Leer Soberano de las Cenizas (Novela) Capítulo 1031 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El paisaje del nivel más bajo del Purgatorio era mucho más agradable que el del primero.
Aunque los demonios prosperaban con el derramamiento de sangre y la destrucción, no eran monstruos sin mente impulsados únicamente por la carnicería.
Tenían su propio sentido estético, y en este nivel más profundo del Infierno, Sein vio numerosos castillos, cada uno con el estilo arquitectónico distintivo de los demonios.
Curiosamente, estas estructuras guardaban un asombroso parecido con las de Faeloria. Al parecer, la cultura de Faeloria sí había dejado su huella, incluso en estos demonios extranjeros.
Más allá de los castillos, Sein observó numerosos lagos de color sangre esparcidos por el paisaje.
Sus superficies ondulaban con un brillo inquietante, semejante a vastos charcos de sangre.
Se detuvo un instante, contemplando la inquietante escena, antes de desviar su atención hacia otro lado.
El Abismo Abisal, construido por el clan demoníaco, demostró ser extraordinariamente eficiente, casi rivalizando en comodidad con los sistemas de teletransportación.
Atravesar del primer nivel del Purgatorio al tercero no le había llevado prácticamente nada de tiempo.
Guiados por un grupo de demonios, Sein finalmente llegó ante una imponente cordillera de color escarlata que irradiaba un aura de supremacía.
Eran las Cumbres Demoníacas.
Muchos de sus picos se elevaban a alturas imposibles, desvaneciéndose entre nubes carmesí arremolinadas. Incluso con su aguda vista, a Sein le costaba vislumbrar sus cumbres.
Según la leyenda, los Picos Demoníacos fueron la primera fortaleza tomada por Levon Thorstein, el Monarca de la Guerra de Sangre, cuando lideró a su clan en su huida a este mundo.
El destino de Sein, el Salón de la Guerra de Sangre, se alzaba en la cima más alta de esta montaña.
Además del Monarca de Sangre, innumerables reyes demonio también residían en las Cumbres Demoníacas. Solo a los reyes se les permitía recorrer estas laderas.
La gran mayoría de los castillos carmesí por los que Sein había pasado antes pertenecían en realidad a señores demoníacos de rango tres o de nivel semidiós.
Para alguien de la posición de Sein, conseguir una audiencia con Thorstein era un reto casi insuperable.
De no ser por la escolta del Rey Garra de Navaja, su linaje demoníaco de sangre pura y la inteligencia extraplanar que poseía, los demonios nunca le habrían concedido tal deferencia.
Con cada paso que daba hacia las Cumbres Demoníacas, una malicia escalofriante se filtraba en el cuerpo de Sein, hasta lo más profundo de su ser.
No era la primera vez que sentía ese mal sofocante; había presentido su presencia en el momento en que entró en el Purgatorio .
Pero aquí, bajo las sombras amenazantes de las montañas, el ambiente se volvía sofocante.
“Reina Araña, ¿qué está pasando aquí?” preguntó Sein a Lorthisra a través del Anillo de la Araña Plateada.
Explorar lo desconocido era instintivo para los magos.
Sin embargo, esa extraña y cruel frialdad le arañaba la mente, despertando en él un profundo e instintivo impulso de destruir todo lo que tenía delante.
Le recordó a cuando obtuvo por primera vez su linaje demoníaco.
Solo después de someterse a experimentos de purificación logró eliminar esos rasgos indeseables de su linaje demoníaco, cortando así su influencia negativa sobre su mente.
Pero ahora, al pisar las Cumbres Demoníacas, el mismo poder que una vez había erradicado amenazaba con resurgir.
De no ser por su férrea fuerza de voluntad, temía haber perdido ya el control.
“¿Te has preguntado alguna vez por qué los demonios siempre dicen: 'Purgatorio infernal, guerras de sangre sin fin'?”
La voz de Lorthisra se deslizó a través del enlace, rebosante de diversión.
“Las leyes mismas de este lugar moldean a los demonios, volviéndolos sedientos de sangre. Cada batalla los perfecciona, los afila; así es como sus ejércitos alcanzan una disciplina y una fuerza tan aterradoras.”
Soltó una risita suave y cómplice antes de continuar.
Los supervivientes del clan demoníaco en este mundo son bastante ingeniosos. No solo crearon las Vísceras Abisales, sino que también lograron forjar una versión más débil del Corazón del Infierno. No es de extrañar que las leyes de Faeloria los rechacen de plano. Incluso si no tuvieran intención de abandonar este mundo, jamás podrían pertenecer realmente a él.
“¿El corazón del infierno?” Sein frunció el ceño ante otro término desconocido.
Consideró la posibilidad de pedirle una explicación, pero enseguida descartó la idea. El concepto era probablemente demasiado complejo como para condensarlo en una respuesta sencilla, y Lorthisra no parecía dispuesta a dar más detalles.
Tras medio día de viaje, Sein finalmente llegó a la cima de la montaña más alta de los Picos Demoníacos.
La pura magnificencia de los palacios rojo sangre que lo recibieron lo estremeció hasta la médula.
Sin embargo, notó que la arquitectura era diferente a todo lo que había visto en Faeloria.
En cambio, estas estructuras guardaban un parecido asombroso con los edificios que los demonios habían construido, tal como constaba en los archivos de Ciudad Celeste.
Parecía que el Monarca de la Guerra de Sangre era bastante anticuado.
Poco después, Sein fue conducido hacia el Salón de la Guerra de Sangre.
Los demonios que lo habían escoltado no tenían permitido ir más allá de este punto.
Tras respirar hondo, dio un paso adelante y entró solo en el vasto salón vacío.
Recordando su papel como representante del Mundo de los Magos, Sein volvió a su forma humana.
Con sus dos metros de altura, difícilmente podía considerarse pequeño para los estándares humanos. Sin embargo, allí, en el Salón de la Guerra de Sangre, se veía completamente empequeñecido.
Su inmensidad descomunal eclipsaba cualquier palacio en el que Sein hubiera puesto jamás un pie.
Los ocho enormes pilares redondos que se alzaban en su centro se elevaban por sí solos cientos de metros de altura.
Las paredes estaban adornadas con intrincados y salvajes relieves que se extendían por toda la sala, cada uno de los cuales contaba una historia: una crónica de batalla.
Mientras la mirada de Sein los recorría, distinguió no solo demonios de diversas especies, sino también seres alados que surcaban el cielo, con alas que variaban de uno a cuatro pares.
Estos hombres pájaro... Probablemente eran ángeles de los Celestiales Radiantes, seres sobre los que Sein había leído en los archivos de Ciudad Celeste.
Sin embargo, en el estilo artístico de los demonios, estos ángeles aparecían grotescos y monstruosos, despojados de su gracia divina.
Sein se encontró hipnotizado, incapaz de apartar la mirada de los relieves.
Justo cuando se hundía más en su inquietante atractivo, un gruñido bajo y sordo resonó en el vasto salón.
Instintivamente, se volvió hacia la fuente del sonido y se dio cuenta de que un monarca demoníaco había aparecido en el trono ensangrentado en algún momento.
El poder opresivo que emanaba de este ser superaba con creces al del Rey Garra Afilada.
Su sola presencia era incomparable a la de cualquier ser ordinario de Cuarto o Quinto Rango.
Sein sintió como si estuviera contemplando una imponente montaña.
Entonces, en una oleada de fluctuaciones elementales, casi una docena de poderosos demonios se materializaron detrás del trono.
Entre ellos se encontraba una demonio femenina de figura perfecta, situada más cerca del lado derecho del trono.
Finalmente, la figura sentada en el trono habló.
“¿Así que tú eres el ser del Reino Astral? ¿Y tienes conocimiento de nuestro clan?”
Este monarca demoníaco hablaba un abisano impecable; su dominio del idioma superaba con creces el del propio Sein.
Mientras sus palabras resonaban en la sala, las mismas paredes parecían temblar y la vasta cámara retumbó como un trueno lejano.
Este ser era, sin duda, una de las entidades más poderosas con las que Sein se había encontrado jamás.
De entre todos los seres con los que se había encontrado, solo el hermano mayor de Tourmaline, el Tirano Melenudo, irradiaba una fuerza tan abrumadora.
Ni siquiera el Gran Maestro Feylis había proyectado jamás un poder tan crudo y opresivo.
Claro, pensó Sein, tal vez solo había presenciado el lado más amable de Feylis, nunca su furia plena e insondable.

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Estás leyendo el capítulo 1031 de Soberano de las Cenizas (Novela), un novela. Sein era sólo un niño cuando fue secuestrado del mundo de la superficie y obligado a ingresar en la Academia de Magia Negra. En el Inframundo, la fuerza reina y los débiles luchan por sobrevivir. Mientras el número de… Este capítulo tiene publicado el 7 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Soberano de las Cenizas (Novela) tiene 1060 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.