Leer Soberano de las Cenizas (Novela) Capítulo 598 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Sein desconocía la implicación de la madre de Natalya en el plan.
Ni siquiera había conocido a Sia en persona.
¿Cómo iba a saber que alguien estaba orquestando todo esto?
Sein no se mostró excesivamente precavido al visitar la habitación de Natalya.
Yuri no estaba con él en ese momento; solo Gould estaba allí.
Dada la presión de Reina, parecía improbable que Gould permaneciera mucho tiempo en el cargo.
De hecho, incluso sin la influencia de Reina, Gould ya estaba deseando escaparse a tomar unas copas.
A pesar de ser la mejor amiga de Natalya, Reina era ajena a los planes que se gestaban en su mente.
A pesar de su cercanía, había ciertas cosas que no compartían, especialmente algo tan impropio como esto.
Era inusual que la familia de una chica en el Mundo de los Magos recurriera a tales tácticas.
Sin una madre tan decidida, Natalya jamás habría considerado este enfoque.
“Adelante sin mí. Todavía no he terminado esas rutinas de entrenamiento” dijo Reina, aún sentada en el suelo.
Natalya asintió; no había planeado involucrar a su mejor amiga desde el principio.
Y lo que es más importante, Natalya sabía que si bien el entrenamiento no era gran cosa para Reina, la hora de la comida era otra historia.
La imponente figura de Reina no era resultado de su talento; su complexión natural y su apetito desempeñaron un papel fundamental.
Incluso dentro de la Orden del Puño de Acero, sus raciones de comida eran asombrosas.
Natalya nunca había visto a otro caballero comer tanto como Reina.
Sin embargo, los padres de Reina tenían un apetito aún mayor. Su enorme tamaño probablemente también se debió a los hábitos alimenticios de su familia.
Para Reina, el amor por la comida superaba todo lo demás.
Así, aunque Natalya pudiera enamorarse profundamente algún día de alguien como Sein, Reina no experimentaría lo mismo.
Para ella, la comida era mucho más atractiva que cualquier impulso romántico.
“Muy bien, entonces la próxima vez podemos…” comenzó Natalya.
Antes de que pudiera terminar, Sein la interrumpió: "¿Por qué no vienes con nosotros?"
Alzando una ceja, continuó preguntando: “Lady Reina, ¿acaso no acaba de aceptar ayudarme con mis experimentos de modificación corporal? ¿O es que... la he malinterpretado?”.
Aunque Sein no estaba particularmente molesto, la expresión solemne de su rostro hizo que Reina sintiera que... realmente lo había decepcionado.
A pesar de sus siglos de vida como caballero, nadie le había mostrado jamás una expresión semejante.
Lo único que podía hacer era parpadear.
Primero miró a Sein, luego se volvió hacia Natalya.
Sorprendida por la pregunta de Sein, Natalya se quedó momentáneamente sin palabras.
Al percibir la sinceridad de Sein al acercarse, Reina tartamudeó. “Yo... supongo que iré también, ¿no?”
“Aunque no sé nada de experimentos mágicos” añadió, agitando sus manitas regordetas.
“Perfecto. Solo tienes que tumbarte en la mesa de experimentación y seguir mis instrucciones. Si descubrimos algún secreto para modificar el cuerpo que nos beneficie a ambos, ¡te recompensaré!” respondió Sein, observando a Reina pensativo.
La franqueza de Sein, unida a la forma en que estudió a Reina, habría provocado una reacción airada en cualquier otra mujer caballero: una bofetada, tal vez, seguida de una reprimenda.
¿Tumbarse y seguir sus instrucciones?
¿Qué descaro debe tener un mago para proponerle eso a una caballero?
Sin embargo, el intercambio entre Sein y Reina no pareció inapropiado para quienes lo observaban.
Nadie dudaba de las intenciones de Sein; estaba claro que buscaba con ahínco el llamado secreto del temple corporal.
“De acuerdo, iré. No hace falta recompensa. Soy amiga de Natalya” declaró Reina, incorporándose con los brazos.
Antes de que Natalya pudiera decir nada, Sein asintió y respondió: “Eso también nos convierte en amigos. Espero que sigas visitando mi laboratorio en el futuro”.
“Si los experimentos de templado corporal resultan exitosos, creo que podrías convertirte en una colaboradora habitual de mi laboratorio” sugirió Sein, extendiendo la mano a Reina.
Dar la mano era una cortesía común entre los caballeros.
Tras pasar unos años en el Mundo de Caída del Trueno, Sein se había adaptado a sus costumbres, y las respetuosas reverencias que antes utilizaba habían quedado en el olvido.
Cuando Sein extendió su mano derecha, Reina dudó antes de colocar la suya en la de él.
Debido a su considerable tamaño, Sein solo podía sujetar uno de sus dedos.
Para Reina, esta era una experiencia nueva.
La importancia de este simple gesto fue profunda, afectando a Reina casi tanto como a su mejor amiga Natalya, quien observaba sus interacciones con una actitud aparentemente tranquila.
* * *
Tras salir de la sala de entrenamiento de gravedad, Sein miró a Reina, notando que su altura se había reducido de seis o siete metros a unos tres.
“¿Es esto lo más pequeño que se puede conseguir?” preguntó Sein con curiosidad.
“Este es mi límite” respondió Reina, con cierta timidez.
Si cualquier otro caballero le hubiera hecho esa pregunta, Reina podría haberle respondido con su martillo octogonal.
Sin embargo, la sinceridad de Sein era evidente en sus ojos, lo que le permitió responder con calma sin sentirse ridiculizada.
Sein asintió, sacó su bola de cristal y comenzó a hacer preguntas más detalladas, registrando sus respuestas mientras hablaban.
Consciente de la delicadeza de las preguntas para un caballero de la talla de Reina, Sein erigió una barrera de aislamiento a su alrededor.
Esto garantizaba que ni siquiera Natalya y Gould, que estaban cerca, pudieran oír su conversación.
Lo único que podían ver era la boca de Reina moviéndose en respuesta a las preguntas de Sein, mientras él tomaba notas en silencio.
Este intercambio continuó sin interrupción, y Sein ni siquiera notó la silenciosa partida de Gould.
Puede que Gould mencionara que se marchaba, pero es probable que Sein estuviera demasiado absorto con Reina como para prestarle atención.
A Gould tampoco pareció importarle.
La conversación duró hasta que llegaron al lugar donde se encontraba Natalya para recuperar el cristal gigante del trueno, después de lo cual se dirigieron al laboratorio de Sein.
Natalya expresó su deseo de visitar también el laboratorio, pero Sein la rechazó sin siquiera levantar la vista.
“Mi casa está hecha un desastre. No hay espacio ni para que te pongas de pie. La limpiaré y te invitaré otro día”, dijo.
Dicho esto, Sein y Reina desaparecieron por el pasillo de la fortaleza espacial, dejando a Natalya sola y estupefacta frente a su habitación.
Unas cuatro horas después, llamaron a la puerta de Natalya.
Al abrirla, la recibió una caballero que se parecía mucho a ella, con cabello ondulado carmesí, un tono más oscuro que el suyo.
Esta Caballero Celestial, que emanaba una fuerte aura elemental de fuego, no era otra que su madre, Sia.
“Estaba a punto de llamar hace dos horas. ¿Por qué ha estado todo tan silencioso? ¿Dónde está?” preguntó Sia, estirando el cuello para mirar dentro de la habitación de Natalya.

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Soberano de las Cenizas (Novela) Capítulo 598
Estás leyendo el capítulo 598 de Soberano de las Cenizas (Novela), un novela. Sein era sólo un niño cuando fue secuestrado del mundo de la superficie y obligado a ingresar en la Academia de Magia Negra. En el Inframundo, la fuerza reina y los débiles luchan por sobrevivir. Mientras el número de… Este capítulo tiene publicado el 14 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Soberano de las Cenizas (Novela) tiene 1109 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.