Leer Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 460 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Cassius vestía un uniforme de combate negro y rígido, y la capa que llevaba tras él se alzaba con las corrientes que se elevaban hacia el cielo. Treinta y un puntos de acupuntura del Puño Sónico de la Serpiente del Sur se iluminaron simultáneamente bajo su ropa, brillando con un intenso resplandor púrpura.
Todo su cuerpo estaba envuelto en una espesa neblina púrpura que se elevaba como llamas, irradiando un aura aterradora. Cassius presionó con una mano las escamas de la serpiente gigante que se elevaba hacia el cielo ante él. En ese instante, la niebla púrpura que cubría una amplia franja de la ladera a sus espaldas y sobre su cabeza se enroscó bruscamente.
El enorme vórtice de gas se derramó sobre la serpiente gigante de escamas moradas. Su forma y longitud aumentaron a gran velocidad, y sus escamas se volvieron cada vez más resistentes y feroces.
Cuando Cassius retiró su brazo, la serpiente que había emergido del subsuelo había saltado al cielo, eclipsando al sol y proyectando una sombra negra de cien metros de largo.
¡Bum! ¡Rumble-rumble!
Dos seres colosales, impulsados por un poder aterrador, chocaron en el cielo azul. Su enorme tamaño, al chocar, desencadenó instantáneamente una violenta onda expansiva. Fue como si una formación de bombarderos hubiera lanzado una multitud de explosivos que detonaron en el aire. El inmenso calor casi incendió el aire, distorsionando la vista a su alrededor.
Círculos de turbulencia blanca se comprimieron y rodaron, formando una nube en forma de hongo. El sonido de la colisión se escuchó hasta a diez kilómetros de distancia.
Una repentina corriente descendente de ondas de choque impactó, haciendo temblar violentamente el follaje del bosque y aplastando briznas de hierba contra el suelo. Un viento feroz azotaba constantemente las vestiduras de todos.
Olas de viento, afiladas como cuchillas, cortaban incesantemente la piel firme y pálida de Cassius. A pesar de ello, permaneció erguido, con los ojos ligeramente entrecerrados. Ignoró el centro de la colisión entre la serpiente sónica y el huracán, y en su lugar, observó al chamán del vendaval que flotaba en el aire.
Cassius levantó su mano y la punta de su dedo hizo un gesto helado.
¡Roaar!
La serpiente sónica se abalanzó repentinamente hacia adelante, extendiendo la cola para destrozar lo que quedaba del vórtice menguante del huracán. Luego se deslizó hacia adelante con una fuerza atronadora, chasqueando las mandíbulas contra el vacío.
Cassius se había inspirado en cómo el anciano Puño Sagrado del Halcón Rojo de la Osa Mayor del Sur canalizaba su Qi a través de la Tabla de Piedra Arcana, lo que lo impulsó a estudiar este campo. Sus esfuerzos ahora daban frutos significativos, mejorando notablemente sus métodos de combate.
En general, emplear el Qi de esta manera era algo común en el ámbito de los artistas de combate extremos. Una vez que los practicantes de Artes Marciales Encubiertas alcanzaban el umbral máximo justo por debajo del Puño Sagrado, sin posibilidad de aumentar su fuerza básica, comenzaban a investigar orgánicamente aplicaciones más profundas del Qi.
Para usar el Qi de esta manera se requería primero un alto nivel de iluminación, pues solo una comprensión profunda permitía ejercer tal control. En segundo lugar, se necesitaba un Qi abundante, ya que los usuarios debían ser capaces de soportar su aterrador gasto en combate.
Aunque Cassius había recurrido a su Fuerza Colmillo Sónico para ascender a las filas de los artistas de combate extremos, su Qi era mucho más robusto que el de los practicantes típicos de Artes Marciales Encubiertas del mismo nivel. Había unificado tres Artes Marciales Encubiertas de primer nivel en su haber: el Puño Serpiente Sónico de Osa Mayor del Sur, el Puño Halcón Rojo de Osa Mayor del Sur y las Artes Marciales Encubiertas de Golem, y cada Persona poseía una parte de su Qi.
Por lo tanto, Cassius nunca dudó en consumir su propio Qi según fuera necesario. No temía a nadie en una guerra de desgaste.
Momentos antes, el Qi del Puño de Serpiente Sónica de la Osa Mayor del Sur había formado una colosal serpiente sónica, pero Cassius, considerándola insuficiente, vertió aún más Qi en ella. De esta manera, destruyó el huracán de cien metros que el Chamán del Vendaval había estado construyendo, y luego atacó al propio chamán.
Quería ver con precisión qué habilidades habían recibido estos chamanes del Templo Tótem del Rey Tótem, para atreverse a asediarlo tan abiertamente.
En su Persona Fría, Cassius era más hábil en el cálculo y las tácticas astutas. Su intención era mantener su poder entre el de un artista de combate de primer nivel y el de un artista de combate extremo, y obligar a estos chamanes totémicos a revelar todas sus ases. Entonces desataría todo su poder de una vez, destruyéndolos de un golpe final.
Si hubiera estado en su Persona Asesina, no se habría molestado en pensarlo. Habría desatado toda su fuerza al instante, aplastándolos hasta convertirlos en polvo.
Ninguno de los dos enfoques era mejor ni peor. Simplemente eran estilos diferentes, adecuados para distintos escenarios de combate. Cuando el enemigo poseía trucos desconocidos, en particular los otorgados por una Forma Oscura Definitiva, la Persona Fría era sin duda más cautelosa.
La serpiente gigante en el cielo se abalanzó sobre el chamán. La capa negra del chamán del vendaval se infló con el viento. Se podía ver cómo todos los tótems del anciano se iluminaban uno tras otro, cada uno permitiendo nuevas combinaciones de manipulación del flujo de aire.
Levantó un brazo y arremetió hacia arriba. Primero, una densa columna de aire blanco, de tres metros de diámetro, se elevó desde el suelo, envolviendo al Chamán Vendaval, y luego se estrelló contra el cuerpo de la serpiente sónica.
De repente, una corriente ascendente blanca con forma de brazo se formó alrededor de las escamas púrpuras de la serpiente, similares a granos de arena, envolviendo toda su mitad inferior.
Brrum.
Las dos fuerzas lucharon en el aire durante apenas un abrir y cerrar de ojos, y la columna de aire se desplomó al instante. Aunque algo debilitada, la serpiente sónica continuó descendiendo como un halcón en picado, ondulando con ondas sónicas por todo su cuerpo.
La expresión del Chamán del Vendaval cambió. En lugar de mantenerse tercamente en su posición, se dejó caer del cielo. Levantó las manos repetidamente, cada vez provocando que un tótem destellara y luego se apagara.
Una cuchilla de viento arremolinada, tan fuerte como para cortar el tronco de un árbol. Cadenas de aire capaces de triturar rocas. La mitad superior de un gigante de tormenta, de más de diez metros de altura... Todas estas habilidades totémicas chocaron contra la serpiente, pero solo lograron arrancarle algunas de sus escamas moradas.
Aún no podían detener su ímpetu aplastante mientras su imponente sombra se hacía cada vez más grande. Su aterradora presión hacía que el aire se solidificara como ámbar.
Maldita sea, ¿qué es esto? ¿Atacar con un ataque mortal? ¿No teme usarlo todo de un solo golpe y que luego lo maten las Mil Bestias? El chamán del vendaval se enfureció.
Si hubiera recibido el resto de este ataque de frente, habría una posibilidad significativa de que resultara gravemente herido en el acto... A menos que usara el poder que el Rey Tótem le había otorgado.
Sin embargo, este era solo su primer enfrentamiento. Si usaba su as bajo la manga ahora, ¿podrían realmente matar a Cassius con solo su fuerza original y el Chamán de las Mil Bestias?
Gale Shaman había estado observando a la criatura oscura detrás de Cassius todo el tiempo. Era evidente que era una criatura oscura de alto nivel, del nivel Espíritu Cataclísmico, que también parecía obedecer las órdenes de Cassius. Al terminar el sondeo inicial, se convertiría en una situación de dos contra dos. Usar su as bajo la manga antes de tiempo podría permitirles obtener la victoria, ¡pero probablemente no asestarles el golpe mortal!
"¡Mil Bestias!" Rugió mientras caía.
En la ladera distante, la actitud de Cassius permaneció inalterada. Ese golpe había sido realmente feroz, consumiendo más del setenta por ciento del Qi de su Puño Serpiente Sónico de Osa Mayor del Sur. Era equivalente al ataque desesperado de un artista de combate de primera categoría, dedicado al Puño Serpiente Sónico de Osa Mayor del Sur, lo que explicaba la lamentable situación del Chamán del Vendaval.
Sin embargo, no fue realmente un movimiento final. Cassius solo poseía dos auténticas bazas: su movimiento secreto definitivo, Pico del Buitre Sangriento, y su fuerza extrema, Fuerza del Colmillo Sónico. Esta última era una auténtica baza, alcanzando el nivel de un artista de combate extremo.
¡Boom!
En lo profundo del bosque, una figura gigantesca se abrió paso entre la maleza, apartando y quebrando violentamente los árboles a su paso. Lanzó un puñetazo feroz a la serpiente sónica.
¡¡¡Bang!!!
La serpiente, del tamaño de una pequeña colina, salió volando, arrasando franjas de madera y convirtiendo el bosque en un lodazal. La tierra a su alrededor se agitó como olas del océano, formando fisuras aterradoras.
La tierra negra estalló como lava volcánica. Se elevó decenas de metros antes de caer de golpe, una lluvia de tierra y rocas fragmentadas.
¡Whoosh!... golpeteo.
El ruido de la grava y la tierra al caer no se diferenciaba mucho del de una tormenta furiosa. Dos figuras se alzaban bajo la luz del sol; cualquier movimiento les provocaba un crujido repugnante en los huesos.
La túnica del Chamán del Vendaval había sido destrozada por una fuerza inmensa, dejando al descubierto marcas totémicas de aspecto primitivo. La sangre le manaba de la comisura de la boca, y mostró los dientes con expresión salvaje.
Los tótems de su pecho y espalda se hicieron añicos con dos crujidos sordos. El dolor se reflejó en el rostro de Gale Shaman. A su lado, un hombre musculoso de mediana edad estiró con fuerza ambos brazos. Con un sonoro crack, todo su cuerpo se alargó más de diez centímetros.
No era que el Chamán de las Mil Bestias hubiera empleado alguna técnica de explosión. De hecho, esta era su forma estándar. Momentos antes, cuando la serpiente sónica cayó como una montaña, la temible presión había obligado a que todo el esqueleto del Chamán de las Mil Bestias se comprimiera más de diez centímetros.
Al retraer los brazos del Chamán de las Mil Bestias, la zona de los hombros y la parte superior de los brazos se abrió abruptamente en una docena de puntos, y la sangre brotó a borbotones. Sus músculos estaban desgarrados, las venas rotas; incluso se veían huesos vagamente. Su tótem brilló y el pelaje se le erizó por todas partes. Su cuerpo adoptó una apariencia mitad humana, mitad bestia.
En cuestión de instantes, el Chamán de las Mil Bestias se transformó en un hombre lobo de tres metros de altura. Las heridas de sus brazos se cerraron rápidamente gracias a una formidable fuerza regenerativa, brotando piel nueva.
¡Roaar!
El Chamán de las Mil Bestias echó la cabeza hacia atrás y rugió, mirando con saña al Chamán de Vendaval que se acercaba. “Gale, vamos juntos. Su aura es notablemente más débil. ¡Esta es nuestra oportunidad!”
El Chamán Vendaval entrecerró los ojos, enardecido por su espíritu de batalla. Al instante siguiente, las dos figuras se lanzaron hacia adelante a una velocidad vertiginosa, impulsadas por las corrientes arremolinadas a sus espaldas.
¡Zas!
De repente, una franja oscura a través del bosque abrió a la fuerza un camino entre los árboles.
Las botas negras de Cassius aterrizaron sobre una gran roca semienterrada en el suelo; aplicó una ligera presión, rompiendo la dura roca en una explosión. Pero una silueta negra se precipitó hacia adelante como un rayo entre la nube de polvo gris.
La mirada de Cassius era penetrante al divisar a la pareja a casi cien metros de distancia. Extendió los brazos, se impulsó ligeramente con los pies y saltó como un raptor humanoide planeando. El aura, antes fría e indiferente, se tornó repentinamente salvaje y feroz. Un Qi dominante, parecido al fuego, se encendió con furia, suplantando al Qi, antes gélido, del Puño Serpiente Sónico.
¡Boom!
Las tres figuras chocaron de frente, haciendo volar a todos los árboles en un radio de veinte metros y generando ondas de choque que se arremolinaban como un vórtice.
El Chamán Vendaval estaba envuelto por un torbellino lo suficientemente poderoso como para cortar metal y piedra, pero un Qi carmesí ondulante con arcos en forma de alas lo mantuvo a raya. El Chamán Mil Bestias, con forma de hombre lobo, asestó un puñetazo, que otro brazo igualmente musculoso bloqueó con facilidad.
En un instante, tres poderes se enfrentaron en una competición de poder.
Las pupilas del Chamán del Vendaval se contrajeron. El aura del enemigo había recuperado su máximo aura de repente. Le recordó a un maestro de puños que había conocido en las selvas del sur hacía cincuenta años. Ese individuo poseía un talento deslumbrante, perfeccionando sus puños hasta alcanzar la maestría en sus últimos años. Había creado un arte secreto llamado Reinos del Destino de las Siete Estrellas, alineando el interior de su cuerpo con las posiciones de siete estrellas celestiales.
Mediante tónicos herbales especiales y métodos de entrenamiento, había cultivado siete bultos tumorales similares a dantians, cada uno correspondiente a una estrella en el cielo. Cada estrella representaba un Reino del Destino. Siempre que resultaba gravemente herido y estaba a punto de morir, podía detonar uno de esos bultos.
Experimentaba al instante una explosión de vitalidad, recuperando más de la mitad de su Qi. Esto le otorgaba a su cuerpo casi agotado un aterrador resurgimiento de poder. En teoría, ese maestro del puño podía recuperar su fuerza de combate siete veces. El enemigo que tenía ante él ahora parecía usar una táctica similar, pero con resultados aún más espectaculares, pues recuperaba su forma óptima en un abrir y cerrar de ojos.
El potencial de amenaza de Cassius se disparó en las mentes de los dos chamanes totémicos. Los tótems circundantes brillaron, liberando todo su poder.
¡Bang, bang, bang, bang!
Las tres figuras chocaron repetidamente como tanques en una colisión frenética. Sus extremidades chocaron con impactos ensordecedores y ondas de choque, sacudiendo la tierra como si bombas detonaran constantemente en las montañas.
A medio kilómetro de distancia, en la rama de un árbol gigantesco que se alzaba sobre los demás, un joven de cabello castaño y rizado, rasgos refinados y figura bien proporcionada exhaló. Sentía la garganta ligeramente reseca y el rostro algo pálido.
Era Aaron, quien iba camino de convertirse en el Cazador de Sombras Número Cuatro, pero fue despiadado por Cassius y, por lo tanto, permaneció como el Número Cinco. Había estado patrullando sigilosamente las calles de Florencia, buscando a la criatura oscura de nivel Espíritu Cataclísmico superior que había herido al Cazador Radiante Deleshart.
Sin embargo, Aaron vio una figura herida que huía de la ciudad, la encontró sospechosa y la persiguió. Entonces presenció una pelea brutal que solo podía calificarse de aterradora.
Esa serpiente sónica, revestida de escamas púrpuras, parecía una antigua bestia primigenia de más de cien metros de largo. Había dominado el huracán, con un aura aterradora y un peso aplastante mientras aplastaba sin piedad la tierra bajo sus pies.
Semejante ferocidad era prácticamente comparable a una calamidad natural.
Apenas segundos antes, Aaron había estado mucho más cerca del campo de batalla y casi fue alcanzado por ese golpe aterrador. Una alarma frenética por la muerte inminente resonó en su mente. Sabía que incluso un golpe de refilón lo dejaría convertido en una masa de carne destrozada; no, no una masa... ¡un charco!
Mientras Aaron huía, la tierra del bosque parecía ondularse, elevándolo a unos cinco o seis metros del suelo. La tierra que brotaba de las fisuras casi lo lanzó a decenas de metros de altura. No era de extrañar que ahora estuviera tan lejos, encaramado en la cima de un árbol gigante buscando seguridad, con la mirada perdida por un terror persistente.
"¿De dónde demonios salieron estos bichos? Si lucharan en el centro de Florencia, media capital imperial sería arrasada...", murmuró Aaron para sí mismo, mientras la sorpresa en sus pupilas se desvanecía levemente.
¡Swoosh!
Muy arriba, una mota oscura se acercó rápidamente, rozando finalmente la copa del árbol gigante antes de estrellarse contra el suelo y abrir un cráter de varios metros de profundidad.
Un hedor a madera quemada impregnaba el aire. Aaron se giró con rigidez y se dio cuenta de que era un trozo de madera, que se había roto y había salido volando por los aires. Al mirar al otro lado del árbol gigante, descubrió que todo su follaje había sido arrancado. Ahora contrastaba marcadamente con su lado, que aún estaba exuberante de hojas. Su párpado se contrajo...
De repente, Aaron sintió que aún estaba demasiado cerca del corazón de la batalla. Para evitar quedar atrapado en el fuego cruzado de esos monstruos, tal vez debería realizar una retirada táctica.
Apuntemos a una pequeña distancia de dos kilómetros de distancia...

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Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 460
Estás leyendo el capítulo 460 de Regreso a la Era Misteriosa (Novela), un novela. Retorno a la Era Misteriosa presenta a un niño que puede viajar al pasado utilizando viejas reliquias. ¿El giro? Está atrapado en el cuerpo del propietario de la reliquia. Tras una experiencia cercana a la muerte,… Este capítulo tiene publicado el 14 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Regreso a la Era Misteriosa (Novela) tiene 609 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.