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Leer Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 890 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tres días después de la batalla de William con Dias… “Este es el Salón del Trueno” dijo Dias con tono impaciente. “¡Váyanse! ¡Váyanse y no vuelvan! En cuanto terminó de hablar, se convirtió en un rayo y se marchó sin siquiera mirar al medio elfo, que le había hecho quedar en ridículo ante los demás dioses. William lo vio marcharse antes de dirigir su mirada a las ninfas de ojos llorosos que le suplicaban con ojos implorantes que no se fuera. “Lo siento, pero tengo que irme” dijo William mientras los abrazaba a todos. “Cuídense mucho. Las ninfas le devolvieron el abrazo, haciendo todo lo posible por contener las lágrimas. Les entristecía profundamente que William se fuera y que ya no volverían a experimentar aquella euforia indescriptible que sentían cada vez que él bebía su sangre. Hebe observaba todo con expresión triste. Hacía tanto tiempo que no recibía visitas en su casa, y saber que William estaba a punto de marcharse la hacía sentir que jamás lo volvería a ver. “Gracias, Hebe” dijo William sonriendo mientras abrazaba a la rubia. “Tu vino casero está delicioso. Es una pena que no pueda volver a probarlo. Hebe hizo todo lo posible por ocultar su tristeza en su rostro mientras le devolvía el abrazo a William. “De nada” respondió Hebe. “Si el destino lo quiere, nuestros caminos volverán a cruzarse. Hasta entonces, que estés siempre a salvo. Unos minutos más tarde, William se encontraba ante las puertas del Salón del Trueno y agitó la mano por última vez a los amigos que había conocido en este mundo. Aunque le hubiera gustado recorrer ese hermoso mundo durante unos días, aún había mucha gente esperándolo en su planeta natal. No podía permitirse hacerlos esperar mucho tiempo. William se dio la vuelta con decisión y entró por las puertas. En el momento en que estuvo a salvo dentro del templo, el Salón del Trueno se disparó hacia los cielos y desapareció. Dejando atrás a un cierto Dias malhumorado. “- Dentro del Salón del Trueno… Los ojos de William se abrieron desmesuradamente al ver a tres hermosas mujeres que le sonreían. Una de ellas tenía el pelo largo y dorado, y los ojos tan azules como el cielo. La otra tenía el pelo largo, castaño claro, y los ojos verdes como esmeraldas. La tercera, y la más joven de las tres, tenía el pelo largo y plateado, y unos ojos grises que parecían ver las profundidades del alma de una persona. William los había visto a los tres en un pasado lejano, y se le llenaron los ojos de lágrimas porque pensó que también habían perecido entonces. “Nos volvemos a encontrar, Pendragon” dijo la dama de larga cabellera dorada con una sonrisa. “Parece que la vida te ha tratado con dureza, igual que en el pasado. “Sí” dijo William mientras una lágrima le recorría la mejilla. “La vida siempre ha sido dura. Pero así es la vida. ¿Verdad, Urd? Urd le dedicó a William una sonrisa amarga mientras le hacía un gesto para que se acercara. El medio elfo obedeció y avanzó para abrazar a una de las Nornas que le habían aconsejado miles de años atrás. El mestizo sintió una oleada de emociones subirle por el pecho, haciéndole estremecer el cuerpo. “Hermana, creo que nos equivocamos de persona” dijo la joven de cabello castaño claro en tono burlón. “Pendragon nunca ha sido de llorones. Creo que nos hemos confundido un poco con la cronología. Aun así, ella siguió adelante para abrazar a William, mientras el medio elfo se aferraba a Urd. “Pendragon, Pendragon, ¿no dijo ya que deberíamos saltarnos las formalidades y llamarlo Will?” La chica de pelo plateado, que parecía tener poco más de doce años, hizo un puchero. Aun así, ella también se unió a sus hermanas para abrazar al medio elfo que en ese momento estaba llorando desconsoladamente, sin importarle lo que las tres chicas pudieran pensar de él. “Eres un llorón, Will” dijo Urd. “¿Dónde está ese Einherjar que luchó valientemente hasta su último aliento? “Skuld, ¿puedes decirle algunas palabras de ánimo para que deje de llorar?” preguntó la señora de cabello castaño claro. “Eso debería hacerlo usted, hermana Verdandi” respondió Skuld. “Al fin y al cabo, usted es quien representa el presente. Las tres Nornas que habían nutrido a Yggdrasil desde tiempos inmemoriales bromeaban entre sí, mientras el Medio Elfo lloraba en sus brazos. Pasaron varios minutos antes de que William recuperara la compostura. Las tres mujeres se burlaron de él por llorón, pero al medio elfo no le importó. Mientras estuvieran vivas y sanas, podían burlarse de él cuanto quisieran. Tras tranquilizarse, William se sentó en una silla flotante, mientras Skuld se sentaba en su regazo, apoyando la cabeza en su pecho. Al medio elfo no le importó e incluso sujetó a la traviesa jovencita para evitar que se cayera de su silla. De las tres Nornas, Skuld era la más consentida. Hacía todo lo que le daba la gana, aunque eso provocara la frustración de Odín y los demás dioses. “¿Cómo escaparon ustedes tres del Ragnarok?” preguntó William. “Sencillo. Nos fuimos antes de que empezara” respondió Urd con una triste sonrisa en el rostro. Verdandi asintió con la cabeza, como para apoyar las palabras de su hermana mayor. "Skuld nos contó lo que iba a suceder, así que nos preparamos con antelación y partimos antes de que las Llamas de la Destrucción siquiera tocaran Yggdrasil." “¿Estás decepcionada de que nos hayamos ido sin luchar?” preguntó Skuld, que apoyaba la cabeza en el pecho de William, con los ojos aún cerrados. “No” respondió William mientras le daba una palmadita en la cabeza a Skuld. “Aunque los tres hubieran estado allí, el final habría sido el mismo. Me alegra que estén a salvo. "Mmm." Skuld tarareó mientras disfrutaba de la mano de William que la hacía sentir bien. Verdandi miró a William con una sonrisa mientras arqueaba una ceja. "¿No nos vas a preguntar por qué vinimos a verte?" William negó con la cabeza. "Aunque no te lo pregunte, igual me dirás por qué viniste a verme." Las Nornas no solían interferir en los asuntos del Reino Mortal, a menos que fueran de absoluta importancia. Urd representaba el Pasado. Verdandi representaba el presente. Y Skuld representaba el futuro. Los tres juntos sostenían los hilos del Destino que predecían acontecimientos que habían ocurrido, estaban ocurriendo y ocurrirían en el futuro. Aparecían en raras ocasiones para aconsejar a figuras importantes que desempeñarían un papel más relevante en el gran esquema de las cosas.
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Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 890

Estás leyendo el capítulo 890 de Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela), un novela. «La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, sólo la Luz puede hacerlo» dijo la Diosa Amaltheia mientras estrechaba a William en su amoroso abrazo. «El odio no puede expulsar al odio, sólo el Amor puede hacerlo».… Este capítulo tiene publicado el 29 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) tiene 976 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.