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Leer Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 973 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“Así que este es el famoso hijo del Conquistador de Mazmorras, además de la única persona que ha logrado superar la prueba de la Torre de Babel”, pensó Vesta mientras observaba a William con sus ojos, que eran del mismo color que los de él. Como hija de uno de los semidioses del Continente Demoníaco, su reputación era tal que incluso el Señor de los Demonios la trataba como a una igual. Aunque nació en cuna de oro, Vesta no era de las que dependían de la influencia de su padre. Se entrenó arduamente para volverse poderosa, y como alguien que tenía la sangre del Legendario Dragón Negro en sus venas, su destreza física y mágica había superado el reino de los mortales. En pocas palabras, era una auténtica guerrera de élite que había alcanzado el Rango Negro, equivalente al de una Bestia Milenaria. Por eso mismo se interesó tanto en William, pues por mucho que intentara evaluar su fuerza, no podía estimar su rango. Solo había dos razones para que esto sucediera. La primera era que el mestizo portaba un artefacto que impedía a los demás determinar su rango. La segunda era que la persona que estaba frente a ella era de un rango muy superior al suyo, lo cual” en verdad” era la razón principal por la que Vesta estaba tan interesada en él. “Como cabía esperar de quien conquistó el piso 51 de la Torre de Babel” reflexionó Vesta. “No es tan simple. A decir verdad, cuando William apareció en la Ciudad Fortaleza, el semidiós que custodiaba este territorio sintió la sangre que corría por sus venas. Hubo un tiempo en que el padre de Vesta, Joash, luchó contra el Conquistador de la Mazmorra y perdió. Por ello, el Semidiós se aseguró de recordar tanto el olor como las cualidades únicas del linaje de Maxwell, lo que permitió al Dragón Negro sentir la presencia de William cuando el Medio Elfo entró en su Dominio. Como alguien que había luchado contra el Conquistador de la Mazmorra, Joash estaba interesado en saber el motivo de la visita de William al Continente Demoníaco. Por ello, le encargó a su hija, Vesta, que averiguara por sí misma cómo era el hijo del hombre que lo había derrotado. Vesta estaba encantada de aceptar esta misión porque había crecido escuchando las historias del Conquistador de la Mazmorra, quien había derrotado él solo al Ejército Demoníaco y también le había cortado el brazo al Señor Demonio durante su batalla uno contra uno en la arboleda del Árbol del Mundo. “Sí, señor William” dijo Vesta con una sonrisa maliciosa. “Mi padre, Joash, es el semidiós encargado de vigilar este Dominio. ¿Le gustaría saludar a mi padre? Los ojos de la mujer de cabello verde brillaban expectantes, aguardando el próximo movimiento del mestizo. Quería saber cómo reaccionaría William ante su sutil amenaza. Transcurrió medio minuto desde que formuló su pregunta cuando, de repente, el adolescente de pelo negro soltó una risita. “¿Y por qué debería saludar a tu papá?” preguntó William con desdén. “¿No debería ser él quien me salude a mí? La sonrisa de Vesta se endureció al percibir claramente el desdén en la voz de William. Nadie en el Continente Demoníaco, ni siquiera el Señor de los Demonios, se atrevería a dirigirle esas palabras a su padre, lo que irritó a la peliverde. “¡Ay, Dios mío! Creo que Sir William debería medir sus palabras” respondió Vesta con frialdad. “Creo que olvida que no está en el Continente Central, sino en las Tierras Demoníacas. ¿No le preocupa que lo asedien todos los guerreros estacionados en esta Ciudad Fortaleza? “¿Asediado? ¿Por quién? ¿Por tu padre y la gente de esta pequeña fortaleza?” William se burló. “Niña, creo que estás malinterpretando esto gravemente. No importa dónde esté, no importa adónde vaya, el lugar donde piso es mi territorio. El medio elfo agitó el dedo hacia la atónita dama de cabello verde mientras la comisura de sus labios se curvaba en una mueca de desprecio. “Si quisiera, podría destruir fácilmente esta fortaleza con un simple gesto de la mano” dijo William en tono burlón. “No sabía que el hijo del Conquistador de Mazmorras estuviera delirando” respondió Vesta con sarcasmo. “Sigues siendo un crío con leche en los labios, ¿y crees que puedes conquistar el mundo? ¡Menudo valor! Vesta miró con desdén al mestizo elfo, pues las palabras de William le parecían ridículas. Si su ciudad fortaleza hubiera sido destruida con tanta facilidad, los ejércitos humanos ya habrían avanzado profundamente en sus tierras. El hecho de que la Fortaleza de Colmillo de Ámbar hubiera permanecido en pie durante dos décadas demostraba que ninguna fuerza del Continente Central podía conquistar sus tierras. William soltó una risita. No podía negar que aún tenía leche en los labios, pues la había bebido hacía apenas unos días cuando Ella fue a su habitación a charlar. Una cosa llevó a la otra y, sin darse cuenta, ya se había bebido un sorbo directamente de la leche. “He librado batallas como jamás has visto” afirmó William. “He luchado contra el poderío del ejército élfico, así como contra sus guardianes. También me he enfrentado a su semidiós, Sephiron, así que ¿qué te hace pensar que le tengo miedo a tu padre? Por primera vez desde que conoció a William, Vesta frunció el ceño. Había oído hablar de la invasión de los Elfos al Continente del Sur, que había fracasado. También corrían rumores de que William no solo había derrotado a los Guardianes, sino también a un auténtico semidiós que había custodiado el Continente de Lunargenta durante milenios. Aun así, el amor de Vesta por su padre no le permitía ceder. Era el único al que respetaba, aparte de su madre, y no iba a permitir que nadie menospreciara el legado de su padre. “¿Sephiron? Si bien admito que es un semidiós poderoso, no creo que lo hayas derrotado tú sola” respondió Vesta. “Debiste haber usado algún truco o haber tomado prestados los poderes de otro semidiós. Alguien como tú no puede derrotar a un semidiós por sí sola. William miró a la joven, cuyo rostro se había enrojecido por la ira, y volvió a reír entre dientes. “Cierto” asintió William. “Antes, Sephiron me habría reducido a cenizas con un solo aleteo. Pero ahora es diferente. He luchado contra semidioses y pseudodioses, y he vivido para contarlo. Tu padre no me asusta en absoluto. Aunque haya dos semidioses aquí, en esta fortaleza, el resultado final será el mismo, y eso es… William hizo una pausa mientras miraba a la bella joven de cabello verde, que ahora lo fulminaba con la mirada con una sonrisa diabólica en el rostro. “Una masacre unilateral” concluyó William su explicación. “Eso es lo que le espera a esta fortaleza si tu padre es tan estúpido como para provocarme. "Estás mintiendo." “Tu padre es un semidiós. Puede saber si miento o no. Así que, ¿qué opina, Excelencia?” William giró la cabeza hacia el balcón y preguntó”: ¿Miento o no? Vesta miró hacia el balcón y vio a un hombre vestido con una majestuosa túnica negra que le cubría todo el cuerpo. Tenía el pelo corto y negro, y su rostro tenía rasgos afilados, como un halcón que podría atacar en cualquier momento. Joash miró a William con expresión indiferente. Como Guardián de la Ciudad Fortaleza y primera línea de defensa del Continente Demoníaco, su autoridad era la máxima dentro de su Dominio. El semidiós miró fijamente a William, y este le devolvió la mirada con expresión serena. Ambos se evaluaron mutuamente, como intentando discernir quién era más fuerte. William había visto a muchos seres poderosos en su vida actual, y ya no sentía miedo ni se acobardaba ante un semidiós. En ese momento, se encontraba en su clase de trabajo de Progenitor Vampírico, equivalente a un semidiós en sus etapas iniciales. Si Joash realmente quería intercambiar golpes con él, el Medio Elfo estaba más que dispuesto a hacerlo. A William no le importó usar uno de sus ases bajo la manga para mostrarle al Semidiós las consecuencias de provocarlo. Vesta sintió que el ambiente en la habitación cambiaba sutilmente al cruzarse las miradas de los dos hombres. Presentía que lo que sucediera a continuación sería algo que recordaría toda la vida.
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Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 973

Estás leyendo el capítulo 973 de Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela), un novela. «La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, sólo la Luz puede hacerlo» dijo la Diosa Amaltheia mientras estrechaba a William en su amoroso abrazo. «El odio no puede expulsar al odio, sólo el Amor puede hacerlo».… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) tiene 976 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.