Leer Soberano de las Cenizas (Novela) Capítulo 1022 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Si el cielo se derrumbara, los altos soportarían el peso; este dicho no solo se aplicaba al Mundo de los Magos, sino también a Faeloria.
Del mismo modo que Sein nunca se había preocupado ni comprendido del todo la inminente guerra entre la Civilización Magos y la Federación Galante, las deidades nativas de Faeloria tenían sus propios asuntos distantes e intocables.
Sein simplemente no comprendía los conflictos estratégicos de las civilizaciones, y francamente, no tenía necesidad de hacerlo.
Asimismo, para las deidades faelorianas, el reino de la Deidad Suprema o el llamado “Dios de Dioses” estaba mucho más allá de su alcance.
Solo un puñado de deidades, como el Dios de la Justicia y la Dama Oscura, estaban a punto de acceder a ese reino.
En Faeloria, Dio era, sencillamente, una existencia “mítica”.
De hecho, fue el testigo más importante de la historia de Faeloria, y el punto de inflexión de su destino.
Incluso el Dios de la Justicia, que había vivido durante más de doscientos mil años, seguía siendo considerado un “dios nuevo” en comparación.
Para muchas deidades, el nombre de Dio era sinónimo de misterio y poder.
Nadie sabía adónde había ido, pero si Faeloria alguna vez se enfrentara a una invasión abrumadora de una fuerza muy superior a su capacidad de resistencia, entonces seguramente” como deidad guardiana de Faeloria” aparecería a tiempo.
Los seres de ese nivel poseían una conciencia insondable.
¿Quién sabía de lo que Dio era capaz? Quizás... ya había previsto la inminente crisis de Faeloria.
Como deidad de rango seis en su máxima expresión, el Dios de la Justicia no era del tipo que se quedaba de brazos cruzados esperando la salvación.
Dirigiéndose al Dios del Roble y al Dios del Resplandor, les ordenó: “Vosotros dos, ayudadme a contactar con el Dios Elemental y la Dama Oscura. Voy a activar las Tablas del Destino... ¡e iniciar la Crisis del Avatar antes de lo previsto!”.
Sus palabras tomaron por sorpresa a las dos deidades.
Las Tablas del Destino eran los artefactos divinos más misteriosos y poderosos de toda Faeloria.
Según los rumores, el propio Dio las había dejado atrás; se decía que eran cuatro piezas, tres de las cuales estaban custodiadas por las deidades más poderosas: el Dios de la Justicia, la Dama Oscura y el Dios Elemental.
La cuarta y última pastilla había aparecido recientemente...
Y, según la profecía de la Diosa de la Fortuna, había caído en manos de ese mero Ser Épico.
El poder contenido en las Tablas del Destino era tan inmenso y enigmático que incluso las deidades más poderosas tenían dificultades para comprenderlo.
Las leyes que regían” el espacio-tiempo y el destino” eran simplemente demasiado raras y avanzadas para que la mayoría de las deidades faelorianas las comprendieran.
Ni siquiera Tyvera podía controlar más que el poder de la “suerte”, no el del “destino” ni las aún más raras leyes del “espacio-tiempo”.
El Dios de la Justicia y los demás habían determinado que las Tablas del Destino eran artefactos divinos funcionales creados por Dio.
La Crisis del Avatar, un evento cataclísmico que ocurría una vez cada diez mil años, fue en realidad un fenómeno preprogramado e integrado en las Tablas del Destino por Dio antes de su partida.
Aunque el Dios de la Justicia y los demás nunca habían perfeccionado del todo las Tablas del Destino, aún eran capaces de canalizar su poder y ejercer cierto grado de influencia sobre ellas.
Hace más de cien mil años, el monarca de la Guerra de Sangre, Levon Thorstein, sufrió una aplastante derrota a manos del Dios de la Justicia y el Dios Elemental, quienes blandieron el temible poder de las Tablas del Destino.
La Crisis del Avatar, desencadenada por las Tablas del Destino, fue un fenómeno único de Faeloria: una alteración a gran escala de las leyes fundamentales, moldeada por las leyes únicas de Faeloria y el estado actual del plano.
Durante la Crisis del Avatar, la barrera de cristal de Faeloria se espesaría aún más, dejando el plano más sellado que nunca.
En aquel tiempo, incluso las deidades más grandes y las deidades supremas, que residían en sus naciones divinas, encontrarían imposible interferir directamente con el Plano de Materia Primaria, y mucho menos romper la barrera desde el exterior para entrar por la fuerza.
¡La dificultad de entrada aumentaría exponencialmente!
Durante esta crisis, las únicas deidades autorizadas a actuar dentro del Plano Materia Prima serían aquellas que hubieran sido derribadas de sus altares por las Tablas del Destino, obligadas a descender en sus avatares.
Por esta razón, la magnitud de las bajas divinas durante una Crisis Avatar se mantuvo dentro de límites manejables.
Si las deidades mayores y las deidades supremas podían actuar libremente, ¿qué posibilidad tendrían siquiera las deidades forzadas a descender al mundo mortal como avatares?
La convulsión ocurrida durante la Crisis del Avatar, hace cien mil años, fue causada por el Dios de la Justicia y el Dios Elemental, quienes ejercieron su influencia sobre las Tablas del Destino.
Pero esta vez, con la implicación de la Dama Oscura, la magnitud de la crisis superaría con creces todo lo visto hasta entonces.
Es más, el Dios de la Justicia no planeaba activar solo tres Tablas del Destino, ¡sino cuatro, incluyendo la que estaba en posesión de Sein!
Su objetivo era descubrir la verdadera identidad de las fuerzas que intentaban invadir Faeloria a través del ser hereje que se había infiltrado en el Plano de la Materia Prima.
Después de todo, Sein y la Reina Araña no eran los únicos capaces de extraer conocimiento sobre Faeloria de las mentes de deidades nativas, como el Dios de la Fuerza Bruta.
Las deidades nativas de Faeloria podrían extraer con la misma facilidad las respuestas que buscaban del alma y los recuerdos de Sein.
Si las cuatro Tablas del Destino se activaran simultáneamente... incluso deidades mayores podrían ser derribadas de sus altares, por no hablar de deidades intermedias.
Después de todo, la Crisis del Avatar no fue simplemente un evento, sino un fenómeno legal.
A menos que uno poseyera el poder de trascender las leyes de Dio y Faeloria, todas las deidades” sin excepción” estarían sujetas a sus efectos.
Por las acciones y órdenes del Dios de la Justicia, quedaba en evidencia la enorme presión que el mago negro de rango ocho, Nergal, había ejercido sobre él.
Después de que el Dios del Roble y el Dios del Resplandor partieran para cumplir con sus tareas, el Dios de la Justicia tenía la intención de convocar una vez más a la Diosa de la Suerte.
Él esperaba utilizar su adivinación para determinar la ubicación exacta de Sein e, idealmente, marcarlo con poder divino, asegurándose así de que pudiera ser rastreado.
Sin embargo, cuando se dio la vuelta, la Diosa de la Fortuna había desaparecido.
“¿Eh? ¿Dónde está la Diosa de la Suerte?”
El Dios de la Justicia frunció el ceño, escudriñando su entorno con confusión.
En algún momento” mientras él estaba ocupado dando órdenes” la Diosa de la Fortuna se le escapó.
Su repentina partida no fue ninguna sorpresa. Perder casi la mitad de su fuerza vital en un instante fue una pérdida devastadora, indescriptible.
Este fue, sin duda, el acontecimiento más “desafortunado” que había experimentado desde su ascenso a la divinidad.
Ella nunca habría sufrido esta desgracia si no hubiera acudido a la Teocracia de la Justicia en primer lugar.
Que una diosa de rango cinco como ella, que dominaba el poder de la suerte y la adivinación, huyera tan repentinamente, solo podía significar que había vislumbrado un futuro del que no quería formar parte.
Como diosa que lleva el nombre mismo de “Suerte”, naturalmente elegiría el camino más favorable para su supervivencia, tal como siempre lo había hecho.
El Dios de la Justicia no tenía forma de saber adónde había ido.
Las deidades que podían escudriñar el futuro también eran expertas en ocultarse.
Asimismo, Morvanya, la Diosa de la Perdición, no solo había sobrevivido sino que había prosperado, a pesar de estar rodeada de innumerables enemigos, algunos de ellos deidades mayores.
Gracias a la protección de la Dama Oscura y a su propio dominio del ocultamiento, permaneció esquiva, lo que hacía casi imposible que otras deidades actuaran contra ella.
La silenciosa partida de la Diosa de la Suerte hizo que el Dios de la Justicia frunciera ligeramente el ceño.
Sin embargo, a pesar de la presión de un enemigo desconocido y formidable, otra emoción se agitó en su interior: una ambición temeraria y un impulso ardiente por desafiar a los de un reino superior.
Nadie sabía que, apenas unos instantes antes, cuando Nergal había herido al Dios de la Justicia, ese mismo ataque también había roto las cadenas que lo habían atado durante incontables años.
¡Esta deidad suprema había estado atrapada en el Rango Máximo Seis durante lo que parecían eones!
Y en ese instante, a través del poder aplastante de Nergal, finalmente lo sintió: ¡el verdadero poder de un Dios Supremo y Señor del Reino Astral!
Y ahora, el Dios de la Justicia podía sentirlo...
¡Se acercaba cada vez más a ese reino!

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Estás leyendo el capítulo 1022 de Soberano de las Cenizas (Novela), un novela. Sein era sólo un niño cuando fue secuestrado del mundo de la superficie y obligado a ingresar en la Academia de Magia Negra. En el Inframundo, la fuerza reina y los débiles luchan por sobrevivir. Mientras el número de… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Soberano de las Cenizas (Novela) tiene 1060 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.