitudes de la vida resonó en la mente de Li Yunmu, y volvió a derramar lágrimas silenciosas. La voz pertenecía a su maestro, el Emperador Celestial Ryukyu. Joven, aunque desconozco tu identidad, este cáliz imperial es una herramienta mágica que cultivé con la intención del dao a lo largo de mi vida. Dado que lo has encontrado, debería haber abandonado este mundo. Este cáliz imperial te pertenece, y tú también puedes ser considerado mi discípulo. Espero que no permitas que mi conocimiento perdure en el olvido. Espero que no deshonres este cáliz imperial y que continúes con mi tradición Ryukyu. Si no eres la persona adecuada, espero que puedas encontrar a alguien que sí lo sea para mí. Eso es todo por mi parte. Ahora todo depende de ti. Ryukyu debió haber grabado su discurso hace mucho tiempo, temiendo no vivir lo suficiente para encontrar a su sucesor. Li Yunmu sostenía en su mano el cáliz del emperador. Ya había pensado en un candidato idóneo para la herencia de Ryukyu, y ese era Jue Qingzi. En ese momento, residía en el mundo celestial de Li Yunmu y había despertado un cuerpo de espada. El Emperador Celestial Ryukyu usaba una espada, por lo que Jue Qingzi era el candidato más adecuado para el cáliz imperial. Después de todo, ya no podía ayudar a Li Yunmu debido a su nivel, pero Jue Qingzi sin duda llevaría el dao del Emperador Celestial Ryukyu a nuevas alturas y podría ser un buen discípulo para él. Li Yunmu llamó a Jue Qingzi. El cerebro del joven era comparable al de un niño de diez años, y cuando vio a Li Yunmu, se arrodilló rápidamente frente a él. “Saludos respetuosos, Maestro Yunmu.” Jue Qingzi había estado escuchando sobre las hazañas de Li Yunmu todos los días en el mundo celestial y también había visto una estatua suya, por lo que naturalmente pudo reconocerlo. Pero sentía una enorme curiosidad por saber por qué Li Yunmu lo había llamado. A sus ojos, Li Yunmu era casi como un dios, mientras que él no era más que una persona común y corriente, por lo que en ese momento su rostro reflejaba confusión. “¿Cómo va tu cultivo en el mundo celestial?” preguntó Li Yunmu con voz fría. Li Yunmu sentía un atisbo de culpa hacia Jue Qingzi cada vez que lo veía, porque estaba estrechamente relacionado con la razón del estado actual de Jue Qingzi. Esa era también la razón por la que Li Yunmu no había ido a ver a Jue Qingzi durante tanto tiempo, independientemente de cómo progresara su cultivo. Li Yunmu no tenía intención de vigilarlo, e incluso si Jue Qingzi decidía abandonar el mundo celestial tras hacerse poderoso, Li Yunmu no planeaba impedírselo. “Según mi maestro, actualmente me encuentro en la etapa central dorada.” Aunque Jue Qingzi poseía un cuerpo de espada, al fin y al cabo, su mente seguía siendo la de un niño de diez años, por lo que le tenía muchísimo miedo a Li Yunmu. Las palabras de Jue Qingzi dejaron a Li Yunmu boquiabierto. No esperaba que en tan poco tiempo, Jue Qingzi alcanzara la etapa del núcleo dorado, pero era lo que cabía esperar de un cuerpo de espada innato. Era algo realmente aterrador. Pero Li Yunmu no tenía intención de estrangular a Jue Qingzi en la cuna. En el peor de los casos, cuando Jue Qingzi viniera a buscar a Li Yunmu para vengarse, Li Yunmu tendría que derrotarlo. Así pues, Li Yunmu sacó el cáliz del emperador y se lo entregó a Jue Qingzi. El joven, al percibir su imponente presencia, esbozó una expresión de júbilo. Jue Qingzi se arrodilló una vez más. “Muchas gracias, maestro, por la recompensa. ¡Sin duda no le defraudaré!” Li Yunmu lo envió de vuelta al mundo celestial murmurando: “¿No me decepcionarás, eh? Parece que te convertirás en un enemigo extremadamente formidable”. Li Yunmu no siguió pensando en aquello. En cambio, se sentó con las piernas cruzadas y sacó el cuaderno que contenía las experiencias del Emperador Celestial Ryukyu sobre la elaboración de píldoras. Era la herencia que el Emperador Celestial Ryukyu le había dejado, y Li Yunmu solo pensaba marcharse tras asimilar ese conocimiento. Tal como dijo el Emperador Celestial Ryukyu, Li Yunmu no quería mancillar el título de Emperador de la Medicina de su maestro. Como discípulo del Emperador Celestial Ryukyu, ¿cómo no iba a tener conocimientos sobre la elaboración de píldoras? [Ya has visto cómo se ha desarrollado Jue Qingzi. Me sorprende que no lo hayas estrangulado en la cuna. En vez de eso, le diste el cáliz del emperador. ¿No te da miedo?], se preguntó el sistema en su cabeza. El sistema, por supuesto, sabía que el cáliz del emperador no le sería de mucha utilidad a Li Yunmu, ya que estaba a punto de alcanzar un gran avance tras recibir la guía del Emperador Celestial Ryukyu. El mejor momento para usar el cáliz del emperador era en el reino inmortal, así que ya era demasiado tarde. Esa fue la razón por la que Li Yunmu no dudó en entregarlo, pero el sistema no esperaba que se lo diera a Jue Qingzi y no pudo evitar advertirle. “¿De qué tienes miedo? ¿Miedo de que me supere? Si eso sucede, entonces no soy más que basura, así que ¿qué daño hay en que me derrote? Mejor le doy la oportunidad de que me alcance” dijo Li Yunmu con indiferencia. [Eso también es cierto. Una persona como tú, que ni siquiera teme al cielo, ¿de qué más podría temer? Pero antes, vi en tu futuro que habría una persona que se convertiría en un gran obstáculo en tu camino de cultivo. Después de observar durante tanto tiempo, debe ser Jue Qingzi.] Li Yunmu asintió. Ya lo había pensado. Suspiró y continuó estudiando las notas del Emperador Celestial Ryukyu. “Deberíamos dejar que la naturaleza siga su curso...”
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Sombra Trampa (Novela) Capítulo 977

Estás leyendo el capítulo 977 de Sombra Trampa (Novela), un novela. Por coincidencia, Li Yunmu encontró una súper máquina de la época oscura de la humanidad. A partir de ese momento, su vida nunca sería la misma. ¿Aptitud? ¿Talento innato? ¿Qué es eso? ¿Acaso pueden comerse? No tengo ni… Este capítulo tiene publicado el 4 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo SolcarJ. Sombra Trampa (Novela) tiene 988 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.