Leer Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 189 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¡Maldita sea, no quería usar este poder, pero me estás obligando! El hombre de las gafas de sol se paró a unos diez metros de distancia y se quitó las gafas, revelando sus extraños ojos negros como la brea. Rugió: "¡Sello de Sangre Negra... Liberación!"
Zarcillos negros sobresalían de su cuello, como una telaraña que se arrastraba bajo su piel. En un instante, se extendieron por la mitad de su rostro, formando un extraño patrón que recordaba a las ramas de un árbol. Al observarlos más de cerca, se podía ver que no eran zarcillos, sino venas humanas con sangre negra corriendo por ellas.
Cuando mi cuerpo está en el estado de Liberación de Sangre Negra, sus capacidades aumentan drásticamente: fuerza, velocidad y defensa se disparan, y mi tiempo de reacción y visión dinámica se mejoran. Y ahora mismo, he superado a la humanidad... Una sonrisa feroz se extendió por su rostro mientras su cuerpo se hinchaba rápidamente, duplicando o triplicando su tamaño en una fracción de segundo. Venas negras que parecían cables de acero se entrecruzaban por su cuerpo, retorciéndose ocasionalmente bajo su piel como gusanos reptantes.
En ese momento, el hombre de las gafas de sol era incluso más alto que Cassius y todo su cuerpo irradiaba un calor intenso. Flexionó sus enormes puños mientras sus ojos negros como la brea rebosaban confianza.
Solo puedo estar en este estado por poco tiempo. Si se prolonga, me quitará gran parte de la vida, pero es suficiente. Admito que eres fuerte, ¡pero este es tu fin!
¡Boom!
El suelo tembló cuando el hombre de las gafas de sol se abalanzó. Riendo como un loco, apareció frente a Cassius, con el puño surcado de venas negras golpeándole la cara como un mazo de hierro.
¡Boom!
Sin embargo, el hombre de las gafas de sol no vio cómo el rostro de Cassius se desmoronaba. En cambio, salió volando hacia atrás, como si lo hubiera lanzado un cañón. Sonidos agudos estallaron en su pecho como si lo hubiera atropellado un tren a toda velocidad.
¡Tos, tos! ¿Cómo es posible? ¡¿Solo fue un golpe?! Apretó una mano contra el suelo, sintiendo el dolor punzante de las costillas rotas. Su mente daba vueltas, incapaz de comprender lo que acababa de suceder. Había desbloqueado su Sello de Sangre Negra sacrificando su fuerza vital a cambio de una fuerza inimaginable y, sin embargo, en un solo choque, había salido volando. Además, parecía como si el otro lo hubiera hecho sin sudar la gota gorda.
Grifo.
Un par de botas negras aparecieron en la línea de visión del hombre.
"¿Así que esta es tu carta del triunfo? Tu velocidad, fuerza y defensa, incluso tus reacciones, sin duda superan los límites humanos. Pero tu técnica no ha mejorado en absoluto; sigue estancada. Eres más o menos el equivalente a un practicante de Artes Marciales Encubiertas que acaba de ascender al reino del pugilismo, pero no ha consolidado su fuerza, aunque en el extremo inferior de ese rango, porque careces de la capacidad de lograr una explosión de poder mediante un flujo sanguíneo acelerado...". Por la forma en que Cassius hablaba mientras evaluaba con calma el poder del hombre, era como si no hubiera nadie más presente.
Los demás miembros de Duststorm se precipitaron blandiendo armas afiladas, tallando medialunas en el aire con sus dagas de plata. Sin embargo, el ataque no surtió efecto. Las manos de Cassius se desdibujaron, y en un instante, dos de los atacantes fueron agarrados por la fuerza por las muñecas. Quedaron indefensos mientras las dagas en sus manos se volvían contra sus propios cuellos, clavándose profundamente en sus gargantas.
A algunos otros que lograron acercarse los agarraron por la cabeza, que se estrellaron fácilmente como si fueran dos bolas de esponja. Con un golpe sordo, se desplomaron inconscientes y sangrando.
¡Zas!
Una ráfaga de aire comprimido entró silbando por un costado. Cassius giró a la velocidad del rayo y recibió un golpe directo en el pecho de la poderosa patada de la mujer del chaleco. Sus brazos oscuros y de acero se cerraron sobre su pálido tobillo como tijeras, ¡y se cerraron de golpe!
¡crack!
"¡Ahhhhhh!" El sonido de huesos rompiéndose y un grito estallaron simultáneamente. El pie derecho de la mujer del chaleco estaba completamente roto, con carne roja y tendones blancos desgarrados que salían de su tobillo fracturado, creando un espectáculo espantoso.
Cassius la jaló de la pantorrilla y la mandó volando lejos con una potente patada. Se elevó ocho o nueve metros por los aires como una muñeca rota antes de estrellarse contra el tronco de un árbol. Las hojas verdes crujieron y cayeron como lluvia, cubriendo a la mujer del chaleco, cuyo cuerpo tembloroso se encogió como un camarón. Se oyeron débiles sollozos.
Cassius miró la pálida espalda de la mujer y negó con la cabeza. ¡Su técnica era aún peor! Y atreverse a patear frente a un enemigo formidable era prácticamente un suicidio, según el sentido común de las Artes Marciales Encubiertas. En cuanto el enemigo te agarrara el pie y tirara, perderías el equilibrio, sellando así tu destino.
Alguien como Cassius podría haberle agarrado fácilmente la pantorrilla y haberle roto la pierna, pieza por pieza, de un simple golpe. Sin embargo, no le apetecía ser tan sangriento y violento, ya que asistir a una reunión cubierto de sangre no sería apropiado.
Cassius volvió su atención al hombre de las gafas de sol, que intentaba levantarse temblorosamente. Sin embargo, el golpe anterior lo había herido gravemente y sus movimientos seguían siendo lentos. Cassius comenzó a caminar hacia él, paso a paso.
"¡Alto!" La voz del hombre de la gabardina resonó detrás de él.
Cassius no respondió y siguió moviéndose.
¡¡¡Dije que pares!!! ¿No me oyes? ¡Estoy apuntándole a la cabeza a tu compañero ahora mismo!" La voz era prácticamente un grito.
Cassius finalmente se detuvo y miró hacia atrás. El mago seguía de pie junto a la acera, sujetando tranquilamente su ropa. El hombre de la gabardina tenía una expresión feroz en el rostro mientras levantaba su arma, apuntándola directamente a la cabeza del mago a medio metro de distancia.
"..." Cassius lanzó una mirada perpleja al mago Bass.
El hombre de la gabardina siguió rugiendo: "¡Aléjense del número quince y del número veintiséis o les volaré la cabeza en pedazos!"
Al ver que Cassius no reaccionaba, continuó: "¿No me oíste? ¿Estás sordo? ¡Aléjate de ellos ahora mismo o apretaré el gatillo!"
Cassius mantuvo la mirada fija en el mago y dijo lentamente: "¿Por qué no usas tu psicoquinesis? ¿La has agotado demasiado?"
"¿Qué?" El hombre de la gabardina parecía confundido.
La expresión del mago permaneció inalterada. "¿No fuiste tú quien me dijo que no usara psicoquinesis por ahora?"
Cassius arqueó una ceja y levantó la mano derecha, chasqueando los dedos. Era un gesto que, más o menos, significaba: “Bribón, lo entiendes bien, ¿eh?”.
¿De qué hablan? ¿No ven que los estoy amenazando? ¡No se hagan los tranquilos y me asusten! El rostro del hombre de la gabardina se contrajo aún más.
Cassius continuó ignorándolo y simplemente le dijo a Bass: "Ahora te permito usar tu psicoquinesis. Acaba con el que te apunta con el arma " .
¿Quieres morir? ¡Entonces te concederé tu deseo! Con los ojos encendidos de rabia por haber sido menospreciado, el hombre de la gabardina apretó el gatillo sin dudarlo.
¡Bang!
El cañón escupió fuego y una bala se dirigió a la frente de Bass a una velocidad vertiginosa. Sin embargo, de repente, una placa metálica negra apareció en la trayectoria de la bala, suspendida en el aire. Con un rápido silbido, la bala atravesó la primera placa, luego la segunda, la tercera, la cuarta...
Diez placas de hierro bloquearon la mayor parte del rostro de Bass, cubriéndole casi por completo la cabeza. En medio de la lluvia de chispas, la bala se detuvo en la sexta placa, debido a que la bala deformada se alojó allí.
¡Swish! ¡Swish! ¡Swish!
Tres placas de hierro rectangulares del tamaño de la palma de la mano salieron disparadas como naipes, acelerando rápidamente. Una atravesó la muñeca del hombre de la gabardina como un rayo, otra se dirigió hacia su cuello, y la última giró rápidamente, apuntando a su frente.
Aplastar, silenciar...
La sangre brotaba como flores carmesí floreciendo en el aire. Con un golpe sordo, el hombre de la gabardina cayó boca arriba. Una placa de metal estaba clavada hasta la mitad de su cuello y otra incrustada de lleno en el centro de su frente.
El hombre de las gafas de sol podría haber sufrido una extraña transformación, pero el hombre de la gabardina y la mujer del chaleco no. Sus reflejos eran apenas superiores a los de la gente normal, así que no tenían ninguna posibilidad ante el triple ataque del mago.
El rostro de Bass estaba un poco pálido, con la frente perlada de sudor, pero en general, no parecía estar en muy mal estado. Su mirada y su aura permanecían tranquilas y serenas. Se oyeron pasos a su lado. Era Cassius.
“No hace falta que demuestres tu lealtad de esta manera. Detesto a los incompetentes más que las promesas vacías de lealtad. ¿Entiendes lo que quiero decir?” La expresión de Cassius no había cambiado en absoluto durante todo el evento.
“Entiendo.” Bas asintió, entregándole la camisa a Cassius. “ Su ropa, señor.
Unos segundos después, Cassius y Bass se dirigieron al lugar de la batalla. Los miembros de Duststorm estaban desorganizados, tendidos en el suelo. Había rastros de sangre por todas partes. Los únicos dos que seguían conscientes eran el hombre de las gafas de sol y la mujer del chaleco a su lado.
Según el hombre de la gabardina, uno era el Número Quince de Duststorm y el otro el Número Veintiséis. La mirada de Cassius parpadeó levemente; era evidente que había cierta diferencia entre ellos. Calculó que la diferencia se encontraba alrededor del Número Veinte.
En otras palabras, aquellos por debajo del Número Veinte probablemente poseían la misma habilidad de Liberación del Sello de Sangre Negra que el hombre de las gafas de sol, lo que les permitía superar por poco los límites del cuerpo humano, aunque la duración era corta y los efectos secundarios considerables. Además, sus movimientos de combate no podían seguirles el ritmo. Cassius calculó que se necesitarían dos para enfrentarse a un pugilista normal, y en una pelea prolongada, podrían necesitarse tres trabajando juntos para suprimir a un pugilista.
En cuanto al repentino aumento de fuerza física y el ennegrecimiento de sus venas, Cassius sospechaba que tenía algo que ver con la Sangre Muerta sobre la que había teorizado. ¿Y las criaturas oscuras que una vez exterminaron a la Secta del Elefante del Viento? Cassius solo tenía un pensamiento en mente: la aniquilación total.
Ojo por ojo, diente por diente. Ya fuera en la era de los viajes en el tiempo o en el mundo real, si encontraba la Sangre Muerta, Cassius se aseguraría de que pagaran el precio, ¡un precio tan alto que los haría sufrir de verdad!
* * *
En lo profundo del Parque Luz Verde, había un pequeño edificio oculto en el bosque. La luz del sol, filtrándose entre los árboles, iluminaba a cinco o seis hombres de aspecto severo vestidos de negro que patrullaban alrededor del edificio. Todos eran altos y musculosos, y, por el aspecto de sus cinturas abultadas, parecían portar armas.
En una de las habitaciones de la planta baja, la distribución no era diferente a la de una sala de estar normal. Un jarrón blanco con flores, una estantería rectangular marrón y varios sofás de colores cálidos se colocaban en las esquinas. Unas cortinas blancas con flores junto a la ventana estaban atadas con una cuerda, dejando que la luz del sol se filtrara sobre la mesa rectangular de madera. Esto le daba a la habitación una sensación acogedora y confortable.
Sentadas alrededor de la mesa había cuatro personas, y dos más en un sofá en la esquina. Cassius conocía a la mitad de ellas, pues eran los tres miembros de alto rango restantes del departamento de asesinatos. El primero era la Jota de Corazones, Pájaro Blanco, vestido completamente con un traje negro. El caballero mayor, de cabello blanco y porte severo pero elegante, era conocido como Jota de Picas o Señor, y vestía esmoquin y sombrero de ala ancha. El hombre alto, de mediana edad, con un bigote fino en el labio superior y una barba puntiaguda en la barbilla, era la Jota de Tréboles, Colmillo Rojo.
Los tres tenían el aura aguda y peligrosa del grupo asesino. Los otros tres eran mucho más relajados y vestían de forma menos formal. Una de ellas era una hermosa joven con un vestido morado claro y un sombrero de encaje blanco. Tenía las manos cruzadas con naturalidad y, aunque aparentaba unos veinte años, desprendía gracia y elegancia.
Ya casi es la hora de la reunión. ¿Aún no ha llegado el Sr. Elefante de Viento?” Miró el reloj blanco en su delicada muñeca. Su voz era nítida y agradable, como la de un pájaro cantor.
"El Elefante del Viento nunca tiene sentido del tiempo..." murmuró Colmillo Rojo, albergando claramente algunos viejos agravios.
"¿Quién está hablando mierda de mí?"
De repente, la puerta de la habitación se abrió y una larga sombra se proyectó en el suelo, creando una inexplicable sensación de presión.
Ruido sordo.
Un hombre inconsciente fue arrojado al suelo.
Cassius entró, recorriendo con la mirada la sala. “Miembros del departamento de antigüedades, es un placer conocerlos. Por favor, acepten mi obsequio de bienvenida”.

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Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 189
Estás leyendo el capítulo 189 de Regreso a la Era Misteriosa (Novela), un novela. Retorno a la Era Misteriosa presenta a un niño que puede viajar al pasado utilizando viejas reliquias. ¿El giro? Está atrapado en el cuerpo del propietario de la reliquia. Tras una experiencia cercana a la muerte,… Este capítulo tiene publicado el 29 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Regreso a la Era Misteriosa (Novela) tiene 637 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.