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Leer Soberano de las Cenizas (Novela) Capítulo 1002 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tras completar el experimento de modificación corporal, el estado mental de Lou mejoró notablemente. Mientras seguía repitiendo “Hermano mayor… Hermano mayor…” como un mantra, había comenzado a formular otras frases sencillas. Lo único que permaneció inalterable fue su apego a Sein. Por supuesto, la mejora de su inteligencia y la estabilización de su estado mental no podían lograrse de la noche a la mañana. El hecho de que su estado hubiera mejorado significativamente tras un solo experimento era, en sí mismo, notable. El resto requeriría tiempo. Además, Sein aún planeaba realizar más experimentos con ella en el futuro. Como semimuerto, Lou poseía un grado extraordinariamente alto de adaptabilidad elemental e inclusividad. Sin embargo, el interés de Sein por experimentar con ella no estaba motivado por los beneficios potenciales que una existencia tan singular pudiera ofrecerle. Más bien, fue su curiosidad innata como mago y su obsesión por desentrañar los misterios de la verdad lo que lo impulsó a seguir adelante. Desafortunadamente, Lou seguía estando físicamente débil. Como mínimo, Sein debía esperar a que ella se adaptara completamente a su estado actual antes de continuar con cualquier otra modificación. Además, quería asegurarse de que la niña que lo llamaba “Hermano Mayor” tuviera la capacidad de defenderse. ¡Al fin y al cabo, la fuerza era la base de todo! Esta era la única manera de asegurar que nunca más se viera sometida indefensa a la voluntad de otros. * * * El entorno natural del continente de Faeloria, junto con su singular variedad de criaturas, impresionó a Sein, un recién llegado entre los seres extranjeros de Rango Tres. Aunque las razas dominantes de Faeloria eran mayoritariamente humanoides, este mundo” al igual que muchos de los planos extranjeros que Sein había visitado” también albergaba numerosas subespecies. Por ejemplo, en lo profundo de los densos bosques primigenios de la región centro-sur, existían los Árboles. Estas criaturas exuberantes tenían sus propias creencias y tótems, y veneraban a una deidad conocida como el Dios de los Árboles, Sylvio, un imponente árbol antiguo con un rostro humanoide en su tronco. Naturalmente, Sein nunca se había encontrado con Sylvio en persona; solo con los ídolos construidos por los Treefolk en sus asentamientos dentro de los bosques. A diferencia de los humanos de Faeloria, que construían magníficos templos en sus ciudades para albergar y honrar a sus dioses, los Treefolk preferían expresar su devoción a través de tótems en espacios abiertos. Dado que ya había provocado a la Iglesia de los Huesos, Sein decidió dejar en paz los tótems del Dios de los Árboles. Simplemente los observó desde la distancia y capturó a algunos Treefolk en las afueras del bosque para su investigación. A pesar del desarrollado sistema de creencias de este mundo, no se debe asumir que las deidades son omnipotentes. Incluso en Faeloria existían conflictos y luchas de poder. La desaparición de unos pocos Treefolk no era motivo de preocupación, especialmente teniendo en cuenta que ya mantenían disputas con naciones humanas y otras razas que habitaban en las afueras del bosque. Aunque no habían estallado guerras a gran escala, las escaramuzas y las luchas territoriales eran una realidad constante. Muchas criaturas del continente de Faeloria codiciaban el Corazón Verde, un valioso recurso que se encontraba dentro de los cuerpos de los Treefolk. Aunque los Árboles eran pacíficos por naturaleza, no eran fáciles de doblegar. Además de los Treefolk, Sein recolectó especímenes de varias otras especies inteligentes que habitaban el bosque. Entre ellos se encontraban los iriavanos, los tuskarr, los alembritas y los mirefins. Los iriavanos eran humanoides alados, capaces de volar, que portaban dos grandes alas en sus espaldas. A primera vista, guardaban un cierto parecido con los ángeles descritos en los registros de Ciudad Celeste, pero las similitudes terminaban ahí. A diferencia de los ángeles, la mayoría tenía alas grises, y solo unos pocos ostentaban un plumaje vibrante y multicolor, lo que los distinguía como líderes entre los de su especie. Además, mientras que en los registros de Ciudad Celeste se describía a los Ángeles como bellezas etéreas, los iriavanos tenían picos afilados, parecidos a los de las aves, y estructuras faciales que no se ajustaban a los cánones de belleza humanos. En esencia, no eran más que “humanoides aviares”. Los Tuskarrs, por otro lado, eran una raza de monstruos sin rostro que habitaban en lo profundo del bosque. A pesar de su apariencia monstruosa, eran físicamente poderosos y estaban organizados dentro de una estructura social basada en clanes. Su destreza individual en combate llamó la atención de Sein, ya que eran excelente carne de cañón. Si se criaran en grandes cantidades, sin duda serían muy codiciados por las Torres Divinas y las órdenes de caballería del Mundo de los Magos. En la región boscosa a la que había llegado Sein, los Tuskarrs eran relativamente escasos. Sin embargo, entre ellos, al menos diez individuos eran "Seres Trascendentes". No fue ninguna sorpresa que pudieran asentarse en lo profundo de uno de los bosques más ricos en recursos. Los alembritas, una raza de hombres lagarto de escamas marrones, tenían una inteligencia relativamente baja. Su aspecto era similar al de los hombres lagarto Guran que Sein había encontrado previamente en el Plano Gumo. Sin embargo, a diferencia de los hombres lagarto Guran, los Alembritas carecían de la capacidad de manipular la energía piro elemental. Estas criaturas, que habitaban en chozas de barro y cavernas y vestían prendas de cuero andrajosas, mostraban una escasa afinidad elemental; solo unos pocos individuos de cada tribu eran capaces de realizar ataques elementales geo rudimentarios. Por otro lado, sus capacidades reproductivas eran excepcionales. Si no fuera por limitaciones ambientales como la escasez de alimentos y las restricciones de hábitat, es probable que los alembrites se convirtieran en una población abrumadora. Aun así, en opinión de Sein, eran inferiores a los Tuskarr en cuanto a su potencial como carne de cañón. Los Mirefins, por el contrario, eran criaturas de baja inteligencia que prosperaban en las regiones pantanosas del bosque. Aunque eran "gente pez" como las sirenas del Mundo de los Magos, las dos especies eran fundamentalmente diferentes. Las sirenas del Mundo de los Magos eran humanoides gráciles con cola de pez y afinidad natural con el elemento agua. Los Mirefins de Faeloria, sin embargo, eran humanoides con cabeza de pez. Eran horribles y carecían casi por completo de afinidades elementales. Además, la clasificación de los Mirefins como una especie de inteligencia de bajo nivel no era simplemente la opinión de Sein, sino un hecho ampliamente aceptado entre los Faelorianos. Esto se debía a su naturaleza primitiva y salvaje. Entre las razas inteligentes, los Mirefins eran una de las pocas especies conocidas por sus tendencias caníbales. El descubrimiento y estudio de estas criaturas extraplanares dejó a Sein maravillado. Su comprensión cognitiva se expandía diariamente, al igual que su creciente colección de especímenes. Pero más allá de estos hallazgos superficiales, Sein había descubierto una verdad oculta y más profunda. Ya fueran los iriavos, los tuskarr, los alembritas o los mirefin, todos ellos tenían sus propias creencias religiosas. Sin embargo, a diferencia de la opresiva presencia divina que Sein había sentido en la Iglesia de los Huesos, las deidades de estas razas no irradiaban el mismo poder divino abrumador. Con una excepción: el Behemot sin Rostro. Esta deidad venerada por los Tuskarrs emanaba una presión tenue pero tangible, similar a la de una verdadera entidad de Rango Cuatro. En cambio, a Sein, las deidades de las razas restantes no le parecían más que versiones debilitadas de las criaturas de Rango Cuatro. De hecho, incluso sospechaba que solo eran semidioses. Tras recibir el informe de Sein y escuchar sus dudas, la Reina Araña extendió su poder divino a través de los mundos para evaluar brevemente a estas supuestas deidades. Los resultados confirmaron las sospechas de Sein. Aunque estas deidades habían desarrollado cierto grado de control sobre el poder divino, ¡no eran verdaderamente entidades de Rango Cuatro! Pero entonces… ¿qué eran exactamente? De vuelta en el Mundo de los Magos, la Reina Araña se frotó el puente de la nariz. A pesar de su vasto conocimiento, incluso a ella le resultaba difícil llegar a una conclusión definitiva. Estas deidades eran más fuertes que los semidioses, pero más débiles que los seres de Rango Cuatro. ¡Faeloria estaba demostrando ser un mundo verdaderamente peculiar!
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Soberano de las Cenizas (Novela) Capítulo 1002

Estás leyendo el capítulo 1002 de Soberano de las Cenizas (Novela), un novela. Sein era sólo un niño cuando fue secuestrado del mundo de la superficie y obligado a ingresar en la Academia de Magia Negra. En el Inframundo, la fuerza reina y los débiles luchan por sobrevivir. Mientras el número de… Este capítulo tiene publicado el 30 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Soberano de las Cenizas (Novela) tiene 1060 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.