arrow_back

Leer Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) Capítulo 447 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La distinción entre dragones de sangre pura y razas dracónicas menores. No es sólo una cuestión de linaje. Pero también la posesión de un Nombre Verdadero. Los dragones sin nombres verdaderos no son más que bestias sin mente, incapaces de despertar sus recuerdos ancestrales o de ejercer la magia exclusiva de los dragones. Rex Santos era un noble dragón rojo de sangre pura. El día de su nacimiento, la Isla Dragón de Arlon resonó con su rugido juvenil pero ambicioso, suave en volumen pero grandioso en aspiración, atrayendo la atención de innumerables wyrms ancianos: "¡Soy el Rey de todos los dragones!" "¡Las alas infernales que conquistarán el mundo!" "¡Rex Santos Astarte Nesario Akenologia Kakarogita!" "¡Mundo, sé testigo de mi llegada!" Bien dicho y lleno de espíritu. Los antiguos dragones, tras haber vivido incontables eras, asintieron con aprobación. Un dragón debería ser arrogante; ¿qué clase de dragón sería si no? Entonces. Golpearon a Rex Santos hasta dejarlo sin sentido. A partir de ese día, el joven dragón rojo aprendió una valiosa lección: la arrogancia estaba bien, pero saber cuándo acobardarse era igualmente importante. Los dragones tienen poco apego familiar. Lo que los impulsa es la búsqueda de poder, una codicia insaciable de tesoros y un ansia obsesiva de gloria. En breve. Todo dragón de sangre pura aspira a estar en la cima del mundo. Y ve a sus parientes como rivales. Incluso un polluelo que siquiera insinúe tales ambiciones recibirá una educación sumamente "amorosa". ¡Malditos fósiles! En lo profundo de una caverna seca a las afueras de la Isla del Dragón, el joven dragón rojo se acurrucó, con sus pupilas rasgadas ardiendo de resentimiento. Hizo una promesa. Un día. Sobreviviría a todos y cada uno de esos antiguos dragones. ¿Por qué no desafiarlos directamente? Porque el dragón rojo temía perder. "¡Yo, Rex Santos, soy invencible!" Tras este autoconsuelo, el dragón cayó en un profundo sueño. Los dragones de sangre pura son verdaderos seres eternos. Su esperanza de vida se extiende a lo largo de milenios. Su crecimiento es dolorosamente lento. Desde la eclosión hasta la madurez completa pasan siglos, si no milenios. En la misma medida, esperar a que un dragón muera de viejo requiere aún más paciencia. Rex Santos había asumido que les tomaría miles de años sobrevivir a los dragones ancianos. Pero la realidad tenía otros planes. Los dioses hicieron una guerra por la fe. Las razas se enfrentaron en un conflicto interminable. Sangre y fuego consumieron el mundo. En la guerra cataclísmica que siguió, el Dios Dragón Dorado emergió como uno de los gobernantes del reino celestial. Sin embargo, la raza de los dragones sufrió pérdidas devastadoras: solo quedaron un puñado de ancianos y dragones más jóvenes como Rex Santos. "Esas cosas viejas…" El dragón rojo se rascó la cabeza escamosa con una garra, lanzando chispas, con expresión aturdida. "¿Están todos... muertos?" Su mirada dracónica recorrió el interminable páramo de ruinas, donde ardían llamas grises, pintando una escena de absoluta desolación. La sangre formó ríos. Huesos apilados formando montañas. Innumerables almas fluyeron hacia el inframundo. Estaba feliz porque ahora era uno de los pocos dragones de sangre pura que quedaban en la isla. Había llegado el momento de reinar supremo. Sin embargo, permaneció en silencio, sin saber cómo procesar la devastación que se avecinaba. Yaciendo en el corazón de la Isla del Dragón, contemplaba el cielo azul, mientras las imágenes de los dioses caídos y los dragones ancianos pasaban por su mente. Curiosamente, no se sentía tan triunfante como esperaba. "¡Tontos! ¡Este tesoro es MÍO!" "¡Venid, luchemos!" "Mis garras se vuelven más afiladas, más fuertes, más feroces. ¡Nadie podrá conmigo!" Los rugidos distantes devolvieron a Rex Santos a la realidad. Los dragones restantes se peleaban por los tesoros de los difuntos. Ante esta constatación. El dragón rojo ya no podía permanecer inactivo. Con un furioso aleteo, se lanzó a la lucha, gritando: "¡Fuera de mi camino! ¡Estos tesoros me pertenecen!" El dolor fue olvidado. Los ojos del dragón rojo se habían transformado en forma de monedas de oro. Pasaron muchos años. El tiempo templó al dragón y Rex Santos alcanzó su mejor momento: sus escamas enormes e inflexibles, su rostro temible, su aliento capaz de reducirlo todo a cenizas. Había logrado sus sueños de infancia. Riqueza, amontonada en montañas. Estado, el pináculo de la raza de los dragones. Poder, sólo superado por los santos y los propios dioses. Todo parecía un sueño. Para el dragón rojo, simplemente había tomado unas cuantas siestas largas, y antes de que se diera cuenta, el mundo había cambiado a su alrededor. Rex Santos estaba contento con esta vida. Comer. Dormir. Cuando estés aburrido, ataca reinos humanos para conseguir botín. ¿Qué más podría pedir un dragón? Sus ambiciones eran simples: tal vez, si la fortuna lo favorecía, el Dios Dragón podría otorgarle un título divino menor. Incluso el dios más débil era eterno. Entonces. Podría dormir para siempre. Pero ese sueño se hizo añicos el día en que el reino celestial se derrumbó, los dioses perecieron y una figura aterradora apareció sobre sus cadáveres. "¡¡Es…es ELLA!!!" El dragón rojo se postró instintivamente. Temblor. Su expresión perdió el color. Arriba, las estrellas se apagaron en la nada mientras la presencia de la Bruja hundía los cielos en una noche abisal. Aún así sus ojos ardían. Orbes fríos y dorados miraron hacia abajo desde el vacío, y con una sola mirada, Rex Santos se desmayó en el acto. "¡WAH! ¡Perdóname, grandullón!" El dragón lloró mientras se desplomaba. Cuando despertó, el mundo había cambiado hasta ser irreconocible. Rex Santos había planeado reunir a los dragones restantes y forjar un imperio dracónico en este nuevo mundo sin Dios. Pero antes de que pudiera actuar, una oleada de energía del espacio-tiempo se lo llevó. Transportado a la Tierra. Aplastado bajo el dedo de Li Wanshou. Suavemente golpeado por Xu Xi. Drenado de sangre por los Cinco Supremos. La vida en la Tierra estaba… llena de acontecimientos. Al menos, así se lo describió Rex Santos a Xu Xi: "¡Espléndido! ¡Maravilloso! ¡La Tierra es el paraíso! ¡Me he olvidado por completo del Dios Dragón!" Las palabras eran medio ciertas. Anhelaba escapar, pero no podía resistirse a los tesoros y elixires que le ofrecían los habitantes de la Tierra. "Un semidiós…" "Me he convertido en un semidiós..." "¡Si logro sacarle un poco más de estos Portavoces Dragón, ascenderé a la divinidad y huiré!" "El cosmos es vasto: ¡cualquier lugar es un hogar!" Con un bufido altivo, el dragón entró en su sala del tesoro. Sus alas se extendieron, recogiendo monedas de oro en una almohada improvisada. "Jejeje... mi preciado tesoro~" Rex Santos rió tontamente antes de enterrar su cabeza en la montaña de riquezas y caer en el sueño. Éste era su dominio privado. Su santuario de semidioses. En los últimos años, el dragón rojo había reunido a muchos dragones menores, lo que facilitaba sus tareas de donación de sangre y al mismo tiempo acumulaba fe para su ascensión. Hasta el día de hoy. Ningún otro dragón, ni tampoco humano, había puesto jamás un pie en esta bóveda del tesoro. Excepto Xu Xi y los Cinco Supremos. Porque Rex Santos no pudo negarse. ¡Espera, no! El dragón despertó de golpe. Era un dragón rojo majestuoso e incomparable. ¿Cómo pudo sucumbir a tal pereza? ¿Simplemente tenía sueño y se quedó dormido? Inaceptable. Con un resoplido, trepó y arrastró un cristal colosal de la esquina: brillante, radiante y absolutamente irresistible. Y así. El Dragón Rojo finalmente quedó satisfecho. Aferrándose con satisfacción al pilar de cristal, apoyó la cabeza sobre montañas de oro y mares de plata, y se hundió en un sueño profundo en medio de su vasto tesoro. Pura felicidad~~
Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela)

Continúa leyendo

Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela)

Capítulo 448

Siguiente Capítulo ›

Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) Capítulo 447

Estás leyendo el capítulo 447 de Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela), un novela. 【Primera Simulación: Eres transportado a un mundo de cultivo】. 【Te conviertes en un refugiado que huye de la hambruna. Durante tu viaje, salvas a una niña abandonada y te conviertes en su hermano mayor】 【Confían el uno… Este capítulo tiene publicado el 18 de septiembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) tiene 482 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.