Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 47 online gratis en español
El Valle del Ocaso Perdido no era un lugar al que se pudiera llegar por error
A su alrededor, como un anillo perfecto de condena, se extendían zonas prohibidas donde el tiempo del Abismo del Tiempo Devorado se deformaba hasta volverse letal. En algunos sectores, el flujo temporal se detenía por completo: cualquier ser vivo que ingresara quedaba congelado en un instante eterno, convertido en una estatua silenciosa… atrapada para siempre entre un latido y el siguiente
En otros puntos del valle, el tiempo corría con una violencia abrumadora
Un paso mal calculado bastaba para que la carne envejeciera décadas en segundos, la piel se marchitaba, los huesos se volvían polvo, y el viento arrastraba lo que quedaba… antes de que la mente siquiera comprendiera su propia muerte
Solo una organización sabía moverse entre estas grietas: los Segadores del Tiempo
Caminaban donde otros morían, leían las corrientes invisibles del tiempo, y evitaban las zonas prohibidas con naturalidad, utilizando este conocimiento para cazar con impunidad, porque eso era lo que hacían
Cazaban
Aparecían en distintos rincones del Abismo del Tiempo Devorado, capturaban guerreros, cultivadores, aldeanos… y los arrastraban de vuelta a su valle
Allí… se convertían en esclavos
Pero incluso dentro de la esclavitud… había orden
Sectores delimitados separaban a los esclavos de los verdaderos miembros de la tribu; patrullas armadas recorrían constantemente las calles elevadas, vigilando cada movimiento, mientras los más débiles eran empujados hacia las zonas de trabajo forzado, y los más fuertes servirían como entretenimiento para los más cercanos al centro del poder
Algunos eran forzados a trabajar hasta que sus cuerpos colapsaban, otros… sufrían un destino peor que la muerte
Los Segadores del Tiempo poseían una técnica prohibida: podían robar el “tiempo vital” directamente desde el dantian
Bastaba un contacto prolongado, donde apoyaban la mano… la piel comenzaba a arrugarse, el cabello se volvía gris en segundos, los ojos perdían brillo, el dantian se apagaba como una vela consumida. Años… décadas… arrebatadas en instantes
El cuerpo no siempre moría de inmediato, pero lo que quedaba… ya no era una persona
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Ese día… la Tribu del Ocaso Perdido celebraba los 400 años desde su fundación
Pero esto… ya no era una simple tribu del abismo, era una civilización
El centro del valle estaba completamente transformado. Estructuras de piedra negra y madera reforzada se elevaban en múltiples niveles, formando calles organizadas, plataformas elevadas y pasarelas que conectaban distintos sectores, mientras torres de vigilancia se alzaban en puntos estratégicos, y grandes antorchas alimentadas con grasa de bestia iluminaban la noche con una intensidad constante
Guardias patrullaban en formaciones organizadas, controlando el flujo de personas, manteniendo separados a los esclavos de la élite. Los sectores estaban claramente divididos: zonas de trabajo, áreas de comercio, espacios de combate, residencias elevadas
El bullicio era ensordecedor
Decenas de miles de voces se superponían: risas, discusiones, gritos, cánticos. Niños corrían entre los adultos, comerciantes ofrecían carne asada, bebidas fermentadas y piezas de bestias raras, mientras grandes mesas de piedra estaban repletas de manjares: órganos cocidos, carnes sazonadas, sopas espesas que liberaban vapor constante
El aire estaba cargado de olores intensos: carne, sangre, alcohol, riqueza
Los guerreros vestían armaduras parciales de hueso pulido, cuero endurecido y fragmentos metálicos; algunos llevaban capas de pieles raras, otros adornos de colmillos y placas talladas con símbolos. Incluso los esclavos… vestían mejor que los miembros de muchas tribus menores
40.000 mil personas, viviendo, respirando, dominando
En el centro, elevado por encima de todos… el Trono
Hok Tao devoraba carne con ambas manos, la sangre aún fresca escurriendo entre sus dedos. Su torso desnudo estaba cubierto de cicatrices antiguas, cada una contando una batalla ganada, y su aura era pesada, opresiva
A su alrededor, incluso los guerreros más fuertes evitaban hacer movimientos bruscos
Reino Espiritual Nivel 8, un gobernante indiscutido
Sus ojos descendieron hacia el área de combate
Allí… Hok Nay, su hijo más joven, 16 años. Un solo año de cultivo, y aun así… Reino Mortal Nivel 3. Un genio en toda regla
Frente a él, 10 esclavos, sus cuerpos estaban destruidos: meridianos dañados, músculos debilitados, miradas vacías
Esto no era una pelea, era una exhibición
Hok Nay se movía entre ellos con una sonrisa torcida, sus pasos eran precisos, elegantes… casi hermosos, cada esquiva parecía calculada al milímetro
Y aun así… cada corte era innecesariamente cruel
Un esclavo no pudo soportar más y cayó. En lugar de rematarlo… Hok Nay bajó su espada rápidamente… y cortó el tendón de su pierna derecha
“¡¡AAAHHHH!!”
El grito desgarró el aire.
La multitud murmuró… fascinada
“Miren eso…”
“Qué talento…”
“Control absoluto…”
Hok Nay giró su espada, disfrutando el sonido del dolor. Podía terminar la pelea en segundos, pero prefería… alargarla, saborearla
Dispersos en distintos puntos elevados, observando con frialdad… se encontraban los Segadores del Tiempo, 1.000 en total, la élite absoluta del valle
Sus miradas eran más agudas, más silenciosas; no participaban del bullicio, analizaban, calculaban, evaluaban cada movimiento con precisión milimétrica
Sus ojos estaban puestos en el área de combate, en Hok Nay
Uno de ellos habló en voz baja:
“El líder tiene 106 hijos…”
Otro respondió con desprecio:
“El mayor tiene 34 años… y apenas alcanzó el Gran Círculo del Reino Mortal.”
Un tercero entrecerró los ojos
“Pero este…”
Silencio
“16 años, Reino Mortal Nivel 3”
“Si no muere… su futuro no tiene límites”
No era admiración, era reconocimiento, peligro potencial
Tap Tap
Una figura avanzó hacia el trono: la Oráculo del Ocaso Perdido
Sus pasos eran suaves, medidos, casi inexistentes, como si el suelo no fuera algo que ella pisara, sino algo que aceptaba su paso sin resistencia, mientras las telas finas que la envolvían se deslizaban con cada movimiento, ondulando con una elegancia antinatural, insinuando siluetas sin terminar de revelarlas del todo
Su presencia no era solo visual, era pesada, atractiva de una forma incómoda, como si el simple hecho de mirarla obligara a prestar atención a cada mínimo detalle de su existencia
“…..”
Hok Tao la observó antes de que hablara. Sus ojos no se apartaron ni un instante, recorriendo su figura con una calma demasiado entrenada, demasiado consciente de lo que estaba viendo… o de lo que estaba permitiéndose ver
No era deseo simple, era algo más peligroso: una mezcla de posesión silenciosa, interés calculado… y la extraña familiaridad de alguien que no la veía como una desconocida, como si, de algún modo, aquella presencia ya tuviera un lugar dentro de su mundo
Y eso era lo que la hacía más inquietante
Entonces, ella habló
“El Gran Pez Koi no está satisfecho”
Su voz era suave, pero tenía un eco extraño, casi imperceptible
“Los esclavos ofrecidos no han sido suficientes. Exige más, mucho más… de inmediato”
Hok Tao apretó la mandíbula, estaba molesto. Ya había sacrificado 100 esclavos esta semana
¡100!
Y aun así… no bastaba
“Maldita bestia…”
Pensó, a este paso, tendría que expandirse aún más, cazar más, no tenía opción si quería mantener el orden
Entonces, sin previo aviso… una sombra apareció en el área de combate
Al principio… nadie reaccionó, era pequeña, apenas un punto oscuro deslizándose sobre el suelo de piedra. Pero en cuestión de segundos… comenzó a crecer
“¿Huh?”
Un esclavo levantó la vista, confundido. La luz del sol le golpeó de lleno en los ojos, obligándolo a entrecerrarlos
“¿Qué…?”
Parpadeó varias veces, cegado por el brillo. Pero aun así… lo vio
Algo descendía desde el cielo, algo enorme
El aire alrededor de ese objeto estaba distorsionado… y fragmentos de agua se desprendían en su caída, como si hubiese sido arrancado de un cuerpo líquido y arrojado a la fuerza desde lo alto. Gotas, corrientes, pequeñas estelas de agua flotaban y se desintegraban en el aire mientras caía
La sombra… se expandió aún más, cubriendo a Hok Nay, cubriendo a los esclavos, cubriendo el área completa
El murmullo se detuvo. Un instante de silencio absoluto
Hok Nay fue el primero en reaccionar, levantó la cabeza, sus pupilas se contrajeron
“¿¡Qué demonios…!?”
¡¡¡BOOOOOOOOOOOMMM!!!
El mundo tembló, el impacto fue brutal
El suelo del área de combate se hundió, grietas se expandieron en todas direcciones, y una onda de choque barrió la zona, levantando una nube de polvo que cubrió todo
Pero no fue solo la tierra: el lago circular que rodeaba el Valle del Ocaso Perdido… vibró violentamente
El agua se agitó como si algo en su interior hubiera sido arrancado de raíz. Durante un instante, el flujo de Qi espiritual del valle entero se volvió caótico… inestable… como si el pilar invisible que lo sostenía hubiera desaparecido, dejando a la tribu otra vez expuesta a las distorsiones temporales del Abismo del Tiempo Devorado
Hok Nay retrocedió de un salto, la multitud entró en pánico
“¿Qué fue eso?”
“¿Un ataque?”
“¿¡Qué está pasando!?”
Hok Tao se incorporó en su trono, sus ojos atravesaron la nube de polvo
Cuando esta comenzó a disiparse… el silencio regresó, más pesado, más denso
El Gran Pez Koi… su Bestia Guardiana… yacía en el centro del área de combate. Muerta
No había dignidad en su caída. Su gigantesco cuerpo estaba destrozado, atravesado por múltiples perforaciones que lo cruzaban de lado a lado, la carne había sido abierta sin piedad, sin siquiera darle oportunidad de resistir
La sangre no fluía… se derramaba, espesa, oscura, extendiéndose lentamente por el suelo de piedra, acumulándose en charcos que comenzaban a unirse, formando un lago negro que reflejaba el cielo como una herida abierta
El olor llegó un segundo después: hierro, muerte, y algo más… algo que hizo que más de uno retrocediera sin darse cuenta
Porque no era solo sangre, era el cadáver de una bestia que no debería haber podido morir
“No…”
Susurró alguien
“Esto… no puede ser…”
“El Gran Pez Koi…”
“La bestia guardiana…”
“Esto es imposible…”
El miedo se filtró, real, crudo, instintivo
¡¡swwsh!!
Una lanza de Qi muerto apareció sin advertencia, directa hacia el rostro de Hok Tao
“!”
Sus pupilas se contrajeron, movió la palma y desvió
¡¡CRRSSH!!
La lanza rozó su mejilla y se incrustó en el trono con una violencia que hizo crujir toda la estructura
Sus dedos se tensaron ligeramente sobre el brazo del trono, el aire se volvió pesado
Algunos guerreros dieron un paso atrás sin darse cuenta, otros dejaron de respirar por un instante, no entendían por qué, pero sus cuerpos… sí
Tap Tap
Dos figuras avanzaron desde la multitud
Primero… Li Wang
Más bajo que muchos de su alrededor, incluso más bajo que el joven que lo seguía por detrás, pero su presencia comprimía el espacio. Su largo cabello negro caía libre por su espalda, vestía ropas negras, limpias, preparadas para el combate, junto a botas negras que no emitían sonido alguno
Caminó incluso sobre la sangre del Gran Pez Koi… sin mirarlo, como si aquello no tuviera valor alguno
Detrás de él… Xu Mao
Alto, apuesto, su cabello rubio largo caía hasta su espalda, su físico era firme, pulido por el entrenamiento constante. Vestía ropas negras, y en su cintura un cinturón sostenía una funda de espada negra, silenciosa, esperando…
Ambos avanzaron hasta el centro de la Tribu, hasta el cadáver, hasta el corazón del valle
Tap
Li Wang se detuvo, miró el trono
El silencio era absoluto, 40.000 mil personas… y nadie se atrevía a hablar
Entonces, Li Wang observó a Hok Tao a los ojos y habló:
“¿Así que…?”
Su voz fue baja, pero clara
“¿Tú eres el líder de esta tribu?”

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Capítulo 48
Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 47
Estás leyendo el capítulo 47 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 25 de marzo de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 170 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.