Leer Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) Capítulo 46 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Se desató el desastre.
No hubo ninguna advertencia.
El cielo azul y despejado de hacía solo unos instantes se vio repentinamente consumido por una magia aterradora, transformando el cielo en una escena infernal.
Meteoros de fuego carmesí se materializaron de la nada, innumerables e implacables, pareciendo un mar de sangre. Tiñeron todo el cielo de un color escarlata desesperado y opresivo.
“Tsk-tsk-”
El fuego del cielo rugió sobre sus cabezas.
Los meteoros caían con una fuerza aterradora, bombardeando la ciudad. Los edificios se derrumbaron, envueltos por el implacable ataque.
Gritos desesperados de ayuda resonaban en todas direcciones.
Antes de que Krisha pudiera comprender lo que estaba pasando, su cuerpo se movió instintivamente, como una polilla atraída por la luz. Voló hacia la bola de fuego que se precipitaba hacia el patio.
Lanzó su hechizo.
“¡Guardián del Agua!”.
Fue inútil.
¿Cómo podía una frágil polilla extinguir un infierno furioso?
La magia de agua en la que puso toda su fuerza, incluso con el poder de su varita, fue fácilmente destruida por el meteorito.
Krisha fracasó.
Completamente.
Todo lo que pudo hacer fue ver cómo descendía la bola de fuego. Era incapaz de detenerla.
“¡Bang!”.
El rugido ensordecedor resonó en el aire.
El ardiente meteorito impactó en el patio, desencadenando una explosión cataclísmica. La onda expansiva envió ondas de destrucción hacia afuera, arrasando todo a su paso.
El patio, lleno de innumerables recuerdos preciados, se derrumbó en un instante.
La propia Krisha fue lanzada lejos por la onda expansiva. Cayó, rodó y finalmente se estrelló contra una pared de ladrillos antes de detenerse.
Le dolía. Le dolía mucho.
Su cuerpo estaba destrozado por un dolor insoportable: los huesos le crujían, los músculos se desgarraban y la sangre fluía libremente.
Pero...
Pero ese dolor no era nada comparado con la agonía que sentía en el pecho.
El dolor que le desgarraba el corazón era verdadera desesperación. Incluso imaginar el origen de esa desesperación era suficiente para destrozar su frágil ser.
“Maestro...
En medio de las ruinas, envuelta en humo negro y polvo arremolinado, la joven bruja se puso en pie tambaleándose.
Sus ojos, normalmente vacíos y sin vida, ahora delataban un leve destello de pánico. Su rostro, siempre inexpresivo, mostraba sutiles indicios de ansiedad.
Apretó con fuerza su varita.
Aunque estaba agrietada y le faltaba un trozo, aún se podía usar.
“Control del viento”.
Su voz temblorosa susurró el conjuro. La magia del viento envolvió su cuerpo destrozado, levantándola en el aire mientras se esforzaba por dirigirse hacia el patio en llamas.
La explosión la había lanzado lejos de su destino.
El trayecto debería haber sido corto, pero en su estado herido, le pareció interminable, un descenso al abismo.
Pasó por escenas de horror: edificios derrumbados, ruinas humeantes y heridos y moribundos esparcidos por todas partes.
La tragedia y el terror llenaban el aire.
Krisha se esforzó aún más, volando más rápido a pesar del dolor creciente. Pero su cuerpo finalmente cedió.
Su hechizo se rompió.
Cayó.
Se estrelló contra el suelo, rodando varias veces antes de detenerse dolorosamente. Su ropa estaba hecha jirones y su pálida piel estaba cubierta de heridas.
Su cara, sus manos, sus piernas... todo estaba cubierto de profundos arañazos, suciedad y sangre.
Pero a Krisha no le importaba.
“Maestro... Maestro... Maestro...”.
Las palabras salían de sus labios como un mantra.
Su mirada estaba fija en las ruinas en llamas que tenía delante.
Como la magia le había fallado, caminaría.
Si no podía caminar, gatearía.
Tenía que volver a verlo.
Impulsada por esta creencia inquebrantable, Krisha se levantó una vez más.
No se molestó en recuperar su varita perdida. Lo único que le importaba era llegar al patio.
Su mente estaba consumida por un solo pensamiento: Xu Xi debía estar a salvo.
Sin heridas. Sin muerte. Ni siquiera el más mínimo rasguño.
No lo permitiría.
Incluso alguien como ella, rechazada, indeseada, había logrado sobrevivir. ¿Cómo podría alguien tan cálido y radiante como él no hacerlo?
Ah... Ahhhh...
Solo pensarlo le provocaba un violento latido en el corazón y un dolor que la atravesaba mientras aceleraba el paso.
Pero el repentino estallido de velocidad la hizo caer de nuevo.
Golpeó el suelo con fuerza, la pantorrilla le latía con fuerza y tenía la mejilla arañada por piedras afiladas. Su cuerpo se convulsionaba por el agotamiento.
Pero nada de eso importaba.
Ignorando el dolor, ignorando su estado lacio y ensangrentado, Krisha siguió adelante.
Si se caía, se levantaba.
Si se caía de nuevo, se levantaba una vez más.
Finalmente, tras sortear los escombros de un edificio derrumbado, llegó al patio.
Pero no era el remanso de paz que recordaba.
Las flores exuberantes, la belleza tranquila... todo había desaparecido.
Hasta donde alcanzaba la vista, solo había destrucción.
Las llamas consumían los restos del patio. El humo se elevaba hacia el cielo y el calor abrasador le quemaba la cara.
Un silencio sepulcral se cernía en el aire.
No quedaba nada.
“Plop...”.
Las piernas de Krisha cedieron.
Se derrumbó de rodillas, mirando fijamente las ruinas.
La luz del fuego bailaba en su rostro, pero su calor era incapaz de derretir el frío vacío que crecía en su interior.
Sus ojos, siempre vacíos, ahora lo estaban aún más.
Porque era una bruja, una criatura incapaz de sentir alegría, incapaz de sentir emociones.
O eso parecía.
Pero en lo más profundo de su frágil y solitaria alma, ¿era posible que sintiera algo?
Krisha no lo sabía.
La única persona que podía responderle, la que le había dado valor, la que había sido su sol, ya no estaba.
Ah, ¿por qué está pasando esto?
La joven bruja se arrodilló inmóvil, con la mirada fija en las ruinas en llamas.
Su mente daba vueltas con preguntas sin respuesta:
¿Por qué seguía viva cuando su maestro había muerto?
¿Por qué no había podido ser más rápida, más fuerte, mejor?
¿Por qué no había podido ocupar su lugar?
¿Por qué... por qué... por qué...?
Sin su maestro, no tenía razón para existir. Sin el sol, no había futuro. Sin su cálida mirada, no podía dar un paso más.
Su propio ser, cuerpo y alma, dependía por completo de su presencia.
Si él había muerto, ¿qué sentido tenía seguir viviendo?
“...
Temblando, Krisha se agarró el pecho, sintiendo el peso insoportable de su dolor.
Así que esto es lo que se siente...
Estar triste.

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Estás leyendo el capítulo 46 de Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela), un novela. 【Primera Simulación: Eres transportado a un mundo de cultivo】. 【Te conviertes en un refugiado que huye de la hambruna. Durante tu viaje, salvas a una niña abandonada y te conviertes en su hermano mayor】 【Confían el uno… Este capítulo tiene publicado el 4 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) tiene 482 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.