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Leer Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 149 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿Qué es el Poder del Alma?" preguntó Duomo, claramente desconociendo el término. Cassius sonrió levemente. "¿Cuántos años crees que tengo?" ¿Treinta y cinco? ¿Treinta? ¿Veintiocho? Cassius negó levemente con la cabeza ante cada sugerencia de Duomo. Los ojos de Duomo se abrieron de par en par, incrédulo. "¿No tienes más de cuarenta?" Entonces, ¿este Poder del Alma realmente funciona? ¿Ayuda a mantener las funciones físicas y una apariencia juvenil? Duomo dejó volar su imaginación, pero le pareció una hipótesis razonable. Cassius negó levemente con la cabeza, exasperado. "En el Lago Espejo, cuando entrenamos por primera vez, ¿no dijiste que ni siquiera tenía treinta? Supongo que era más joven." "De ninguna manera. ¡¿Estás diciendo que tienes menos de veinticinco?!" "Veinticuatro." Duomo estaba tan sorprendido que casi se le salían los ojos de las órbitas. Tras sus dos últimos encuentros, se dio cuenta de que la fuerza de Cassius era comparable a la suya, si no ligeramente superior. El propio Duomo era un prodigio, entrenado por la Secta del León Loco de Tres Ojos desde niño. Ahora, a sus treinta y un años, había alcanzado el límite del flujo sanguíneo acelerado de segundo nivel y estaba a un paso de superar el cuello de botella y ascender al nivel de pugilista. Cuando esto sucedía, los tres nodos de flujo sanguíneo acelerado formaban un circuito estable, permitiendo que su energía y sangre se mantuvieran fuertes. Esto impedía que un Artista Marcial Encubierto decayera con la edad, ralentizando la pérdida de energía y sangre. Normalmente, este declive comenzaba alrededor de los treinta y cinco años. Un artista marcial encubierto debía alcanzar el nivel de pugilista antes si quería seguir progresando y desvelando los misterios de niveles aún más altos en los años venideros. A sus treinta y un años, Duomo ya había alcanzado un éxito considerable y era considerado un talento excepcional en su secta. Pero ahí estaba Cassius, quien, con tan solo veinticuatro años, ya estaba a su altura, ¡y además era siete años menor! Este tipo no era un prodigio; era un monstruo. Tras alcanzar el nivel sobrehumano, le costó muchísimo tiempo y esfuerzo dar un solo paso adelante. Duomo había alcanzado el flujo sanguíneo acelerado de segundo nivel a los veinticinco años, pero tardó seis años en alcanzar el cuello de botella, y eso con talento natural y amplios recursos. El rostro de Duomo reflejó su sorpresa al exhalar profundamente. "¿Has mutado? ¿Puedo comprobar tu edad ósea?" No he mutado; solo me han dado un truco... pensó Cassius para sus adentros, pero por fuera extendió su robusto brazo. La edad ósea de Twilight indicaba que tenía veinticuatro años. Él no estaba mintiendo. Duomo le apretó el brazo un instante más antes de retirar la mano con incredulidad. Sus ojos no se apartaron de Cassius, como si intentara desentrañar alguna verdad oculta. El corazón de Duomo ardía de curiosidad. "Así que lograste alcanzar el límite del flujo sanguíneo acelerado de segundo nivel a tan temprana edad. ¿Tiene esto algo que ver con el Poder del Alma?" “Sí” asintió Cassius levemente. “ Pero te equivocas en una cosa. ¡No estoy en el segundo nivel, estoy en el tercero! Sus ojos se tornaron rojos como la sangre al instante, e innumerables diminutos vasos sanguíneos se extendieron por sus pupilas como una telaraña. Bajo la mirada de esos ojos rojos como la sangre, Duomo sintió como si un depredador peligroso, extremadamente peligroso, lo estuviera observando fijamente. ¡Maldición! Maldijo para sus adentros. Resultó que ni siquiera estaban al mismo nivel. La diferencia entre ellos era un simple nodo... Si alguna vez tuvieran que luchar en una batalla a vida o muerte, Duomo no tendría ninguna oportunidad. Media hora después, el hermoso rostro de Duomo reflejaba cinco partes de conmoción, tres partes de deseo, una parte de curiosidad y una parte de confusión. El Poder del Alma podía mejorar los atributos tridimensionales del físico de un Artista Marcial Encubierto, incluyendo, entre otros, fuerza, velocidad y defensa. También podía mejorar las Técnicas Secretas que el usuario dominaba simplemente recordando cómo las había entrenado mientras consumía Poder del Alma. El Poder del Alma circularía dentro del cuerpo cientos de veces por sí solo y se agotará gradualmente antes de acelerarse y mejorar instantáneamente las habilidades del usuario. ¡Este fue un súper acelerador de entrenamiento! Mientras uno controlara su fuerza, ¡su físico podía alcanzar su máximo potencial! Esto era una bendición para aquellos genios cuyas técnicas de puño superaban su físico. Pero no eran ellos quienes más se beneficiaban del Poder del Alma; eran los maestros de artes marciales y ancianos de las sectas, cuya energía y sangre habían disminuido, lo que provocó un descenso en su nivel. Debido a su edad, el ciclo de los tres nodos ya no podía prevenir la pérdida de energía y sangre. A pesar de décadas de experiencia acumulada en técnicas de puño, su poder de combate había disminuido significativamente. Por muy hábiles que fueran, su potencial sería limitado si no tenían el cuerpo para seguirles el ritmo. Esta era la pena que enfrentaban los artistas marciales encubiertos al envejecer. Pero ahora, se presentaba una oportunidad. ¡El Poder del Alma, una fuerza milagrosa, tenía la capacidad de llevar el físico de quien lo usaba al límite! ¿Qué significaba esto para aquellos antiguos maestros? ¿Una segunda oportunidad? ¿Una revitalización de su fuerza? ¿La oportunidad de ascender en las artes marciales una vez más en su vejez? ¡Maldita sea, si los ancianos de las sectas se enteraran del Poder del Alma, se volverían locos! ¡Qué perspectiva tan aterradora...! De repente, Duomo pensó en su amo, quien ahora parecía un anciano frágil, pero veinte años atrás había sido tan fuerte como un oso. Apodado el León Malvado, era conocido por su personalidad feroz y dominante, y había sido un luchador feroz que dominó varios condados del norte en su juventud. A medida que su energía y su sangre comenzaron a decaer, fue controlando su temperamento, convirtiéndose en el anciano aparentemente bondadoso que era hoy. Duomo había presenciado personalmente esta transformación, tras haber recibido numerosas palizas de niño. Si su maestro usara el Poder del Alma y recuperara su máximo potencial, el aterrador y dominante León Malvado regresaría, ¡más fuerte que antes! Con más de veinte años de autodisciplina, sus técnicas de puño habían alcanzado nuevas cotas, lo que significaba que si el León Malvado regresaba ahora, sería aún más poderoso e imponente. Duomo respiró hondo. No pudo evitar sentir un intenso horror al pensarlo. No creía que Cassius mintiera, pues todo lo que decía parecía absolutamente sincero. Además, su tono sugería una disposición a cooperar. En cualquier caso, ambas partes debían verificar las verdades de la otra y fomentar la confianza en el futuro. Mientras tanto, Cassius permaneció en silencio, esperando a que Duomo asimilara la información mientras examinaba la marca del escudo en el dorso de su mano. Cuando Cassius le había revelado información sobre la Mansión Lluvia Negra a Duomo, había notado que la marca del escudo en su mano parpadeaba constantemente. Vagamente, presentía que se avecinaba peligro. Pero justo cuando esta sensación emergía, algo la bloqueó y la cortó. Era como si una presencia hubiera cortado la conexión entre la Mansión Lluvia Negra y la marca. Cassius consideró las posibilidades. Sospechaba que las antiguas ruinas en las que se encontraban podrían bloquear automáticamente tales conexiones, lo que podría explicar por qué Mansión Lluvia Negra no había podido localizar las ruinas de Akaba después de todos estos años. Aunque podría haber muchísimas razones. La sombra en la niebla, la Runa de la Sabiduría, etc. Mientras continuaban por el pasillo, Cassius y Duomo comenzaron a discutir los detalles de una posible colaboración. Aunque ninguno se había comprometido aún a trabajar juntos, eso no les impidió establecer algunos términos y detalles específicos. Pasó más de una hora. Dos figuras se lanzaron hacia adelante por un estrecho pasadizo, con sus capas ondeando y dando vueltas en la curva. Momentos después, una jauría de perros de hueso de dos cabezas y crines transparentes irrumpió. En cuanto sus patas delanteras tocaron el suelo, avanzaron velozmente varios metros. Media hora después, en una caverna con un arroyo que corría lentamente, Cassius se giró bruscamente y golpeó a una estatua de piedra en el pecho con un puño de hierro, enviando una oleada de poder a través de ella. Aprovechando el retroceso, giró rápidamente y se lanzó hacia un pasaje cercano. Allí, la alta figura de Duomo esperaba. En cuanto vio a Cassius, Duomo se giró y echó a correr, deteniéndose solo tras haber recorrido una buena distancia. Duomo le entregó un miembro de la Raza de Sangre, y Cassius lo tomó con la mano izquierda, transfiriéndolo a la derecha con un breve pensamiento. "¿Qué tan lejos está la salida?" preguntó mirando hacia abajo. "Muy cerca, no más de media hora", murmuró el joven de la Raza de Sangre, sin atreverse a mirar a Cassius a los ojos. Cassius y Duomo intercambiaron una mirada. "Muy bien, vámonos". Partieron juntos. Diez minutos después, Duomo y Cassius se detuvieron en una esquina del pasillo, escudriñando el espacio a su alrededor con la mirada. El diseño le resultó familiar a Casio, recordándole el lugar donde había encontrado el escarabajo sagrado. Era una enorme cavidad cilíndrica con paredes de color blanco grisáceo e innumerables pequeños agujeros triangulares que salpicaban su superficie, demasiado pequeños para que una persona pudiera atravesarlos. Abajo había una piscina, dentro de la cual se apilaban objetos negros y alargados cuidadosamente. A la derecha, flotaban unos escalones aislados, pegados a la pared, que parecían bastante precarios. Un solo paso en falso podía hacer que alguien cayera casi cien metros, dejando solo una masa pegajosa en el suelo. Duomo miró a Cassius, quien asintió en respuesta. Inmediatamente, ambos comenzaron a descender por las plataformas grisáceas que sobresalían de la pared, a un ritmo constante y controlado. Un minuto después, Cassius y Duomo llegaron al suelo. "¿Mmm?" Miraron hacia abajo y encontraron varios surcos gruesos que atravesaban el suelo, por cuyo interior fluía un líquido rojo oscuro. El líquido era extremadamente viscoso y, aunque parecía sangre, no desprendía olor alguno. Duomo se agachó, metió un dedo y lo examinó. “Es sangre, probablemente tratada especialmente”. Cassius frunció el ceño, siguiendo con la mirada la ranura a la izquierda. Estaba conectada a la pared, lo que indicaba un pasaje dentro de ella. Mirando a la derecha, innumerables ranuras, parecidas a una telaraña, convergían hacia un estanque cuadrado central en el suelo. Al acercarse, se dieron cuenta de que los objetos rectangulares negros sumergidos en el agua eran ataúdes cuidadosamente ordenados. Los ataúdes estaban completamente sumergidos en sangre, con burbujas saliendo de los huecos como si algo en su interior estuviera bebiendo el líquido. "Grandes Inmortales... seguidores de la sangre... Imploro su respuesta... La sangre es miel, la sangre es una maldición, la sangre es veneno..." El joven miembro de la Raza de Sangre bajo el brazo derecho de Cassius murmuraba suavemente, mientras su dedo derecho goteaba sangre sin cesar. Se lo había abierto de un mordisco. ¡¿Qué haces?!” Cassius reaccionó al instante, dejando inconsciente al joven con un rápido golpe. Pero no pudo detener el extraño fenómeno en la piscina cercana. La sangre del charco empezó a borbotear como si estuviera hirviendo, y el burbujeo de los huecos de los ataúdes aumentó. ¡Se sentía como si un aura aterradora despertara, dando origen a pura maldad y fuerza de voluntad! Cassius y Duomo se estremecieron, sintiendo que una presencia maligna los observaba. Aturdidos, sintieron como si la enorme sombra de un murciélago negro se cerniera sobre ellos. El horrible rostro, mitad humano, mitad murciélago, abrió su enorme boca, mostrando los colmillos. La gigantesca boca descendió, envolviéndolo todo de arriba abajo. El cuerpo de Cassius tembló violentamente. Sus músculos se contrajeron ferozmente en un instante, y sus articulaciones crujieron audiblemente. Una enorme ola de calor se extendió por todo su cuerpo, y sus vasos sanguíneos latieron como alambres de acero. Levantó la cabeza bruscamente, con los ojos rojos como la sangre. Unas gruesas venas le recorrían la mitad del rostro como pequeñas serpientes. La ilusión del murciélago se desvaneció a unas decenas de metros de distancia. Un ataúd en el charco de sangre se abrió y emergió una figura elegantemente vestida: un hombre delgado de tez ligeramente pálida, que sostenía un bastón. Un vapor rojo sangre emanaba constantemente de su cuerpo, y su aura se dispersaba rápidamente. Incluso desde lejos, Cassius percibía el aterrador, oscuro y maligno aroma: una energía sanguínea muy superior a la de los descendientes directos del linaje Alphama. Se sentía pesada, antigua y decadente, como un abismo. "¡Maldita sea!" Cuando Cassius sintió la abrumadora presión del aura, supo que este miembro de la Raza de Sangre no era alguien contra quien pudiera luchar. "Corre." Cassius le dio un codazo a Duomo, despertándolo. Duomo salió de su aturdimiento y exclamó: "¡Mierda!". ¡Zas! Una sombra negra y roja apareció ante Cassius al instante. Una mano pálida y delgada se extendió, expandiéndose y transformándose centímetro a centímetro en una garra tan gruesa como un tronco de árbol. Estaba cubierta por una gruesa capa de pelaje rojo sangre. "¡Técnica de la Armadura de Piedra!" Todo el cuerpo de Cassius temblaba mientras activaba rápidamente su Qigong endurecido, que había alcanzado su máximo esplendor. Su piel parecía estar revestida por una capa de armadura de piedra, cuyo blanco, grueso y rocoso, le daba la apariencia de una columna de mármol. ¡Boom! La garra se estrelló con fuerza contra el pecho de Cassius. ¡Zas! Cassius voló por los aires como si lo hubiera atropellado un tren a toda velocidad, con la vista nublada. Sentía el pecho crujir y los músculos desgarrarse en oleadas de dolor insoportable. Finalmente, se estrelló contra la pared de roca con un golpe sordo, y el polvo le cayó en la cabeza. ¡Uf! Escupió un chorro de sangre. Tenía marcas evidentes en la dura superficie del pecho, con grietas como telarañas extendiéndose por su piel. Cassius sabía que tenía dos costillas rotas. ¡Un golpe y casi lo mata! ¡Boom! Una figura salió despedida y se estrelló contra la pared de roca junto a Cassius. Duomo también escupió sangre. "Cassius, este miembro de la Raza de Sangre aún no parece haberse recuperado del todo y sus poderes parecen estar considerablemente limitados. Aunque su fuerza física supera con creces la nuestra, se mueve más lento y no reacciona con la misma rapidez", advirtió Duomo, mientras la sangre goteaba al hablar. "¡No intentes luchar de frente, maldita sea!" Fue entonces cuando Duomo se dio cuenta de que Cassius ya había desaparecido. Lo último que vio fue un atisbo de la capa de Cassius desapareciendo en un pasaje ovalado a tres metros de distancia. ¡Maldita sea, ya huyó!” maldijo Duomo con los dientes apretados, pero sus pasos eran igual de rápidos. Corrió hacia el pasaje cercano, moviéndose con agilidad. El miembro de la Raza de Sangre se quedó paralizado, con vapor aún emanando de su cuerpo. Como una marioneta, su expresión era vacía y sin vida. Tras un instante, parpadeó y sus ojos recuperaron la claridad por un instante. "Dos intrusos insignificantes... No debería llevar mucho tiempo acabar con ellos." El hombre miró su cuerpo humeante. "Me estoy quedando sin energía demasiado rápido. Tengo, quizás, media hora como máximo..." Murmuró para sí mismo mientras avanzaba, levantando con despreocupación al joven miembro inconsciente de la Raza de Sangre del suelo y drenándolo hasta dejarlo seco, dejando atrás un cadáver disecado. Lo arrojó a un lado y se limpió la sangre de la boca con el dorso de la mano. Con un poderoso impulso de sus piernas, se lanzó como una bala de cañón, usando la pared para saltar hacia el suelo. "Suspiro..." Miró su mano y suspiró. El pasaje resonó entonces con el sonido de impactos de balas de cañón. Cinco minutos después, en lo alto de un pasaje inclinado. "¡Flujo de Viento Azul! ¡Flujo Cortante!" Un golpe de mano cortó el aire, creando una corriente blanca que atacó la garra que se acercaba como una cuchilla. Ambas colisionaron, provocando una ráfaga de viento; las fuerzas opuestas se anularon al instante. Inmediatamente, varias imágenes residuales chocaron. Cassius y Duomo cayeron rodando por la ladera. Tosiendo sangre, huyeron en desorden. La figura permaneció inmóvil en lo alto de las escaleras. Tras un breve temblor, su vista se aclaró y su expresión se ensombreció. “Si no fuera por...”. El hombre entrecerró los ojos y saltó de un salto. Ocho minutos después, tres figuras borrosas chocaron. Dos salieron despedidas, mientras que la tercera permaneció inmóvil. Cassius, con el cuerpo destrozado por el dolor, se puso de pie con dificultad. Se dio cuenta de que la escena que tenía ante él le resultaba demasiado familiar. Mirando a un lado, vio una fuente blanca que brotaba agua en el centro de un espacio ovalado. “Esos escarabajos...” Cassius se aferró al bolsillo lateral de su capa, entrecerrando los ojos. “ Duomo, he encontrado la salida. "Tos... ¿Dónde...? Siento que me muero..." Duomo parecía aún más maltrecho que Cassius, con el cuerpo cubierto de heridas y arañazos. Tenía signos de corrosión en los bordes y sangraba profusamente. ¿Ves esos escalones en la pared? ¡Tenemos que subir! Duomo y Cassius levantaron la vista y sus miradas se posaron en un agujero en la pared. Zumbido... "¿Qué es eso?" Duomo se giró para mirar la fuente. El agua ondulaba. Algo parecía bloquear el chorro de la fuente, deteniendo su flujo. ¡Zas! En ese momento, una figura salió disparada del pasillo. Los tres chocaron al instante, con garras, puños y piernas volando por todas partes. El sonido de sus extremidades al chocar resonó con fuerza. "¡Mueran!" El hombre blandió una garra hacia Cassius, quien contraatacó con un golpe de palma. Las dos fuerzas chocaron con un fuerte golpe, provocando temblores en el cuerpo de Cassius. La piel de todo su brazo comenzó a agrietarse. La sangre manaba de las grietas. Del otro lado, Duomo también tenía dificultades para respirar y la sangre le brotaba de las fosas nasales. "¡Un momento más de claridad y estarán muertos!" La mirada del miembro de la Raza de Sangre se fue desenfocando y se volvió rígida. Se le agotaba el tiempo. Levantó la mano, perplejo, al notar algo pegado a la palma por el choque con Cassius. En el centro de su palma había un escarabajo aplastado. El fluido corrosivo reaccionó violentamente con la energía rojo sangre de su mano, provocando que el vapor ascendiera rápidamente. Mierda, ¡¡¡es un escarabajo!!! Intentó girar, pero todo su cuerpo se congeló. Era como si se hubiera convertido en una máquina que funcionaba solo por instinto, sin consciencia. Zumbido, zumbido, zumbido... Pio, pio, pio... Un enjambre de escarabajos blancos emergió de la fuente, dividiéndose en dos grupos. Uno se abalanzó sobre Cassius, que huía, mientras el otro asfixió el cuerpo rígido del miembro de la Raza de Sangre. El ácido corrosivo que segregaban llovió, devorando la tenue energía roja que envolvía el cuerpo del miembro de la Raza de Sangre. Una densa columna de vapor rojo sangre brotó de las grietas, como un globo desinflado, provocando que la mano derecha del hombre se marchitara y se secara por completo. No tardó mucho en corroerse y partirse la energía restante que envolvía su cuerpo. Una columna de vapor de color rojo sangre del tamaño de una casa se disparó hacia el cielo, con un aura aterradora y malvada y una energía que se filtraba sin cesar, formando una nube en forma de hongo en el aire. Cassius no pudo evitar mirar hacia atrás mientras saltaba las escaleras. La figura, cubierta de escarabajos, tembló violentamente, como si recuperara el conocimiento. "¡Aaaaaaaahhhhhh...!" Un grito agudo y agonizante resonó en la cavidad. "¡¡¡No!!!" El cuerpo del Raza de Sangre se convulsionó tanto que los escarabajos salieron despedidos por sus temblores. Se tambaleó hacia la entrada del pasaje, pero solo pudo avanzar unos pasos antes de desplomarse en el suelo. El vapor rojo sangre seguía saliendo de él como si un demonio invisible lo absorbiera. El hombre, ahora arrugado como una momia, se arrastraba desesperadamente por el suelo, arañando débilmente el suelo con sus manos, como ramitas. Un silbido escapó de su garganta, como un globo al perder el aire. El vapor que se elevaba hacia el cielo comenzó a desmoronarse, reduciéndose de una enorme columna a meras volutas en cuestión de segundos. Este miembro de la Raza de Sangre, una vez terriblemente poderoso, estaba siendo absorbido hasta la muerte. Finalmente, sus manos frenéticas se detuvieron. Los escarabajos blancos se abalanzaron sobre el cadáver marchito en un instante, su ácido corrosivo devorando el cuerpo inerte de la Raza de Sangre. En cuestión de segundos, solo quedó un fragmento de hueso negro del tamaño de un bebé. Cassius, aún a medio salto, sintió un alivio repentino. De repente, notó que la barra de progreso en la esquina superior derecha había aumentado considerablemente.
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Estás leyendo el capítulo 149 de Regreso a la Era Misteriosa (Novela), un novela. Retorno a la Era Misteriosa presenta a un niño que puede viajar al pasado utilizando viejas reliquias. ¿El giro? Está atrapado en el cuerpo del propietario de la reliquia. Tras una experiencia cercana a la muerte,… Este capítulo tiene publicado el 4 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Regreso a la Era Misteriosa (Novela) tiene 637 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.