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Leer Soberano de las Cenizas (Novela) Capítulo 1053 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La Máscara del Demonio fue, sin duda alguna, el logro alquímico más preciado de Sein en los últimos siglos. Aunque la túnica mágica que vestía había sido tejida con la seda de araña divina que había dejado la Reina Araña, su superioridad provenía únicamente de su material excepcional. En términos de conocimiento condensado y misterios elementales, no podía competir con La máscara del demonio de Sein. Esta máscara mágica escarlata irradiaba un poder extraño e inquietante. Imbuida del poder de una súcubo, la forma de la máscara cambiaba constantemente, dando la impresión de que no tenía una forma fija. Su poderosa capacidad de desorientación, combinada con penetrantes ataques sónicos, tomó al Dios de la Primera Luz completamente desprevenido. En el momento en que Sein reveló su carta de triunfo, el dios sufrió dos golpes importantes en rápida sucesión. La primera llegó físicamente cuando la Llama Cenicienta de Sein le desgarró el bajo abdomen, dejando tras de sí una profunda herida carmesí. Tras ser potenciada por la Llama del Purgatorio, la Llama Cenicienta de Sein se había vuelto más letal que nunca, y sus propiedades antinaturales eran capaces de herir incluso a una deidad. El hecho de que sorteara la protección divina de la túnica sagrada del Dios de la Primera Luz demostró el creciente poder de Sein. La segunda herida, más insidiosa, fue la que sufrió en su mente. Pocas deidades faelorianas habían llegado a dominar las leyes basadas en el sonido. Incluso dentro de la Liga de la Justicia, solo la Diosa de la Música, Euphryne, ostentaba tal poder; sin embargo, sus habilidades nunca habían estado asociadas con el combate. En términos de fuerza bruta individual, se la consideraba una de las deidades más débiles. De no haber sido por los rumores de que era amante de varios dioses poderosos, habría caído hace mucho tiempo en las anteriores Crisis del Avatar. Ahora, enfrentándose a la forma de Demonio de Fuego de Sein, el Dios de la Primera Luz ya estaba luchando contra sus llamas implacables, su ataque opresivo y su monstruosa constitución. Lo que no había previsto era el poder devastador de los artefactos mágicos de Sein. Al activarse, la Máscara Demoníaca desató una explosión cataclísmica de energía supersónica e infrasónica, alcanzando millones de decibelios. El Dios de la Primera Luz retrocedió tambaleándose, su rostro palideció mientras escupía un bocado de sangre dorada pálida. ¡BRRUM! El templo y los edificios circundantes se estremecieron violentamente y luego se derrumbaron en oleadas, como si hubieran sido azotados por una furiosa tormenta. Al mismo tiempo, Sein, que aún llevaba puesta la Máscara del Demonio, irradiaba un aura aún más poderosa. Por mucho que se le mirara, ya no se parecía a un mago humano del Mundo de los Magos. En cambio, parecía más bien un señor demonio maestro del poder elemental. Mientras Sein luchaba contra el Dios de la Primera Luz, Yuri también forjaba su propio camino hacia la grandeza. Tras haber seguido a Sein hasta el día de hoy, había sobrevivido a innumerables batallas de toda índole. Más de una vez, había caminado entre montañas de cadáveres y vadeado mares de sangre. Los Seres Épicos de Faeloria eran sin duda poderosos, pero al igual que las deidades a las que veneraban, rara vez se involucraban en verdaderas batallas a vida o muerte fuera de la Crisis del Avatar. Dicho sin rodeos, los templarios, ataviados con armaduras relucientes, acostumbrados a la adulación de las mujeres y a las ofrendas de flores, no siempre eran más fuertes que los Matadioses del mismo rango, que vestían ropas andrajosas, pieles de animales y empuñaban armas toscas. Una vida pacífica y una confianza ciega en el poder divino los habían hecho un poco más débiles que aquellos que buscaban activamente la evolución. Nada en este mundo es gratis. Precisamente por eso, en cada Crisis del Avatar, los dioses faelorianos sufrían inevitablemente pérdidas a manos de los Asesinos de Dioses. Un grito lastimero resonó en el campo de batalla cuando el dragón blanco, una criatura legendaria de la cima, se desplomó desde el cielo. Sus escamas, antaño impolutas, estaban ahora cubiertas de innumerables heridas. Con la abrumadora potencia de fuego del mecha de Yuri concentrada en él, el enorme dragón había quedado reducido a poco más que un blanco viviente, convirtiéndose en el primero en ser obligado a retirarse de la batalla. Ni siquiera sus endurecidas escamas fueron suficientes para resistir el implacable ataque de Yuri. Sin embargo, con dos criaturas épicas aún en el campo de batalla y la increíble vitalidad del propio dragón, se aferró obstinadamente a la vida, negándose a exhalar su último aliento. Sin embargo, obligar al dragón blanco a retirarse no estuvo exento de un costo: tres de los mechas estándar de Yuri fueron destruidos en el proceso. Esta fue la batalla campal más intensa hasta el momento, y ambos bandos comenzaban a pagar el precio. Sin embargo, Sein, que aún llevaba puesta la Máscara del Demonio, se negó a disminuir la velocidad. El poder divino del Dios de la Primera Luz permaneció abundante. Aunque los implacables ataques y artefactos mágicos de Sein parecían abrumarlo, sus vastas reservas de energía divina le permitían reponerse continuamente y seguir luchando. La dificultad de seguir aprovechando su ventaja comenzó a frustrar a Sein. No se dejó engañar por la ilusión de su momentánea superioridad. Cuanto más se prolongara esta batalla, peor sería para él y sus aliados. Con esto en mente, Sein engulló otro sorbo de poción curativa y luego se golpeó el pecho con su garra demoníaca. Durante los últimos doscientos años, además de su dominio de la Llama del Purgatorio y la creación de la Máscara Demoníaca, los avances de Sein en el templado corporal también habían alcanzado nuevas cotas. Dominar cualquier disciplina de alto nivel no se logra de la noche a la mañana; implica innumerables ensayos y fracasos. La técnica de templado corporal recientemente dominada por Sein fue el resultado de una investigación continua, con mucho margen de mejora. Durante la Guerra del Plano Gumo, Sein utilizó una fuerza externa para activar el estado de quema de grasa de Reina . En aquel momento, la técnica era inestable y requería la intervención directa de Sein para ponerla en marcha. Sin embargo, al final de la guerra, el estado de quema de grasa de Reina había demostrado su eficacia, evidenciando la potencia de las técnicas de ráfagas a corto plazo. Sin embargo, a diferencia de Reina, Sein no tenía exceso de grasa que quemar. Así pues, empezó a pensar en cómo podría replicar ese mismo estallido de poder y convertirlo en su propia carta de triunfo. Durante mucho tiempo, este desafío había sido el núcleo de los experimentos de templado corporal de Sein. Su estancia en la Torre Divina de la Llama Oscura y sus estudios en Ciudad Celeste le habían expuesto a las diversas técnicas explosivas desarrolladas por los magos del Mundo de los Magos. La mayoría de los magos buscaban aumentos de poder a corto plazo estimulando su concentración mental. Otros adoptaron un enfoque aún más drástico e imprudente: estimular el alma misma para lograr breves pero abrumadores estallidos de poder. Sin embargo, ambos métodos conllevaban graves efectos secundarios. Tras una extensa investigación y reflexión, Sein finalmente eligió un camino diferente: ¡quemar su maná! La combustión de maná no era un concepto único en el Mundo de los Magos. Sein se había topado con varias técnicas secretas que funcionaban con principios similares. Pero su enfoque era fundamentalmente diferente. Su técnica de templado corporal de la Llama Verde había llevado su resistencia física muy por encima de la de los magos ordinarios. Como resultado, sus células musculares almacenaban mucha más energía que las de cualquier mago de su rango. Aunque su método era diferente, ¡aún así logró un efecto similar al estado de quema de grasa de Reina! Originalmente, Sein tenía la intención de refinar y perfeccionar esta técnica con el tiempo. Pero, dado que el Dios de la Primera Luz se negaba a caer y el tiempo jugaba en su contra, tuvo que actuar de inmediato. Aunque esta técnica fuera chapucera, no le quedó más remedio que ponerla en práctica. ¡BOOM! El impacto del puño demoníaco de Sein al golpearse contra su propio pecho resonó como un trueno, sacudiendo todo el campo de batalla. El herido Dios de la Primera Luz, aún conmocionado por los efectos de la magia sonora de Sein, lo miró con temor en los ojos. ¡Zas! En un abrir y cerrar de ojos, todo el cuerpo de Sein quedó envuelto en llamas, como si hubiera entrado en combustión espontánea. Llamas del purgatorio, imbuidas de demoníacos tonos grises, danzaban sobre su cuerpo. En el momento en que estallaron las llamas, una agonía desgarró el cuerpo de Sein, pero con ella llegó un aumento repentino de su poder general. En ese instante, las pupilas del Dios de la Primera Luz se contrajeron.
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Soberano de las Cenizas (Novela) Capítulo 1053

Estás leyendo el capítulo 1053 de Soberano de las Cenizas (Novela), un novela. Sein era sólo un niño cuando fue secuestrado del mundo de la superficie y obligado a ingresar en la Academia de Magia Negra. En el Inframundo, la fuerza reina y los débiles luchan por sobrevivir. Mientras el número de… Este capítulo tiene publicado el 13 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Soberano de las Cenizas (Novela) tiene 1060 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.