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Leer Soma, Psyche & Pneuma (Novela) Capítulo 7 online gratis en español

El espacio se fragmentó de golpe. Al observar con una meticulosidad tan elegante como sobrecogedora, Nymssarä constató la presencia de tonalidades oscuras y opacas, desprovistas de cualquier rastro de fulgor. No obstante, por encima de aquella penumbra, una revelación profundamente perturbadora la asaltó. «¡Eh! ¿Qué sucede?» El temor, la angustia y el desconcierto colisionaron en su interior. Intentó desesperadamente ejecutar un movimiento, extender un brazo o siquiera una pierna, mas cualquier conato de control corpóreo resultó estéril. Una parálisis absoluta la atenazaba. Por ende, el pánico se hipertrofió en su pecho, asemejándose a esa desesperanza punzante que embarga a quien extravía lo más sagrado de su existencia. «¡¿Qué me ha pasado?!» Su ser había sido segmentado. Estaba dividida en tres. Se hallaba confinada en tres habitáculos clausurados y transparentes, donde yacían las tres partes esenciales de su fisonomía mística. En el primero, reposaba su anatomía inerte de mármol impoluto; en el segundo, palpitaba una entidad globular de un verde claro y traslúcido, el núcleo consciente desde donde ella experimentaba la realidad en primera persona; en el tercero, levitaba una esfera albina que custodiaba su espíritu y su aliento vital. «¡No puedo dar crédito a semejante aberración! ¿Será que mi castigo finalmente se está materializando?» Más allá de los límites de aquel plano conceptual, recortándose en el horizonte metafísico, se divisaba la majestuosa curvatura de un orbe planetario colosal. Su fisonomía exhibía un tapiz azulado, evocador de extensiones acuáticas, entrelazado con un verdor endémico que sugería una fauna pletórica de salud. En su interior, una asombrosa constelación de diminutas luminarias titilaba en una cantidad ingente, bañando parte del hemisferio con un fulgor artificial. «Esto no puede ser real. Claro que no lo es. No lo es». A pesar de su escepticismo y de las dudas que atenazaban su conciencia, no existía en ella una voluntad genuina de retroceder, sino más bien el impulso dostoievskiano de indagar aún más en las profundidades del misterio. Sin embargo, nada mitigaba la certeza de su degradación: había descendido. Aunque se tratase de una realidad superior a la escala humana, el lugar resultaba incomparable con la magnificencia de su antiguo hogar. La caída provocó incluso que la memoria de su cometido comenzara a difuminarse; las directrices de Elyon se deformaban en sus recuerdos con la frialdad mecánica de un procesador automatizado. «No lo veas como “acto a pagar”, ni como algo negativo. Más bien, como un viaje de aprendizaje.» Recordó las palabras de aquella deidad. No sobrevino el silencio ni un estrépito inmediato; solo se percibió el efímero deslizamiento de la esfera, precipitándose en las fauces de un abismo vacuo e infinito. Una negrura absoluta que parecía deglutirla hasta su aparente extinción. Empero, la realidad distaba de aquella percepción de nulidad. Nymssarä no había sido destruida, sino arrojada a la superficie del hermoso planeta que contemplara minutos antes. Las tres porciones de su divinidad desarticulada impactaron en el mundo material, dispersas en tres coordenadas geográficas distintas, ignorando la distancia exacta que las separaba. Su fisonomía marmórea se sumergió en las profundidades de un cuerpo acuático —un río turbulento, un lago estancado o quizás un mar— difícil de precisar con exactitud. La esfera verdosa —su conciencia— descendió sobre la espesura de una fauna intrincada, un laberinto que semejaba un bosque o una selva virgen. Por último, la esfera blanca y luminiscente, depositaria de su hálito vital, encalló entre los riscos de unas cordilleras colosales y hostiles. «Maldición... agh... ¡Maldición! ¿Dónde me encuentro? Ahora no sé qué rumbo tomar... —Nymssarä escrutó el entorno vegetal por unos instantes antes de proferir su dictamen—; no me queda otra alternativa. Si pretendo ascender de nuevo a mi plano originario, ¡debo localizarlos! Esto es un fastidio soberano... Oh, no cabe duda: ¡esta es la consumación de mi castigo!» Coligió que, si lograba reunificar sus tres fragmentos místicas, la anomalía cesaría y su antigua naturaleza recobraría la normalidad. «No puedo entregarme a estériles lamentaciones, de nada servirá. ¡Debo emprender la búsqueda!» Bajo su condición globular, prescindía de la necesidad anatómica de caminar; el mero acto de suspenderse sobre el manto de hierba constituía una experiencia de una naturaleza inusual. Vagó durante aproximadamente doce horas, desprovista de una estrategia orquestada o un rumbo fijo, sostenida únicamente por la tenacidad de su fuerza de voluntad. Y entonces, la monotonía de la espesura se quebró. Ante su mirada se materializó un asentamiento urbano; una civilización rudimentaria cuyas estructuras básicas habían sido erigidas con barro seco y arcilla. No obstante, lo verdaderamente sobrecogedor aguardaba en el interior de aquellos muros. Divisó a unos seres dotados de una configuración morfológica similar a la suya, pero desprovistos de su tez de marfil y de su idoneidad estética. Eran criaturas moldeadas por la imperfección de la carne y la vulnerabilidad del hueso. «Eso es...». Humanos.
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Soma, Psyche & Pneuma (Novela) Capítulo 7

Estás leyendo el capítulo 7 de Soma, Psyche & Pneuma (Novela), un novela. 【 _«Todo es por una buena causa, todo es un plan de Elyon»._ Durante milenios, el eón Nymssarä cumplió con fidelidad absoluta su mandato divino: ser la crueldad indispensable para sostener el equilibrio del cosmos. Sin… Este capítulo tiene publicado el 16 de junio de 2026. Soma, Psyche & Pneuma (Novela) tiene 7 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.