Leer Soberano de las Cenizas (Novela) Capítulo 947 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Sein quedó suspendido en el aire, fuertemente atado por la seda del líder de la Araña de Vientre Negro, y fue arrastrado de vuelta al templo de la diosa en la ciudad de Baras.
Se quedó congelado en su absurda postura de vuelo, incapaz de mover ni un solo músculo.
La sala a la que lo llevaron se asemejaba a un altar de sacrificios, probablemente utilizado por los seguidores de la diosa para ofrecer tributos.
De reojo, divisó varios esqueletos marchitos de bestias mágicas, cuya vitalidad se había agotado hasta la última gota.
¿Podría ser este también su destino?
La fuerza abrumadora que sujetaba a Sein lo había dejado completamente impotente, como una carpa sobre una tabla de cortar.
Ese era el poder de los seres de Rango Cuatro y superiores, un poder tan absoluto que Sein no pudo ofrecer ni una pizca de resistencia.
Ahora estaba seguro de que el cuerpo principal de la Diosa Araña debía estar presente en el Mundo de los Magos.
Era poco realista que ella pudiera someter a un poderoso gran mago de rango tres como él, proveniente de otro plano, de esa manera.
Sein ya se había encontrado con un buen número de formas de vida de alto rango, interactuando de cerca con muchos seres de Rango Cuatro y superior.
Aun sin haber visto a la Diosa Araña en persona, pudo sentir que su presión gélida era completamente diferente a la de los magníficos seres que había conocido en el pasado.
Solo otras dos entidades con las que se había encontrado ejercían un nivel comparable de poder opresivo: el Gran Maestro Feylis y el hermano mayor de Tourmaline, el Tirano Melenudo, una colosal tortuga dragón cuyo tamaño rivalizaba con el de un glaciar.
Entre los tres, Sein no pudo determinar quién era más fuerte.
Para él, ellos eran como lobos, tigres y leopardos, mientras que él no era más que un gusano.
Su poder era tan inmenso que le resultaba imposible clasificarlos.
Sin embargo, Sein estaba seguro de una cosa: ¡la Diosa Araña que ahora lo tenía cautivo era mucho más fuerte que el Maestro de la Torre de la Llama Oscura!
Por primera vez en su vida, Sein sintió la profunda fragilidad de la vida.
Aunque antes había afrontado innumerables crisis de vida o muerte, ninguna lo había dejado tan completamente indefenso.
El silencio sofocante y el vacío opresivo del templo lo hacían sentir como una gran sala de juicios.
Atado e inmovilizado, Sein era como un prisionero condenado a muerte esperando su ejecución.
La seda hilada por el líder de las Arañas de Vientre Negro que lo inmovilizó estaba impregnada de un potente veneno.
Aunque Sein no podía mover sus extremidades, sentía cómo su cuerpo se debilitaba con cada instante que pasaba.
Afortunadamente, el riguroso entrenamiento de su cuerpo, que incluía la exposición a venenos mixtos, le había conferido una resistencia inusualmente alta a las toxinas.
Si cualquier otro gran mago de rango tres hubiera estado en su lugar, habría sucumbido al veneno hace mucho tiempo, cayendo en la inconsciencia.
En medio de su crisis que ponía en peligro su vida, los pensamientos de Sein de alguna manera se remontaron a una profecía hecha muchos años atrás por una astróloga de segundo rango llamada Marylou.
¿Podría ser que la crisis en la profecía de Marylou no se refiriera a aquel incidente en el avión de Gumo, sino a este mismo instante?
Mientras Sein reflexionaba sobre su destino, el tiempo se convirtió en una abstracción. No podía calcular cuánto tiempo había transcurrido cuando, de repente, el taconeo de unos zapatos de cristal resonó en sus oídos.
Atado firmemente como una momia con capas de seda de araña, Sein era incapaz de girar la cabeza para identificar la fuente del sonido.
No fue hasta que la figura se detuvo justo frente a él que logró vislumbrar su rostro.
Lo que vio fue sencillamente impresionante. Describirla como “mujer” no le parecía del todo preciso; “señorita” parecía un término mucho más adecuado.
Aunque el cuerpo de Sein estaba débil, su vista seguía siendo aguda.
Reconoció de inmediato el rostro de la dama; era idéntico al de la enorme estatua que se alzaba en el corazón de la ciudad de Baras.
La única diferencia radicaba en la parte inferior de su cuerpo. En lugar de la forma arácnida que él había anticipado, se erguía sobre dos piernas delgadas y claras, que se asomaban bajo el dobladillo de su vestido blanco y dorado.
A través de los tacones de cristal, Sein pudo ver sus delicados pies. El esmalte rojo en sus uñas añadía un toque sutil pero impactante de madurez a su apariencia, por lo demás pura e inocente.
Ella encarnaba a la perfección la impresión que le había causado cuando contempló por primera vez su estatua.
Era una diosa cuya inocencia tenía un matiz sensual, y cuya santidad exudaba una sensualidad tácita.
Y ahora, esta diosa sensual había venido a juzgarlo.
“Hace mucho que nadie se atrevía a burlarse de mí. ¡Eres mucho más interesante que esos magos negros de Refugió Sombrio!” dijo con una suave risita.
Sus tentadores labios rojos se entreabrieron, dejando al descubierto dos pequeños colmillos afilados.
La visión le produjo un escalofrío a Sein, pues le recordaron a los colmillos de una araña.
No pudo evitar preguntarse si ser atravesado por ellos sería su fin.
Mientras la mente de Sein trabajaba a toda velocidad, sintió que una pequeña parte de la tensión que oprimía su cuerpo se aflojaba. No era mucho, pero suficiente para permitirle hablar.
Sein no desaprovechó la oportunidad denunciando neciamente a la diosa por atreverse a extender su influencia al Mundo de los Magos. Tampoco alardeó de su conexión con una Torre Divina.
Esta diosa malvada era claramente mucho más poderosa que él, y si era tan fuerte, sin duda tenía un conocimiento más profundo de la Civilización Magos que él.
Cualquier intento de intimidarla con sus alianzas probablemente fracasaría.
En cambio, Sein preguntó con cautela: “Eh, si me permite preguntar, ¿su cuerpo principal se encuentra actualmente en Refugió Sombrio del Archipiélago Occidental?”.
Su tono carecía de la audacia que había mostrado antes al burlarse de ella. Ahora hablaba con la mayor cortesía, reflejando su recién descubierta humildad.
La experiencia de Sein como iniciado en la magia negra durante su adolescencia le había enseñado una lección crucial: en un mundo donde los fuertes gobernaban sobre los débiles, saber cuándo avanzar y cuándo ceder era clave para la supervivencia.
No había vergüenza en inclinarse ante un ser mucho más poderoso que él.
Al fin y al cabo, sobrevivir era la base de todo lo demás.
A pesar de sus terribles circunstancias, Sein no había perdido toda esperanza.
No estaba dispuesto a renunciar a la lucha por la supervivencia todavía. Si se le presentaba una oportunidad, la aprovecharía sin dudarlo .
Sin embargo, la cruda realidad era que esta Diosa Araña parecía capaz de aplastarlo con tan solo un chasquido de sus dedos.
Sein sabía que la forma que tenía delante ni siquiera era su verdadero cuerpo, sino simplemente un clon construido mediante poder divino.
Ya había visto a Lorianne realizar una hazaña similar antes, aunque la fuerza de su clon se limitaba, como mucho, al nivel de un semidiós.
Por otro lado, ¡el clon de esta Diosa Araña irradiaba un poder que se sentía casi a la par con el cuerpo principal de Lorianne!
Esta fue la razón por la que Sein, sabiamente, optó por no mencionar su conexión con un maestro de torre de Rango Cuatro.
Carecía de la influencia necesaria para amenazarla y sabía que cualquier intento en ese sentido sería ridículo.
En cambio, decidió seguirle la corriente, con la esperanza de encontrar una oportunidad, una remota posibilidad de sobrevivir.
Como mínimo, podría haber intentado comprender el motivo de su destino, aunque su lucha hubiera terminado en la muerte.
Si Sein muriera, se negaba a perecer como una alma olvidada más en algún rincón oscuro del Inframundo.
La actitud de Sein pareció divertir a la Diosa Araña, provocándole una leve risita.
No se molestó en responder a su pregunta. En cambio, levantó un dedo pálido y delgado y lo deslizó suavemente por la mejilla de Sein, deteniéndose en la coronilla.
La sangre escarlata le corría por la comisura de los labios a Sein, y sabía que la herida probablemente dejaría cicatriz.
Debido a la toxina paralizante de la seda de araña, no podía sentir ningún dolor.
Su exitoso templado corporal lo había mantenido intacto; de lo contrario, cualquier mago ordinario en su lugar seguramente habría tenido la cabeza partida.
“¡Qué alma tan fresca, qué cerebro tan jugoso! ¿Qué te parece si devoro tu alma y convierto tu cuerpo en un espectro?”, provocó la Diosa Araña.
Sus labios se curvaron en una sonrisa gélida mientras continuaba: “Tu resistencia física rivaliza con la de un caballero de rango tres, y tu conductividad mágica es excepcionalmente alta. Además, tu llama primigenia es... inusual. ¡El espectro que crearía a partir de ti sería sin duda mi mejor obra del último siglo!”.
Mientras hablaba, la diosa pellizcó una pizca de la Llama Cenicienta de Sein entre sus dedos. Con un roce casual, la apagó como si nada.
La disparidad en su poder hizo que toda la astucia y las estrategias de Sein fueran completamente inútiles.
El respeto inicial que se reflejaba en el rostro de Sein fue dando paso lentamente a la calma y la compostura.
Si la muerte fuera inevitable, la afrontaría con dignidad.
Sin embargo, las preguntas seguían rondando su mente.
“¿Wight? ¿Eres un nigromante?” preguntó Sein. Tenía algunos conocimientos de nigromancia, gracias a la diligente investigación de Leena a lo largo de los años.
El propio Sein también poseía cierta afinidad por la nigromancia, pero nunca la había explorado a fondo debido a su limitada energía.
La diosa se burló, curvando los labios en un leve gesto de desdén.
“¿Nigromante? Para nada. Simplemente lo estudié durante un tiempo con un viejo cascarrabias” respondió con desdén.
Justo cuando Sein abrió la boca para hacer otra pregunta, la paciencia de la diosa se agotó. No tenía ningún interés en continuar la conversación.
Su pequeña mano pálida” con las uñas ahora más afiladas que antes” se dirigió directamente a la cabeza de Sein. Si aplicaba su fuerza, su cráneo seguramente se desmoronaría como un trozo de tofu blando.
Sin embargo, antes de que Sein pudiera experimentar la agonía de la muerte, una suave luz blanca irradió repentinamente desde el interior de su cuerpo.
Un instante después, un débil rugido de dragón resonó desde su pecho.
“¿Has sido tocada por la Luz Planar... y bendecida por alguien de la familia Baxia?” murmuró la diosa, abriendo mucho sus hermosos ojos con sorpresa.
Su mano se quedó paralizada a medio movimiento, sus letales uñas deteniéndose a escasos centímetros de la frente de Sein.

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Soberano de las Cenizas (Novela) Capítulo 947
Estás leyendo el capítulo 947 de Soberano de las Cenizas (Novela), un novela. Sein era sólo un niño cuando fue secuestrado del mundo de la superficie y obligado a ingresar en la Academia de Magia Negra. En el Inframundo, la fuerza reina y los débiles luchan por sobrevivir. Mientras el número de… Este capítulo tiene publicado el 18 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Soberano de las Cenizas (Novela) tiene 1060 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.