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Leer Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 436 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Dos auras arremolinadas estallaban constantemente en la cámara, espesando el aire circundante. Corrientes de aire se precipitaban por la puerta abierta como si huyeran desesperadamente. La figura de la Madre Malvada se expandió gradualmente, enviando una enorme ola de calor que recorrió el aire a su alrededor. Mientras tanto, sus extremidades se volvieron más esbeltas y gráciles. Los patrones negros en su piel brillaban como estrellas, retorciéndose como innumerables serpientes serpenteantes, nublando la vista. Finalmente, adquirieron la apariencia de misteriosas runas, formando una ajustada armadura negra. Su aura letal no dejaba lugar a dudas sobre su formidable poder. "Tú... tú..." Se escuchó una voz agradable y encantadora. La Madre Malvada intentaba hablar, revelando que no era una bestia ignorante, sino una inteligencia considerable. Era la primera vez que poseía un cuerpo, así que su habla era bastante torpe. Cassius frunció el ceño ligeramente, sintiendo cómo su Qi se acumulaba en sus brazos. La examinó de pies a cabeza. Poseía el rostro de una mujer humana, con rasgos notablemente perfectos. Parecía incluso más atractiva que Claire la Sirena, y sus pupilas rojo sangre le daban un toque de depravación. Sus labios carmesí, que parecían sangrar, se separaron para revelar unas estrías de tiburón debajo. "Tú... tu aura... tu aura no es humana... No... tenemos que ser enemigos... podemos... podemos cooperar..." Sorprendentemente, la Madre Malvada le ofreció una proposición amistosa a Cassius, sin adoptar una postura de combate, sino fijando sus ojos rubí en él. "Nosotros... cooperamos... comemos humanos juntos. Tú tomas cuatro, yo tomo seis..." Sus palabras eran concisas y contundentes, impregnadas de una sinceridad contundente. A pesar de su sinceridad, Cassius hervía de furia. Se preguntaba por qué la gente seguía malinterpretándolo. Había sucedido durante su tercer viaje en el tiempo a la Mansión Lluvia Negra, el cuarto viaje en el tiempo de venganza, y ahora también. Había perdido la cuenta de cuántos lo creían menos humano y más monstruo. En ese momento, sin embargo, quien dudaba de él y lo calumniaba ni siquiera era humano: ¡era una criatura oscura! Casio sentía que el mundo casi conspiraba contra él. Una oleada de rabia le invadió el pecho y la mente, latiendo en su torso como un tambor de guerra. Sus dos corazones latían dos, tres, cuatro veces más rápido que antes. Los músculos de sus brazos y espalda se hincharon ligeramente mientras la sangre corría por sus venas azuladas, transportando poder por todo su cuerpo. Al notar su creciente deseo de matar, la Madre Malvada pareció perpleja y dijo: "¿Cuatro no son suficientes? Que sean cinco. Bien, comamos humanos por igual. La mitad de cada uno..." ¿Ja? ¡Estás loco! ¿Te atreves a pararte frente a un humano como yo, a ofrecerme un festín de humanos y a calumniarme, a mí, un humano de sangre pura, como un monstruo? ¡Te haré trizas!” tronó Cassius. Su Qi de Golem estalló violentamente, como si una cascada negra cayera sobre él. Cuando el torrente de tinta se disipó, una imponente figura de más de tres metros apareció ante la Madre Malvada. Era imponente, inmensa, con músculos que parecían acero forjado. Cassius extendió ligeramente los brazos, revelando unas protuberancias dentadas en los hombros que parecían placas de armadura, aparentemente formadas por un exoesqueleto. Su piel brillaba con un brillo metálico, como una armadura pesada y espantosa. Una serie de afiladas espinas óseas recorrían su columna vertebral, extendiéndose desde el cuello hasta el coxis, formando una cola cónica. Chispas crepitaban donde la punta rozaba el suelo. Era su forma de Gólem, la explosión de poder de su cuerpo y de las Artes Marciales Encubiertas. La Madre Malvada era una oponente sumamente peligrosa. Pero nunca se había topado con una criatura oscura tan singular, imbuida de una presencia casi regia. Cassius, quien practicaba las Artes Marciales Encubiertas del Gólem, poseía un campo magnético vital similar al de la Forma Oscura Definitiva, el Gólem. Su esencia se alzaba en una cima elevada, casi en la cima de toda la cadena alimenticia. Una vez desatada, su aura solía dominar a la mayoría de las criaturas oscuras de bajo nivel y suprimir a muchas de las de nivel superior. Sin embargo, ahora, en forma de Gólem, seguía sin afectar a la Madre Malvada. Las auras letales de ambos bandos parecían estar igualadas en esa cámara, ocupando cada una la mitad del dominio. Había viajado cinco veces en el tiempo, pero esta era la criatura oscura más poderosa que jamás había conocido. Era mucho más fuerte incluso que la Amalgama de Sangre Muerta del presidente de la Sociedad de Espíritus de Sangre. Por lo tanto, tenía la intención de luchar con todas sus fuerzas. ¡Boom! Saltó hacia adelante, dejando una abolladura de más de diez centímetros de profundidad en el suelo de acero. Cassius se lanzó hacia adelante como un tanque mientras los músculos azulados de su torso se hinchaban. Toda la habitación tembló, ráfagas de viento azotaban las paredes. ¡Crash! La Madre Malvada también actuó en ese mismo instante. Aunque le confundía que otro depredador supremo como Cassius no estuviera dispuesto a comunicarse ni a contener su ira, no tuvo más remedio que luchar con todas sus fuerzas. El tótem de un ave esbelta en su cuerpo se iluminó. Al instante, una sensación de velocidad y agilidad inundó su cuerpo. ¡Entonces otro tótem brilló! Esta vez, parecía una bestia hecha de sangre. Un torrente de sangre brotó de los poros de sus brazos, formando un pesado escudo frente a ella para bloquear el puñetazo de Cassius. ¡Bang! La imponente figura negra destrozó el escudo de sangre al impactar. Sin embargo, su puño falló por poco, impactando contra la pared de acero tras ella, provocando un temblor violento en toda la habitación. La barrera metálica chirrió al abrirse grietas como telarañas en todas direcciones. El centro del impacto dejó un agujero aproximadamente del tamaño de la mitad de un cuerpo humano. Más allá del agujero, había tierra que también había sido compactada por la fuerza, creando una cavidad de casi diez metros de diámetro. Cassius retiró el brazo sin expresión alguna. Por primera vez, mostró un atisbo de cautela. Inhalando profundamente, su enorme pecho se expandió. ¡Zas! Un vendaval cortante atravesó rápidamente la cámara. Cassius recorrió más de diez metros en un instante, apareciendo ante la Madre Malvada en retirada como un fantasma. Sus cinco dedos surcaron el aire, arrastrando un torrente de Qi de obsidiana en un feroz golpe descendente. ¡Boom! El suelo tembló y el aire se onduló, pero la Madre Malvada extendió dos palmas tras ella. Al principio, permanecieron delgadas y hermosas cerca de su torso. Sin embargo, cuanto más se extendían, más se hinchaban y endurecían. Tras extenderse más de un metro, se transformaron en puños grotescamente retorcidos, con forma de raíz, de músculos abultados que chocaron con los puños de Cassius. Ambas fuerzas opuestas chocaron como corrientes furiosas. Parecía un punto muerto, pero la base de los dos brazos de la Madre Malvada había empezado a agrietarse, salpicando gotas de sangre sobre su espalda. Aprovechó la oportunidad para contraatacar, lanzando otros cuatro brazos al unísono con un golpe atronador que comprimió violentamente el aire. Aterrizaron de lleno en el pecho de Cassius, uno tras otro, golpeándolo cerca del corazón. Cassius no esquivó ni se defendió, optando por resistir los golpes de frente. Los músculos de su torso se ondularon como olas por los impactos. La fuerza ardía en sus piernas mientras avanzaba. Su abrumador poder destrozó el impulso de la Madre Malvada. Esta se precipitó hacia atrás, chocando violentamente contra otra pared de acero. Cassius tragó la sangre que se le acumulaba en la boca y siguió adelante, mientras la atmósfera de la habitación se desgarraba tras su ataque. Atravesó la pared que la Madre Malvada había derribado, lanzando enormes láminas de metal hacia afuera. En medio del caos, las dos siluetas, una persiguiendo a la otra, irrumpieron en el pasillo, con un sonido similar al rugido de tanques en una persecución. Mientras tanto, Zhu Hun se quedó arrinconado, agonizando por las secuelas de la batalla. Su rostro, siempre melancólico, mostraba una sonrisa irónica. ¿Qué monstruo habría desatado este accidente experimental? Ni siquiera combinar su fuerza con la de Yang Yan habría sido suficiente para vencer a esa Madre Malvada. Aún más aterrador era que un misterioso forastero la estaba sometiendo por completo, tras haber derrotado a cuatro hábiles artistas de combate que habían trabajado juntos minutos antes. En semejante estado de caos, solo la intervención personal de su líder, Xiadu, pudo restablecer el orden y devolver el campo de pruebas a su estado original. Sin embargo, eso probablemente era imposible. El líder era una figura escurridiza, y ni siquiera Zhu Hun sabía dónde podría estar o si estaba encerrado en un sueño. Mientras tanto, Cassius y la Madre Malvada ya luchaban allí. Él mismo estaba tan gravemente herido que incluso mantenerse en pie y huir como una persona normal sería difícil sin tiempo para recuperarse. Zhu Hun solo podía esperar que esas dos monstruosidades se destruyeran mutuamente para poder escapar de alguna manera sano y salvo. Dentro del campo de pruebas, las dos figuras chocaron y rebotaron repetidamente. Su fuerza ya era tan inmensa que un solo puñetazo podía hacer temblar todo el pasillo, pero su velocidad seguía siendo aterradora. Dos imágenes residuales negras atravesaron el pasillo rectangular y rebotaron en las esquinas como rayos de luz. Dejaron un suelo fracturado a su paso, y las paredes se llenaron de cráteres con forma de puño. Cassius desató al máximo sus técnicas de combate, convirtiendo cada parte de su cuerpo en un arma. Rodillas, codazos, patadas, agarres, puñetazos: innumerables técnicas de combate se fusionaban a la perfección, creando una sinergia aterradora. Sus técnicas de puño se refinaron, y cada golpe desplegaba la máxima fuerza de su cuerpo. Sin embargo, la Madre Malvada no era más débil. Sus seis brazos le otorgaban una ventaja numérica en extremidades, y estaba adornada con docenas de tótems con funciones diferentes que se fusionaban en un sistema de combate perfecto. Dos o tres tótems se iluminaban con cada puñetazo que lanzaba, potenciando enormemente ese golpe al duplicar el tamaño de su puño, aumentar su velocidad supersónica, endurecer sus brazos o liberar un calor abrasador de sus palmas. Un abanico de poderes, todos a su disposición. Era completamente diferente de los chamanes que Cassius conoció. Durante su cuarto viaje en el tiempo, se enfrentó a dos chamanes que decían provenir de las Diez Mil Montañas, cada uno con un tótem de arma: uno una lanza, el otro un escudo. Hasta ese momento, Cassius solo practicaba las Artes Marciales Encubiertas del Elefante de Viento, y había sido una lucha ardua. Incluso se vio obligado a adoptar una forma parcial de criatura oscura. Esto demostraba cómo un solo tótem podía dotar a un chamán de un poder formidable, por no hablar de la Madre Malvada de seis brazos, con docenas de tótems que podía desplegar simultáneamente. Por lo que había observado, también podía despojar y asimilar otros tótems, por lo que no solo poseía una fuerza inmensa, sino también un vasto potencial de crecimiento. Si sus tótems superaban los cien, o incluso varios cientos... En ese momento, no estaría claro quién estaba cazando a quién... Dado que la pelea había comenzado, el primer pensamiento de Cassius fue matarla y convertir el sitio de pruebas en su tumba. ¡¡¡Zas!!! Sus dedos se lanzaron hacia adelante como una lanza. Su dedo índice y medio se unieron para formar una punta carmesí teñida de sangre que le atravesó uno de los brazos. Ella gritó, y los bordes de sus cinco brazos restantes se tornaron negros y metálicos, golpeando como cuchillas de resorte. Cassius no tuvo más remedio que retroceder un poco. La Madre Malvada se retiró velozmente, con sus tótems destellando mientras intentaba regenerarse y sanar su brazo. Sin embargo, la potente Fuerza del Colmillo de la Muerte la recorría, impidiendo que su carne sanara. Un áspero rechinamiento de dientes emanaba de su extremidad amputada, torpe y forzado. Claramente, había perdido ese brazo por ahora. Esto era el resultado de los recientes esfuerzos de Cassius por mejorar sus puntos de acupuntura, elevando la Fuerza del Colmillo de la Muerte a su tercera etapa. Su energía destructiva podía erosionar criaturas oscuras al nivel de artistas de combate de primer nivel, anulando su inmortalidad. Por supuesto, también podía desplegar el poder fusionado de sus marcas sagradas de platino, que ofrecían un poder especialmente tremendo. Sin embargo, ese método no era del todo estable y se encontraba en fase de prueba. En una batalla de alto nivel como esta, cualquier inestabilidad podía ser letal. Hasta que comprendiera a fondo la técnica de fusión o llegara a una crisis desesperada, no invocaría las marcas sagradas. ¡Swoosh! ¡Swoosh! Corrieron hacia el salón cerca de la piscina de transformación, uno persiguiéndolo y el otro huyendo. Cassius se catapultó hacia adelante y desató un puñetazo. Los pies de la Madre Malvada dejaron dos largas marcas de quemaduras en el suelo, obligándola a retroceder varios metros antes de estrellarse contra una pared y estabilizarse. La mirada de Cassius se volvió cada vez más peligrosa. Esta Madre Malvada era demasiado resistente, digna de su estatus de criatura oscura suprema. Disfrutaba de un amplio margen de error en una lucha a vida o muerte. Dio un paso adelante levemente y su pie golpeó el suelo con un golpe audible. Buzz, zumbido, zumbido... De repente, el vórtice, antes grisáceo, sobre el estanque de transformación comenzó a agitarse. Lentamente, volvió a girar y se volvió transparente. La escena que emergía en su interior era nítida: un cielo aún oscuro y una tierra como un pantano negro. En el suelo, dos figuras” una imponente como una montaña, mientras que la otra, frágil y pequeña” se encontraban enfrascadas en una larga confrontación, con sus tótems chocando con energía escarlata. El coloso de bronce alzó la mirada directamente hacia el espejo. Los tótems se separaron y se alejaron, atravesando y emergiendo dentro del campo de pruebas a través de la tableta. En el instante en que los tótems se materializaron, volaron directamente hacia el cuerpo de la Madre Malvada. En un instante, los tótems se duplicaron, ¡otorgándole a la Madre Malvada un total de cien tótems! Ella lanzó un puñetazo, succionando el aire del salón hacia adentro en una corriente inversa, desatando un enorme boom sónico sobre Cassius. En ese momento crítico... ¡Criii! Un colosal halcón carmesí apareció tras él, con el pico y el puño alineados. ¡El Puño del Halcón Rojo de la Osa Mayor del Sur irrumpió con toda su fuerza, canalizando todo su poder en un solo golpe feroz! Las dos fuerzas chocaron a una velocidad vertiginosa, agitando el aire violentamente. Cien tótems explotaron simultáneamente, obligando a los pies de Cassius a dejar profundas huellas en el suelo. Una luz asesina brilló en sus ojos. Estaba a punto de usar su ataque definitivo en ese espacio reducido, o de activar sus marcas sagradas para liberar el poder fusionado. De repente, oyó otro grito, tan penetrante como el metal al astillarse una piedra, resonando cerca de su oído. En el espejo, el anciano marchito que se enfrentaba al coloso de bronce levantó bruscamente la cabeza. Sus ojos de halcón parecían atravesar la distancia, fijándose con enigmático significado en Cassius, que luchaba por su vida. "¿¡Un discípulo de Osa Mayor del Sur?!"
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Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 436

Estás leyendo el capítulo 436 de Regreso a la Era Misteriosa (Novela), un novela. Retorno a la Era Misteriosa presenta a un niño que puede viajar al pasado utilizando viejas reliquias. ¿El giro? Está atrapado en el cuerpo del propietario de la reliquia. Tras una experiencia cercana a la muerte,… Este capítulo tiene publicado el 9 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Regreso a la Era Misteriosa (Novela) tiene 609 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.