Leer Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 310 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¡Crack! ¡Crack!
El viento aullaba en sus oídos, difuminando el paisaje. Árboles negros se difuminaban bajo la blanca luz de la luna como una pintura al óleo inacabada. Troncos de árboles pasaban como sombras fugaces, moviéndose a una velocidad increíble. En un instante, estaban en un denso bosque, al siguiente, en un claro cubierto de hierba.
El viento les azotaba el rostro como cuchillas mientras los transportaban a gran velocidad. Ossie apenas podía mantener los ojos abiertos. Quiso hablar, pero en cuanto abrió la boca, el aire turbulento la llenó, provocando que la saliva le saliera sin control. No pudo articular palabra.
¡Zas! ¡Zas! ¡Zas!
Tres sombras se cernían sobre el claro. La luna brillante colgaba en lo alto del cielo, rodeada de jirones de nubes blancas que ondulaban como olas. La luna ovalada brillaba con fuerza, proyectando una suave luz sobre la superficie de la montaña. Las sombras del pinar se extendían por el suelo hasta convertirse en un contorno negro y plano. La sombra se extendía hasta formar un arroyo, que se desintegraba al reflejar la luz de la luna en la superficie del agua brillante.
Tump.
Las botas de las tres figuras se detuvieron de repente, hundiéndose pesadamente en la tierra junto a un árbol. Finalmente se quedaron quietas.
Todo a su alrededor estaba en silencio, excepto el sonido del agua fluyendo y el ocasional canto de los insectos.
Ugh~
Dos arcadas rompieron el silencio. Ossie y Espada de Hielo, a quienes Cassius acababa de dejar, estaban pálidos y casi verdes. Ambos tuvieron que apoyarse en los árboles, con la cabeza gacha, mientras luchaban por no vomitar.
Les llevó un buen tiempo recuperarse. Se miraron mutuamente con expresiones aturdidas y vacías. El denso bosque no los había tratado con amabilidad durante su carrera. Las ramas inevitablemente habían desgarrado sus abrigos de caza, convirtiéndolos en andrajos. Ossie y Ice Blade también tenían marcas rojas en el cuerpo.
Tras respirar profundamente, los dos se acercaron a Cassius por detrás.
Ossie dijo: “Aquí está. Sigue este arroyo cuesta arriba y llegarás al lugar del ritual de la Sangre de la Inmortalidad, usado por el linaje directo de la Raza de Sangre. Pero supongo que ya está muy vigilado. Ya les hemos avisado”.
"¿A qué distancia estamos del lugar del ritual?"
Ossie observó atentamente los alrededores antes de responder con sinceridad: “No muy lejos, a uno o dos kilómetros”.
Cassius asintió. "De acuerdo, los tres iremos a desmantelar la Raza de Sangre. Ustedes dos, a su propio ritmo. Solo asegúrense de darse prisa, o los habremos aniquilado para cuando lleguen. No me gusta que me hagan perder el tiempo durante una operación. ¿Entendido?"
Cassius no tenía muchas ganas de traerlos, pero le intrigaba la fortaleza del linaje directo de la Raza de Sangre. También necesitaba a alguien que guiara el camino.
“No lo entiendo” murmuró Ossie, un poco estupefacto.
¡Bum, bum, bum!
El suelo tembló cuando las tres figuras desaparecieron como fantasmas. Ossie se giró para mirar arroyo arriba, donde vio tres diminutos puntos negros que se movían rápidamente.
"¿Qué... se fueron así como así?"
Ice Blade, que había recuperado un poco la compostura, se frotó los ojos azotados por el viento y bajó la mano que había estado usando para apoyarse contra un árbol.
"Por lo que hemos visto, esos tres claramente no nos necesitan. Somos más bien un peso muerto..." Ossie se limpió la saliva de la comisura de la boca. "Incluso acabaron con un anciano de linaje directo de la Raza de Sangre. Hemos subestimado mucho su fuerza. Matan a miembros de la Raza de Sangre como gatos jugando con ratones..."
Ice Blade guardó silencio un buen rato tras escuchar las palabras de Ossie. Después de un rato, finalmente dijo: “Entonces... ¿somos completamente inútiles?”.
"¿Quién lo dice?", replicó Ossie instintivamente, pero titubeó enseguida. Allí de pie, murmuró: "Al menos... al menos podemos guiarlos, ¿no?"
"..."
Ice Blade frunció los labios y no dijo nada.
Ossie tosió dos veces, intentando retomar la conversación. "No importa, vamos a ponernos al día. A juzgar por la velocidad, probablemente ya estén peleando por allá".
Sin dudarlo, los dos, tras recuperarse un poco, corrieron cuesta arriba siguiendo el arroyo. Su velocidad superaba con creces la de la gente común.
Un minuto después, justo cuando llegaban a la mitad del camino, vieron un cadáver vestido de negro flotando río abajo, bajo la luz de la luna. El rostro del cadáver permanecía sereno mientras flotaba boca arriba, con las manos cruzadas sobre el abdomen.
Casi parecía dormir pacíficamente... si uno pudiera pasar por alto el enorme agujero en su pecho.
Mientras seguían corriendo, más cuerpos empezaron a flotar río abajo. Sin embargo, estos cuerpos estaban en mucho peor estado. A la mayoría les faltaban extremidades; algunos tenían los brazos arrancados y otros tenían el cuello retorcido como pretzels. A algunos les faltaban la parte inferior o la cabeza por completo. El arroyo ya se había teñido de rojo por la sangre, tiñendo la mitad del agua de rojo.
Bajo la luz de la luna, toda la escena exudaba una atmósfera siniestra y misteriosa.
Ambos no pudieron evitar sentir un temblor en los párpados y aceleraron el paso. Mientras corrían río arriba, la cantidad de cadáveres que se acumulaban aumentó, casi bloqueando el flujo del agua.
"¿Qué es eso?", Ice Blade señaló de repente el arroyo. Ossie se giró y vio algo flotando en el agua.
Una cabeza cortada.
El rostro era grotesco, a diferencia de los rasgos típicamente atractivos de la Raza de Sangre. La mitad estaba cubierta de cicatrices, como si hubiera sido quemada por las llamas.
"Ese es... ¡Bloodblaze, el anciano de linaje directo de la Raza de Sangre!"
El rostro de Ossie delataba su sorpresa. Había participado en la batalla tres años atrás entre los cazadores de ojos azules y la Raza de Sangre. Los ancianos de la Raza de Sangre, de la línea directa del linaje Alphama, que habían aparecido le habían dejado una profunda impresión. Cada uno era excepcionalmente poderoso.
Se requirió el esfuerzo coordinado y las tácticas de sacrificio de varios escuadrones de cazadores de élite para apenas contenerlos. Un solo error habría llevado a la aniquilación total.
Llamarada de Sangre, el anciano de la cicatriz, había sido el más fuerte entre ellos. Él solo había masacrado a una cuarta parte de los cazadores de élite. Se había mantenido firme como una montaña mientras custodiaba el altar de la Sangre de la Inmortalidad, matando a cualquiera que se atreviera a interferir en el ritual. Tres años atrás, los cazadores habían fracasado en esa batalla.
Y ahora...
Estaban mirando la cabeza cortada del mismo anciano...
La respiración de Ossie y Ice Blade se volvió superficial y se quedaron en silencio una vez más.
Pero entonces Ice Blade de repente tomó velocidad.
Ossie se apresuró a alcanzarlo y preguntó: "¿Qué pasa?"
-Nada, solo creo que deberíamos correr más rápido.
"Esos tres probablemente todavía están esperando que les mostremos el camino..."
Medio minuto después, ambos completaron el tramo final a toda velocidad. Podían oír gritos agudos y tenues incluso a lo lejos.
Para cuando llegaron al lugar, los gritos habían cesado. Solo se oían los ululatos de los búhos en el bosque.
Ice Blade miró a su alrededor, tapándose la nariz instintivamente. Ossie también se detuvo, con las fosas nasales dilatadas mientras olfateaba el aire con incomodidad.
El claro que se extendía ante ellos era completamente distinto a su entorno. Una clara línea roja marcaba la división. Dentro de esa línea, la tierra había absorbido tanta sangre que parecía una esponja empapada en un líquido viscoso. La hierba también estaba teñida de carmesí, con gotas de rocío rojo sangre adheridas a las hojas caídas, brillando misteriosamente en la noche.
Había cuerpos y extremidades esparcidos por todas partes. En algunos lugares, los cadáveres se habían amontonado formando pequeños montículos.
Un joven de cabello dorado estaba sentado en la cima de uno de esos montículos. Tenía los ojos cerrados, como si descansara un momento. Su rostro, finamente esculpido, se veía aún más pálido bajo la luz de la luna, emanando un aire de nobleza. Sin embargo, el aura sangrienta que lo rodeaba se condensaba ocasionalmente en la forma de un ave de rapiña sobre su hombro. Los ojos rojos del fantasma brillaban con ferocidad mientras miraban fijamente a los dos cazadores.
¡Bzz!
Sus mentes se quedaron en blanco, como si les hubiera caído un rayo. Sintieron como si una mano enorme se hubiera apoderado de sus corazones, apretándolos con tanta fuerza que casi los reventaba. La frente les latía con venas y apretaron los puños. Un sudor frío les empapó la espalda.
"¿Ya están aquí? Unos segundos tarde, pero no importa", dijo alguien desde las sombras cercanas.
San Feinan salió, haciendo girar con naturalidad su Espada del Ojo Espiral. Las ranuras de la hoja estaban manchadas de sangre, lo que la hacía aún más amenazante. La pupila de la empuñadura, similar a un ojo, brillaba tenuemente, como si la espada hubiera cobrado vida.
Detrás de él, una figura alta se apoyaba en un árbol, sosteniendo un cigarrillo que titilaba tenuemente entre brasas rojas y azules. El pequeño resplandor resaltaba en la oscuridad.
No fue hasta ese momento que Ossie y Espada de Hielo salieron de su aturdimiento, jadeando en busca de aire, sin importarles ya el abrumador hedor a sangre en el aire.
Rabieta...
El repentino silbido del viento anunció la llegada de la figura rubia, que había saltado desde arriba. Ambas botas golpearon el barro con un golpe seco y húmedo, salpicando sangre por el suelo.
Unas gotas de sangre resbalaron de sus botas de cuero negro, brillando brevemente antes de caer. En un abrir y cerrar de ojos, la figura apareció detrás de Ossie y Espada de Hielo.
Ossie percibió el peligro y giró el hombro instintivamente, pero no fue lo suficientemente rápido. Una mano lo agarró con fuerza como una tenaza de acero.
"¿Qué…?"
¡Swoosh!
El viento rugió, y la sensación de carne arremolinándose llenó la boca de Ossie. La claridad que había recuperado se desvaneció de nuevo, y su visión se volvió borrosa hasta que no pudo abrir los ojos.
Afortunadamente, Cassius se detenía de vez en cuando, lo que permitía a Ossie y Espada de Hielo corregir su posición.
Cinco minutos después, llegaron a la boca de un cañón.
"Hay una cueva en lo más profundo de este cañón, donde los descendientes directos del linaje Alphama han establecido su nido. Sin embargo, han colocado numerosas trampas y alarmas dentro del cañón. Entrar sin ser detectados es casi imposible; además, hay muchos centinelas ocultos en los arbustos circundantes", explicó Espada de Hielo, recordando la información que los cazadores habían perdido la vida para obtener hacía tres años. Aunque esa batalla fue un fracaso, no dejó de ser valiosa.
"¿Es fácil localizar la cueva? ¿Está justo enfrente?", preguntó Cassius tras escuchar los detalles, con ojos calculadores.
"Está justo enfrente y es difícil no verlo. La pared del acantilado está completamente despejada, con solo una gran cueva...", respondió Espada de Hielo.
“Bien” asintió Cassius, inclinándose ligeramente hacia delante.
Las puntas de sus botas se hundieron profundamente en el barro.
Ossie y Espada de Hielo intercambiaron miradas, comprendiendo al instante lo que los tres que los precedían estaban a punto de hacer. Por el camino recorrido hasta entonces...
No fue difícil adivinarlo.
Iban a cargar directamente y aniquilar a todos a su paso. Solo necesitaban la ubicación. Trampas, alarmas, centinelas ocultos... nada de eso les importaba a estos tres.
"¡Aaaaahhh!"
¡Boom!
¡Thud! ¡Crack! ¡Desgarro!
"No..."
Los sonidos resonaban por el cañón, cada vez más lejanos. Ossie y Espada de Hielo se miraron en silencio.
* * *
La maleza del cañón fue arrancada en línea recta, comenzando desde la entrada del cañón y extendiéndose hasta el acantilado.
Numerosas trampas habían sido destruidas por la fuerza. Docenas de árboles yacían rotos y derrumbados a lo largo del camino, y algunos cuerpos estaban esparcidos al azar entre los arbustos. Los mosquitos pululaban sobre los cadáveres, esperando a que la descomposición se instalara en el aire húmedo.
Cassius y su grupo se acercaron lentamente al acantilado. Una pared de rocas dentadas se alzaba sobre ellos. El acantilado estaba desnudo, salvo por un árbol de cinco metros de altura que parecía casi muerto, con sus raíces retorciéndose entre las grietas.
La corteza del árbol estaba arrugada como escamas y marcada por la erosión del tiempo. Todo el árbol estaba nudoso y retorcido, con sus raíces enroscándose en las grietas de la piedra como serpientes.
Al pie del árbol había una entrada arqueada a la cueva. No parecía formada de forma natural, sino más bien un pasadizo tallado a mano. Sin embargo, el pasadizo se había erosionado tanto con los años que sus bordes se habían fusionado con la pared del acantilado.
Cassius se acercó y trazó con la mano las tenues crestas y surcos de la pared de la cueva. Quizás eran restos del diseño de un arco.
Cassius sacó el Libro del Diablo de su abrigo y lo hojeó para encontrar un mapa de las ruinas. Detallaba toda la estructura de pirámide invertida de las Ruinas de Akaba, que abarcaba seis capas. La primera, y la más grande, cubría más de mil kilómetros cuadrados.
Las capas se fueron haciendo cada vez más pequeñas a medida que se profundizaba. La estructura se dividió en dos partes: las tres capas superiores, menos peligrosas, y las tres inferiores, donde el peligro aumentaba significativamente con más trampas, toxinas y criaturas.
Cassius buscó la Herencia Marcial Encubierta de la Osa Mayor del Sur, que se encontraba en las tres capas inferiores.
Habían trazado dos posibles rutas para descender de la primera capa subterránea a la quinta. La primera ruta era más larga, pero sorteaba muchos de los peligros desconocidos. La segunda era más rápida, pero atravesaba zonas más peligrosas.
Cassius estudió el mapa un momento y rápidamente encontró la ubicación del pasaje. Estaba en el lado oeste de las ruinas. La última vez que las había explorado, había estado en el extremo sur. Las posiciones relativas estaban claras en su mente.
Un mapa era sin duda una ventaja a la hora de explorar. Sin él, recorrer las ruinas habría sido como deambular por un laberinto. Con una dirección clara, podía evitar peligros y aumentar significativamente la eficiencia de su búsqueda.
Toc, toc, toc... toca, toca, toca...
El sonido de pasos apremiantes resonó débilmente desde las profundidades de la cueva. Parecía que la Raza de Sangre dentro de la guarida se había dado cuenta de que algo andaba mal y había enviado a sus élites a ayudar a los centinelas ocultos del exterior.
Se preparaban para atacar desde ambos lados para capturar o matar a los intrusos.
"¡Date prisa, algo de basura ha entrado en el cañón!"
¡Esos bastardos de ojos azules no se rendirán!
"¡Mátenlos a todos, córtenles la cabeza! Jajaja..."
Docenas de miembros de la Raza de Sangre corrieron por el pasillo, con sus túnicas negras ondeando al viento. La emoción de la caza los invadía a medida que avanzaban.
¡Crack!
De repente, una bota negra aplastó una piedra bajo sus pies.
A la vuelta de la esquina, tres figuras se erguían como una pared, bloqueando el paso.

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Regreso a la Era Misteriosa (Novela)
Capítulo 311
Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 310
Estás leyendo el capítulo 310 de Regreso a la Era Misteriosa (Novela), un novela. Retorno a la Era Misteriosa presenta a un niño que puede viajar al pasado utilizando viejas reliquias. ¿El giro? Está atrapado en el cuerpo del propietario de la reliquia. Tras una experiencia cercana a la muerte,… Este capítulo tiene publicado el 15 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Regreso a la Era Misteriosa (Novela) tiene 637 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.