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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 125 online gratis en español

La Montaña de las Mil Entrañas no conocía el silencio verdadero, e incluso en sus profundidades más remotas, bajo estratos de roca tan antiguos que parecían haber sido tallados por la propia edad del mundo, el lugar respiraba con una cadencia monstruosa No era un simple túnel subterráneo, era una criatura inmensa, dormida, retorciéndose en su letargo con cada latido enterrado en sus entrañas, y el aire estaba saturado de humedad, polvo mineral y Qi espeso, tan denso que se pegaba a la piel como una segunda capa invisible Las túnicas moradas de la Secta de la Fractura Celestial avanzaban con cautela por corredores estrechos, iluminados apenas por cristales pálidos incrustados en la roca y por destellos ocasionales de energía espiritual que escapaban, como chispazos de vida, de los meridianos de los cultivadores Yun iba al frente, su rostro sereno, pero en sus ojos había una vigilancia constante, aguda, casi fría, la de alguien que jamás dejaba de medir la distancia entre él y la muerte A su lado caminaban las hermanas Situ: Situ Ming, descarada y vivaz, llevaba en el gesto una ligereza que rozaba la insolencia, mientras Situ Hei, su gemela, no decía casi nada, pero observaba todo con una precisión capaz de desmenuzar el peligro antes de que este se mostrara por completo Detrás de ellos avanzaban los discípulos rescatados por Yun tras la caída de la nave espiritual, no muchos, pero en aquel mundo sepultado bajo la montaña bastaban para llenar el corredor con el roce de las sandalias, la respiración contenida y el crujido leve de la ropa contra la piedra, y en esa inmensidad opresiva su secta se veía como una pequeña isla morada flotando en un océano de sombra Yun no era el más llamativo del grupo, pero sí el centro natural, con el porte de un discípulo que había aprendido a cargar con la responsabilidad sin convertirla en espectáculo: su túnica se ajustaba a su cuerpo con limpieza, su postura era firme, y en la calma de su semblante se escondía un filo silencioso El viento y el rayo se agitaban en su interior como dos fuerzas separadas que, por alguna razón, habían aprendido a coexistir bajo su voluntad, y a veces, cuando avanzaba sin hablar, una chispa azul danzaba sobre sus dedos, o una ráfaga súbita acariciaba el borde de su manga sin que nadie la hubiera invocado No parecía un hombre que necesitara alzar la voz para ser peligroso, parecía el tipo de cultivador que, si decidía matar, lo haría con una precisión tan limpia que la muerte llegaría antes de que la víctima comprendiera que ya no tenía salida Yun acababa de abrirse paso entre una colonia de ciempiés espirituales, no monstruos célebres, no bestias dignas de figurar en las historias que se contaban en voz baja junto al fuego, pero sí lo bastante peligrosos como para borrar a un cultivador distraído en cuestión de segundos Aquellos ciempiés, de varios metros de largo, emergían desde grietas estrechas con cuerpos segmentados, mandíbulas brillantes y patas que golpeaban la roca con una rapidez irritante, como cuchillas diminutas corriendo bajo tierra Uno de ellos, con una fuerza equivalente al Reino Espiritual Nivel 2, salió disparado desde una abertura lateral, su cabeza alzándose de golpe, mientras un veneno espeso, negro y viscoso, resbalaba entre sus colmillos curvos Situ Ming alzó las cejas con una mezcla de sorpresa y diversión "Vaya… qué feo es ese" Lo dijo con una despreocupación casi insultante, aunque sus ojos sí estaban calculando la amenaza Antes de que el ciempiés completara el salto, Yun ya se había movido: el aire se quebró, un relámpago azulado desgarró la oscuridad con un estallido seco, y la cabeza del monstruo salió despedida en una salpicadura de sangre oscura y chispas residuales, mientras el cuerpo caía sobre la roca, retorciéndose todavía durante unos instantes, pero ya estaba muerto Yun no se detuvo: otro ciempiés apareció, luego otro, luego otro más, las bestias surgiendo de las grietas como si hubieran estado esperando al grupo desde el principio, pero el resultado fue siempre el mismo, una ráfaga de viento enroscándose en los pasos de Yun, acelerando su cuerpo en un deslizamiento casi irreal, y enseguida venía el siguiente golpe, y el siguiente, y el siguiente La espada morada se movía con una naturalidad espantosa, como si el combate fuera algo tan simple como respirar, y cada impacto arrancaba el aire de la caverna y lo obligaba a obedecer Situ Hei observó en silencio durante varios segundos, sus ojos estrechándose apenas: no mostró sorpresa de inmediato, pero la tenía, una sorpresa fría, calculada, que crecía lentamente mientras veía a Yun, un cultivador del Reino Espiritual Nivel 1, segar bestias espirituales de etapas tempranas del mismo reino con una facilidad casi humillante Situ Ming vio caer a otro ciempiés, atravesado por un relámpago, y ladeó la cabeza apenas, con una sonrisa lenta que no encajaba del todo con su descaro habitual "Ahora entiendo por qué Xu Mao es tan fuerte" Se acercó un paso más de lo necesario, la voz baja, casi un ronroneo "Tener un hermano mayor así… algo se le tuvo que pegar" Yun envainó la espada sin siquiera reducir el paso, como si acabara de aplastar un insecto y no una bestia espiritual "De mí solo aprendió a sostener bien una espada, fue hace tiempo, en un lugar… complicado" "¿'Lugar complicado'?" Situ Ming se pasó la lengua por el labio inferior sin apartar los ojos de él, disfrutando visiblemente de la evasiva "Qué específico" "Lo suficientemente específico" Por un instante, algo cruzó por la mente de Yun sin que su rostro lo delatara: el frío de un abismo sin cielo, y un Xu Mao que apenas podía sostenerse en pie Situ Ming entrecerró los ojos, estudiándolo con una atención que ya no tenía nada de distraída "Interesante" Dijo, casi para sí misma "Yun, empiezo a pensar que hay más detrás de esa cara seria de lo que dejás ver" Él la miró de reojo, sin perder el paso, y no respondió nada Ella soltó una risa suave, satisfecha "Algún día me vas a tener que contar esa historia" Por primera vez, algo parecido a una sonrisa cruzó los labios de Yun "Algún día" Situ Hei alzó una mano, sin apartar la vista del corredor "Peligro…" Yun levantó la mirada, y no hacía falta que ella dijera más, porque él también lo había sentido: la montaña vibraba, y no era un temblor común, ni un derrumbe menor, ni la respiración inestable de la roca, sino algo mucho más profundo, una serie de impactos que se propagaban por la montaña como el eco de un corazón gigantesco golpeando desde las entrañas de la tierra Una vez, luego otra, y otra más: pequeños fragmentos de piedra comenzaron a desprenderse del techo, y los ciempiés que todavía se arrastraban por los corredores cercanos huyeron de inmediato, como si algo todavía más monstruoso acabara de entrar en su territorio Yun se detuvo, y Situ Hei fue la primera en notar la tensión en su postura "No es un derrumbe" Dijo ella, apoyando una mano sobre la pared, su voz seca, precisa; sus dedos permanecieron inmóviles unos segundos, y luego, apenas, su expresión cambió, muy poco, pero lo suficiente para que Situ Ming dejara de bromear "¿Qué sentiste?" Situ Hei retiró la mano con lentitud "Una batalla" Los discípulos detrás de ellos intercambiaron miradas inquietas, y Yun volvió a avanzar, esta vez más despacio, porque no tenía sentido correr ciegamente hacia lo desconocido: si algo en la montaña podía sacudir la piedra a esa distancia, entonces el grupo estaba demasiado cerca de una región donde la vida de un Reino Espiritual Nivel 1 apenas valía algo Las vibraciones aumentaron con cada paso, la roca empezando a crujir por momentos, y el ruido, aunque amortiguado por la profundidad de los túneles, llegaba como una sucesión de golpes graves, intermitentes, monstruosos; ya no se oían voces claras, pero sí el retumbar de explosiones, el zumbido de Qi chocando con violencia y el estallido ocasional de algún arte poderoso liberado a plena escala Yun alzó la mano, y el grupo se detuvo Frente a ellos, el túnel se abría en una caverna que parecía no tener fin, no una simple cámara subterránea, sino un mundo enterrado bajo el mundo, una inmensidad desértica oculta en las entrañas de la montaña, tan vasta que la mirada apenas podía abarcar una fracción de ella Dunas de arena dorada se extendían entre formaciones rocosas gigantescas, mientras pilares naturales del tamaño de montañas ascendían hacia lo alto, perdiéndose en una negrura tan profunda que parecía no tener fondo, y desde incontables grietas abiertas en la bóveda de la caverna, enormes cascadas de arena descendían sin descanso, como ríos dorados suspendidos en el tiempo Algunas caían durante cientos de metros antes de estrellarse contra el suelo con un rugido constante, levantando nubes de polvo que flotaban sobre el desierto subterráneo como niebla viva Los destellos de las técnicas espirituales iluminaban aquel paisaje imposible por breves instantes: relámpagos, explosiones, ráfagas de Qi espiritual, todo atravesando la oscuridad en destellos violentos, proyectando sombras colosales sobre las dunas y las columnas de piedra Cada choque hacía temblar la arena, cada explosión enviaba ondas visibles recorriendo el desierto enterrado, y cada rugido parecía capaz de sacudir la montaña entera Y en el centro de aquel mundo olvidado por la luz del cielo, había una batalla: decenas de discípulos se movían como insectos armados dentro de una guerra demasiado grande para sus cuerpos Yun reconoció de inmediato las vestiduras y las marcas: a un lado, la Secta del Corazón Marcial, al otro, la Secta de la Garra Primordial, dos fuerzas completamente distintas, pero unidas por una misma obsesión: matar al monstruo que dominaba el centro de la caverna Los discípulos de la Garra Primordial se movían con una ferocidad instintiva, sus cuerpos duros, sus brazos y piernas pareciendo hechos para resistir la presión de bestias salvajes, y cada vez que avanzaban lo hacían con una mezcla de brutalidad y precisión de cazador, algunos llevando sangre seca en el rostro, otros con el cabello enmarañado, todos oliendo a esfuerzo físico, cuero, tierra húmeda y al aliento de animales espirituales domesticados Los discípulos del Corazón Marcial eran distintos: no irradiaban la crudeza animal de la otra secta, irradiaban ausencia, su Qi espiritual extraño, opresivo, casi hostil hacia todo lo que provenía del entorno, como si no extrajeran poder de los elementos, sino que los repelieran Sus movimientos eran pesados pero refinados, brutales pero disciplinados, como si cada técnica hubiera sido diseñada para nacer del cuerpo mismo y no del mundo exterior, uno de ellos lanzando un puño que quebró una roca del tamaño de una casa, otro tensando los hombros y lanzándose sin una sola técnica elemental visible hacia un flanco donde la Garra Primordial ya intentaba abrir camino No estaban peleando unidos, estaban compitiendo, saboteándose, a veces incluso atacándose entre ellos en mitad del caos, como si la verdadera bestia no fuera más que un pretexto y el mérito de abatirla pesara más que la supervivencia misma En el centro de la caverna, sin embargo, algo mucho más aterrador dominaba el campo de batalla, y Yun lo vio primero como una sombra entre el polvo y el resplandor, luego como una forma larga, segmentada, después como una masa viva de patas, placas y mandíbulas Un ciempiés gigantesco, su cuerpo extendiéndose entre las columnas de roca como una aberración nacida para aplastar montañas, cada segmento con el tamaño de una habitación entera, sus patas golpeando el suelo con un ritmo monstruoso, y la fuerza de sus movimientos haciendo vibrar la caverna entera Las ondas de choque se propagaban en círculos cada vez que una de sus mandíbulas se cerraba o su cola segmentada arrasaba una zona entera del combate Situ Ming abrió los ojos, horrorizada y fascinada al mismo tiempo "Eso no puede ser real…" Murmuró Pero Situ Hei ya estaba mirando otra cosa, sus ojos recorriendo el cuerpo de la criatura, las grietas de la roca, las líneas de Qi que subían desde las paredes hasta alimentar al monstruo "No es el cuerpo verdadero" Dijo al fin Yun la miró de inmediato, mientras Situ Hei no apartaba los ojos del campo de batalla "Es una proyección espiritual, una manifestación incompleta de la verdadera bestia del Reino Tierra" El silencio que siguió fue breve, pero pesado, y entonces otra oleada de poder atravesó la caverna, obligando a varios discípulos de ambas sectas a retroceder Situ Ming tragó saliva por primera vez desde que habían llegado "¿Y de qué nivel es esa… manifestación incompleta?" Situ Hei tardó un segundo en responder, solo uno, pero fue suficiente para que su voz sonara más tensa "Gran Círculo del Reino Espiritual" El aire pareció hacerse más denso, y aunque Yun no movió el rostro, la verdad le cayó encima con todo su peso: Gran Círculo del Reino Espiritual, Nivel 10, y aquello era solo una proyección, no la bestia verdadera, no el cuerpo real escondido quién sabe dónde dentro de la montaña, solo la sombra de algo que, incluso mutilado por la distancia, seguía siendo un monstruo capaz de aplastar a decenas de discípulos internos con cada sacudida En el campo de batalla, un cultivador del Corazón Marcial recibió el impacto de una pata gigantesca y salió despedido contra una columna de piedra, y en el otro extremo, un par de discípulos de la Garra Primordial intentaron aprovechar una abertura, solo para ser barridos por el movimiento de una mandíbula inferior tan grande como una sala entera La proyección no distinguía entre sectas, aplastaba todo, rompía formaciones, destruía bestias espirituales que alguna vez habrían parecido amenazas capaces de gobernar una región entera Y, aun así, no estaba ganando: su enorme caparazón estaba cubierto de grietas, varias de sus patas habían sido destrozadas, fragmentos enteros de sus segmentos externos se encontraban esparcidos por el desierto subterráneo, y sangre oscura caía desde múltiples heridas abiertas a lo largo de su cuerpo Los discípulos de la Garra Primordial y del Corazón Marcial estaban pagando un precio brutal, pero estaban consiguiendo resultados, y poco a poco, golpe tras golpe, herida tras herida, empujaban a la criatura hacia las puertas de la muerte Los ojos de Yun recorrieron el campo de batalla: si esperaban, si permanecían ocultos, si encontraban el momento exacto, tal vez podrían obtener una oportunidad que no volvería a repetirse Un fragmento de la proyección, un núcleo espiritual, materiales de una bestia vinculada al Reino Tierra: cualquiera de ellos podría representar una fortuna para cultivadores de su nivel, la tentación era real, pero el riesgo era aún más real, y bastaba un solo error, un solo movimiento equivocado, una sola mirada de cualquiera de aquellos expertos, y todo el grupo moriría Yun observó unos instantes más, lo suficiente para grabarse cada detalle en la memoria, y luego habló "Nos retiramos" Nadie protestó, ni siquiera Situ Ming, y eso decía bastante El grupo comenzó a dar media vuelta con el mismo cuidado con el que había llegado, ya podían ver el túnel por el que habían entrado, oculto entre las sombras de la roca, y solo necesitaban retroceder unos metros más y salir de allí antes de que alguna técnica errante o una ondulación demasiado fuerte los arrastrara al desastre Situ Ming observó durante unos segundos más la batalla "Qué desperdicio… si mi hermana mayor estuviera aquí, podríamos trazar una matriz de formación y mandar a esa cosa directo a la tumba" Situ Hei siguió mirando la proyección del ciempiés "La hermana mayor tampoco podría hacerlo sola" “Pero nosotras sí podríamos ayudarla” "Ayudar no es lo mismo que sobrevivir" Situ Ming soltó un suspiro "Siempre arruinas mis fantasías de riqueza…" "Alguien tiene que hacerlo" Situ Ming volvió a mirar la batalla a lo lejos "Aun así… duele marcharse viendo tantos recursos espirituales caminando hacia nosotros" "Los recursos espirituales no sirven de nada cuando estás muerta" Por primera vez, Situ Ming no respondió ¡¡¡CRRRRRRRSHHHH!!! Ya estaban casi cerca de la salida cuando la montaña volvió a sacudirse con una violencia distinta, más cercana, más brutal: una técnica del Corazón Marcial impactó directamente contra el costado de la proyección del ciempiés La criatura respondió con una exhalación monstruosa que arrasó una sección entera de la caverna, y una de sus patas golpeó una columna de piedra con tanta fuerza que la estructura se partió como madera seca El eco atravesó la roca, y la roca respondió Un crujido profundo recorrió el techo del túnel por donde había entrado el grupo de Yun, y Situ Hei se detuvo en seco, su rostro endureciéndose al instante Demasiado tarde: una grieta apareció sobre la entrada, luego otra, luego una más, la vibración del combate multiplicándose por todo el corredor, y los fragmentos del techo comenzaron a caer en lluvia lenta antes de convertirse en una avalancha total Las raíces de piedra que sostenían la abertura cedieron una por una, y entonces el túnel entero se desplomó con un estruendo que pareció querer partir la montaña desde dentro ¡¡KRRRRRRRRRRRRRRRRRKKKKK!!! Cientos de toneladas de roca se vinieron abajo, el polvo alzándose como una ola oscura, mientras los discípulos retrocedían de inmediato, cubriéndose el rostro, mientras la entrada desaparecía por completo bajo una muralla de piedra destrozada Cuando el estruendo terminó, solo quedó un silencio brutal, uno que no traía alivio, uno que apenas dejaba espacio para respirar Situ Ming bajó lentamente la mano con la que se había cubierto el rostro "Bueno…" Dijo con una voz demasiado tranquila para la situación "Eso complica un poco nuestro plan de irnos" Situ Hei miró el derrumbe con los ojos entornados, ya calculando la estructura de la caída y la inutilidad de intentar removerla con los medios actuales Yun permaneció inmóvil durante varios segundos, y luego alzó la vista, no hacia la roca, no hacia las hermanas Situ, sino hacia el otro extremo de la caverna Más allá de las dunas de arena, de las columnas quebradas y de las cascadas doradas que descendían desde la oscuridad superior, estaba la única salida restante, y entre ellos y ese lugar se extendía un campo de batalla capaz de devorar ejércitos enteros: la guerra entre la Garra Primordial y el Corazón Marcial, la proyección del ciempiés del Gran Círculo del Reino Espiritual, las explosiones, los derrumbes, las ondas de choque que hacían temblar la montaña, los discípulos internos cuyos movimientos eran demasiado rápidos para que la mayoría pudiera seguirlos con la vista Demasiado lejos, demasiado expuesta, demasiado peligrosa Yun observó el caos una última vez: un discípulo fue partido en dos por una pata del ciempiés, otro desapareció bajo una explosión de Qi espiritual, y una columna del tamaño de una torre se desplomó entre rugidos de piedra quebrándose Y entonces lo comprendió La montaña no les había bloqueado la retirada, la montaña había elegido su camino por ellos, arrojándolos directamente a la garganta de una calamidad Y ahora, si querían vivir, tendrían que caminar a través de sus colmillos
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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 125

Estás leyendo el capítulo 125 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 20 de junio de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.