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Leer Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 538 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Toda la región sureste del Imperio Hongli se conmocionó profundamente. En lo profundo de las Diez Mil Montañas, el Templo Tótem se agitó. Un Chamán de Lava, portador de la voluntad del Rey Tótem, comenzó a llamar a todos los Chamánes Tótem activos en los condados del sur a su guarida ancestral. También notificó a los demás Grandes Chamanes para que pudieran reunirse en consejo. La tormenta que se avecinaba puso nerviosas a las facciones trascendentales locales de las montañas, temiendo que el poderoso Templo Tótem se volviera contra ellos. Sin embargo, para su alivio, la mirada del templo se había desviado hacia el este. En el lejano Archipiélago Eterno, el linaje de los Practicantes de la Ondulación se enfrentó a su propia convulsión. Su influencia se extendió por el sureste del imperio e incluso por las diminutas islas-estado entre los Continentes Arrecife Norte y Sur. El árbol madre había dado a luz tres anillos de hueso supremos, y la lucha venidera decidiría quién era digno de heredarlos. Dentro de una base oculta de la Organización Puerta en los mares del sureste, varios Reyes Generales reunieron sus fuerzas. Miembros clave llegaron desde el extranjero y desde casa, cada uno rebosante de la fuerza que habían cultivado. Sin embargo, el Fénix Demonio del Puño Sagrado no aparecía por ningún lado, y el Rey Ballena Arlington permaneció en reclusión, sanando sus graves heridas. En las Montañas Anta, la Mansión Lluvia Negra bullía de inquietud ante el constante regreso a casa de Hellsings, un grupo de caballeros de alto rango. Solían vagar solos por el imperio en misiones secretas, sin apenas reunirse, y su repentina reunión dejó claro que algo monumental se avecinaba. Algunos curiosos incluso contaron las cabezas fuera de la Capilla del Bautismo y descubrieron que casi veinte caballeros de alto rango marcados habían entrado en la última semana. Contando a los que llegaron antes, más de dos tercios de los caballeros de alto rango de la Mansión Lluvia Negra habían regresado a casa. Se avecinaba una tormenta, aunque nadie podía determinar si presagiaba fortuna o desastre. Solo una cosa era segura: era un acontecimiento de la mayor magnitud. En todo el condado del Mar del Este, el condado de Huaifeng y el condado de Shuiyun, cada secta de Artes Marciales Encubiertas se puso en movimiento en el momento en que los ancianos venerables o los maestros de secta emitieron sus órdenes. Reuniendo contactos, dinero y suministros, reunieron una formidable flota en los puertos costeros. Esta incluía dos buques de guerra de la armada imperial de Hongli, gigantescos e imponentes capaces de transportar grandes multitudes. Las nieblas y tempestades del Archipiélago Eterno serían más fáciles de afrontar con tales barcos, especialmente cuando cada pasajero era un experto en combate. Incluso si alguien cayera por la borda en aguas costeras, siempre que tuviera la orientación de tierra firme, podría nadar de regreso con una resistencia monstruosa. Salvo olas gigantescas o monstruos abisales, regresaría ileso. Incluso un gran tiburón blanco, señor de su arena oceánica, sería masacrado por tales guerreros. Más allá de los barcos, las sectas ofrecían cuantiosas recompensas y contrataban como guías a varios pescadores locales familiarizados con las rutas. El Archipiélago Eterno estaba envuelto en nieblas y tormentas todo el año, lo que lo convertía en aguas traicioneras. Los navegantes podían perderse fácilmente o encallar en arrecifes ocultos, y solo una breve pausa al año permitía una navegación relativamente segura. Sin embargo, esta no era esa temporada. Navegar hacia el Archipiélago Eterno durante la temporada de tormentas era notoriamente letal. Incluso los pescadores más experimentados se resistían a arriesgar sus vidas en semejante travesía. Aun así, cuando se avecinaban grandes recompensas, siempre emergían hombres valientes. Querían negarse, conscientes del peligro, pero las recompensas de las sectas eran simplemente demasiado altas para ignorarlas. Todo el clan de un hombre podría vivir en el lujo durante diez generaciones con la paga ofrecida. El oro engrasó muchas bisagras y todo marchó sobre ruedas. Al menos cuatro o cinco pescadores veteranos aceptaron guiarlos, e incluso un navegante naval retirado dejó que el brillo del oro nublara su juicio. Era un profesional consumado que había pilotado barcos durante veinte años atravesando todos los peligros marítimos imaginables. Las sectas eran todo menos frugales. Si el dinero solucionaba los problemas, contrataban a todos. Solo tomaba de tres a cuatro días resolverlo todo. Para cuando el contingente estaba listo para partir, todo el camino estaba allanado. Muchas sectas trabajaron con un fervor inusual, siguiendo claramente las instrucciones de los ancianos. Probablemente buscaban contribuir más para poder vaciar el arsenal de técnicas de puño más tarde y reclamar la mayor parte de la recompensa. Si una pequeña fortuna pudiera comprar una formidable Técnica Secreta, todas las sectas estarían delirando de alegría. ¿Cómo podrían dejar pasar las ganancias gratuitas? En general, los preparativos transcurrieron sin problemas. El 6 de agosto, cuatro días después de que finalizara el torneo de intercambio, una gran cantidad de luchadores permanecieron en la Ciudad del Mar del Este. Se habían reunido en el Salón Kafka para otra breve reunión, confirmando cada punto que habían debatido durante los últimos días; nadie objetó. Al levantarse la sesión, los poderosos combatientes salieron como sardinas y se dirigieron a sus respectivas sectas. Media hora después, decenas de sectas de Artes Marciales Encubiertas salieron en carruajes tirados por caballos, formando una columna colosal por el ancho camino. Su destino era evidente: la costa de Huaifeng. Aquella orilla era la distancia más corta al Archipiélago Eterno. Desde el cielo, se habrían visto carruajes negros corriendo por una carretera gris amarillenta a través de interminables llanuras esmeralda. La espectacular vista dejó en ridículo a aquel viejo tren blindado de cuando Cassius introdujo clandestinamente la comunidad de Artes Marciales Encubiertas del Norte en la Mansión Lluvia Negra. Cassius se sentó en un espacioso carruaje, a la cola del convoy. Con los ojos cerrados, dejó que las Artes Marciales Encubiertas del Gólem fluyeran por sí solas, distorsionando el aire circundante. El poderoso campo magnético vital del Gólem se aferró firmemente a su piel en lugar de extenderse hacia afuera, prueba de su control y su creciente maestría. "Huuu..." Dos corrientes de aire blanco, denso y abrasador se filtraron de su nariz. El carruaje se empañó en un instante y una fina niebla se arremolinó. La niebla se disipó con la misma rapidez con la que Cassius terminó su entrenamiento de gólem y encendió la Herencia Marcial Encubierta de la Osa Mayor del Sur. Cuarenta y seis estrellas púrpuras, cuarenta y seis estrellas rojas... Brillaban juntas, resonando. Una leve espiral ascendente se formó dentro del carruaje. Media hora después, sacó un fajo de pergamino de su capa. Lo abrió con cuidado, y una potente Voluntad marcial irrumpió, formando un pequeño dominio de Qi dentro del carruaje. El dominio del Qi era contagioso. Se podían vislumbrar puños brillantes, patadas fulgurantes, posturas arraigadas y codazos salvajes suspendidos en el aire. Eran los fundamentos más simples, pero a la vez los más vitales. Las visiones oscilaban entre movimientos individuales, secuencias encadenadas y golpes mortales; cada movimiento brutal y letal. Un puño poderoso trazó una imagen residual creciente en el aire, solo para romperse como un cristal iluminado por la luna un instante después. Era a la vez hermoso y despiadado, como si el espacio mismo se hubiera agrietado. Cassius asintió lentamente y pasó la página. Puño de piedra de fuego”completo. Se giró otro. Puño de Viento Azul: medio terminado. Aún no había comenzado con Ripple Fist; esperaría hasta que se resolviera el asunto del Archipiélago Eterno y reclamara el Osa Mayor del Sur Waterbird Fist. * * * En ese mismo momento, en el Mundo de la Calamidad... Al sur de la Zona de Lluvia Silenciosa, un mar negro interminable se extendía al final de las Montañas Negras. Sus aguas alquitranadas golpeaban la orilla con golpes pegajosos en lugar de salpicaduras cristalinas. Reflejaba la paleta de colores del mundo: opresiva y desesperanzada. "¡Roaar!" "¡Huun!" Dos bestias gigantescas chocaron con una fuerza brutal que hizo temblar la tierra en la montaña más cercana a la costa. Se estrellaron contra la pared rocosa, abriendo cráteres y lanzando escombros. Cada impacto enviaba una onda expansiva que se extendía sobre el mar en ondas concéntricas. Una bestia irrumpió desde detrás del pico. Era un demonio-toro deforme cuyas extremidades se abultaban con tendones de acero que parecían tumores, cada masa en llamas y expulsando humo negro. Su enemigo era una serpiente marina de diez cabezas con diez torsos segmentados y una trompa hinchada debajo. Un par de alas carnosas brotaban entre la parte superior e inferior del cuerpo. Se parecían a las de un murciélago, pero estaban cubiertas de escamas azules inquietantes. Cuando luchaban, el demonio-toro estallaba en llamas desde los cuernos hasta las pezuñas, mientras que las escamas de la serpiente se iluminaban, con sus costuras brillando como cuchillas. El choque de titanes despertó a los oscuros durmientes, que huyeron aterrorizados. Criaturas más lentas morían donde yacían, destrozadas por las descargas dispersas. La costa estaba en ruinas, sembrada de huellas colosales. "¡Huun!" El demonio-toro bramó de nuevo, con la cabeza tornándose de un carmesí translúcido. Sus fauces se abrieron al tiempo que una espiral de energía más caliente que la roca fundida se fusionaba. El instante siguiente prometía un golpe que sacudiría la tierra y la montaña. ¡Whoosh! ¡Ka-ka-ka-ka! En lo alto, un rugido aterrador, como el de un avión gigante, atravesó el cielo. Las densas nubes se abrieron como si temieran la llegada del rayo. ¡Boom! El cielo mismo se estremeció. Un ave acuática blanca se zambulló, grácil y ligera. Era inimaginablemente vasta; la envergadura de sus alas oscurecía la tierra, sumiéndolo todo en la oscuridad. Sus plumas prístinas eran tan exquisitas que parecían labradas por la mano de un artista. ¡Boom! Otro temblor. El sonido que resonó en el mundo provenía del aleteo del pájaro. ¿Quién sabe cuántos kilómetros recorrió cada aleteo? "¡Huun!" "¡Roaar!" Las dos bestias colosales en la orilla rugieron al cielo. Sin embargo, el pájaro blanco las ignoró por completo, manteniendo su elegante rumbo tierra adentro. ¡Swish! ¡Swish! ¡Swish! Algo pareció caer del cielo. ¿Meteoritos? ¡No, eran plumas! ¡Plumas que se precipitaban tan rápido que creaban chispas doradas en el aire! ¡Bang, bang, bang! ¡Bum, bum, bum! Explosiones iluminaron el extremo de las montañas negras. Los picos se derrumbaron, la costa se aplanó y se gestó un tsunami. Una fisura de treinta metros de ancho atravesó el suelo desde la oscura cordillera hasta el borde continental. ¿Los dos titanes? Se fueron; solo quedan átomos dispersos. No sufrieron ni forcejeo ni dolor; en el instante en que la pluma cayó, una fuerza abrumadora los aniquiló. Cada órgano, cada tejido y cada célula se evaporaron bajo esa presión letal. ¡Shwip! En las alturas, estallaron vendavales caóticos y extrañas nubes se erizaron con energía alienígena. Una aeronave de la aleación más resistente no podría durar ni un kilómetro antes de ser destrozada y arrojada como una lluvia de escoria. Sin embargo, un titán blanco puro se deslizaba a gran velocidad, forzando un vasto corredor a través del caos. Toda fuerza que tocaba al ave se desvanecía, devorada como si nunca hubiera existido. Era sagrada, poderosa, sublime. Cualquier mortal que alzara la vista se sentiría empequeñecido, tal vez arrodillándose para adorar a este dios emplumado. ¡Fuuuuu! El ave se abalanzó, regresando de incontables leguas de las profundidades oceánicas, abandonando su búsqueda de los leviatanes abisales. Su destino se encontraba en la Zona de Lluvia Silenciosa. Un destello de emoción humana cruzó sus vastas pupilas. El Rey Tótem, el Verdadero Progenitor de la Sangre, y esas Formas Oscuras Definitivas aún activas jamás dejarán que ese pequeño en la superficie siga creciendo. Se extenderán e interferirán. Buitre Sangriento y Serpiente Sónica están atados y no pueden liberarse... Así que me iré. Ya es hora de que vea al niño con mis propios ojos... El pájaro blanco giró la cabeza hacia el borde de la Zona de Lluvia Silenciosa, hacia el Archipiélago Eterno en el mundo de la superficie, donde yacía una cierta ruina... ¡Dentro de esa ruina yacía el cuerpo mortal que una vez había dejado atrás! * * * De regreso al mundo de la superficie, el 7 de agosto. El convoy avanzaba con estruendo por la frontera entre los condados de Huaifeng y Mar del Este, atravesando un estrecho desfiladero. Al entrar, ocurrió un pequeño percance. Unas rocas bloqueaban la salida, creando el escenario perfecto para una emboscada. Sin embargo, quienes saltaron no eran bandidos; eran una horda de más de cien criaturas oscuras. Sus auras eran feroces y sus sonrisas crueles mientras exhibían colmillos afilados. La sangre se aferraba a las garras, la piel y las cerdas. Era la prueba de que habían masacrado a inocentes para alimentarse. "Jejejeje... ¡Por fin estás aquí! ¡Calculo que deberías haber llegado hace dos o tres días! Haciéndome esperar tanto... ¡Qué fastidio!", siseó el líder, arañando su mejilla con garras y abriendo surcos profundos y húmedos. "¡Te destrozaré los huesos poco a poco, te arrancaré los tendones y me beberé tu sangre!" Claramente fue la misma estrategia que el ataque a la Secta Gorrión Volador, solo que esta manada había elegido la presa equivocada. ¡Traqueteo! ¡Crack, crack, crack! Los vagones se detuvieron bruscamente y las puertas se abrieron de par en par. Una tras otra emergieron figuras peligrosas, cada una de una fuerza inhumana y ligeramente perpleja. Algunos se subían a los estribos, otros saltaban y otros simplemente levantaban las cortinas. Jóvenes y viejos, hombres y mujeres, altos y bajos. Unos setenta luchadores volvieron sus miradas hacia el líder de la criatura oscura, ojos como espadas abrasadoras que casi lo atravesaron. “Maldito cabrón” gruñó uno. “ ¿Qué acabas de decir? Repítelo...
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Estás leyendo el capítulo 538 de Regreso a la Era Misteriosa (Novela), un novela. Retorno a la Era Misteriosa presenta a un niño que puede viajar al pasado utilizando viejas reliquias. ¿El giro? Está atrapado en el cuerpo del propietario de la reliquia. Tras una experiencia cercana a la muerte,… Este capítulo tiene publicado el 30 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Regreso a la Era Misteriosa (Novela) tiene 605 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.