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Leer Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) Capítulo 117 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Wu Yingxue se sentó en silencio, con una tristeza palpable y una expresión entumecida. No es que fuera poco inteligente, sino que su mente simplemente luchaba por procesar el peso de su dolor. Sin embargo, las palabras de Xu Xi la golpearon como un rayo. Al instante se dio cuenta del profundo impacto que podría tener una técnica así. Si se creara, no solo afectaría a las zonas fronterizas... No, sacudiría los cimientos de todo Daqian. La confusión de la chica no hizo más que aumentar. ¿Era posible idear una técnica así? ¿Y por qué Xu Xi se empeñaba en algo tan ingrate? Xu Xi, con su inmenso talento, no necesitaba una técnica así. ¿De verdad planeaba rebelarse? “No, no me interesa la rebelión”, respondió Xu Xi con calma, negando con la cabeza y descartando la idea. Pasaron los días. La lluvia y las nubes oscuras desaparecieron, sustituidas por el calor abrasador del sol. El cielo se extendía amplio y azul, salpicado de nubes blancas. De vez en cuando, bandadas de pájaros volaban sobre la ciudad de Qingniu, con las alas brillando al sol. Bajo este cielo brillante, la confusión de Wu Yingxue se hizo más evidente. “Entonces, ¿por qué lo haces? Es obvio que no te reporta ningún beneficio”, preguntó ella, con un tono de frustración en la voz. Crear una técnica que todo el mundo pudiera practicar permitiría a la gente común convertirse en guerreros. Pero para Xu Xi, que ya había alcanzado el reino innato, una técnica así no tenía ningún valor. Xu Xi no respondió de inmediato. En cambio, se quedó de pie en el patio iluminado por el sol, con la palma de la mano en forma de espada, cortando el aire en arcos imperceptibles. Tsk... Un sonido como el de una tela rasgándose resonó cuando una afilada espada de Qi brotó de su mano, derribando a un pájaro demoníaco en la distancia. La sangre y las plumas llovieron, y los habitantes del pueblo estallaron en vítores. “¡El hermano Xu es increíble! ¡Tenemos carne!”. “Aniu, date prisa y corta la mejor parte para el hermano Xi”. “¡Ya está!”. Las voces bulliciosas llenaron el aire, llevando alegría y gratitud. El cuerpo del pájaro demoníaco era duro, su carne difícil de cortar, al menos para los mortales. Pronto, todo el pueblo se animó. Ancianos, jóvenes, mujeres y niños se reunieron a su alrededor, observando cómo los hombres luchaban por cortar trozos de carne del cadáver de la criatura. A pesar de la dificultad, sonreían y vitoreaban, con una gratitud inquebrantable hacia Xu Xi. Incluso desde el interior, Wu Yingxue podía oír sus voces. La sinceridad de su agradecimiento era casi tangible, mezclada con el agotamiento y la desesperación. “Yingxue, ¿oyes eso?”. Xu Xi retiró la mano y se volvió hacia ella. “Por eso”, dijo en voz baja. Su voz era tranquila, desprovista de emoción, pero bajo la calma ardía un fuego reprimido, feroz y resuelto. “No me interesa la rebelión, no deseo convertirme en emperador ni tengo intención de convertirme en un maestro de artes marciales que reforme el mundo”. “Lo único que sé es que en esta tierra gobernada por Daqian, en esta tierra infestada de demonios...”. “Algunas personas no pueden sobrevivir”. La vida se les escapaba. Había innumerables razones para morir. Ser devorado por demonios. Aplastado bajo impuestos exorbitantes. Golpeado hasta la muerte por los poderosos. Estas muertes eran anormales, arraigadas en la crueldad y la injusticia. “Cuando la gente tiene hambre, debe comer, no carne de demonios”. “Cuando la gente tiene frío, debe tener ropa, no esteras de paja raídas”. “Cuando la gente tiene miedo, debe huir, no quedarse paralizada, esperando la muerte”. “La gente debe vivir como seres humanos, con dignidad”. “Si carecen de poder, yo se lo daré”. Como guerrero innato en el reino de la observancia de los principios, Xu Xi poseía una habilidad única para percibir los sutiles movimientos del cielo y la tierra. Con sus sentidos agudizados, podía ver mucho más allá de lo que podían ver los ojos normales. Y así, lo vio. Más allá de las murallas de la ciudad, donde había caído el pájaro demoníaco, la gente miraba con hambre su cadáver. Sus estómagos rugían audiblemente, pero a pesar de su desesperación, ordenaron a A Niu que cortara primero las partes más tiernas para Xu Xi. Estaban hambrientos. Tanto que les temblaban las piernas y sus cuerpos estaban frágiles por el brutal invierno. Sin las olas monstruosas que les proporcionaban alimento, la ciudad de Qingniu había perdido su principal fuente de sustento. La gente estaba demacrada, con las mejillas hundidas y la piel teñida de púrpura por el consumo prolongado de carne de demonio. Sin embargo, se aferraban a la vida, comiendo todo lo que encontraban: carne de demonio, hierbas, corteza... cualquier cosa. Pero no era suficiente. Nunca sería suficiente. Ya estaban al límite, sin forma de seguir viviendo. Al ver esto, Wu Yingxue sintió un destello de calor en su corazón, algo que no había sentido desde que el dolor la consumió. Las palabras de Xu Xi resonaban en su mente. Vive. Esas tres simples palabras resonaban profundamente en su interior. Los recuerdos de su infancia afloraron, cuando era una princesa noble inmersa en novelas y cuentos de narradores sobre héroes que salvaban el mundo y mataban demonios. “Vive”, murmuró, la palabra un débil eco de esperanza. “¿Qué pasa, Yingxue?”, preguntó Xu Xi, al notar su expresión aturdida. Wu Yingxue no respondió de inmediato. En cambio, su mente recorrió fragmentados recuerdos y pensamientos, reconstruyendo los restos de sus ideales. Para ella, Xu Xi parecía el salvador de esas historias, un héroe que traería el cambio a un mundo roto. Finalmente, habló, con voz suave pero decidida. “Señor, ¿puedo trabajar con usted para desarrollar esta técnica, un método que cualquiera pueda practicar?”. Sus palabras sorprendieron a Xu Xi. Dudó un momento antes de sonreír. “Por supuesto. Pero no puedo prometerte que vaya a funcionar. Es mucho más probable que fracase por completo”. “No pasa nada”, respondió Wu Yingxue, con los ojos brillantes por primera vez en días. “Quiero intentarlo. Quiero ayudar”. Con su nueva determinación, el espíritu de Wu Yingxue se reavivó. Ya no parecía la chica abatida de antes. En cambio, se mantenía erguida, con los ojos llenos de determinación. Junto con Xu Xi, trabajaría para perfeccionar la “Técnica de Cultivo de la Energía Vital” y convertirla en algo que pudiera elevar a la gente común, dándoles la fuerza para sobrevivir. El desafío del rey Dingyuan, la trágica muerte de su madre, el sufrimiento de innumerables inocentes... Todo ello alimentaba su determinación. A los diecisiete años, Wu Yingxue se dio cuenta de que el sentido de la vida no estaba en los grandes títulos ni en la sangre noble, sino en ayudar a otros a sobrevivir. Sonrió alegremente a Xu Xi, con voz firme y fuerte. “Al menos por ahora, señor, quiero recorrer este camino con usted”. El sol brillaba a través de las nubes, iluminando su renovada determinación. En ese momento, encontró un nuevo propósito.
Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela)

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Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) Capítulo 117

Estás leyendo el capítulo 117 de Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela), un novela. 【Primera Simulación: Eres transportado a un mundo de cultivo】. 【Te conviertes en un refugiado que huye de la hambruna. Durante tu viaje, salvas a una niña abandonada y te conviertes en su hermano mayor】 【Confían el uno… Este capítulo tiene publicado el 24 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) tiene 482 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.