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Leer Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 554 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Ruido, ruido, ruido... Enormes siluetas negras emergieron una tras otra, sus formas gradualmente tomaron forma en medio de la fuerte caída de ceniza que llenaba el cielo de las Tierras Pálidas. Una pitón gigante de dos cabezas, de casi cien metros de largo y con el cuerpo acorazado por escamas carmesí, se desenrollaba lentamente. En otro lugar, un monstruo con aspecto de rinoceronte, revestido de placas y con la piel envuelta en llamas magmáticas, también aguardaba en silencio. El fuego era de una densidad antinatural, adhiriéndose a la bestia como pegamento fundido e irradiando un calor abrasador. También había un águila demoníaca con plumas hechas completamente de oro. Su pico, sus garras y cada pluma brillaban con un tenue brillo metálico. Parecían tan afiladas que parecían capaces de cortar el mismísimo viento. ¡Pum, pum, pum! Pasos mesurados resonaron al unísono. Los feroces mutantes, agrupados bajo la ceniza, se agitaron inquietos, cediendo a sus instintos territoriales al hacerse a un lado. Figuras de piedra negra, de siete u ocho metros de altura, marchaban al unísono y se dejaban ver. Eran enormes estatuas de piedra con yelmos y armaduras de guerrero. Ojos escarlata bajo los yelmos miraban al frente con solemne y antigua gravedad, como si atravesaran la cortina de ceniza que caía. No parecían más que monumentos comunes. No se movieron ni rugieron ante la hueste gruñona que tenían ante ellos. Sin embargo, una fuerza silenciosa los envolvía, inconfundible para cualquier observador. Muchos ojos mutantes se volvieron hacia ellos. Con miradas cautelosas, las criaturas retrocedieron por voluntad propia. Esto incluyó a la pitón bicéfala de casi cien metros, escamas carmesí y enroscada como una colina. Después de todo, el tamaño no siempre equivalía a poder. Este era el reino sobrenatural, no el natural; las reglas eran diferentes. Aproximadamente dos minutos después, todos los mutantes se habían reunido. Cuando Cassius mató a Espíritu de Hielo, Origen Pálido ya había recuperado a los mutantes que había escondido por todo el Archipiélago Eterno. Liberarlos de una sola vez, naturalmente, no tardó mucho. Ceniza blanca caía como nieve sobre la tierra, flotando en velos brumosos. Grotescas e imponentes figuras negras entraban y salían de aquella neblina. Exudaban una presión aplastante y un terror mortal. Bzz... La red Raíz de Origen Pálido se estremeció al emitir su orden de asalto. Inmediatamente, el suelo empezó a temblar. Bestias y mutantes se precipitaron como una marea en una sola dirección. La pitón bicéfala y escamosa los guiaba desde el frente. Sus escamas rojas superpuestas, apiladas como escudos, parecían completamente inexpugnables. Movía la lengua y mostraba una hilera de colmillos salvajes. Las puntas brillaban, resbaladizas y ávidas de sangre. Cinco minutos después... ¡CLANG! ¡Bum! Un puño negro, enfundado en un guantelete de hierro, abrió una enorme cavidad en el aire. Se estrelló de lleno contra las fauces de la pitón, provocando un torrente de sangre. La serpiente, que se había lanzado como un resorte liberado, se precipitó hacia atrás. Su cuerpo fue azotado como una cuerda tensa. A la criatura solo le quedaba una cabeza. La otra había sido destrozada al instante en que impactó el puño del Gólem. La cabeza superviviente también estaba destrozada, con la mandíbula dislocada. Sus colmillos pulidos se desprendieron, salpicados de su propia sangre, mientras rebotaba en el suelo. Su famosa malla de escamas resultó inútil ante esa abrumadora fuerza destructiva. ¡crack! Mientras la pitón retrocedía como una nube, una mano gigantesca se extendió y le sujetó la cola. Con un rápido tirón, la serpiente de cien metros se convirtió en un látigo, silbando contra los mutantes que avanzaban. ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Explosiones encadenadas como petardos rápidos mientras columnas de sangre estallan hacia el cielo! Tiñeron de rojo la ceniza blanca que caía. Los mutantes más resistentes fueron aplastados como pelotas de béisbol, mientras que los más frágiles quedaron hechos papilla. Se estrellaron contra el suelo y excavaron profundos hoyos sangrientos. ¡Boom! Una llama dorada y carmesí barrió la tierra como un dragón de fuego. ¡Ka-ka-ka-ka! Fragmentos de hielo afilados como cuchillas salieron disparados y fueron absorbidos por un tornado aullante. Juntos, formaron un tornado desgarrador que rugió hacia el Gólem. Más rocas se elevaron hacia el cielo, comprimidas por una mano invisible hasta formar una roca de decenas de metros de ancho. Esta descendió en un arco, dirigida a la cabeza del Gólem. ¡¡¡Crash!!! ¡Clang-clang-clang-clang-clang! Buzzs metálicos e impactos resonaban en el aire sin cesar. Sin embargo, el Gólem acorazado se alzaba como una imponente estatua, mientras permitía que sus asaltantes lo inundaran de golpes. Su corazón estaba tan quieto como un pozo antiguo: plano, imperturbable, incluso indiferente. La roca estalló al impactar, pero la cabeza del gólem no se movió ni un pelo. La llama dorada del dragón la envolvió, pero no logró que se moviera ni un dedo. El tornado de hielo cristalino pasó de largo, sin siquiera rasgar la armadura. Todos esos ataques grandiosos y temibles que asesinaban a la gente común eran pan comido ante el Gólem. Su efecto era impotente, infantil y débil. Una vez que Cassius entraba en estado de Gólem, ¡ni siquiera los mejores artistas de combate podían penetrar su guardia! Solo un artista de combate extremo de igual poder apenas lo lograba, y solo con movimientos letales a toda potencia. Tal era el calibre de su defensa y su físico. Dejaba a los enemigos completamente impotentes. Sin importar la estratagema, sin importar el movimiento, podían apostarlo todo, pero ni siquiera romper su guardia. ¡Era mejor matarse en el acto! ¡¿Envías a esta gentuza a detenerme?! ¡Fuera todos! El Gólem hizo añicos al rugiente dragón dorado carmesí de un solo golpe salvaje. Se lanzó hacia adelante, aplastando el salvaje tornado de hielo hasta dejarlo inerte. Puño tras puño se estrellaron contra los mutantes que cargaban. Los que iban a estallar explotaron; los que iban a volar fueron lanzados lejos. ¡Zas! El puño colosal se detuvo, con vientos huracanados rugiendo. El Gólem retiró la mano y contempló la inmóvil legión de piedra que tenía ante sí. Una leve sonrisa de “oh, así que es eso” cruzó su rostro. Cinco minutos después, la fuerza de Artes Marciales Encubiertas partió de nuevo, flanqueada ahora por gigantes de piedra retumbantes. Profundas huellas los seguían. Nadie sabía por qué habían aparecido las estatuas en el Archipiélago Eterno, ni por qué Origen Pálido había logrado dominarlas. Sin embargo, era seguro que estaban vinculados al Gólem. No pertenecían a la especie Gólem, sino a criaturas inmersas en el abrumador campo magnético vital del Gólem de Forma Oscura Definitiva. Eran sirvientes, o incluso una subraza auxiliar. Las estatuas eran, sin duda, devotas naturales del Gólem. Cuando Cassius liberó el campo magnético vital del Gólem, las estatuas se arrodillaron al instante. Inclinaron la cabeza, postrándose como ante una deidad. Obedecieron las órdenes de Cassius sin dudarlo, ¡incluso si les pedía que aniquilaran las filas de Artes Marciales Encubiertas tras él o que se masacraran entre sí! Esa reverencia instintiva y profunda en sus venas significaba que, aunque controlados por Origen Pálido, no podían atacar a Cassius. En cambio, con un gesto despreocupado de Cassius, desafiaron el edicto de Origen Pálido y atacaron a los demás mutantes. Después de que Cassius purgara la Raíz de Origen Pálido que había en ellos, sus órdenes fluían aún más fluidamente. De hecho, había reclutado gratuitamente un escuadrón de poderosos subordinados, que podrían ser útiles más adelante. Pensándolo, casi sintió ganas de agradecerle a Pale Origin. En el centro del dominio, un árbol gigante medio derruido ardía con furia. Grandes ramas y hojas se disolvieron en cenizas interminables que se elevaban hacia el cielo y se extendían por todos los rincones. "Siete minutos... Sólo los retrasaron siete minutos..." Origen Pálido parecía mucho más agitado de lo habitual. ¡El impulso de los invasores no pudo ser detenido! Maldijo además a Sol Llameante y a Pájaro Blanco por la trampa conjunta que los había debilitado y forzado a este terrible punto muerto. De no ser por ellos, Origen Pálido jamás habría temido a tales hormigas, sin importar su número o su casi líder del Puño Sagrado. Si hubiera tenido vía libre, los habría exterminado en cuestión de tiempo. ¡Pero el problema ahora era que Origen Pálido no podía prescindir de esa vía! El Puño Sagrado del Pájaro Blanco y el Puño Sagrado del Sol Llameante seguían observando. Si cambiaba o dividía su fuerza, forzarían la brecha y romperían el equilibrio. Probablemente se precipitaría a un abismo sin fondo. Con suerte, el equilibrio solo se desviaría un poco y estaría condenado a un lento declive. El flujo de poder duraría siglos o milenios antes de morir. Si no tenía suerte, sería reducido a cenizas de inmediato por la ardiente Llama Inextinguible. El destino que le aguardaba dependía de la suerte y de cómo reaccionara en el momento. Si lo manejaba bien, el primer camino le llamaba; si lo manejaba mal, el segundo se aceleraría. La muerte era segura, sólo variaba el momento. ¡Gastadlo todo! ¡Volved aquí de inmediato, a toda velocidad! La voluntad de Origen Pálido se apoderó de todo, dando la orden a los maestros de la Ondulación del paraíso. Pero, en realidad, las fuerzas del paraíso casi con seguridad llegarían demasiado tarde. Para cuando llegaran, la fuerza de Artes Marciales Encubiertas ya estaría atacando Origen Pálido. Su única esperanza ahora era que su poder destructivo resultara demasiado bajo y que no pudieran romper sus defensas. Rezaba para que solo causaran daños menores antes de que las fuerzas del paraíso regresaran. De ser así, quizá preservaría su frágil equilibrio. ¡¡¡Boom!!! La llama dorada y carmesí de Origen Pálido se intensificó. Un rostro humano distorsionado emergió del fuego danzante. Ese rostro enorme flotaba sobre el árbol, mirando hacia abajo. “Tu voluntad fluctuó violentamente. Algo pasó afuera. Jejeje. Algo muy malo para ti...” ¡Thum! Desde lejos, un eco apagado les llegó a través del cielo cubierto de ceniza. El gran rostro giró bruscamente hacia un punto lejano en el dominio de la ceniza. Las llamas ardían sobre sus rasgos al esbozar una horrible sonrisa. "¡Jajajaja!" Fue una risa salvaje, desenfrenada y descarada. ¡Afuera no, aquí, aquí mismo! ¡Tus enemigos han entrado! ¡Vienen por ti para aniquilarte! El rostro ardiente se deformó, estirándose grotescamente hacia arriba: "¡Quienquiera que sean, les daré una mano y les permitiré saborearlo como es debido!" ¡Rugido-rugido! ¡Rugido-rugido! La Llama Inextinguible explotó alrededor de Origen Pálido, concentrándose en el cielo hasta formar una cabeza dorada y carmesí aún más grande. ¡El estancamiento se intensificó tres o cinco veces más rápido de lo habitual! Continuó ascendiendo a un ritmo lento y constante. Para cuando la fuerza de Artes Marciales Encubiertas pudo ver a través de la ceniza, ¡la furia de la llama había alcanzado diez veces su intensidad normal! El aire se deformó violentamente, y el espacio mismo pareció abrasarse y ennegrecerse. Cenizas blancas brotaron como nubes de semillas de diente de león, absorbidas por vórtices giratorios que se transformaron en tornados. "¡Loco! ¡Loco! ¡Lunático!" La voluntad de Origen Pálido palpitaba de pánico. Para él, Puño Sagrado del Sol Llameante era un loco, más loco que cualquier criatura oscura. Había dejado que las raíces lo empalaran y lo absorbieran para librar un duelo eterno de daño mutuo. Aunque sufrió una quemadura infernal, se mantuvo lo suficientemente lúcido como para arder aún más. "¡Jajajaja!" Sol Llameante no dijo nada. Solo se rió con locura. Ka-ka-ka-ka... En el corazón del dominio, Origen Pálido se regeneraba a una velocidad diez veces superior a la habitual solo para mantener su volumen. Retrajo sus extensas raíces, enroscándolas en nudos que parecían bastiones. Origen Pálido pretendía resistir el asedio tras esa defensa. Brrum... Las explosiones sacudieron el cielo mientras la copa del árbol en llamas ocultaba el sol. Cassius permanecía abajo, mirando hacia arriba en silencio. Las pupilas de zafiro reflejaban el resplandor carmesí dorado, cuya locura parecía empeñada en encenderlo todo. Nadie podía discernir si era el resplandor de la llama o el anhelo y el espíritu de lucha de Cassius al enfrentarse a la verdadera Forma Oscura Definitiva. Había esperado mucho, mucho tiempo por este día... ¡Cling! Ding-ding-ding-ding-ding... Constelaciones violetas y carmesí brillaban juntas en su imponente figura. En total, sumaban más de cien, brillando a la vez espléndidas y peligrosas. La Fuerza Osa Mayor del Sur surgió dentro de él. Crack-crack-crack. Sus huesos resonaron crujientemente cuando sus cinco dedos se doblaron formando un puño. Cassius se emocionó, anheló e imaginó. ¡Contra un ser supremo de este mundo, lanzaría el puñetazo de sus sueños!
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Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 554

Estás leyendo el capítulo 554 de Regreso a la Era Misteriosa (Novela), un novela. Retorno a la Era Misteriosa presenta a un niño que puede viajar al pasado utilizando viejas reliquias. ¿El giro? Está atrapado en el cuerpo del propietario de la reliquia. Tras una experiencia cercana a la muerte,… Este capítulo tiene publicado el 4 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Regreso a la Era Misteriosa (Novela) tiene 605 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.