arrow_back

Leer Soberano de las Cenizas (Novela) Capítulo 1017 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
A diferencia de la Dama Oscura y el Dios Elemental, los dos renombrados líderes de facción, Poseidón seguía siendo un enigma. En Faeloria, su existencia era prácticamente desconocida, incluso para deidades menores como el Dios de la Fuerza Bruta. Ser reconocido por el Dios de la Justicia y considerado un oponente de igual rango decía mucho del poder de Poseidón. El título de Poseidón no era uno que las deidades oceánicas menores o intermedias pudieran reclamar a la ligera. A lo largo de la historia, solo ha existido un verdadero Poseidón en Faeloria, que habita bajo el océano infinito al sur del continente. Entre el vasto y complejo panteón de dioses oceánicos, solo un puñado de deidades mayores habían oído hablar de su nombre. Según la leyenda, la verdadera edad de Poseidón era incluso mayor que la del Dios Elemental. Era, en todos los sentidos, el verdadero fósil viviente de Faeloria. En la actualidad, a los ojos del Dios de la Justicia, solo estos tres individuos estaban verdaderamente cualificados para acceder al reino de la Divinidad Suprema junto a él. Por el contrario, Levon Thorstein, el Monarca de la Guerra de Sangre del Purgatorio, también poseía la fuerza de una deidad suprema. Sin embargo, el Monarca de la Guerra Sangrienta era anciano y estaba agobiado por las heridas persistentes de batallas pasadas. Además, su falta de voluntad para asimilarse completamente a Faeloria había provocado que las propias leyes del continente rechazaran su existencia. En tales circunstancias, que Levon Thorstein ascendiera al reino de una Deidad Suprema sería nada menos que un milagro. En cuanto a los dioses dragón del mar oriental, el Dios de la Justicia apenas los consideraba una fuerza significativa. No eran más que lagartos gigantes, aterradores para los mortales, tal vez, pero en última instancia insignificantes a los ojos de los poderosos supremos. El más poderoso de todos, el Dragón Iridiscente, afirmaba poseer un poder comparable al de una deidad suprema. Pero eso no era más que una afirmación, una comparación. En una batalla real, incluso los dragones con habilidades únicas difícilmente podrían igualar al Monarca de la Guerra de Sangre en combate. Sin embargo, lo que hacía a los dragones particularmente problemáticos era su astucia. En la antigüedad, los dragones vagaban por el Plano de la Materia Primaria, dando origen a innumerables héroes legendarios cazadores de dragones. En la era moderna, sin embargo, casi todos los dragones se habían retirado a sus fortalezas insulares en los mares exteriores, interfiriendo raramente en los asuntos del continente principal. Esta tendencia a congregarse había convertido a los dioses dragón en un objetivo excepcionalmente difícil de desafiar para las facciones rivales. Por supuesto, esto no se aplicaba a seres de poder supremo como el Dios de la Justicia, la Dama Oscura o el Dios Elemental. La razón por la que se consideraba que los dragones eran astutos eran sus alianzas estratégicas. Para mantener su presencia en Faeloria y proteger sus intereses, estos lagartos gigantes buscaron deliberadamente aliarse con los poseedores del poder supremo. Por ejemplo, un número significativo de dragones blancos ya se habían establecido en la nación divina del Dios de la Justicia. El blanco es símbolo de santidad” dijo una vez el Dios de la Justicia”. Aunque los dragones blancos no eran necesariamente encarnaciones de santidad, en los numerosos templos del Dios de la Justicia de toda Faeloria, cualquier exarca que hubiera nacido con un potencial extraordinario o que hubiera realizado contribuciones significativas recibía un dragón blanco como montura, un regalo otorgado por el propio Dios de la Justicia. Dentro de la Alianza Oscura, los dragones negros eran igualmente comunes. La estrategia de los dioses dragón había asegurado, sin duda alguna, su prosperidad en Faeloria. Su número aumentaba constantemente y su influencia crecía sin cesar. Por el contrario, los demonios de pura raza del Purgatorio de tres niveles estaban disminuyendo. A diferencia de ellos, estos dragones” a pesar de ser forasteros” se habían adaptado sin esfuerzo a las leyes de este mundo, integrándose a la perfección y prosperando en él. Más allá de la Alianza Oscura, la Liga de la Justicia, las Alas de la Naturaleza, los dioses del mar, los dioses dragón y los demonios, Faeloria era el hogar de otra facción: los dioses antiguos. Estos seres acechaban en lo profundo del desierto helado del lejano norte. El Dios de la Justicia reconoció que los dioses antiguos habían realizado grandes hazañas en el pasado. Pero esa era una era muy lejana. Ahora bien, ninguno de ellos era digno de su atención. Para él, no eran más que espectros que vagaban en un cementerio en ruinas, aferrándose a los últimos vestigios de su menguante poder divino. En ese momento, el Dios de la Justicia contemplaba el Plano de la Materia Primaria. En el fin del mundo, los primeros rayos del alba emergieron lentamente desde más allá del mar, iluminando las tierras de abajo. Cada vez que presenciaba aquella escena, una oleada de emoción lo invadía. Se volvió hacia la figura vestida de blanco que estaba a su lado y habló. “Muso, como Dios de la Radiación, ¿qué crees que es un sol?” La deidad a la que se dirigió era una de las deidades mayores más renombradas de la Liga de la Justicia, así como el confidente más cercano y mano derecha del Dios de la Justicia. Aunque no era un seguidor directo del Dios de la Justicia, no cabía duda de que era su amigo, aliado y subordinado más leal. Muso bajó levemente la cabeza pensativo, luego respondió: “El sol... creo que es una manifestación de las leyes. El poder divino que poseo, junto con una parte de la ley de la radiación, fue comprendido a través del poder de la luz contenida en el sol”. El Dios de la Justicia escuchó, asintiendo al principio, y luego negando con la cabeza. Se dice que en la antigüedad, Faeloria fue el hogar de una deidad conocida como el Dios Sol. Aunque hace mucho que cayó, vestigios de sus enseñanzas sugieren que el sol no es solo una manifestación de leyes, sino que posee una forma física real. Sin embargo, estamos confinados tras esta barrera de cristal, incapaces de pisar el sol y presenciar la verdad por nosotros mismos. El Dios de la Justicia habló mientras alzaba la mano y la extendía hacia el cielo. Allí, en la cima de su nación divina, aparentemente no había nada por encima de él. Sin embargo, su palma encontró resistencia, como si existiera un techo invisible. Sus palabras esbozaron una sonrisa irónica en los labios del Dios de la Radiación. “¿Al igual que la Dama Oscura, tú también cuestionas la naturaleza de nuestro mundo?” preguntó el Dios de la Radiación. “Dio, el Dios de dioses, existió sin duda. Aunque estoy cerca de alcanzar el reino de una Deidad Suprema, no puedo evitar la sensación de que, incluso si asciendo... seguiré estando por debajo de él”, comentó el Dios de la Justicia. “¿Adónde se ha ido Dio? Esa es la pregunta que ronda la mente de todas las deidades de Faeloria.” Su voz se tornó solemne mientras continuaba: “Además, la presencia de demonios, dioses dragón y otros seres alienígenas no hace más que reforzar la posibilidad de que el Plano de Materia Primaria no sea el único mundo que existe”. Así como los seres inferiores de los Matadioses lucharon en su día por forjar su camino hacia la divinidad, también lo hicieron aquellos que ahora se encontraban en la cima de la existencia. Su búsqueda de lo desconocido jamás cesó. El Dios de la Justicia estaba cada vez más convencido de que si lograba ascender a Dios Supremo, finalmente se liberaría de las ataduras de este mundo y se aventuraría más allá. ¿Qué había afuera? ¿Cuál era la verdadera naturaleza del “sol” y la “luna” en sus cielos? Esos eran los misterios que le atormentaban la mente. Si las deidades faelorianas pudieran algún día descubrir la verdadera naturaleza de la realidad y corregir su comprensión del mundo, ¡experimentarían una transformación inimaginable! Al fin y al cabo, las deidades eran seres que dominaban el poder de las leyes. Las leyes nacieron de la realidad misma; formaron el fundamento mismo del Reino Astral. El deseo del Dios de la Justicia de desvelar la verdad del mundo ardía con más fuerza que nunca. Era una vocación, una misión que le había sido encomendada por el propio destino. Cuando llegara ese momento, Faeloria entraría en una nueva era y experimentaría una gran convulsión. Por eso, durante casi cien mil años, el Dios de la Justicia había expandido incansablemente su religión y reunido seguidores. ¡Utilizaría la fe de incontables miles de millones como combustible para impulsarse al reino de los Dioses Supremos! Y ahora, la llegada de aquel día fatídico se acercaba cada vez más.
Soberano de las Cenizas (Novela)

Continúa leyendo

Soberano de las Cenizas (Novela)

Capítulo 1018

Siguiente Capítulo ›

Soberano de las Cenizas (Novela) Capítulo 1017

Estás leyendo el capítulo 1017 de Soberano de las Cenizas (Novela), un novela. Sein era sólo un niño cuando fue secuestrado del mundo de la superficie y obligado a ingresar en la Academia de Magia Negra. En el Inframundo, la fuerza reina y los débiles luchan por sobrevivir. Mientras el número de… Este capítulo tiene publicado el 4 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Soberano de las Cenizas (Novela) tiene 1060 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.