Leer Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 924 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Justo cuando William estaba pensando qué decisión tomar, la torre negra que tenía delante empezó a cambiar de forma.
Se redujo a una décima parte de su tamaño y adquirió forma humanoide. Tenía el pelo largo, pero llamarlo pelo no era apropiado, pues parecían largas serpientes que se extendían hasta tres metros y miraban a William con desprecio.
El rostro era similar al de un humano con una gema roja en la frente, pero, al estar hecho de la Torre Negra, su cuerpo era completamente negro, como la obsidiana. La criatura de diez metros de altura observó a William con sus ojos dorados y abrió la boca en una mueca burlona que dejaba ver sus colmillos.
“De acuerdo, parece que nos decantaremos por la opción 2” murmuró William mientras sujetaba firmemente a Ruyi Jingu Bang.
Sin embargo, justo antes de que se lanzara contra el enemigo, una voz que provenía del portal rojo lo hizo paralizarse.
“¡Ah! ¡Así que estás aquí!” exclamó Chloee mientras saludaba a su discípulo con la mano. “¡Hola, William!
William miró a Chloee con expresión de confusión. "¿Sexto Maestro? ¿Qué haces aquí?"
“¡Claro que te estoy buscando!” respondió Chloee mientras volaba hacia William. “Me encontré con estas tres hermanas en el camino y me dijeron que si entraba en su portal, te encontraría. Parece que no me mintieron, ¡así que aquí estoy!
La comisura de los labios de Willam se curvó ligeramente al escuchar la explicación de su Sexto Maestro. Si bien comprendía que Chloee no era inteligente, tampoco era ingenua. Creerles a esas tres hermanas requería un acto de fe. Eso demostraba su firme determinación de encontrarlo, lo cual le produjo al Medio Elfo una leve satisfacción.
“¿Eh? ¿Sabes el nombre de esas tres hermanas?” preguntó William.
“¿Tres hermanas?” preguntó Chloee, ladeando la cabeza con confusión.
"Las tres hermanas que abrieron un portal para que pudieras aparecer aquí."
"¿De qué estás hablando?"
La pequeña familiar se rascó la cabeza como si intentara recordar algo. Al entrar en el portal, aún tenía muy presente el recuerdo de las “tres hermanas”. Sin embargo, al cabo de medio minuto, las había olvidado por completo, igual que le había ocurrido a William cuando apareció en la Tierra.
“No importa, no es importante” dijo William, quien decidió concentrarse en el problema que tenía entre manos por el momento. Con la aparición de su Sexto Maestro, había ganado un aliado de confianza.
Fue en ese instante cuando el poder de succión del portal rojo se intensificó. Optimus informó de inmediato a William que, de no hacer nada, la ciudad entera sería engullida por el portal en dos minutos. Ante esto, el mestizo decidió arriesgarse.
“Sexto Maestro, ¿podrías detener eso por mí?” preguntó William a la pequeña hada que estaba ocupada mirando a su alrededor.
Chloee observó a la criatura alienígena de diez metros de altura y frunció el ceño. Al igual que William, no podía determinar su rango, lo que hizo que la pequeña hada sonriera sin temor.
“¡Por fin, una digna oponente!” Chloee alzó su pequeño puño. “¡Nuestra batalla será legendaria! De acuerdo. Yo me encargaré de esto o lo que sea. Tú haz lo que tengas que hacer.
“Entendido” dijo William asintiendo. “Buena suerte, Sexto Maestro.
William retrocedió para no verse involucrado en la batalla que estaba a punto de comenzar. La verdad es que, entre todos los enemigos a los que se había enfrentado, ninguno le asustaba más que su Sexto Maestro.
La pequeña hada era prácticamente un ser con poderes mágicos, capaz de ignorar las leyes del mundo. Si quien atacó la Torre Negra antes hubiera sido Chloee, en lugar de William, habría habido una mayor probabilidad de que su ataque hubiera tenido éxito debido a sus habilidades que desafiaban toda lógica.
Chloee sonrió sin miedo mientras su cuerpo era envuelto por una luz brillante. Cuando la luz se desvaneció,
Una adorable niña, de la misma altura que Chiffon, flotaba en el cielo. Su corto cabello rubio con las puntas rizadas ondeaba con la brisa, y sus ojos azules, tan claros como el cielo, se fijaron en su objetivo.
Para Chloee, luchar contra oponentes fuertes era algo que ansiaba. Era la única oponente que William reconocía capaz de matarlo instantáneamente de un solo golpe si no la tomaba en serio.
De repente, un fuerte repique resonó en los alrededores: las campanas de las distintas iglesias de Ciudad K repicaron al unísono. Era como una señal que les decía a todos que resistieran todo lo que pudieran, pues la ayuda estaba en camino.
William flotaba en el aire con los ojos cerrados, mientras su cabello se volvía lentamente blanco.
Mientras Chloee luchaba contra la Torre Negra, la medio elfa pudo concentrarse en los nueve espejos que habían encerrado a toda la ciudad en una barrera protectora.
Además, debía infringir las leyes para impedir a toda costa que Ciudad K entrara en el portal rojo. En el momento en que la ciudad fuera engullida por el portal, todo habría terminado para los humanos que aún estuvieran atrapados en ella.
“Héroes del Valhalla” dijo William con firmeza.
Trece clones perfectos aparecieron tras William, empuñando las Armas Míticas que antaño sembraron el caos en el campo de batalla.
Longinus, también conocida como la Lanza Sagrada del Destino. Algunos dicen que tenía la capacidad de atravesar casi cualquier cosa.
Khryselakatos, el arco dedicado a la diosa Artemisa, el dios de la caza. Se decía que podía disparar muchas flechas a la vez, cubriendo el sol como lluvia.
Gae Bolg, la Lanza del Dolor Mortal que infligía sufrimiento a quien tuviera la mala suerte de ser atravesado por su punta mortal.
Caliburn, una espada sagrada mítica que, según se decía, era la responsable de elegir al único y verdadero rey que guiaría al mundo hacia una nueva era.
La Espada del Grial, una espada utilizada por un famoso caballero que sirvió lealmente a su rey y luchó a su lado en los campos de batalla más crueles.
Galatine, toda luz proyecta una sombra. Si una era la luz, esta espada representaba la oscuridad. La espada que intentó evitar la caída de un reino, pero que finalmente fracasó ante la superioridad numérica de sus enemigos.
Arondight, una espada que solo podía ser empuñada por el caballero más fuerte de cada época. Solo los mejores podían blandir esta hoja, y cualquiera lo suficientemente insensato como para intentarlo perdería la razón en el intento.
Clarent era una espada ceremonial cuyo poder igualaba al del arma legendaria que empuñó uno de los verdaderos reyes de Midgard. Letal y firme, a menudo se la conoce como la Matarreyes.
Estas armas eran especiales incluso entre las del arsenal de William.
Eran las armas que habían acompañado a William durante casi toda su vida. A veces las empuñaba él, a veces las empuñaban otros. Sin embargo, una cosa era segura: siempre que las necesitara, aparecerían y acudirían a su llamado.
“¡Dispersaos!” ordenó William, y sus trece clones volaron en diferentes direcciones.
Nueve de ellos fueron al lugar donde estaban ubicados los espejos.
Uno de ellos fue a donde estaban Belle y su grupo para protegerlos.
Tres fueron a enfrentarse a los gigantes que estaban empezando a sembrar el caos en la ciudad.
William, por otro lado, flotaba en el aire mientras activaba las leyes de las Tierras Muertas que había logrado reunir.
Su objetivo era el más difícil de todos, y requería toda su concentración.
Mientras todos se ocupaban de los enemigos, él canalizó su poder para conectarse con cada ser humano vivo en Ciudad K y así poder teletransportarlos lejos de ella.
Estaba poniendo en marcha los planes A, B y C al mismo tiempo porque la situación era así de desesperada.
William no sabía si Chloee podría vencer a la Torre Negra transformada.
Desconocía si sus clones lograrían impedir que la ciudad entrara en el portal rojo.
Y no sabía si sería capaz de salvar a todos de ese horrible destino que les esperaba si sus otros planes fracasaban.
Sin embargo, no tenía otra opción.
En ese momento, lo único que podía hacer era darlo todo y rezar a los dioses para que la mujer a la que amaba con todo su corazón pudiera abandonar con vida aquella ciudad infestada de muerte.

Continúa leyendo
Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela)
Capítulo 925
Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 924
Estás leyendo el capítulo 924 de Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela), un novela. «La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, sólo la Luz puede hacerlo» dijo la Diosa Amaltheia mientras estrechaba a William en su amoroso abrazo. «El odio no puede expulsar al odio, sólo el Amor puede hacerlo».… Este capítulo tiene publicado el 4 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) tiene 976 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.