Leer Soberano de las Cenizas (Novela) Capítulo 841 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Sein nunca había visto antes a esa niña, pero su tono amable y la familiaridad que emanaba le hicieron fruncir ligeramente el ceño.
“¿Turmalina?” aventuró a preguntar.
“¡Sí, esa soy yo! ¡Esta es mi nueva forma! ¿Qué te parece?” exclamó Tourmaline, dando vueltas juguetonamente frente a Sein con una sonrisa.
Con tan solo 1,4 metros de altura, la forma humana de Tourmaline era incluso más baja que la forma adolescente de Leena, que medía al menos 1,5 metros.
Además, parecía una niña, lo cual tenía sentido, ya que todavía era una cría.
A pesar del aumento de su fuerza y nivel de vida, era importante recordar que avanzar en poder no equivalía a envejecer.
En todo caso, cuanto más noble era el linaje, más tiempo tardaba una criatura de alto nivel en madurar por completo.
En los bosques de bestias mágicas del Mundo de los Magos, muchas criaturas podían adoptar formas humanas u otras ya desde el Rango Uno o Dos.
Se rumoreaba que los dragones debían alcanzar el Rango Dos o Tres antes de poder adoptar una forma alternativa.
El caso de Tourmaline era aún más extremo; al parecer, necesitaba alcanzar el Rango Cuatro antes de poder transformar su apariencia.
Esta peculiaridad no hizo sino enfatizar la extraordinaria fuerza del linaje de Tourmaline.
Por supuesto, no todas las bestias mágicas o dragones de alto nivel sentían la necesidad de transformar su apariencia.
Sev era uno de ellos; había permanecido en su forma de búho desde que Sein lo conocía.
En cuanto a los hermanos de Tourmaline, Sein aún no los había visto en forma humana, no porque no pudieran transformarse, sino porque simplemente elegían no hacerlo.
La decisión de Tourmaline de presentarle su nueva forma a Sein no tuvo nada que ver con la practicidad. Fue un gesto de confianza, ya que compartía un vínculo estrecho con Sein.
En realidad, Tourmaline se sentía mucho más cómoda en su forma original.
Si regresaba a Jewel Bay en Mundo de los Magos, era casi seguro que volvería a su enorme forma de tortuga isleña y se relajaría en las aguas poco profundas una vez más.
Sein aún no había visto la forma original de tortuga dragón de Tourmaline después de su ascenso al Rango Cuatro, pero ya podía intuir que había crecido significativamente.
Es probable que sus cuernos de dragón fueran más rectos y translúcidos, mientras que sus garras debieron volverse más gruesas y afiladas.
Aunque Tourmaline apenas mostraba entusiasmo por el combate, su verdadera forma era innegablemente intimidante. Verla inmóvil y sola bastaba para disuadir a cualquier adversario con malas intenciones.
Tras haber pasado años junto a Lorianne, Sein se había encontrado con numerosas criaturas de Rango Cuatro y superior.
Aunque el aura de Tourmaline estaba algo atenuada en ese momento, Sein aún podía sentir la presencia pesada e imponente, única de las criaturas de su rango.
La niña que tenía delante era, en esencia, la encarnación condensada de un potencial puro y aterrador.
Curiosamente, Tourmaline no mostraba signos visibles de heridas, aunque debió haber sufrido bastantes durante la reciente guerra.
No estaba claro si ella se había topado con otra oportunidad fortuita que la sanó durante el tiempo que no se habían visto.
Más allá de su aura, la atención de Sein se centró en las dos cintas verdes que colgaban de sus delicados brazos rubios, flotando a su alrededor.[1]
Como alquimista, Sein estaba naturalmente predispuesto a detectar la energía elemental única de los equipos mágicos.
Las cintas de Turmalina, el vestido verde que llevaba y los zapatos blancos en sus pequeños pies irradiaban una fluctuación elemental.
La energía elemental que emanaba de las cintas superaba con creces la de la mayoría de los equipos mágicos de alto nivel con los que Sein se había topado.
Si bien la vara mágica de Lorianne y los anillos de metal encantados que la Maestra Bernice llevaba en sus muñecas eran increíbles equipos mágicos de primer nivel, la fluctuación elemental que emitían apenas podía compararse con la del vestido de Tourmaline.
Las cintas, ligeras y ondulantes en apariencia, parecían mucho más especiales que la varita mágica de Lorianne.
Sin embargo, Sein no pudo precisar qué era exactamente lo que los hacía tan excepcionales.
Fue su instinto de alquimista y su agudo ojo para los equipos y materiales de calidad superior lo que le llevó a reconocer la naturaleza extraordinaria de las cintas de turmalina.
Mientras Sein la miraba fijamente, Tourmaline parpadeó con sus grandes y expresivos ojos.
Comparada con su forma de tortuga dragón, esta nueva apariencia la hacía parecer mucho más accesible, e innegablemente adorable.
“Esas dos cintas tuyas…” preguntó finalmente Sein, incapaz de resistir su curiosidad.
“¿Ah, estos? Fueron un regalo de mi tío, que ahora está en otro mundo” explicó Tourmaline alegremente, dando vueltas y señalando hacia el cielo.
“Ah, por cierto, la señorita Tower Master está allí con él ahora mismo”, añadió.
La “Señorita Maestra de la Torre” a la que se refería Tourmaline era sin duda Lorianne.
Sein no pudo evitar sentirse divertido por su relación.
Tourmaline lo consideraba un igual y un amigo, pero se refería a Lorianne, su mentora, con el mismo afecto informal, tratándola como a una igual.
En cualquier caso, el vínculo entre ellos permaneció fuerte e intacto.
Hoy, Turmalina había venido a pasar tiempo con Sein.
Esta niña, rebosante de nuevas fuerzas y tesoros, estaba ansiosa por mostrárselos.
Como era de esperar, el rostro de Tourmaline se iluminó de alegría y orgullo mientras Sein la colmaba de halagos y expresiones de asombro.
A pesar de su inmenso poder, la edad mental de esta tortuga dragón era mucho menor de lo esperado.
Resultó evidente que había pasado la mayor parte de su larga vida durmiendo, lo que quizás explicaba por qué, incluso después de cinco mil años, seguía siendo una cría joven.
Cuando Sein le preguntó si podía tomar prestadas sus cintas para examinarlas más de cerca, Tourmaline se las entregó sin la menor vacilación.
Cuando Sein tomó las cintas, no estaba preparado para su inesperado peso.
A pesar de sus experimentos para templar su cuerpo, las pesadas cintas lo arrastraron hacia adelante, haciéndolo tropezar.
El suelo de la torre mágica se agrietó con el impacto, dejando un profundo agujero donde había aterrizado Sein.
* * *
La masa y el peso de las dos cintas de un verde intenso, que parecían tan ligeras como plumas, superaron con creces las expectativas de Sein.
Tras destruir dos de sus mesas experimentales de metal, Sein finalmente logró reunir información sobre ellas.
En definitiva, Sein se sintió extremadamente insatisfecho con este experimento de observación.
A pesar de los daños sufridos por sus mesas y sus múltiples instrumentos de observación, lo único que había logrado era obtener una comprensión básica: el peso de esas dos cintas era de unas treinta toneladas, con una densidad y una calidad superiores a las del adamantio.
Curiosamente, en manos de Turmalina, las cintas mostraban una flexibilidad extraordinaria, comparable a la del mithril.
Aparte de estos dos hallazgos, Sein no pudo avanzar en su investigación.
No pudo discernir ningún diseño mágico grabado en las cintas ni identificar los poderes únicos que pudieran contener.
Sin embargo, aprendió de Tourmaline que cuando ella volviera a su forma original de tortuga dragón, las cintas también se transformarían, aumentando de tamaño.
Su masa y peso en ese estado sin duda superarían los ya increíbles datos que Sein había registrado.
Además, Turmalina también le reveló que estas cintas proporcionaban una inmensa mejora tanto a los elementos hidrológicos como espaciales.
Según su tío, las leyes imbuidas en las cintas también estaban perfectamente alineadas con sus habilidades.
La turmalina siguió el camino de la fuerza.
Esto significaba que estas cintas aparentemente ligeras como plumas, con su notable flexibilidad en sus manos, estaban imbuidas de la ley de la fuerza, extremadamente rara.
Fue asombroso, por decir lo menos.
“Con mi nivel actual de conocimientos de alquimia, ni siquiera puedo empezar a descifrar los misterios que encierran equipos como este. Todavía me queda un largo camino por recorrer en el sendero de la alquimia” lamentó Sein con un suspiro.
Nota del traductor: Creo que las cintas de Turmalina son chales flotantes o cintas voladoras. En la mitología y religión asiáticas, las deidades budistas, las doncellas celestiales o cualquier otro ser grácil asociado con el Cielo suelen representarse con un chal o estola fina que ondea a su alrededor, a menudo rodeando sus cabezas en una forma que recuerda a un halo sagrado. En este caso, Turmalina tiene dos, ¡pero no flotan! ☜

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Estás leyendo el capítulo 841 de Soberano de las Cenizas (Novela), un novela. Sein era sólo un niño cuando fue secuestrado del mundo de la superficie y obligado a ingresar en la Academia de Magia Negra. En el Inframundo, la fuerza reina y los débiles luchan por sobrevivir. Mientras el número de… Este capítulo tiene publicado el 8 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Soberano de las Cenizas (Novela) tiene 1081 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.