Leer Regresor, Poseedor, Reencarnador (Novela) Capítulo 5 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
«¡Aaah!»
Allen oyó un grito estridente mientras caminaba hacia el despacho y decidió dirigirse a su origen. En cuanto dobló el pasillo, vio a una criada aterrorizada y a Julius frente a frente.
«Eso es...»
Allen se dio cuenta de qué se trataba y se escondió detrás del pilar para observar.
«Por favor, no os acerquéis, mi señor».
«Espera, sólo intento disculparme por haberte hecho reaccionar así-».
«E-está bien, señor. Así que, por favor...»
Una doncella suplicante y un joven señor.
Parecía como si un joven y esnob señor estuviera forzando a una pobre criada.
Encima...
«Ya lo he olvidado. No tienes que disculparte. Estabas borracho y cometiste un error, eso es todo...»
'Pedir disculpas. Borracho. Error».
Hablaba como si Julius le hubiera hecho algo en el pasado. Y teniendo en cuenta su rostro pálido, así como la forma en que su cuerpo temblaba, lo ocurrido era bastante asumible.
Allen se burló mientras miraba a los dos.
Un error... Un error, ¿eh?
La persona que estaba detrás de esta jugada barata era bastante obvia.
'Padre y un grupo anónimo'.
Era bastante obvio, al comprobar que nadie se molestaba en acercarse cuando se estaba produciendo semejante alboroto. El bastardo que había dentro de Julius probablemente creía a la criada, teniendo en cuenta el comportamiento habitual de Julius.
Padre debía de aprobarlo por razones muy obvias.
¿Será para recordarle que antes había cometido grandes errores?
O podría ser para darle un sentido de responsabilidad por las cosas que debía a esta familia.
La lista de razones era interminable. Sin embargo, estaba claro que el objetivo principal era manipularle para que sirviera a la familia Reinhart.
¿Padre planeó todo esto él solo? ¿O ese grupo anónimo? Qué repugnante'.
El cuerpo de Julius seguía perteneciendo a Julius. Aunque Gaielle quisiera manipular al bastardo, ésta no era la manera. Eran nobles. Como tales, debían seguir siendo nobles.
Sin embargo, este plan arruinaba la ya de por sí mala reputación de Julius.
Allen no pensaba dejarlo pasar. Conocía el futuro, así que sabía cómo saldría este acto barato y lo consideró una oportunidad.
«¿Qué está pasando aquí?»
Los dos se estremecieron al oír una voz que no era la suya.
Julius sonrió cuando se dio cuenta de que era Allen. Por el contrario, la criada parecía asustada.
«Allen... He...»
«Ya basta».
Allen hizo callar a Julius, asegurándole que no necesitaba ninguna explicación, y continuó.
«Julius».
«¿Sí?»
«He oído que te disculpabas con las criadas y los sirvientes por tu mal comportamiento en el pasado. ¿Es eso cierto?»
«Sí, así es. Después de eso... iba a visitar el despacho de padre».
Allen se volvió entonces hacia la criada.
«Tú. ¿Cómo te llamas?»
«Me llamo Amelia».
Ella se acobardó, al parecer intimidada por su tono coercitivo.
Julius hizo señas a su lado para que fuera amable, pero Allen no tenía intención de hacerlo.
Esta criada no tendrá un buen final».
Según recordaba, después de aceptar participar en el engaño a Julius, ella vivía con el temor constante de que él descubriera la verdad y la perjudicara por ello. Finalmente huyó de la mansión, y en el proceso de hacerlo, «desgraciadamente» es atacada por un grupo de ladrones.
Consiguió sobrevivir y escapar, pero... eso fue todo. Como si todo el mundo quisiera castigarla, después fue capturada por unos goblins.
Y no pudo...
...ser rescatada».
«Muy bien, Amelia. Déjame preguntarte algo».
«¿Sí, milord?»
Era guapa para ser una criada, y sus escalofríos le daban un aspecto lamentable.
Esto podría haber funcionado con otros hombres, pero no con Allen.
Preguntó fríamente.
«Que yo sepa, el único “error” que te ha hecho Julius estando borracho fue vomitarte encima...».
«...¿Vomitar?»
Julius dejó caer la mandíbula y soltó una burla.
Amelia se puso aún más pálida y le temblaron los ojos.
«Recuerdo que te compensaron con tres días de vacaciones y ropa nueva. Junto con una abundante cantidad de dinero. Pensé que esa compensación era más que suficiente».
«Sí. Tienes razón, m-milord».
La sonrisa de Allen se ensanchó al ver su reacción. Se acercó a ella y le preguntó en voz baja.
«Si es así, ¿cómo es que aquel incidente te resultó tan traumático que incluso gritaste al verlo?».
«N-No, es que...».
«¿Era su vómito tan vil que te hizo tenerle miedo? ¿Hasta el punto de hacerte temblar sólo de pensarlo?»
«Señor, puedo explicarlo...
Temblaba de miedo, con los ojos llenos de lágrimas.
«Vete».
«Pero...»
«Sólo lo diré una vez. Vete. Ve a ver a Madre y confiésale que mentiste para que te indemnizara. Que te lo inventaste todo porque tú también querías la indemnización que recibieron las otras criadas».
«Ah-»
«¿Todavía aquí?»
«Me iré inmediatamente, milord...».
Amelia sollozó mientras abandonaba rápidamente la escena.
¿Lo sabría? ¿Que ahora podía vivir gracias a él? ¿Evitar todas las cosas terribles que le habrían ocurrido?
No la despedirían, ya que padre le ordenó que causara una conmoción, pero tampoco tendría una vida fácil. En cualquier caso, al menos viviría.
«¿No te vas?»
Julius miró a Allen con expresión inexpresiva. Allen le empujó suavemente el hombro y se dio la vuelta.
«Allen, hace un momento...»
«No es nada. Probablemente quería la compensación que se le dio a la gente por tus malas acciones pasadas».
Ésa no era la verdad, pero no tenía por qué decírsela a Julius.
Ya que Allen podría ganarse su favor con esta pequeña mentira.
«Ya veo...»
«Entonces, ten cuidado a partir de ahora. Está bien que te arrepientas, pero podría haber otras personas que intentaran aprovecharse de ello como hizo ella.»
«Lo comprendo. Gracias».
Allen palmeó los hombros de Julius y se dirigió de nuevo al despacho.
No quedaba mucho tiempo hasta la tarde. Cuando los dos llegaron a la oficina, era justo antes de la hora acordada.
Toc-toc.
«Padre, soy Allen».
«Entra».
Gaielle parecía ocupada firmando un montón de documentos. Miró el reloj y se levantó de su asiento.
«Ya es la hora, por lo que veo. Hablemos en otro sitio».
Se trasladaron a la sala de reuniones que estaba conectada con el despacho.
Julius permaneció en silencio todo el tiempo, probablemente pensando aún en lo ocurrido antes.
Gaielle tampoco habló hasta que los criados prepararon el té. Se limitó a mirar a sus dos hijos en silencio.
Allen no evitó los ojos de su padre.
Padre estaría al tanto de cada pequeño suceso que ocurriera en esta mansión'.
El incidente en el que Julius combatió a un caballero. El hecho de que Julius compensaba a los sirvientes por sus fechorías. Y de que Julius dominaba el códice como nadie podía hacerlo.
Era correcto suponer que su padre sabía todo lo que ocurría en la mansión.
Cuando sólo el sonido del té hirviendo llenaba la habitación, Gaielle rompió el silencio.
«He oído que habéis tenido un pequeño incidente por el camino».
¿No se había enterado de lo ocurrido? ¿O sólo intentaba sonsacarles algo?
Allen sonrió suavemente.
«No merece la pena que te preocupes. Una criada ha causado un pequeño problema, eso es todo».
«...¿Es así?»

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Estás leyendo el capítulo 5 de Regresor, Poseedor, Reencarnador (Novela), un novela. Allen abrió el libro. Y allí estaba. El hecho que quería ignorar. No, el hecho del que en realidad era consciente. \[...Lector Kim Woojin, 21 años. Poseyó al personaje extra, 'Julius Reinhart', de la novela "El festín… Este capítulo tiene publicado el 11 de mayo de 2024, Traducido por el grupo Crowli. Regresor, Poseedor, Reencarnador (Novela) tiene 100 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.