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Leer Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) Capítulo 11 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“El Hermano ya se ha ido...” En el Pico de la Espada del Bosque de la Secta Espada Celestial, la antaño animada cueva estaba ahora insoportablemente silenciosa y desolada, desprovista de la calidez que solía llenarla. Xu Moli estaba sentada sola en una silla de ratán, con su pequeño cuerpo iluminado por la llama parpadeante de una única vela. La luz del fuego proyectaba sombras vacilantes sobre su pálido rostro, haciéndola parecer aún más frágil. Sin la luz del sol, las plantas no crecen. Sin alas, los pájaros no pueden volar. Sin piernas, los humanos no pueden correr. Para Xu Moli, su hermano, Xu Xi, era su luz, sus alas, su apoyo. Lo era todo: insustituible y único. Pero ahora, esa presencia irremplazable había desaparecido. Se quedó mirando el vacío y sus pensamientos se arremolinaron. ¿Por qué había llegado a esto? Su enfermedad se había curado, su hermano había alcanzado el Reino del Núcleo Dorado: dos hitos felices. Sin embargo, todo se había convertido en una pesadilla. Tic, tac. Tic, tac. El sonido del paso del tiempo llenaba la silenciosa habitación. Su mirada vacía se fijaba en la nada, las lágrimas rebosaban en sus ojos hasta que finalmente se desbordaron y corrieron por sus mejillas. Cada lágrima era como una cuchilla afilada que le atravesaba el pecho, dejando tras de sí un dolor punzante. Se le hizo un nudo en la garganta, como si estuviera atada por cadenas invisibles, y respirar se convirtió en una tarea insoportable. Las lágrimas resbalaron por su rostro, se acumularon en su barbilla antes de caer al suelo con un eco suave y agudo que marcó la quietud. Sus lágrimas reflejaban el desmoronamiento de los cimientos de su corazón, unos cimientos que ya no existían. “No puedo llorar... No debo llorar...”. Quería gritar, gritar y liberar el dolor que llevaba dentro, pero la única persona que podía consolarla, que podía aceptar sus lágrimas sin rechistar, se había ido. Xu Moli lo sabía, en el fondo, desde aquella discusión con su hermano. Lo había sentido venir: el día en que él dejaría de ser la “carga” que ella representaba y abandonaría su vida por completo. Pero saberlo no lo hacía más fácil. Se había esforzado mucho. Estudió diligentemente, aprendió todo lo que Xu Xi le enseñó, todo con la esperanza de demostrar su valía. Quería que él viera que no era una carga, que podía estar a su lado sin arrastrarlo. Pero... ¿por qué? ¿Por qué la había abandonado? ¿No había hecho lo suficiente? ¿No era suficientemente obediente? ¿O era su presencia insoportable para él? “...” Xu Moli cerró los ojos, dejando que las lágrimas fluyeran libremente. Al principio, cuando se dio cuenta de que su hermano se había ido, se convenció de que volvería. Quizá sólo se había marchado temporalmente. Pero a medida que los días se convertían en semanas y luego en medio mes, hasta la persona más tonta lo entendería. No iba a volver. La había dejado atrás, se había deshecho de su carga y se había marchado sin ataduras y libre. Era lógico, ¿no? ¿Cómo podía ella, una carga, esperar que él se quedara a su lado para siempre? “Mentiroso...” “Gran mentiroso...” “Prometiste... Prometiste que nunca te irías”. La chica sollozaba, sus lágrimas caían más rápido, su voz temblaba de angustia. Aferraba el anillo que le había dejado su hermano, lleno de tesoros: piedras espirituales, talismanes, matrices mágicas y píldoras preciosas. Para ella, todo aquello carecía de valor. En un arrebato de ira y dolor, arrojó el anillo contra la pared. Rebotó y cayó al suelo, rodando hasta un rincón olvidado. “No necesito esto... Sólo te quiero a ti. Sólo te quiero a ti...” Se cubrió la cara con las manos temblorosas, llorando hasta que los nudillos se le pusieron blancos de la fuerza. Pero por mucho que llorara, por mucho que deseara su regreso, el hermano al que adoraba -el que una vez se había enfrentado al hambre y la desesperación para salvarla- se había ido. No iba a volver. Ninguna negación o negativa a afrontar la verdad cambiaría ese hecho. Sentía que se ahogaba. El peso de la desesperación la arrastraba hacia abajo, asfixiándola, como si hubiera perdido el aire que necesitaba para respirar. Pasó el tiempo, aunque no sabía cuánto. Sus lágrimas se secaron, dejándola hueca y vacía. Cuando Xu Moli salió por fin de la cueva, sus ojos, antes brillantes, se habían apagado y habían sido sustituidos por una mirada fría y decidida. Había tomado una decisión. Se dirigió sola a la Sala de la Espada del Bosque, en la cima de la montaña. Poco después, la noticia se extendió por la Secta de la Espada Celestial. Xu Xi, la renombrada verdadera discípula, había desaparecido, y Xu Moli se había convertido en la segunda verdadera discípula del Maestro Pico Espada del Bosque. Muchos estaban conmocionados, algunos confusos y otros intrigados. Pero nadie podía negar el talento de Xu Moli. Su ascenso fue meteórico. Superó las expectativas, abriéndose paso hasta el Reino del Establecimiento de la Fundación a una velocidad sin precedentes. Era como si estuviera demostrando algo impulsada por una fuerza implacable. Se volvió más atrevida, emprendiendo misiones peligrosas, aventurándose en lugares prohibidos y desafiando a poderosos enemigos. Sus hazañas se hicieron legendarias y se ganó la reputación de prodigio. El camino recto la aclamaba como una estrella emergente, mientras que el camino demoníaco la consideraba una amenaza mortal. Su fama se extendió incluso más allá del mundo del cultivo, llegando a ciudades mortales muy alejadas de los asuntos inmortales. “Inmortal de la Espada”. “La favorecida por los celestiales.” “La reencarnación de un inmortal”. Estos fueron los títulos que se le otorgaron. Lejos, en la Ciudad de Piedra Negra, Xu Xi escuchó los rumores por primera vez. Se quedó atónito. El supuesto título de “favorecida celestial” le dio ganas de reír. Pero entonces, dejó escapar un largo suspiro. La preocupación que arrastraba desde que dejó a la chica empezó a disiparse. “Eso es bueno. Parece que Mo Li puede prosperar en el mundo del cultivo, incluso sin mí. Ahora, no tengo nada de qué preocuparme”. Su cuerpo se había debilitado, su vitalidad se agotaba más rápido cada día. Xu Xi sonrió débilmente. A decir verdad, su estado actual era mucho peor que la vida en silla de ruedas que había soportado en la realidad. Más de una vez se había planteado terminar la simulación antes de tiempo. Pero cada vez que se le pasaba por la cabeza, aparecía la imagen de Mo Li. No se atrevía a marcharse, todavía no. Aunque sólo fuera un poco más, quería quedarse. Para verla de lejos. Saber que estaba bien. Porque una vez terminada la simulación, no habría forma de volver a verla.
Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela)

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Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) Capítulo 11

Estás leyendo el capítulo 11 de Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela), un novela. 【Primera Simulación: Eres transportado a un mundo de cultivo】. 【Te conviertes en un refugiado que huye de la hambruna. Durante tu viaje, salvas a una niña abandonada y te conviertes en su hermano mayor】 【Confían el uno… Este capítulo tiene publicado el 27 de abril de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) tiene 482 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.