Leer Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 216 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¡CLANG!
Un agudo sonido metálico atravesó el aire, seguido por la vibración de cincuenta hilos de metal atravesándolo.
¡Bam!
Cassius golpeó el suelo con el talón. Antes había estado caminando sobre las puntas de los pies, manteniendo el talón suspendido justo por encima del suelo, lo que le permitió desatar rápidamente una explosión de poder.
Las baldosas cuadradas bajo él se agrietaron al instante cuando Cassius retrocedió rápidamente. Sus pies apenas tocaron el suelo, rozándolo como una libélula en el agua, pero cada paso hacía que las baldosas se hundieran. Aprovechando este impulso, se impulsó con fuerza hacia atrás.
¡Crip!
Innumerables hilos de metal cayeron como una lluvia, cortando el cielo azul en una cuadrícula. Estos hilos poseían un inmenso poder destructivo, imbuidos de una vibración aguda y cortante. Como una red gigante, se estrellaron contra el suelo, destrozando al instante el camino gris.
Con Amos en el centro, la carretera, en un radio de diez metros, fue cortada limpiamente por los hilos metálicos en un arco de noventa grados. El resultado fue un abanico de grietas que abarcaba un radio, con polvo y escombros despedidos por el impacto.
En medio de esta red de fracturas, aparecieron de cinco a seis huecos de los cuales hilos en igual número habían alcanzado a Cassius, que se retiraba rápidamente, pero él los apartó con un repentino estallido de fuerza con los dedos, evitando más daños al suelo.
Cassius, ahora a diez metros de distancia, se miró el dorso de la mano. Un mapa de finos cortes apareció en el dorso de sus pálidos dedos, en finas líneas ensangrentadas.
¡Qué poder de corte tan aterrador! ¿Qué clase de Artes Marciales Encubiertas son estas?
Miró a Amos con los ojos entrecerrados. El corazón le latía con fuerza en el pecho derecho. La sangre espesa le corría por el cuerpo y llegaba rápidamente a su brazo. Los cortes en sus dedos sanaron al instante.
Esta era una de las cosas que el Golem Artes Marciales Encubiertas podía hacer: curar heridas menores en la piel en solo unos segundos.
Si un oponente de habilidad comparable intentara entablar una batalla prolongada con Casio, con el tiempo, sin duda se agotaría y pronto se encontraría en el lado perdedor.
¡CLANG!
Amos arrancó todos los hilos incrustados en el suelo. Regresaron, girando a su alrededor como un cinturón de asteroides en lenta rotación.
Sacudió la ceniza del cigarrillo y dio otra calada.
"Esa frágil apariencia tuya era bastante engañosa; lograba ocultar un físico impresionante. Poder atrapar mis Hilos de Niebla con los dedos es algo de lo que sin duda deberías enorgullecerte", comentó. Sumergido en una nube de humo, parecía hablar consigo mismo. "Ahora, pasemos a la siguiente técnica: los Discos de Vórtice..."
Zumbido, zumbido, zumbido...
Un zumbido llenó el aire, como un enjambre de abejas repentinamente agitado en una colmena. Uno a uno, los hilos de metal comenzaron a curvarse y retorcerse, formando discos con forma de vórtice que flotaban en el aire.
Amos se abalanzó hacia adelante, y docenas de estos discos giratorios salieron disparados tras él, cada uno con una trayectoria distinta, trazando arcos mortales en el aire mientras apuntaban a cada rincón alrededor de Cassius. Bajo semejante embestida, incluso un rinoceronte o un elefante de piel gruesa sería destrozado en un instante.
Cassius, presentiendo el peligro inminente, se ensombreció, su rostro se tornó frío y acerado, su mirada profunda e indiferente. Naturalmente, adoptó su personalidad racional y de sangre fría, con un aura gélida formándose entre sus cejas.
"¡Swoosh! ¡Soplido!"
Cassius respiró hondo y activó la técnica del Tercer Aliento. Los dos corazones en su pecho comenzaron a latir rápidamente a diferentes frecuencias, bombeando sangre rica en oxígeno por todo su cuerpo.
¡Pum, pum, pum, pum!
Era como si el tiempo se hubiera acelerado para Cassius. Sus manos se movían como un rayo y sus pies danzaban con agilidad precisa, impecables en su ejecución. Cada golpe se sucedía sin problemas, como si dos golpes se lanzaran en el tiempo que duraba uno. Este era el aterrador efecto de su estado de Golpe en Cadena Sin Aliento.
Los discos de vórtice de metal que volaron hacia él fueron desviados en un instante, algunos incluso se rompieron y perdieron su estado giratorio.
Casio, en lugar de retroceder, avanzó. Apretó los pies contra el suelo, su esbelta figura se disparó hacia adelante como una espada dirigida a su enemigo distante.
Sus manos colgaban bajas, con las mangas destrozadas durante el choque anterior, revelando sus antebrazos pálidos cubiertos de sangre. Con cada respiración, las heridas superficiales de su piel sanaban rápidamente. Para cuando Cassius estuvo a un paso de Amos, las manos, que habían recibido numerosos cortes, estaban completamente curadas.
¡Swish, swish, swish, swish!
De siete a ocho hilos de metal, bajo el control de Amós, dispararon contra Casio.
Pero o bien los apartaba con los dedos, los bloqueaba con el dorso de la mano o los esquivaba por completo. A pesar de los ángulos complicados, ni un solo hilo daba en el blanco. En su estado de sangre fría, Cassius era extremadamente racional, capaz de calcular la trayectoria de cada ataque al instante y de responder de forma instantánea e increíble.
Al combinarlo con su Técnica Secreta del Ojo Mágico, sus habilidades eran aún más formidables. Aunque ambas técnicas aún estaban en sus inicios, su aterrador potencial era evidente, como se demostró en la reciente batalla.
Cassius bajó la postura, canalizando una oleada de poder desde la planta de los pies, atravesando el coxis y la columna, hasta las articulaciones del brazo. El viento aullaba mientras su puño cortaba el aire. Este puñetazo salió disparado con una fuerza increíble, como una jabalina.
¡CLANG!
Amós parecía imperturbable. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios; la mitad de su rostro estaba oscurecido por el humo gris.
Hilos se extendían desde su espalda y cintura, formando rápidamente un escudo de metal cuadrado tejido hecho de diez hilos verticales y diez horizontales, cada uno increíblemente resistente, frente a su pecho.
El puñetazo de Cassius no impactó directamente a Amos; su fuerza se distribuyó entre los cincuenta hilos metálicos que lo rodeaban. Algunos estaban atados al suelo, mientras que otros rodeaban troncos de árboles o estatuas. La fuerza se disipó, causando únicamente daños ambientales.
¡Bang, bang, bang!
El ataque de Cassius no tuvo ningún efecto, pero en su estado de sangre fría, no se dejó disuadir en absoluto.
En un instante, se acercó y volvió a la ofensiva. Sus puños se movían con tanta rapidez que parecía que Amos estaba completamente envuelto en una lluvia de golpes. Cassius continuó usando la técnica del Puño de Elefante de Viento, pero con una fluidez inigualable en sus movimientos. Ganchos, golpes rectos, golpes giratorios y cuchillas: los cuatro movimientos fundamentales se combinaban a la perfección, y su ataque fluía como mercurio sobre una superficie.
Este bombardeo implacable y asombrosamente fluido de golpes hizo retroceder a Amos sin parar. Con cada paso atrás, más hilos se tejían formando pequeños escudos cuadrados.
Casi toda la superficie de los escudos estaba cubierta de sangre espesa y viscosa. Amós seguía retrocediendo, con la mirada fija en las manos de Casio. ¿Acaso este hombre no siente dolor?
¡Swoosh!
Se lanzó otro puñetazo, envuelto en una corriente de aire carmesí. Era la Ondulación Sanguinaria del Flujo de Viento Azul.
¡CLANG!
El puño chocó contra un escudo.
Swoosh!
La Onda Sedienta de Sangre se transmitió a través de los hilos de metal, crujiendo mientras viajaba varios metros de regreso a Amos.
"¡Maldita sea!"
La expresión serena del rostro de Amos se había desvanecido. Apretó los dientes con tanta fuerza que el cigarrillo que llevaba en la boca casi se rompió. Su rostro palideció visiblemente y unas gotas de sudor le resbalaban de la frente.
Con un movimiento rápido, Amós juntó las manos, entrelazando docenas de alambres metálicos para formar un látigo que azotó hacia arriba. Una fisura de diez metros de largo rasgó el suelo, obligando a Casio a retroceder. Se quedó a un lado, con las manos empapadas de sangre.
"Parece que le temes al dolor. En ese caso, no eres rival para mí."
Cassius, tras recuperar su personalidad principal, miró sus manos y luego a Amos. Independientemente de su personalidad dominante, Cassius no temía al dolor. Las Artes Marciales Encubiertas del Alma de Elefante que practicaba se habían perfeccionado soportando el dolor. Su personalidad fría y distante acentuaba aún más este rasgo durante el combate, bloqueando por completo cualquier sensación de dolor.
"¡Callarse la boca!"
Amos respiró hondo, como si rememorara algún oscuro recuerdo de su pasado. Escupió la colilla al suelo y la aplastó con el zapato. Luego, extendió las manos. Más alambres metálicos brotaron de la superficie de sus guantes, uniéndose a los que ya estaban en juego. En cuestión de segundos, el número de alambres se duplicó, llegando a cien, y siguió aumentando.
Al mismo tiempo, Amos comenzó a transformarse. Su apariencia cambió, pasando de la de un adorable niño de trece o catorce años a una forma más madura y definida. Su rostro se volvió más anguloso y sus ojos irradiaban un aura poderosa.
Los tres límites de Tormenta Violenta: el primero, Niebla, permite manipular un solo alambre de metal y está imbuido de poder cortante. El segundo, Acero, puede controlar más de cien alambres y está cargado con poderes cortantes y penetrantes. El tercero, Definitivo, otorga dominio sobre mil alambres imbuidos de poderes cortantes, penetrantes y aniquiladores. Me llevó quince años alcanzar el Acero.
Amos dio un paso al frente, ahora con la apariencia de un joven veinteañero. La ropa le ceñía su musculosa figura, acentuando su robusta complexión. Llevaba el pelo largo y negro recogido en una coleta y atado con un alambre metálico. Del bolsillo de su abrigo, Amos sacó un paquete de cigarrillos. Con un gesto de su dedo, un cigarrillo giró y aterrizó en su boca.
-¡Pero sólo necesito medio minuto para derribarte!
Junto a la estatua caída de la fuente, Cassius levantó lentamente las manos. Su piel había recuperado su aspecto terso y pálido. De repente, un profundo y sordo sonido resonó en su cuerpo. Una y otra vez. Dos latidos distintos latían, cada uno con un ritmo distinto; uno retumbaba como un tambor.
Cassius miró fijamente a Amos, quien le devolvió la mirada. Su rostro permaneció frío e inexpresivo. "¿Creías que eras el único con una carta de triunfo ahora?"
Aunque la frase fue breve y concisa, se pronunció con tres voces distintas. Como si se tratase de tres personalidades distintas fusionadas: una firme, otra fría e indiferente, y una que estalló en una locura sanguinaria.
A Amos le pareció ver tres rostros diferentes superpuestos al de Cassius. Un momento, era frenético; al siguiente, tranquilo y sanguinario; luego, altivo e indiferente. Uno tras otro, estas personalidades contradictorias cambiaron rápidamente, creando una transformación inquietante y veloz. Exudaban dos auras tan fuertes que hacían crujir las hojas a su alrededor.
Amos entrecerró los ojos, percibiendo la energía amenazante que emanaba de Cassius. "¿Qué técnica es esta?"
"Es solo un prototipo de una técnica de puño de su propia creación..." Cassius adoptó su postura fría e indiferente y se abalanzó. Al instante siguiente, adoptó su personalidad sanguinaria, sonriendo con locura. "¡Jajaja, pero es suficiente para matarte!"
"¡Lo perdiste!" Amos azotó todos los cables y cargó también directo hacia Cassius.
Ambos se convirtieron en manchas oscuras y la distancia entre ellos se acortaba rápidamente.
El joven Amos vio la luz reflejándose en el hombro de Cassius y notó que no tenía insignias. Los miembros principales de la Organización de la Puerta llevaban una marca del Ojo del Diablo en el hombro derecho, creada con un poder especial. Una vez marcada con el Ojo del Diablo, era imposible eliminarla. Incluso si se raspaba la carne, la marca reaparecía en el músculo subyacente, hasta el hueso.
El Ojo del Diablo era la prueba irrefutable de la identidad de un miembro clave. Solo quienes portaban esta marca en el hombro podían ser considerados miembros clave y acceder al verdadero funcionamiento interno de la organización.
Los miembros principales y periféricos de Gate pertenecían a dos mundos diferentes. Los principales eran muy disciplinados y organizados, mientras que los periféricos eran más relajados y variados: una gama diversa de individuos que utilizaban la organización como plataforma para el intercambio de información. Cualquiera que usara la plataforma de Gate podía considerarse un miembro periférico.
Entonces, ¿era este Li Wei solo un miembro secundario? ¿Cómo llegó a poseer un Fragmento de Puerta?
No parecía haber ninguna regla que estableciera que solo los miembros principales podían tener Fragmentos de Portal. Amos había asumido que Cassius era un miembro principal debido a sus interacciones con la organización y a que poseía un Fragmento de Portal. Esta suposición, sumada a agravios pasados, había alimentado su ira, lo que condujo a una intensa batalla. Pero de repente se dio cuenta de que tal vez lo había malinterpretado.
"¡Espera!" gritó Amos, intentando explicarse. 𝚏𝕣𝕖𝚎𝚠𝚎𝚋𝚗𝐨𝐯𝕖𝕝 . 𝕔𝐨𝕞
Pero Casio ya se había lanzado como una bala de cañón, y sus manos se dirigían hacia delante como jabalinas.
¡Bum, bum, bum!
Los dos chocaron furiosamente, intercambiando golpes. Entonces, con una fuerte explosión, se separaron. Amos retrocedió cinco o seis pasos antes de detenerse. Abrió la boca para hablar. “Espera...”
¡Zas!
Una onda de energía curva y rojiza ya se dirigía hacia él. Amos no tuvo más remedio que rodar hacia un lado para esquivarla. El arco se estrelló contra el suelo y explotó al instante. La onda se extendió como un arco eléctrico y rozó la cintura de Amos. Soltó un gemido ahogado, con las manos ligeramente temblorosas.
"Dije, espera”"
¡Bang!
Un puño se dirigió velozmente hacia la cara de Amos. Sin tiempo para bloquearlo, el puñetazo lo mandó volando. Le salió sangre por la nariz.
Cassius se quedó paralizado, mirando el alambre que le rodeaba la garganta, que ya le había cortado la piel hasta sangrar. Si hubiera dado más fuerza al golpe, le habría cortado la garganta.
"¡Ah! ¡Maldita sea! ¿Por qué no me escuchas?"
Amos, pálido, se levantó rápidamente del suelo. Se limpió la sangre de la nariz, con los párpados crispados. Una furia desenfrenada llenó sus ojos mientras los cables a su alrededor vibraban con intensidad.
Los alambres metálicos volvieron a salir volando, esta vez doscientos. Además, estos alambres estaban imbuidos de una fuerza penetrante, además de su poder de corte.
Todos los cables convergían como una gigantesca telaraña, con sus afiladas puntas apuntando a Cassius. Su intensa aura erizaba la piel de cualquiera.
"Jejeje..." Amos rió suavemente. Cada paso lo acercaba más a Cassius. "Eres la primera persona en los últimos tres años que me lastima y me hace sentir dolor dos veces. Como recompensa, ¡usaré toda mi fuerza para enfrentarte!"
"Ignorante tonto... Tú..."
¡Basta, Amós! ¡Detén esta pelea sin sentido!
A la entrada del parque, un anciano de pelo blanco, encorvado, entró caminando lentamente.

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Capítulo 217
Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 216
Estás leyendo el capítulo 216 de Regreso a la Era Misteriosa (Novela), un novela. Retorno a la Era Misteriosa presenta a un niño que puede viajar al pasado utilizando viejas reliquias. ¿El giro? Está atrapado en el cuerpo del propietario de la reliquia. Tras una experiencia cercana a la muerte,… Este capítulo tiene publicado el 24 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Regreso a la Era Misteriosa (Novela) tiene 645 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.