Leer Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 200 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El día pasó rápido, pues Casio pasó la mayor parte del tiempo acostado en la cama de madera. Aunque el agua medicinal era efectiva, sus heridas eran graves y pasarían varios días antes de que pudiera siquiera pensar en levantarse de la cama.
Pasó los siguientes tres días en cama. Algunas noches, su cuerpo sufría espasmos repentinos, causándole un dolor insoportable. A veces, a plena luz del día, aparecían extrañas alucinaciones ante sus ojos, y ocasionalmente, oía a alguien susurrándole al oído, seguido de un dolor de cabeza agudo e insoportable.
Cassius sintió verdaderamente la tortura que Li Wei había soportado. El hecho de haber sobrevivido tanto tiempo era prueba de su inmensa fuerza de voluntad.
Al cuarto día de su viaje en el tiempo, Cassius, como de costumbre, se sometió al baño de medicina negra. Esta vez, pudo realizar movimientos sencillos, como levantarse de la cama, por sí solo, así que ya no necesitó la ayuda de los niños.
Su fuerza regresaba poco a poco y ya no se sentía tan débil. Una vez más, Cassius se sumergió en la tina maloliente.
Mientras soportaba el dolor, su pecho subía y bajaba al ritmo de la dilatación de sus fosas nasales. Esta era otra función de la Técnica de Respiración Rugido del León, que ayudaba a regular la vitalidad y a sanar. Si bien su impacto no fue enorme, sí aceleró su recuperación, lo cual siempre era bienvenido. Cassius ahora podía usar de nuevo algunas Técnicas Secretas básicas.
Junto a la cabaña, Xiala y Toma estaban sentados uno junto al otro en una roca, con la barbilla apoyada en las manos, mientras observaban a Cassius. Sus rostros estaban manchados de tierra, lo que les daba un aspecto encantador.
Al percibir sus miradas, Cassius se giró para observarlos. Seis ojos se miraron, y el entorno se sumió en una quietud absoluta. Por alguna razón, Cassius no pudo evitar pensar en Xiala y Toma como dos perritos callejeros que habían sido acogidos por un amable dueño.
No lo decía como un insulto. Al ver los ojos puros y sinceros de los dos niños, sus pensamientos no pudieron evitar divagar. No había emociones complejas en sus ojos; solo simple preocupación por Cassius y el deseo de que su "tío" se recuperara.
Pasó otro día, y el estado de Casio mejoró aún más. Podía realizar algunos trabajos ligeros, aunque las tareas pesadas aún le resultaban insoportables.
Al mediodía, Cassius finalmente salió de la cabaña para tomar el sol. Se sentó en una roca cerca de la fogata para disfrutar del hermoso clima del día. Nubes blancas y esponjosas se apilaban contra un cielo azul brillante y se fundían a la perfección. Las nubes proporcionaban algo de sombra, evitando que la luz del sol fuera demasiado abrasadora. Con la brisa añadida, la temperatura era perfecta.
Dondequiera que miraba, veía la brillante luz del sol filtrarse por los claros del bosque, formando rayos dorados que iluminaban el terreno irregular. La luz del sol bañaba su cuerpo y se reflejaba en un halo blanco cegador. Cassius respiró hondo el aire fresco. El dolor y la tristeza de los últimos cinco días abandonaban poco a poco su cuerpo. Lentamente, pero con seguridad, estaba mejorando.
El susurro de las hojas llenó sus oídos mientras una suave brisa le rozaba el rostro. Semillas blancas de diente de león flotaban lentamente en el aire, y una aterrizó en la nariz de Cassius. La apartó suavemente con la mano.
Vio la vena negra en su muñeca. "¿Hmm?"
Cassius no estaba seguro de si era solo su imaginación, pero podía jurar que la vena se había alargado y engrosado. Tras examinarla un rato sin llegar a ninguna conclusión, Cassius se tranquilizó y se concentró en detectar los cambios en su cuerpo.
Además de la presencia de las tres técnicas prohibidas, una corriente fría fluía por su cuerpo, mientras una energía caliente permanecía en su abdomen. Se concentró en ellas. La corriente fría parecía haberse debilitado significativamente, reduciéndose del grosor de un pulgar al de un dedo índice, y su longitud también se había reducido. La corriente caliente, sin embargo, no había cambiado mucho.
“Quizás la vitalidad que he recuperado esté contrarrestando la energía de la criatura oscura”, murmuró Cassius para sí mismo, agachando la cabeza. De repente, un dolor agudo le atravesó la cabeza como agujas clavándose en el cerebro. El dolor se intensificó rápidamente.
¡Tch, está pasando de nuevo! Cassius gimió, agarrándose la cabeza mientras el sudor le corría por la espalda. Podía oír varias voces susurrándole al oído. El dolor seguía aumentando, superando con creces los pocos minutos habituales, durando casi diez. En el último minuto, Cassius sintió como si alguien le cortara el cerebro, convirtiéndolo lentamente en papilla.
Finalmente, el dolor empezó a disminuir. Con el rostro pálido, Cassius levantó la cabeza. Tenía la frente y los párpados cubiertos de gotas de sudor, como si acabara de lavarse la cara con agua.
Con los sentidos un poco nublados y los ojos empañados por el sudor, pudo ver vagamente a los dos niños de pie en la puerta de la cabaña, uno a cada lado, mirándolo con preocupación.
"Huh..."
Cassius respiró hondo y se obligó a ponerse de pie. Le costó dar unos pasos hacia adelante, con el sentido de la orientación ligeramente desorientado, aparentemente desorientado por el dolor cerebral anterior.
Sus pasos vacilaron, desviándose del rumbo antes de que finalmente lograra corregirse y dirigirse hacia la puerta.
Li Wei había rescatado y acogido temporalmente a los dos niños porque, por diversas razones, Toma y Xiala no podían vivir de forma independiente y tenían que quedarse al lado de Li Wei.
Sin embargo, Li Wei no les había permitido retrasarse en su educación. Aprendían tanto por su cuenta como con su guía. Xiala solía ser más obediente, mientras que Toma era un poco travieso por naturaleza. A veces, no soportaba el aburrimiento del estudio y le gustaba holgazanear.
"Xiala, Toma, no se relajen. Es hora de estudiar", dijo Cassius con expresión severa. Sin embargo, su rostro pálido y sudoroso no transmitía mucha autoridad, y su tono forzado y profundo no podía ocultar su fragilidad.
“Mmm.” Los dos niños apretaron los labios y asintieron, volviendo lentamente la cabeza a sus libros.
Esa noche, al oscurecerse el cielo, una hoguera rugía frente a la cabaña con una olla de sopa de champiñones, condimentada con verduras de hoja verde, hirviendo a fuego lento. El tenue aroma de la carne ahumada previamente guardada por Li Wei flotaba en el aire. La olla burbujeaba, esparciendo su aroma por el aire nocturno.
Sentados en las piedras cercanas, Xiala y Toma no pudieron evitar tragar saliva con impaciencia. Toma, sobre todo, con la mirada fija en la olla. Le encantaba la sopa de champiñones, sobre todo cuando llevaba carne. Además, tenía que prepararla su "tío". Solo así sabía bien.
Toma recordó aquel día, seis meses atrás, cuando su "tío" lo sacó a hombros de una casa en llamas. Más tarde, entre las ruinas humeantes, preparó una sopa de champiñones. Sollozando desconsoladamente, Toma se la bebió de un trago, terminando más de la mitad él solo. Era la mejor sopa que había probado en su vida.
"Tomen, un tazón para cada uno." Cassius, ya lo suficientemente recuperado como para moverse, les entregó a cada niño un tazón de sopa de champiñones. Los dos los tomaron con cuidado. Toma, en particular, fue especialmente cauteloso, como si temiera que la más mínima brisa pudiera derramar la sopa.
Cassius sonrió ante la cautela de Toma. “Bebe despacio, sobre todo tú, Toma. No te quemes”.
“De acuerdo, tío” respondió Toma. Sosteniendo el cuenco con ambas manos, empezó a beber.
Los labios de Cassius se crisparon y, distraídamente, se tocó la barbilla. Qué extraño. ¿Desde cuándo había empezado a expresar tanta preocupación por los demás?
Debía ser por los recuerdos de Li Wei, pensó. Ciertamente no era su comportamiento habitual. Bajó la cabeza, tomó un pequeño sorbo de sopa de champiñones y asintió en silencio. La habilidad de Li Wei para cocinar sopa era realmente impresionante.
Tomó un par de tragos más y frunció el ceño. La superficie de la sopa se ondulaba por su respiración ligeramente agitada. Estaba sucediendo de nuevo... Ese dolor que lo abarcaba todo. El agotamiento mental de Li Wei era severo; el nombre "Gusano Demonio" sin duda le sentaba de maravilla.
Casio soportó el dolor en silencio, mientras todo su cuerpo se tensaba en su lugar.
Junto a él, Toma había terminado su plato de sopa de champiñones. Mientras se limpiaba la boca con el dorso de la mano, estuvo a punto de pedir otra porción con entusiasmo, pero se tragó las palabras al ver a Cassius paralizado. Se frotó la cara con las manos, con expresión de dolor y frustración. Toma sabía que no podía ayudar a su tío; Cassius tenía que superarlo solo y soportar el sufrimiento incesante.
Cayó la noche y era hora de dormir. Cassius yacía solo en la cama pequeña, mientras que Toma y Xiala compartían la cama grande, con una pila de libros entre ellos.
Cassius aún sentía un dolor persistente en el cuerpo y una sensación de vacío le invadía el corazón. Pasó media hora y no podía conciliar el sueño. Finalmente, su mente se sumió en una confusión. Justo cuando estaba a punto de quedarse dormido, de repente oyó un débil sollozo. Parecía el de un niño.
Despertado sobresaltado, Cassius escuchó atentamente. Parecía provenir del lado de Toma en la gran cama. El sollozo se oía a intervalos cortos y silenciosos, y sonaba profundamente triste.
Cassius negó con la cabeza, pensando: “Es solo un niño. Debe extrañar a sus padres a altas horas de la noche”.
Se levantó en silencio y se acercó a la cama. Los dos niños dormían junto a la ventana, con Toma afuera. Le temblaban los hombros mientras lloraba en silencio.
Cassius extendió la mano y le dio una suave palmadita. "¿Qué pasa?"
Toma se dio la vuelta, con la cara llena de mocos y lágrimas. "¿Tío? ¿Por qué estás despierto?"
"¿Echas de menos tu casa? ¿A tus padres?", preguntó Cassius en voz baja, sin querer despertar a Xiala.
Toma negó con la cabeza. "Pensé en eso hace unos días. Anoche, incluso soñé con esa noche. Mi casa estaba en llamas, había llamas por todas partes..." Hizo una pausa y sus ojos se clavaron en Cassius. "Estoy preocupado por ti, tío."
"¿Preocupado por mí? ¿Por qué?", preguntó Cassius con una leve sonrisa.
“¿Puedes prometerme una cosa? Solo una” dijo Toma, mirando a Cassius con una intensidad inexplicable.
"Adelante", respondió Casio.
“Por favor, no te mueras, tío. Veo cuánto dolor sientes y me asusta. Tengo miedo de que me abandones como mi familia, de que acabes enterrado, sin poder respirar, hablar ni sentir nada a tu alrededor” dijo Toma con la voz temblorosa mientras intentaba contener las lágrimas.
Cassius miró a Toma a los ojos y vio la esperanza y el deseo puros y puros del chico. Quería decirle que él no era el Li Wei que lo había salvado del incendio, pero...
“Te lo prometo” dijo Cassius, extendiendo su mano delgada y arrugada y alisando suavemente el cabello dorado y esponjoso de Toma. “ Esta es una promesa entre hombres.
Mientras se levantaba y se daba la vuelta, creyó ver los hombros de Xiala temblar levemente en la esquina, como si hubiera estado escuchando su conversación.

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Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 200
Estás leyendo el capítulo 200 de Regreso a la Era Misteriosa (Novela), un novela. Retorno a la Era Misteriosa presenta a un niño que puede viajar al pasado utilizando viejas reliquias. ¿El giro? Está atrapado en el cuerpo del propietario de la reliquia. Tras una experiencia cercana a la muerte,… Este capítulo tiene publicado el 23 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Regreso a la Era Misteriosa (Novela) tiene 637 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.