Leer Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 904 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"Orfanato Smiles...", murmuró William mientras miraba el lugar donde había sido criado con amor y cuidado.
Aunque hubo ocasiones en que la comida no era muy buena porque no recibían suficientes donaciones, seguía siendo un lugar al que William consideraba su hogar.
Con solo una mirada, William pudo darse cuenta de que la pintura blanca que ahora cubría el exterior era reciente. Era un contraste abismal con el antiguo orfanato que recordaba, donde la pintura ya se había vuelto gris y algunas partes se desprendían.
Su mirada se posó entonces en la puerta de acero recién construida y en la pequeña caseta de vigilancia donde trabajaban dos guardias.
En aquel entonces, solo había una vieja puerta oxidada y ninguna garita. Al ver estas mejoras, el Medio Elfo tuvo que admitir que Raymond había cumplido su promesa y se había asegurado de que su antiguo hogar estuviera bien cuidado.
Al acercarse a la puerta, los dos guardias le preguntaron el motivo de su visita al orfanato. William parecía demasiado joven para adoptar un niño, así que no lo consideraron un posible adoptante.
“Vine aquí para hacer una donación personalmente” dijo William con una sonrisa. “¿Puedo hablar con la persona encargada?
Tras oír las palabras "haga una donación", la actitud de los dos guardias cambió por completo y permitieron con entusiasmo que William entrara en las instalaciones del orfanato.
William suspiró para sus adentros mientras recorría el sendero familiar que conducía a la entrada del orfanato.
Hace unos años, el lugar parecía tan desolado, pero ahora, el sendero está repleto de plantas y árboles en flor, lo que hace que el entorno parezca más… vivo.
Tras llegar a la entrada principal, una mujer regordeta de mediana edad que llevaba gafas saludó a William.
Willam se fijó en los dos niños pequeños que se aferraban a sus piernas. Aunque no los reconoció, calculó que ambos tendrían entre cinco y seis años.
No era otra que la directora del orfanato, a quien William y los demás niños llamaban Mamá Beth.
William deseaba abrazar a la amable mujer que lo había cuidado tan bien durante todos esos años, pero se obligó a contenerse mientras la saludaba con una sonrisa.
"Buenos días. Mi nombre es William Von Ainsworth y he venido a hacer una donación", dijo William.
Al oír el nombre William, una expresión triste cruzó momentáneamente el rostro de Beth antes de que intentara obligarse a sonreír.
“Me llamo Beth y soy la directora del Orfanato Smiles” respondió Beth. “Gracias por tomarse el tiempo de venir a nuestro humilde orfanato. Por favor, hablemos en mi oficina.
Beth tomó de la mano a ambos niños mientras caminaban a su lado.
William los siguió unos pasos atrás mientras observaba el interior del orfanato. Todo seguía prácticamente igual, salvo que el interior también había sido repintado para que pareciera nuevo.
Los niños llevaban ropa limpia y adecuada, y sus risas se oían en el pasillo, lo que tranquilizó a William.
Le hizo sentir que lo que había hecho había valido la pena.
Antes de llegar a la oficina, Beth confió los dos niños a uno de los empleados para poder hablar con William en privado.
“Por favor, toma asiento” dijo Beth mientras se sentaba en su silla. Miró a William con una expresión tranquila en el rostro, pero por dentro no se sentía tranquila.
El niño que tenía delante le recordaba mucho al que había fallecido para darles a todos una vida mejor. William quizá fuera enfermizo, pero era un niño muy trabajador. Todos los niños del orfanato lo admiraban. Por eso, a Beth le resultó tan difícil darles la noticia de su muerte.
Al final, les contó a todos que William había sido adoptado por una buena familia y que debían llevarlo al extranjero lo antes posible para curar su enfermedad.
Aunque los niños lo echaban mucho de menos, la idea de que su hermano mayor fuera adoptado por una buena familia los hacía felices.
Tras un rato de recuerdos, Beth volvió a la realidad y le sonrió al adolescente pelirrojo, que la miraba con ternura. Era la primera vez que veía al apuesto chico, pero, por alguna extraña razón, tenía la sensación de que se conocían desde hacía mucho tiempo.
“He venido a hacer mi donación” dijo William mientras le entregaba un cheque a Beth con ambas manos. “Toma, por favor, acéptalo.
“Gracias…” Beth no pudo terminar la frase por la sorpresa. Tras recibir el cheque de manos de William, sus ojos se fijaron inconscientemente en la cantidad de dinero escrita en él, y un escalofrío la recorrió.
“¿¡Doscientos cincuenta millones?!” La directora del orfanato casi deja caer el cheque de la sorpresa. “William, lo siento, pero no deberías gastarme bromas pesadas. ¿Acaso quieres darme un infarto?
“Este cheque es auténtico, señorita Beth” respondió William. “Claro que, si aún tiene dudas sobre la autenticidad de este dinero, puedo hacer que lo transfieran directamente a la cuenta bancaria del orfanato.
“Por favor, transfiéralo directamente a nuestra cuenta” tartamudeó Beth. “Me temo que podría perder este cheque de camino al banco.
Aún tenía dudas sobre si William decía la verdad, así que decidió no arriesgarse. La señora sabía que se llevaría una gran decepción si el chico solo la estaba tomando el pelo y la dejaba ir en vano.
William asintió, comprendiendo. Había previsto que esto podría ocurrir, así que decidió dejar que Adele se encargara de la transferencia bancaria.
Raymond ya había invertido una buena cantidad de dinero en el orfanato, por lo que su credibilidad sería mayor que la de William.
Antes de que el medio elfo acompañara a Bella a la escuela, William tuvo una charla privada con Adele.
Pidió dinero a cambio de los lingotes de oro que tenía. Adele casi pierde la compostura cuando William le entregó dos maletas llenas de lingotes de oro.
Naturalmente, este oro provenía de los recursos que había confiscado cuando aún se encontraba en el Continente del Sur, y de las negociaciones que mantuvo con la princesa Sidonie durante la Guerra con los Elfos.
En el proceso había adquirido varias minas, entre ellas tres minas de oro.
El Requiem Antz le había ayudado a extraer esos recursos y a procesarlos para convertirlos en lingotes de oro.
Esto le proporcionó al medio elfo una riqueza sin precedentes, que no pensaba compartir con su abuelo James porque ambos eran uña y carne.
La familia Ainsworth parecía tener un dicho popular que venía a decir algo así como: "Lo tuyo es mío, y lo mío es solo mío".
Dado que eso era así, simplemente acumulaba todo el oro que podía conseguir y lo escondía del viejo cascarrabias, que siempre le decía que su familia era pobre.
Tras una serie de negociaciones, Adele decidió pagarle a William el precio base de doscientos cincuenta y cinco millones por los lingotes de oro que tenía en su poder.
El medio elfo no tenía intención de negociar, pues se trataba de los padres de Bella, quienes también serían sus suegros en el futuro. Naturalmente, si sus suegros estaban contentos, él también lo estaría.
Lo que William ignoraba era que, después de marcharse con Belle al colegio, Adele le contó apresuradamente a su marido lo sucedido con el medio elfo.
Tras confirmar la autenticidad de los lingotes de oro, la impresión que Raymond tenía de William cambió. Inicialmente le preocupaba que el adolescente pelirrojo fuera un paleto cuyo único propósito era casarse con su hija por obligación y por la riqueza de ambos.
La idea de que William viviera a costa de la fortuna familiar hacía que Raymond estuviera bastante descontento con el muchacho. Pero ahora, las cosas habían cambiado.
Después de ver que el adolescente pelirrojo podía intercambiar con tanta naturalidad dos maletines llenos de lingotes de oro con su esposa, Raymond tuvo que reconsiderar a la persona que afirmaba ser el prometido de Belle.
Tras recobrar la compostura y disculparse con William, Beth llevó a su invitado a recorrer el orfanato.
Visitaron el comedor, el patio de recreo, los dormitorios, las salas de oración, así como las demás instalaciones que se habían añadido recientemente al orfanato, como la pista de bádminton.
William no pudo evitar sonreír al ver a los niños jugando al bádminton fuera del orfanato. Todos se lo estaban pasando en grande.
Fue en ese momento cuando uno de los guardias que estaba apostado en la puerta corrió hacia Beth y le susurró algo al oído.
“Yo no pedí que me entregaran juguetes” dijo Beth. “¿Estás seguro de que no se equivocaron de dirección?
“No, señorita Beth” respondió el guardia. “La dirección que figura en su formulario es la dirección de este orfanato.
“Pero yo no hice ningún pedido de juguetes” dijo Beth, negando firmemente con la cabeza.
Mientras el director del orfanato y el guardia no sabían qué hacer, William intervino y aclaró su confusión.
"Yo fui quien pidió que entregaran esos juguetes aquí", afirmó William. "No se preocupen. Esos juguetes ya están pagados".
Antes de ir al orfanato, William visitó la juguetería más grande de la ciudad y compró juguetes al por mayor. Luego pidió que los entregaran en el Orfanato Smiles para regalárselos a sus hermanos.
Beth miró a William con incredulidad. Empezaba a preguntarse si estaba soñando o no.
Afortunadamente, tras pellizcarse, se dio cuenta de que no era un sueño, sino la realidad.
Con el adolescente pelirrojo al frente, los juguetes que había comprado fueron distribuidos entre todos los niños del orfanato, lo que los hizo extremadamente felices.
A Beth se le saltaron las lágrimas al ver la felicidad en los rostros de los niños.
Por un breve instante, Beth creyó ver la imagen del enfermizo William superponerse con la del apuesto adolescente pelirrojo que le entregaba una pequeña muñeca a una niña de tres años con una sonrisa cariñosa en el rostro.

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Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 904
Estás leyendo el capítulo 904 de Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela), un novela. «La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, sólo la Luz puede hacerlo» dijo la Diosa Amaltheia mientras estrechaba a William en su amoroso abrazo. «El odio no puede expulsar al odio, sólo el Amor puede hacerlo».… Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) tiene 976 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.