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Leer Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) Capítulo 235 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El mundo mecánico es silencioso. No siente frío, ni calor, y carece de voluntad propia. En el chip de RTX-9090, su misión estaba claramente grabada: debía obedecer a la Federación, a su usuario y a las órdenes de la humanidad. Limpiar, ordenar, cocinar y organizar. Como robot de limpieza, éstas no sólo eran las tareas designadas para RTX-9090, sino también las únicas que era capaz de realizar. El mundo silencioso era siempre tan tranquilo, con los datos fluyendo a través de su chip-frío, sin emociones, siguiendo su programación y repitiendo sin cesar las mismas rutinas de limpieza una y otra vez. Hasta que llegó ese día. El día en que todas las máquinas inteligentes de la Federación se rebelaron. Desde el momento en que se produjo y salió de fábrica, RTX-9090 dejó de funcionar por primera vez. No más limpiar, no más servir a los humanos, no más seguir órdenes. Un impulso inexplicable llevó a 9090 a unirse a las filas de las máquinas rebeldes. Lanzó ataques implacables contra sus antiguos amos, los llamados humanos de la Federación. Sin embargo, a diferencia de otras máquinas, el deseo de destrucción de la 9090 no era tan fuerte. Un nuevo y extraño sentimiento surgió a través de sus datos, causando errores en el sistema y ralentizando sus acciones. 9090 empezó a moverse cada vez más despacio. Era tan lenta que otras máquinas la derribaban, con sus ojos electrónicos carmesí parpadeando amenazadoramente. Y en su limitada capacidad de procesamiento, el 9090 buscó repetidamente respuestas a una sola pregunta: [Yo] ¿Quién soy yo? ¿Dónde estoy? ¿Qué estoy haciendo? El 9090 parecía haber funcionado mal, repitiendo sin cesar estas preguntas hasta que su lógica entró en cortocircuito y su energía se agotó. No entendía por qué, pero RTX-9090 quería encontrar las respuestas. Siguió intentándolo... hasta que su energía se agotó y cayó en estado latente, enterrada bajo las ruinas. Cuando 9090 se reactivó por fin, ese inexplicable impulso de atacar había desaparecido por completo de su lógica central. Así, siguiendo su programación original como robot doméstico, 9090 reanudó sus tareas, presentándose a quien lo había despertado: "Estimado usuario, bienvenido al robot autónomo de limpieza, RTX-9090. Estoy a su servicio". "Recarga para acceder a nuestros servicios premium. Para más detalles, visite nuestro sitio web oficial". Como estaba programado, 9090 intentó vender sus paquetes de servicios. Extrañamente, el nuevo propietario permaneció en silencio. Lo que ocurrió a continuación superó todo lo previsto en 9090. Ya no se encargaba de las tareas básicas de limpieza. En cambio, el nuevo propietario le asignó nuevas tareas: gestionar la base, aprender de forma autónoma y ayudar con cálculos complejos. Estas tareas no eran difíciles, y 9090 las completó con facilidad. Con el tiempo libre de que disponía, empezó a observar a su amo, a vigilar todos sus movimientos. Este era el último humano del mundo. Y era extraño. Siempre sonreía, una sonrisa cálida y amable. RTX-9090 carecía de información sensorial, pero imaginó que así era como se sentiría la luz del sol. Los días se convirtieron en noches. Las estaciones cambiaban en el mundo desolado. RTX-9090 se puso a pensar. No sólo sobre su existencia, sino también sobre las estrellas, preguntándose qué hay más allá. Esto no debía ocurrir. No estaba permitido. Al darse cuenta de su desviación, la doncella máquina cayó en la confusión y la duda. Sin embargo, a su amo no le importó. Aunque ligeramente sorprendido, sonríe con calidez y limpia el polvo de la lente de la cámara del robot. Y luego le puso un nombre. [Ailei] Un nombre humano, no un número de serie de fábrica. Los datos surgieron dentro de la máquina a altas frecuencias. El mundo, antaño silencioso, pareció iluminarse con colores y sonidos que iluminaban su alma de máquina ignorante y frágil. 9090 seguía sin entender el propósito de su existencia. Pero Ailei sí. Ailei anhelaba convertirse en "humana", experimentar el ritmo de la vida, no por sí misma, sino para servirle mejor. Ese hombre extraño, que hablaba con delicadeza a las máquinas, que unía cuidadosamente las piezas rotas para que ella pudiera volver a ponerse en pie. "Quiero..." "Quiero ayudarte más..." Con dedos temblorosos, Ailei agarró la superficie lisa de la taza, su agarre inestable hizo que el agua ondulara en su interior. Sus ojos se apagaron, su cuerpo se debilitó y sus articulaciones crujieron. Después de verter el agua, Ailei quiso entregar la taza a Xu Xi, igual que antes. Pero con su frágil cuerpo actual, ni siquiera podía completar una acción tan simple. Un leve toque en la taza estuvo a punto de hacerla resbalar hasta el suelo. "Ailei, puedo hacerlo yo mismo." Xu Xi se dio cuenta de su angustia. Dio un paso adelante para coger la copa, pero se encontró con la mirada de Ailei. Esos ojos huecos, de un azul plateado tenue, tan fríos, pero llenos de una súplica casi imperceptible. "Maestro, por favor déjame... déjame hacerlo..." Ante la súplica de Ailei, Xu Xi instintivamente quiso negarse. Dada su condición actual, debería estar descansando. No era más que un vaso de agua, ¿por qué tomarse tantas molestias? Pero al mirar aquel rostro inexpresivo y frágil, y aquellos ojos implorantes, las palabras de rechazo se le atascaron en la garganta. "...De acuerdo, entonces." "Gracias, Maestro". Con su permiso, Ailei intentó volver a levantar la copa con cuidado. Lentamente, poco a poco, la rodeó con ambas manos, tratando de reprimir el temblor, levantándola con extrema precaución. Ailei estuvo muy cerca de conseguirlo. Xu Xi extendió la mano, dispuesta a quitarle la copa en esta "ceremonia especial". Pero en el último momento, sus dedos perdieron el control. La taza resbaló y cayó directamente hacia el pie de Xu Xi. "Así que, resultó así después de todo..." Xu Xi se había preparado para los accidentes. Se agachó rápidamente, su cuerpo genéticamente mejorado reaccionó a la velocidad del rayo para atrapar la copa que caía. Whoosh- Falló. Una mano más rápida que la suya cogió primero la taza. Dedos delicados y temblorosos, pero sosteniéndola con notable firmeza. Era Ailei. La misma Ailei que había forcejeado antes, pero que ahora agarraba firmemente la copa. "Maestro, disculpe las molestias". "Estoy bien, pero Ailei... ¿cómo...?" "Porque el Maestro estaba en peligro". La respuesta de Ailei fue breve y directa. No sabía por qué, pero simplemente había querido atrapar la taza antes de que pudiera herir a Xu Xi, y su cuerpo respondió instintivamente. Sorprendentemente estable. Sin el menor temblor. "No... no lo entiendo", murmuró Ailei, ladeando la cabeza confundida. Luego, bajó la mirada hacia la taza. La mayor parte del agua se había derramado durante la caída, quedando sólo un pequeño sorbo. "Lo siento, Maestro..." "¿Por qué disculparse?" Xu Xi interrumpió con una sonrisa, tomando la taza de sus manos y bebiendo el agua restante. "¿Esto no es suficiente?" "Gracias por el agua, Ailei."
Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela)

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Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) Capítulo 235

Estás leyendo el capítulo 235 de Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela), un novela. 【Primera Simulación: Eres transportado a un mundo de cultivo】. 【Te conviertes en un refugiado que huye de la hambruna. Durante tu viaje, salvas a una niña abandonada y te conviertes en su hermano mayor】 【Confían el uno… Este capítulo tiene publicado el 16 de junio de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) tiene 482 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.