Leer Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 405 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Al oír el nombre de la fuerza tras la Organización Espina de la Sombra, Hombre Fantasma no sintió miedo alguno. Para la gente común, la Familia Real del Imperio Hongli era un poder enorme. Pero para un marcado de la Mansión Lluvia Negra, no era más que una figura decorativa. Y Hombre Fantasma, un caballero de alto rango, rivalizaba en fuerza con un artista de combate. Ni siquiera la otrora próspera familia real, antes de la revolución, le había inspirado la menor cautela. No temía amenazas vagas.
Bajo la sombra de los altos muros, el Hombre Fantasma se alzaba envuelto en una túnica negra, como si se perdiera en la oscuridad. Sostenía una guadaña en la mano derecha, cuya afilada punta goteaba lentamente sangre fresca. Con una ligera sacudida, se limpió la sangre con fuerza, y la superficie lisa y plateada de la hoja brilló de nuevo bajo la luz.
La luz del sol golpeó la punta de la guadaña, provocando que brillara con un blanco intenso.
Girando...
La enorme guadaña tembló levemente antes de desaparecer entre las sombras.
Media hora después, en el cuartel general de la Organización Espina de la Sombra, un asesino regresó de una misión y entró en el patio. Lo que vio fueron miembros amputados y cadáveres mutilados esparcidos por doquier. Sangre rojiza salpicaba cada rincón, manchando paredes, árboles y el suelo, con los charcos más densos en la zanja de drenaje, donde se había formado una fina capa de sangre coagulada.
El nauseabundo hedor a sangre era tan intenso que incluso este asesino profesional, acostumbrado a la muerte, lo encontró inquietante. Caminó con cautela por el patio.
Asesinos de diversos niveles dentro de la Organización Espina de la Sombra yacían muertos en el suelo. Incluso los asesinos de mayor rango podían verse ocasionalmente, yacían sin vida en montones, con las cabezas cercenadas y los rostros aún cubiertos de sangre. Las expresiones retorcidas y los ojos desesperados parecían revelar la horrible visión que habían encontrado antes de morir.
El asesino que regresaba continuó su camino hasta llegar finalmente al cuerpo del líder de la organización. Este hombre, antaño poderoso y despiadado, había sido torturado hasta quedar casi irreconocible, yaciendo ensangrentado y destrozado. Una mano arañaba un hueco en las baldosas del suelo, con las uñas hundidas profundamente en las grietas, dejando señales de una lucha desesperada. Las salpicaduras de sangre en la zona daban testimonio de sus últimos momentos.
Al ver esto, el asesino comprendió de inmediato: ¡la principal organización de asesinatos de Florencia, Espina Sombría, fue completamente destruida!
Media hora después, en el Tercer Distrito de Florencia.
Gary, un subordinado del Rey León Soss, escuchó con incredulidad cómo su informante repetía la noticia.
"El cuartel general de Espina Sombría fue atacado anoche. Todos los asesinos estacionados allí fueron asesinados, incluidos seis asesinos de alto nivel y el líder de la organización", balbuceó el hombre, tragando saliva con nerviosismo, visiblemente conmocionado.
"¿Espina Sombría... se ha ido?" Gary seguía sin creerlo. Se desplomó en el sofá, se sirvió un vaso de agua y permaneció sentado en silencio, atónito.
"¿Podría tener esto algo que ver con los sucesos de anoche?" Gary no pudo evitar la conexión. Ayer, había dado la orden de asesinato contra Áster Blanco, la Cazadora. Espina Sombría había fallado en la misión.
Es más, el asesino conocido como Lobo de Sombra había explotado frente a él, asustando casi hasta la muerte a Gary.
Tras el fracaso del intento de asesinato de anoche, esta mañana, todo el cuartel general de Espina Sombría había sido masacrado y destruido. Era imposible creer que no hubiera conexión entre ambos sucesos. Gary sintió de repente una abrumadora sensación de crisis. Como contacto de la misión, temía ser el próximo objetivo. Soss era un miembro de la familia real con un poder, protección y respaldo formidables; incluso si alguien lo descubría, probablemente estaría a salvo.
Pero Gary era diferente: era simplemente un subordinado, un perro de la realeza, en el mejor de los casos.
La misteriosa fuerza que había aniquilado a Espina Sombría no temería a la familia real, y desde luego no dudaría en eliminarlo. Si lo rastreaban...
La idea de un desenlace tan aterrador hizo que Gary se estremeciera. Todo su cuerpo se cubrió de sudor frío y el corazón le latía con fuerza en el pecho.
“¡No, no puedo quedarme aquí! Necesito estar cerca de Soss, ¡es el lugar más seguro!” Gary bebió su vaso de agua fría de un trago y se levantó al instante.
Pero entonces, con un ruido sordo, cayó de rodillas y sus piernas temblaron en el suelo.
Una imponente guadaña descansaba pesadamente sobre su hombro, con el peso de una montaña, lo que obligó a Gary a arrodillarse. El frío y agudo contacto en su cuello y el hedor a sangre que le inundaba la nariz le hicieron temblar las extremidades sin control. Tragó saliva con dificultad y logró levantar ligeramente la cabeza.
Una figura alta, vestida con una gruesa túnica negra, estaba parada frente a él.
La figura sostenía la enorme guadaña en la mano derecha, presionándola contra el hombro de Gary. Con la izquierda, agarraba por la cara a uno de sus subordinados, levantándolo sin esfuerzo.
El subordinado se agitó en una lucha desesperada, pateando sus piernas, pero todo fue en vano.
"Fuiste tú quien encargó la misión de anoche, ¿correcto?"
Una voz fría y ronca resonó detrás de la máscara.
“Sí... sí, señor” Gary bajó la cabeza, sin atreverse a mirar a los ojos detrás de la máscara.
Pasó otra media hora; ya eran más de las ocho de la mañana.
El sol brillaba alto en el cielo, medio oculto por nubes sinuosas, mientras que la otra mitad irradiaba luz y calor, proyectando un resplandor sobre el cielo azul celeste. Florencia volvía a cobrar vida, mientras una multitud se congregaba y se dispersaba por los distritos residenciales y comerciales.
Segundo Distrito de Florencia: sede del Consejo Hongli, con grandes edificios gubernamentales públicos y ubicado cerca del palacio real en el Primer Distrito.
En un callejón oscuro, una figura alta apareció como de la nada.
Al dar un paso adelante, fue como si emergiera de la oscuridad misma. Sus pesadas botas no hicieron ruido al tocar el suelo. Apoyó el mango de su guadaña en la esquina.
La punta afilada se inclinó hacia abajo y perforó una hoja caída en el aire.
El Hombre Fantasma siempre había sido constante y responsable. Le había prometido a Cassius que intentaría eliminar al Rey León Soss.
Era un caballero marcado de la Mansión Lluvia Negra, de alto rango. Si se le clasificara según los estándares mundanos, sería un hombre solitario e imprudente sin nada que perder, un individuo peligroso aliado con las fuerzas oscuras.
Claro que Hombre Fantasma no siempre había sido así. Su pasado estaba marcado por una experiencia inolvidable. Todos los marcados elegidos por la Mansión Lluvia Negra habían sufrido infortunios; las dificultades y la miseria eran casi rutinarias. Pero esas eran historias del pasado, historias que Hombre Fantasma ya no quería recordar.
En esta etapa de su vida sólo dos cosas lo motivaban.
Lo primero fue buscar la fuerza suficiente para controlar su propio destino.
El segundo era liberarse del control de la Mansión Lluvia Negra. Si era posible, ¡deseaba ver la Mansión Lluvia Negra destruida! Por cada gramo de poder que un marcado obtenía de la Mansión Lluvia Negra, sentía el mismo odio por el lugar. La lucha y la rebelión contra ella nunca cesaban, especialmente para un marcado del calibre de Hombre Fantasma.
Hombre Fantasma se había aliado con Cassius para obtener fuerza. Aunque el Mundo de la Calamidad era increíblemente peligroso, también era un tesoro oculto. Si lograba resolver el problema de la invasión de la Calamidad que infectaba las almas, Hombre Fantasma podría aprovechar al máximo el Poder del Alma, llevando sus habilidades al máximo.
Sólo entonces tendría la fuerza para resistir verdaderamente a Mansión Lluvia Negra.
En este proceso, Cassius era indispensable como socio principal en su colaboración. Además, poseía una fuerza formidable, lo que le permitía establecer las reglas. Hombre Fantasma era un individuo pragmático, dispuesto a complacer a Cassius a cambio de poder, sin mencionar que era una deuda de gratitud con Cassius por haberle salvado la vida.
Así, Hombre Fantasma buscó activamente a Caballero de Hierro como nuevo aliado para los planes de Cassius y se encargó de investigar el intento de asesinato. Ni siquiera temió atacar a miembros de la familia real dentro del palacio de Florencia. Oculto a la sombra del muro, Hombre Fantasma permaneció inmóvil como una estatua. Los Hellsings de la Mansión Lluvia Negra siempre fueron asesinos de primera.
Mientras tanto, dentro del palacio, el Rey León, Soss, se despedía de la princesa.
Delante de él se encontraba la Novena Princesa, ataviada con un elegante vestido de corte verde claro, que irradiaba encanto. A sus diecinueve años, era hermosa y grácil; su corpiño ribeteado de encaje acentuaba sus curvas, con su cuello de cisne y sus esbeltas y tonificadas pantorrillas bañadas por la luz del sol, como hielo flotando sobre la superficie del mar.
Esta Novena Princesa, Angela, era el objeto de las recientes persecuciones de Soss. O mejor dicho, una mujer con la que había estrechado lazos últimamente. Durante los últimos seis meses, Soss había mantenido amistad con tres princesas. El momento fue deliberado, pues coincidió con la lesión de Número Cuatro, un Cazador de Sombras llamado Guadaña del Alma, que dejó una vacante en el Gremio de Cazadores.
Con su formidable fuerza y el apoyo real, Soss tenía una gran posibilidad de competir por el puesto de Cazador de Sombras, estimada en un cincuenta por ciento en teoría. Esta situación era mutuamente beneficiosa para Soss y la familia real. Si lo conseguía, pronto se casaría con una de las princesas, la que él eligiera.
Éste era el estatus y la influencia que traía consigo el poder.
En el jardín trasero del palacio, las flores florecían con esplendor, dispuestas con esmero entre árboles bien podados. El aire se impregnaba de la fragancia de flores y vegetación.
Soss hizo una leve reverencia, tomó los delicados dedos de Angela y le hizo un gesto de besársela. Sonrió perfectamente, encarnando la imagen de un caballero galante al despedirse.
Al girarse, su sonrisa se desvaneció; su mirada ya no mostraba ningún signo de admiración. Ciertamente no era un caballero ingenuo, ni un noble heredero intimidado por la realeza. Era un aspirante a Cazador de las Sombras, una futura élite de la Organización de los Cazadores Oscuros. Estaba completamente seguro de ello.
Casarse con una princesa era simplemente una cuestión de unir intereses mutuos para consolidar su posición. Por muy hermosas o elegantes que fueran las princesas, él era muy consciente de que estos acuerdos se acercaban más a matrimonios políticos que a romances. ¿Podría Soss amar de verdad a una princesa? ¡Claro que no! Aunque no era mujeriego, solía acompañar a sus supuestos amigos al distrito de ocio de la ciudad para divertirse.
En su corazón, Soss tenía claro cuál era el fundamento sobre el que se construía todo en su vida: ¡su ambición de conseguir el puesto de Cazador de Sombras!
Soss recorrió velozmente los pasillos del palacio, imperturbable ante los guardias blindados apostados en cada puesto. Alrededor de las ocho y media, salió del palacio, caminando por la amplia avenida que conectaba el Distrito Central de la Ciudad con el Segundo Distrito de la Ciudad.
Soss, con su brillante cabello dorado y su robusta figura, encajaba a la perfección con su noble atuendo, destilando fuerza y elegancia. Al mirar hacia el borde del camino, vio un carruaje noble bellamente decorado estacionado cerca, un corcel sano esperando pacientemente y un cochero vestido de gris a su lado, respetuoso.
Soss se acercó, listo para abordar, cuando una escalofriante sensación de peligro le recorrió la espalda, haciendo que se le erizara todo el vello del cuerpo.
¡Swoosh!
Un arma pesada cortó en un arco creciente, su afilada hoja cortó el aire, apuntando directamente al carruaje.
"¡Un experto!"
Ante la muerte, Soss estalló de fuerza al instante. Su noble atuendo se hizo trizas, revelando su complexión musculosa, refinada por años de infusión de energía arcana. Su piel parecía tener un caparazón endurecido, reluciente como una armadura. Extendió los brazos, adoptando una postura feroz, y desató un puñetazo atronador contra la amenaza que lo acosaba.
"¡Roaar!"
Sonaba como el grito real de un león poderoso.
¡Pero al instante siguiente, el león recibió un corte en el brazo con una espada fría!
Soss gimió y se tambaleó hacia atrás. Su poderoso brazo izquierdo cayó al suelo, con la sangre brotando a borbotones de la superficie cercenada. De no ser por sus décadas de temple de energía arcana y la rápida reacción que había perfeccionado practicando el Puño del León Loco, esa guadaña lo habría matado al instante.
"¿Hmm?"
La figura encapuchada, con el rostro oculto bajo una máscara, sostenía la guadaña del segador. Parecía sorprendido de que Soss hubiera sobrevivido a su golpe.
"¿Entonces no moriste? Entonces, ataquemos de nuevo..."
Levantó su guadaña, bloqueando la luz del sol.
¡Corre! ¡Lo detendré!
De repente, el cochero, aparentemente normal, avanzó con paso decidido, exudando el aura de un Cazador Dorado Oscuro. Se abalanzó sobre la figura enmascarada.
Aunque pálido, Soss respondió de inmediato. Reunió todas sus fuerzas, aplastando con las piernas los adoquines mientras corría hacia el palacio.
¡Slash! ¡Slash! ¡Slash!
Con tres rápidos golpes, la guadaña del Hombre Fantasma atravesó al cochero, quien en realidad era un guardián real. Incluso el carruaje que lo seguía, con su estructura metálica, se hizo añicos.
"Qué lástima, debería haber esperado un poco más..."
El Hombre Fantasma permaneció inmóvil, observando la retirada de Soss. Negó con la cabeza, prefiriendo no perseguirlo. El palacio contaba con un importante cuerpo de seguridad.
Una ráfaga de viento sopló y la figura vestida de negro desapareció instantáneamente.
A las diez de la mañana, en el Séptimo Distrito de Florencia, en una residencia de ancianos.
Cassius estaba solo en su habitación inicial. La sirena Claire, encargada de protegerlo, estaba en la habitación contigua para evitar cualquier incomodidad. Claire también prefería la soledad.
Si un asesino se acercara a veinte metros de Cassius, la energía arcana mental de Claire teóricamente debería permitirle detectarlo.
Sin embargo, la escena que se desarrollaba contradecía claramente las audaces afirmaciones de Claire. Una figura oscura se alzaba en la sombra de un rincón de la habitación, guadaña en mano, avanzando lentamente.
El aura que emanaba de él era escalofriante e inconfundiblemente la de un asesino de primer nivel.
Sin embargo, el joven acostado en la cama no mostró pánico. Abrió los ojos entrecerrados, con una mirada profunda y serena.
¿Estás aquí?, preguntó con calma.
"Sí." La figura asintió.

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Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 405
Estás leyendo el capítulo 405 de Regreso a la Era Misteriosa (Novela), un novela. Retorno a la Era Misteriosa presenta a un niño que puede viajar al pasado utilizando viejas reliquias. ¿El giro? Está atrapado en el cuerpo del propietario de la reliquia. Tras una experiencia cercana a la muerte,… Este capítulo tiene publicado el 3 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Regreso a la Era Misteriosa (Novela) tiene 625 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.