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Leer Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 476 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El campo de batalla estaba en ebullición por todos lados mientras la campaña de exterminio lanzada por la Sala de Tratamiento alcanzaba su clímax. Ataviados con uniformes de combate negros, los médicos de nueva generación, que encarnaban la brutalidad de la Sala de Tratamiento, blandían cuchillas afiladas mientras luchaban contra diversas criaturas oscuras. No dieron señales de flaquear e incluso mantuvieron la ventaja. Su estilo de lucha era bárbaro y crudo. La mayoría recurría a peleas brutales a puño limpio, lo que los hacía parecer aún más sanguinarios que las propias criaturas oscuras. La escena más emblemática tuvo lugar en la puerta norte. Odo condujo a unos formidables subordinados al interior de la catedral, dejando atrás a los médicos comunes de la Sala de Tratamiento para enfrentarse a criaturas oscuras de calibre estándar. Se enfrentaron en el suelo de piedra blanca y rápidamente llegaron a un punto muerto. Por un lado, las criaturas oscuras eran numerosas. Por otro, cada médico de la Sala de Tratamiento era un luchador de élite. Con el paso del tiempo, ambos bandos recurrieron a medidas desesperadas. Finalmente, los doctores activaron sus tótems Golem, mejorando considerablemente tanto su defensa como su ataque. En poco tiempo, diezmaron una gran franja de enemigos y, a partir de ese momento, la Sala de Tratamiento obtuvo una sólida ventaja en la puerta norte. Todos los médicos, tras haber cobrado la vida de varias criaturas oscuras, trabajaron al unísono para disipar las oleadas de atacantes. En un instante, las muertes de criaturas oscuras en la puerta norte se dispararon drásticamente. Mientras tanto, todo terminó aún antes en la puerta oeste. ¡Boom! Una mano colosal, de pelaje negro, se abalanzó sobre él. El Raza de Sangre de alto rango, con forma de murciélago humanoide, emitió su último rugido bajo el aire violentamente comprimido. Alzó ambas garras, formando una esfera de sangre. Intentó resistirse, pero había subestimado gravemente la fuerza de aquella mano gigantesca. La esfera de sangre, que aparentemente contenía toda la energía restante de la Raza de Sangre de alto rango, estalló al instante. Era tan frágil como un globo, ya que no logró detener la mano que descendía ni por un segundo. Al detonar la esfera, ¡también lo hicieron la cabeza, los brazos y los órganos internos de la Raza de Sangre! En un abrir y cerrar de ojos, toda la parte superior de su cuerpo se convirtió en una nube de niebla carmesí, pulverizada por esa fuerza colosal. La mitad inferior restante se retorció en el suelo como la cola de un lagarto. Pero una sombra volvió a caer desde arriba: la mano colosal regresaba para un segundo golpe. El aire estalló, enviando una ola masiva de energía a través del suelo, agitando sangre pálida de color carmesí y tierra cenicienta. ¡Thud! El suelo de la puerta oeste se estremeció violentamente. Un leve hormigueo recorrió los pies de todos los médicos al sentir el temblor. Algunos se aferraban a cabezas de formas grotescas, mientras que otros se aferraban a brazos cercenados y ensangrentados sobre cadáveres monstruosos para estabilizarse. Todas las miradas se volvieron hacia su líder, quien se encontraba frente a un cráter de cinco metros de ancho. En su interior, burbujeaba una masa fangosa de sangre carmesí. Desprovisto de vida, simplemente exudaba un hedor fétido y sangriento. La Raza de Sangre de alto rango estaba muerta, literalmente abatida por pura fuerza bruta. Su muerte fue todo menos injusta, pues Hermit era el convicto más poderoso del tercer nivel de la Guarida de las Bestias Salvajes de la Sala de Tratamiento. Incluso justo después de que Cassius eliminara su calamidad, ya estaba en el nivel de Cazador Oscuro, y eso sin contar el poder de su tótem Gólem. Dado que originalmente estaba dotado de fuerza bruta, su poder de combate se volvería verdaderamente monstruoso una vez que el tótem Gólem mejorara drásticamente su físico. En resumen, desde el momento en que esa Raza de Sangre de alto rango se topó con Hermit, su destino quedó sellado. Solo podía hacer una cosa: ¡hacerse papilla! Rabieta... Un simio enorme se erguía a la luz de la luna, exhalando un vapor blanco y denso por sus anchas fosas nasales. Hermit retrajo lentamente su puño, que goteaba sangre espesa. ¡Simo! ¡Simo! ¡Simo...! Todos los médicos de la sala de tratamiento corearon el nombre de su líder, alzando sus armas, adornadas con cabezas cercenadas. Sus vítores eufóricos se extendieron por el aire. Simo era el nombre de Ermitaño hace muchos años. Lo había olvidado tras su transformación en bestia, pero ahora lo había recuperado. ¡Era una celebración de su renacimiento bajo el mando del Director de la Sala de Tratamiento! Mientras tanto, la batalla en la puerta sur también terminó. Tiburón Sangriento no había sido rival para Nueve Serpientes, ni siquiera con toda su fuerza y seis tiburones tras ingerir el Suero de la Luna de Sangre. ¿Acaso había algo más que decir ahora que solo tenía dos tiburones? No, ni siquiera quedaban dos. Solo quedaba uno; no, para ser exactos, la mitad. Apenas quedaba la mitad del cuerpo de un tiburón para proteger a Tiburón Sangriento. Su cuerpo estaba hecho trizas, y la sangre goteaba de su frente hasta los ojos. Todo a su alrededor brillaba rojo, como si hubiera entrado en el infierno. No le quedaba adónde retirarse, y su fuerza se agotaba con cada gota de sangre. Poco a poco, una debilidad desconocida se apoderó de su mente. Golpear. Tiburón Sangriento cayó de rodillas, apoyándose en el suelo para intentar levantarse de nuevo. Sin embargo, sus fuerzas se habían agotado. Sus manos resbalaron y se desplomó. Sobre él, el semi-tiburón se disolvió, convirtiéndose en un último cúmulo moteado de energía que gradualmente se fusionó con el cuerpo de Tiburón Sangriento. Antes de perder el conocimiento por completo, Tiburón Sangriento no sentía ira, miedo ni arrepentimiento. Solo tenía una pregunta: ¿qué demonios pasó cuando esos tiburones suyos fueron derribados? ¿Cómo es que la mitad de su fuerza simplemente se desvaneció como un cordero al ser sacrificado? ¡Sin esa respuesta, no podría morir en paz! Nueve Serpientes se transformó de nuevo, de una forma monstruosa a su alta y grácil figura femenina bajo la luz de la luna. Extendió la lengua para lamer la sangre de sus dedos. "Uf, la sangre de tiburón apesta... Nada sabrosa~". Se volvió hacia sus subordinados. "Ah, cierto, recuerdo que el escuadrón C3 tiene un reconocido especialista en interrogatorios. ¿Era... Jack? ¿Es Jack, verdad?" “¡Sí, sí, capitán, aquí estoy!” Un hombre corpulento, ensangrentado, con el rostro brutal y el vello del pecho asomando por debajo de la camisa abierta, un tipo de aspecto rudo, salió de entre la multitud. Un trozo ensangrentado del intestino de una criatura oscura desconocida colgaba de su hombro como si fuera una extraña faja. "Mm." Nueve Serpientes miró a Jack, encontrándolo realmente intimidante y algo astuto. Parecía perfecto para un especialista en interrogatorios. Asintió y le dio instrucciones: "Jack, el objetivo está asegurado. Necesito que le abras la boca y le hagas un interrogatorio exhaustivo: averigua qué ha estado haciendo este último medio año y adónde ha ido... Sé detallista y organizado. Le entregaré esto al director de la sala de tratamiento." Nueve Serpientes sacudió levemente la cabeza. Una de sus cabezas de serpiente recogió una capa hecha jirones del suelo y la cubrió con ella para proteger su esbelta figura, evitándole así una desnudez prolongada. ¡Entendido! ¡Lo haré!” respondió Jack con decisión y ojos brillantes. Esta era una oportunidad segura para ganar méritos. ¡Incluso podría llamar la atención del misterioso director de la sala de tratamiento! Sin duda, era una oportunidad de oro. En momentos como estos, valía la pena tener una habilidad extra. De lo contrario, una suerte como esta ni siquiera se le presentaría. Inmediatamente decidió perfeccionar sus habilidades de interrogatorio y aspirar a la maestría. Sin embargo, por ahora, la máxima prioridad era interrogar a Tiburón Sangriento de forma exhaustiva y meticulosa, sin dejar cabos sueltos. Los ojos de Jack brillaron pensativos. Al observar al Tiburón Sangriento inconsciente, tendido en el suelo, los pensamientos que lo invadieron hicieron que su sonrisa se volviera... inquietante. En la puerta sur, el Hombre de la Niebla había tomado la delantera en el combate. Sin embargo, debido a la naturaleza de sus poderes, ninguno de los dos bandos podía asestar un golpe letal con facilidad. Aun así, la fuerza bruta del Hombre de la Niebla estaba reprimiendo al Demonio de las Sombras, y con sus subordinados rebosantes de moral, casi tenían el control total de la puerta sur. Una vez que las demás puertas estuvieran libres, el problemático Demonio de las Sombras estaría condenado. Mientras cada frente concluía sus batallas, de repente se escuchó una explosión. ¡Brrum! La imponente catedral se balanceó de un lado a otro. Numerosos cristales y tejas cayeron como una lluvia, haciéndose añicos al caer al suelo. Una esquina de la catedral se derrumbó al derrumbarse sus muros, rompiendo las columnas. Pequeños ladrillos se esparcieron como gotas de lluvia en todas direcciones, cayendo con estrépito. La estatua del Dios de la Luna, de más de diez metros de altura, se alzaba al descubierto bajo la luz de la luna. No tenía género definido, solo una esbelta forma humanoide. Toda su superficie lucía un suave brillo similar al jade, brillando suavemente como fosforescente. Su revestimiento esculpido, que recordaba a armaduras y faldones de hierro, daba una impresión rígida y gélida. Sin embargo, el detalle más llamativo eran los brazos cruzados sobre el pecho y elevados sobre la cabeza. Un disco lunar perfectamente redondo descansaba sobre sus palmas, brillando como un espejo. A medida que la estatua del Dios de la Luna se hacía más visible, fríos rayos de luz lunar se filtraban por todas partes como cintas visibles. Cinta tras cinta, hebra tras hebra, se fundían en el disco. En ese instante, toda la luz circundante se atenuó, transformándose en un dominio turbio y caótico. Un área de doscientos metros de radio alrededor de la catedral quedó sumida en la oscuridad. Golpe-golpe-golpe... Golpe-golpe-golpe... Un latido sordo resonó como un tambor, cada vez más fuerte. La luminosa estatua del Dios de la Luna se convirtió en la única fuente de luz a doscientos metros de distancia. El disco que sostenía en sus manos brillaba con la misma intensidad que el sol. Incluso eclipsaba a la luna real. "¿Quieres acabar con la Sociedad Eclipse? ¡Sigue soñando!" Una voz enloquecida emanó del disco. Momentos después, la mitad del rostro del líder del Clan de la Luna Negra apareció en la superficie del disco, contorsionado por la locura mientras gritaba: "¡Incluso si muero, los arrastraré a todos conmigo!" Crack, crack, crack... Los brazos que estaban cruzados sobre el pecho de la estatua se alzaron de repente. Las cuatro manos alzaron el disco llameante hacia el cielo. "¡Entierro lunar!" La luz de luna que el disco devoraba en su frenesí se liberó de repente en delgados rayos de luz. Al aparecer, amenazaron con formar una aterradora oleada de luz lunar que inundaría cada centímetro de cielo y tierra en un radio de doscientos metros. Cerca de la catedral, todos los comandantes y médicos de la sala de tratamiento miraron instintivamente hacia el cielo. Inesperadamente, su mirada no estaba en el disco lunar en las manos de la estatua, ni mostraron ningún miedo. Esto se debió a que un ser terrible desplegó sus alas en el pináculo de la catedral. ¡¡¡Argggh!!! Salvaje, maníaco, autoritario, empapado de sangre... Todas estas palabras juntas no alcanzaban para describir el terror que evocaba el buitre sangriento. Era tan alto como la mitad de la catedral, cubierto de un plumaje ardiente y ondulante que ocultaba la luna. Era como si el cielo negro hubiera sido reemplazado por hileras de colmillos carmesí densamente agrupados, entrelazados y devorándolo todo. "¡¿Pretendes matar a uno de los míos?!" Una voz profunda resonó desde el cielo. "¡No importa si eres un ser de nivel Espíritu Cataclísmico extremo, una aberración o incluso una Forma Oscura Definitiva! Poner un pie en el mundo real significa que solo te espera la muerte..." "¡Pico de buitre sangriento!" ¡¡¡¡Boom!!!! El cielo tembló mientras enormes y turbulentas corrientes de aire se expandían en todas direcciones como maremotos. Espirales concéntricas de aire convergían, formando un túnel circular que iba del cielo al suelo. Un pico ensangrentado, horrible y tiránico descendió, su objetivo claro; su trayectoria era recta y no oculta. La colosal sensación de amenaza obligó a la estatua del Dios de la Luna a alzar la cabeza y mirar al cielo. La luz de la luna en el aire cambió de rumbo, canalizando toda su energía hacia el aterrador Buitre Sangriento. ¡¡¡Crash!!! El rugido ensordecedor dejó a todos sin oídos. El silencio reinó por un instante, salvo por las tenues ondas blancas del aire que se extendía. Las ondas sonoras eran ahora visibles a simple vista. Aquellas dos explosiones de inmenso poder parecieron sobrepasar cualquier límite humano, asemejándose más a un desastre natural. Nueve Serpientes, Ermitaño, incluso el caído Odo y el Hombre de la Niebla, que aún luchaba, alzaron la vista, absortos en su asombro, al percibir un poder capaz de arrasar con todo lo demás. ¡Era el poder del Director! Era crudo, tiránico, aplastante y representaba una conquista suprema. ¡Uno de los caminos definitivos de las Artes Marciales Encubiertas, el camino del Puño Dominador! ¡¡¡CLANG!!! El enorme buitre sangriento y el torrente lunar que envolvía el cielo se desvanecieron como si sonara una campana pesada. Solo quedó una figura oscura que descendía, golpeando con un solo puño el disco que sostenía la estatua del Dios de la Luna. Crack... crack, crack, crack... El gran disco se derrumbó alrededor del puño. Fisuras como telarañas se extendieron a la velocidad del rayo. Una a una, las nueve magatamas negras en la superficie del disco se extinguieron. Pero a medida que desaparecían, el aura misteriosa se debilitaba. De repente, un grito estridente se escuchó desde el disco. Fue el último grito del líder del Clan Luna Negra: una sola palabra. "¡¡¡No!!!"
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Estás leyendo el capítulo 476 de Regreso a la Era Misteriosa (Novela), un novela. Retorno a la Era Misteriosa presenta a un niño que puede viajar al pasado utilizando viejas reliquias. ¿El giro? Está atrapado en el cuerpo del propietario de la reliquia. Tras una experiencia cercana a la muerte,… Este capítulo tiene publicado el 17 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Regreso a la Era Misteriosa (Novela) tiene 609 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.